Después de unos años de aceleración en el proceso de construcción de una América latina emancipada, con mecanismos propios de integración, se viene un período de cierto amesetamiento. No es fácil mantener el intenso ritmo que fue necesario implementar desde el 2005 para ir poniendo ladrillo a ladrillo la nueva casa latinoamericana. El ALBA (y el rechazo al ALCA) con la genuina idea del Sucre, la emergencia de la Unasur, el empeño puesto en la creación de un árbitro unasuriano que sea quien dirima en caso de conflicto de las inversiones extranjeras en este territorio, el nacimiento de la Celac, los nuevos instrumentos para relacionarse con los Brics sin necesidad de tener que pedir permiso a la hegemonía estadounidense son todos hitos propios del inicio del cambio de época en América latina.

Desde el estallido en 2008 de la mayor crisis en los últimos 80 años, la economía mundial ha venido atravesando un proceso continuo de arrancadas en falso y nuevas recaídas que amenaza por extender de forma  infinita sus negativos efectos.

El Grupo BRICS esta dando pasos, lentos pero al parecer seguros, con el objetivo de cambiar las reglas de juego del sistema financiero mundial y en ese sentido formó su propio banco y se encamina a fundar una agencia de calificación que funcionaría como una alternativa a las poderosas agencias controladas por Estados Unidos.

China está lista para contrapesar a través del yuan, la dominación del dólar en el Sistema Monetario Internacional. En 2009, Zhou Xiaochuan, el gobernador del Banco Popular de China, realizó un llamado para transformar el sistema mundial de reservas; las violentas fluctuaciones del dólar, exigían dotar de mayor estabilidad y confianza a la economía mundial. En definitiva, China se opuso a cargar con los costos de la crisis que había iniciado en la bolsa de valores de Nueva York.

A las puertas de la tan esperada Cumbre de las Américas, Estados Unidos vuelve a recibir nuevos golpes que tienden a resquebrajar, aun más, su hegemonía en la arquitectura financiera global. Esta vez, el bofetón provino de sus propios aliados europeos. Las presiones y los chantajes del arrogante imperio estadounidense no pudieron impedir que países como Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia entren a formar parte al Banco Asiático de Inversiones para la Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés) creado por la República Popular China.

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº98

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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