El relato frívolo del movimiento de dinero no declarado imagina valijas, aviones para transportarlo y mesas cubiertas con decenas de ladrillos de billetes. La industria del cine y series para TV colabora en la construcción de la fantasía de millones de dólares físicos viajando por el mundo hasta encontrar refugio en una entidad financiera localizada en un paraíso (guarida) fiscal.

La crisis económico-financiera que aflige a gran parte de las economías mundiales ha creado la posibilidad de que los muy ricos se vuelvan más ricos de lo que nunca antes han sido en la historia del capitalismo, lógicamente a costa de la desgracia de países enteros como Grecia, España y otros, y de modo general de toda la zona del euro, tal vez con una pequeña excepción, Alemania.

El mundo contemporáneo de las finanzas es principalmente información. Los datos de los clientes de los bancos, de las compañías de seguros, las pensiones y las inversiones, como también de otras entidades que tienen que ver con las finanzas, deben ser registrados, almacenados, procesados y utilizados. La gama de partes y fragmentos se recopila a partir de diferentes fuentes. En el caso de individualidades, todo se reduce a dinero, propiedades, trabajo, salud, familiares y las condiciones de vida. En el caso de las entidades legales la esfera de interés abarca los fondos, acuerdos comerciales, historia crediticia, planificación de inversiones, altos dirigentes, accionistas y gerentes, contratos, capitales declarados de empresas, etc. Estas son las cosas que los bancos y otros gestores financieros tienen para su propio servicio. Aparte de eso, las estructuras informativas incluyen los departamentos de créditos y las agencias de clasificación e informaciones especiales. Algunos bancos o empresas podrían crear fondos informativos que almacenen informaciones sobre clientes. Los bancos centrales se han convertido en poderosas agencias informativas que llevan a cabo funciones de supervisión bancaria aprovechando el acceso prácticamente ilimitado a la data de la banca comercial. Además, algunos bancos centrales reúnen información por su cuenta. Por ejemplo, el Banco de Francia supervisa a las empresas industriales con el pretexto de la necesidad de perfeccionar sus políticas crediticias. Abundante información comercial y financiera fluye a través de los terminales de pago, que constituyen sistemas de telecomunicaciones de suministro informativo. De manera separada pero estrechamente entrelazados, los sistemas informativos sondean a enormes cantidades de flujos informativos.

La mayoría de los bancos y las empresas financieras mantienen sus propios servicios de seguridad. Formalmente su misión consiste en proteger la información que es de propiedad de las empresas. Extraoficialmente, muchos servicios obtienen información adicional acerca de competidores y clientes. Naturalmente, esto supone que ellos realizan actividades encubiertas empleando equipos técnicos especiales como también inteligencia humana (HUMINT).

La información recolectada es confidencial y se requiere de procedimientos legales para tener acceso a ella. El hecho de que ellos consigan informaciones confidenciales y disfruten de una significativa independencia del estado aproxima mucho a los bancos a los servicios secretos.

En realidad, el domo de la vigilancia informativa global es operado conjuntamente por los bancos y los servicios especiales. De hecho, la fusión orgánica de los servicios especiales occidentales y el sector financiero y bancario se ha consumado convirtiéndose en un gigantesco Leviatán que cuenta con vastos recursos informativos y financieros como para controlar todos los aspectos de la vida humana.

El SWIFT como "domo" de vigilancia informativa y financiera global

Estamos seguros que la sigla SWIFT (Society for Worlwide Interbank Financial Telecommunication – Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras e Interbancarias Mundiales) es algo nuevo para muchas personas. Se trata de una cooperativa de propiedad de sus miembros a través de la cual el mundo financiero realiza sus operaciones de negocios. Más de diez mil instituciones financieras y corporaciones en 212 países confían en ella todos días para el intercambio de millones de mensajes financieros estandarizados. Esta actividad incluye el intercambio seguro de datos patentados al tiempo que asegura de manera formal su integridad y confidencialidad. Desde el punto de vista legal se trata de una sociedad anónima compuesta por los bancos de diferentes países. Fue fundada el año 1973 por 240 bancos de 15 estados para enviar y recibir información acerca de transacciones financieras a través de un ambiente confiable, estandarizado y seguro. Esta sociedad ha estado operando desde el año 1977. El dólar norteamericano es utilizado para la mayor parte de las transacciones SWIFT. La SWIFT es una sociedad cooperativa registrada bajo la ley de Bélgica, es de propiedad de las instituciones financieras miembros. Tiene oficinas alrededor del mundo. La sede central de SWIFT fue diseñada por Ricardo Bofill Taller de Arquitectura, ubicada en La Hulpe, Bélgica cerca de Bruselas. La máxima instancia de administración es la Asamblea General. Las decisiones se toman sobre la base de una mayoría de "una acción, un voto". Los bancos de la Europa Occidental y de Estados Unidos dominan la Junta Directiva. Estados Unidos, Alemania, Suiza, Francia y Gran Bretaña son los accionistas principales y los que toman las decisiones. Las acciones se distribuyen según el volumen de tráfico registrado.

Cualquier banco que tenga el derecho de realizar operaciones bancarias internacionales de acuerdo con el derecho internacional, puede ingresar al SWIFT. Desde finales del siglo pasado, SWIFT ha sido la vía inevitable para alguien que desee enviar dinero a otro país. Una vez que la mascada del león de las transacciones internacionales se hizo en dólares, todos los pagos se realizaron a través de cuentas abiertas en bancos norteamericanos, los cuales a su vez, tenían cuentas en el Sistema Federal de la Reserva (FRS sigla en inglés). De este modo, al ser una entidad internacional, el SWIFT está atado al FRS aunque los bancos norteamericanos no cuentan con una participación mayoritaria. Los servidores de SWIFT están ubicados en Bélgica y Estados Unidos. A mediados de la década pasada, la sociedad servía a unos 7800 clientes en 200 países. El flujo financiero diario alcanza los seis millones de millones de dólares.

SWIFT Como empresa conjunta con el Sistema Federal de la Reserva y la CIA

Durante el verano del 2006 SWIFT estuvo en el centro de un escándalo ocasionado por el New York Times, el Wall Street Journal y Los Angeles Times.

La historia se desarrolló de la siguiente manera: Los sucesos del 11 de Septiembre dieron lugar a la idea de controlar todas las transacciones dentro del país, especialmente aquellas de origen transnacional. Formalmente el objetivo era impedir el financiamiento de organizaciones terroristas. Rápidamente la CIA hizo contacto con SWIFT con el objeto de supervisar la información sobre pagos entrantes y salientes. La CIA no tenía autorización legal para hacerlo. Incluso ex funcionarios de la agencia no tenían conocimiento de estas actividades. No obstante, hubo un intento de justificar estas operaciones de tal modo que en el año 2003 la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras e Interbancarias Mundiales y algunas instituciones norteamericanas como el FBI y la CIA incluidas, como también el Presidente del Sistema Federal de la Reserva, Alan Greenspan, sostuvieron conversaciones sobre el problema en Washington.

Las partes acordaron continuar con la cooperación a condición que Washington acatara ciertas normas. Esto contemplaba que Estados Unidos fortaleciera el control por parte del Departamento del Tesoro y limitara sus actividades exclusivamente a transacciones financieras sospechosas de tener alguna relación con financiamiento al terrorismo. Estados Unidos prometió mantenerse alejado de otras transacciones, incluyendo aquellas relacionadas con la evasión tributaria y el narcotráfico.

Durante las conversaciones, Estados Unidos adelantó el argumento que ya que formalmente SWIFT no era un banco sino más bien un vínculo intermediario interbancario, por ende el acceso a sus datos no constituía una violación a la ley norteamericana del secreto bancario. Se asegura que los bancos centrales de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda, Suecia, Suiza y Japón estaban informados acerca de las actividades de la CIA. El Banco Central de Rusia no fue incluido en la mencionada lista informativa….

En algunos casos, la información de SWIFT y su cooperación con Estados Unidos quedó clasificada y se insistió en que los bancos centrales que la tenían la mantuvieran fuera del alcance del público, del gobierno y el parlamento (y aunque estuvieran al tanto no la publicaran). Así fue en Gran Bretaña. En el verano del 2006 The Guardian salió a la palestra con una historia relatando que anualmente SWIFT compartía con la CIA informaciones relacionadas con millones de transacciones bancarias británicas. Según la publicación, compartir información clasificada constituye una violación de las leyes del Reino Unido y de Europa (particularmente de la Convención Europea sobre los Derechos Humanos).

Un portavoz del comisionado para la información dijo a The Guardian que la cuestión de la privacidad estaba siendo asumida de manera "extremadamente seria". Si la CIA había tenido acceso a información financiera perteneciente a individuos europeos, entonces "esto posiblemente constituiría una violación de la legislación que protege la información de la Unión Europea", dijo él, agregando que las leyes que protegen la información del Reino Unido podrían también haber sido violadas en el caso que datos sobre transacciones bancarias hayan sido entregados. El comisionado solicitó más información a SWIFT y a las autoridades belgas antes de decidir cómo proceder.

El Banco de Inglaterra, uno de los diez bancos centrales con asiento en el Comité Administrativo de SWIFT, reveló que había informado al gobierno británico acerca de este programa en el año 2002. "En cuanto nos dimos cuenta, informamos a la Tesorería y le pasamos una relación a ellos", señaló Peter Rogers, funcionario del banco. "También le informamos a SWIFT que ellos mismos tenían que dirigirse al gobierno. Esto no tenía nada que ver con nosotros. Se trataba de una cuestión de seguridad y no de finanzas. Se trataba de un problema entre SWIFT y el gobierno."

En respuesta parlamentaria por escrito, Gordon Brown, confirmó que el gobierno estaba al tanto de los arreglos. No obstante, citando la política del gobierno de no hacer comentarios sobre "problemas específicos de seguridad", el canciller se negó a comentar si se habían tomado medidas "para asegurar la privacidad de los ciudadanos del Reino Unido que verían sus transacciones financieras consideradas como parte de las investigaciones norteamericanas contra el terrorismo en complicidad con SWIFT." También se negó a comentar si el programa de SWIFT "se había legalmente reconciliado con el Artículo 8 de la Convención Europea sobre Derechos Humanos."

El "Domo" de Información Financiera actualmente

En realidad no sabemos nada sobre la cooperación de SWIFT y los servicios especiales de Estados Unidos. El problema pareciera estar siendo mantenido fuera del conocimiento de los medios. Supongo que las posibilidades son muchas y están todavía en desarrollo.

Por lo menos, Estados Unidos tiene todo lo que necesita para hacerlo. Uno de los dos servidores que existen está ubicado en su territorio.

Existen muchos indicios indirectos en el sentido que SWIFT, que formalmente no es una entidad estadal, está bajo una fuerte presión por parte de Washington. En ejemplos recientes, está la expulsión de Irán el año 2012. Todo el mundo está de acuerdo en que la decisión se tomó por presión de Estados Unidos.

Finalmente, el uso de SWIFT no es la única manera de ejercer control sobre el flujo financiero internacional. El dólar norteamericano es la principal divisa internacional. Esto significa que todas las transacciones se mueven a través de cuentas con base en Estado Unidos, incluso hasta cuando entidades legales e individuos estén situados fuera del país. La data es acumulada por los bancos comerciales y por el Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos.

La creación de la enorme y detallada base de datos consolidados del Departamento del Tesoro de Estados Unidos está llegando a su fase final. Esta utilizará la información proveniente de los bancos, compañías de seguros, fondos de pensiones y otras organizaciones financieras en Estados Unidos.

A comienzos del año 2003 la prensa informó que todos los servicios especiales de Estados Unidos, incluyendo la CIA, el FBI y la Agencia Nacional de Seguridad y otras, tendrían acceso a esta base de datos para proteger la seguridad y los intereses nacionales.

El apresurado ritmo para la conformación de esta base de datos, con el objeto de servir a los banqueros y a los servicios especiales de Estados Unidos, hace que otros países busquen protección contra el control entrometido ejercido por el Hermano Mayor. Mucho se dice hoy en día acerca de la conveniencia de trasladar las transacciones internacionales desde el ámbito del dólar hacia otras divisas.

Normalmente esto se ve como una manera de alejarse de la dependencia económica y financiera de Estados Unidos. Esto sería lo correcto ya que este cambio también creará una alternativa a tener que confiar en informaciones controladas por Estados Unidos.

Fuente: Aporrea

¿La “guerra multidimensional entre el alicaído G-7 y el ascendente bloque de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) prosigue su ineluctable curso en sus diversos rubros, salvo, hasta ahora, el militar/nuclear en forma directa.
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A partir de las severas sanciones del G-7/OTAN/Unión Europea (UE) contra Rusia, a consecuencia del conflicto de la martirizada Ucrania, se ha agudizado la "guerra económica", de la que ahora se expresa sin tapujos el presidente ruso, Vlady Putin, y que se puede sintetizar con el siguiente marcador deportivo: se dañan mutuamente Moscú y Bruselas y salen beneficiados Pekín (plenamente: mediante la abrupta caída del petróleo) y Washington (hasta cierto punto: mediante la devaluación del euro y las otras divisas del BRICS).

Vlady Putin fulminó que "EU no quiere humillar a Rusia, sino subyugarla" cuando "nadie a lo largo de la historia ha logrado hacerlo ni lo logrará", para luego arremeter contra el abuso del término "valores europeos" cuando la "democracia no es el derecho al golpe de Estado y al genocidio" (http://goo.gl/l7hprS).

Más finamente, asistimos a una variante de una brutal "guerra financiera" mediante di­visas, metales preciosos (oro) y materias primas (el petróleo) entre el G-7 y el BRICS.

La "guerra de divisas" la ha acentuado Japón y su delirante abenomics –experimento fallido del pugnaz premier Shinzo Abe, quien sumió a su país en su enésima recesión y ha devaluado artificialmente al yen, para lastimar a China (y, de paso, a Sudcorea)–, mientras el dumping del precio del oro negro lo apuntalan los yihadistas, quienes lo venden a 20 dólares el barril en el mercado negro, muy bien controlado por los rivales del BRICS.

Se puede propiciar un punto de inflexión aparatoso sobre el devenir del oro cuando Suiza celebre un referendo por el Partido del Pueblo Suizo para conservar 20 por ciento de sus reservas internacionales.

En caso de un resultado favorable, el Banco Nacional Suizo será forzado a emprender pletóricas compras de oro en el mercado, lo cual subiría el valor de las reservas de Rusia, cuando las de EU se encuentran en tela de juicio sobre su existencia real, como ha propalado Ron Paul, feroz y veraz representante texano del Partido Republicano y padre de Rand, jefe del ala del Partido del Té.

El escenario de un voto positivo, según Leonid Bershidsky –muy crítico de Rusia a quien fustiga de "paranoide"–, ayudaría a Moscú a sortear las sanciones y el brutal declive del precio del petróleo.

En espera del crucial voto suizo, Rusia atesora a pasos acelerados su tenencia en oro y al tercer trimestre de este año había ya agregado 55 toneladas: casi 60 por ciento de las compras netas de oro por los bancos centrales, según el Consejo Mundial del Oro.

Las reservas oficiales de oro de Rusia –quinto lugar global detrás de EU (si es que todavía las posee, mientras no se auditen públicamente), Alemania (que pidió su repatriación de las bóvedas de la Reserva Federal que se las entregará a cuenta gotas de aquí a siete años), Francia e Italia– han superado las de China y constituyen más de 10 por ciento de sus reservas totales.

Bloomberg, portavoz de los intereses de Wall Street, se mofa del voto "caprichoso" del fin de noviembre a solicitud del Partido del Pueblo Suizo y sobredimensiona una encuesta sobre su esperado rechazo, al que se suman el gobierno de Suiza y su banco central de corte monetarista (http://goo.gl/dl4T2X).

¿Por qué Vlady Putin compra oro en forma masiva?

¿Para contrarrestar las sanciones presentes y por venir de EU/OTAN/EU?

¿Se trata de una guerra financiera, como parte consustancial de la guerra multidimensional en curso, para definir uno de los pilares fundacionales del incipiente nuevo orden multipolar?

¿Es posible que la Reserva Federal y el banco central de Japón, dos miembros poderosos del G-7, impriman alegre y antigravitatoriamente billetes de dólares y yenes sin afectar el valor intrínseco de sus divisas que hoy cotizan entre sí en relación inversamente proporcional?

Sergei Glazyev, conspicuo ase­sor económico del presidente ruso, se ha caracterizado por in­sistir, a partir del "mundo post-Crimea", en la "soberanía financiera" cuando todas las divisas convertibles de facto –incluyendo el peso mexicano– se encuentran bajo el control unipolar del dólar estadunidense: uno de sus principales atributos de poder global.

    Los metales preciosos también se encuentran bajo la férula del binomio bursátil anglosajón

Los metales preciosos también se encuentran bajo la férula del binomio bursátil anglosajón Wall Street/La City (Londres), en espera de la emancipación multipolar del otro embriónico binomio bursátil Hong Kong/Shanghai, que también atenderá los arbitrajes de oro que incrementaría su cotización conforme se intensifique la confrontación militar y política entre EU y Rusia –por extensión del G-7/OTAN/UE versus BRICS/Grupo de Shanghai/Unión Euroasiática– hasta que alguien venza de los dos bloques o se acuerde un acomodamiento multipolar del nuevo orden mundial que incluya a las divisas relevantes.

A juicio de Glazyev, quien naturalmente no contempla la derrota del oso ruso en su feroz confrontación, EU no tendrá más remedio que rechazar el pago de su deuda, lo cual afectará la confianza en el dólar y significará el fin de su imperio financiero cuando las "divisas nacionales" –que no "divisas nacionalistas"– recuperen su poder perdido para participar en la edificación de un nuevo orden financiero global.

Los críticos anglosajones de Glazyev aducen que hasta ahora se ha equivocado rotundamente cuando el oro ha declinado 16 por ciento, pese a las compras masivas de metal amarillo por Rusia.

Moscú adopta la misma política de China que compra cuando se desploman tanto el oro como el petróleo.

Según el portal Future Money Trends, citado por Russia Today, la tendencia se carga cada vez más en favor del oro y en detrimento de las divisas fiduciarias tipo dólar (http://goo.gl/Rld520).

Lucy Cormac, del Sydney Morning Herald, asevera que detrás de la política de compra de oro por Putin puede estar la "anticipación a una posible guerra económica con Occidente"(http://goo.gl/75jBmz).

Russia Today cita a algunos blogueros económicos que sospechan que la compra masiva del metal amarillo sería de una “conspiración financiera, en el marco de la cual Rusia cobraría en oro y no en dólares por el petróleo (http://goo.gl/oUVt6R)”.

The Economist (22/11/14) –con The Financial Times, perteneciente al Grupo Pearson que controla BlackRock, el mayor banco de inversiones del mundo–, cual su costumbre contumazmente desinformativa, se va a la yugular de las finanzas del oso ruso, a quien diagnostica herido letalmente.

La batalla por el control del alma ucraniana entre EU/OTAN/UE y Rusia ha resucitado la añeja colisión frontal entre el oro (artificialmente devaluado) y el dólar (paradójicamente ­revaluado).

¿Quién triunfará?

¿Se solucionará con una guerra nuclear o con una dolorosa cuan creativa negociación?

Lo cierto es que no existe marcha atrás.

Fuente: TeleSur

La conexión bursátil entre Shanghái y Hong Kong representa un acontecimiento histórico para los mercados financieros internacionales. El proyecto recientemente aprobado, a la vez que abona el camino de la internacional del yuan, constituye un paso fundamental para el desarrollo financiero de China continental.

En materia de finanzas, la Gran Muralla China se transformó radicalmente el lunes 17 de noviembre toda vez que se ha acelerado el proceso de apertura de la cuenta de capital: las bolsas de valores de Shanghái y Hong Kong, vincularon sus operaciones mediante un nuevo programa denominado «Stock Connect». Ello permite a inversionistas internacionales comprar y vender más de 500 acciones tipo A originarias de China continental, a través de la plaza financiera de Hong Kong.

Desde que fue anunciada por primera vez, la conexión bursátil levantó muchas expectativas entre las autoridades financieras asiáticas. A través de la cooperación financiera que incluye su dimensión geopolítica de cara a la rivalidad de las divisas en el Sistema Monetario Internacional, el programa «Stock Connect» contribuye de manera decisiva para cumplir los objetivos planteados en el XII Plan Quinquenal (2011-2015). Charles Li, director general de la bolsa de Hong Kong, sentenció a principios de abril de 2014: «creemos que este proyecto podría allanar el camino para una mayor apertura de los mercados de capital […] y ayudar a promover la internacionalización del renminbi. También creemos que podría proporcionar una nueva oportunidad y crear un impulso para el desarrollo de Hong Kong como centro financiero internacional».

Desde el año 2002, los inversionistas con vocación global únicamente podían comprar acciones chinas a través del Programa Chino de Inversores Institucionales Extranjeros Calificados (QFII, por sus siglas en inglés). Dicho proyecto contiene diversos obstáculos regulatorios, por ejemplo, está sujeto a la firma de un memorándum de entendimiento entre China y el país de origen del agente financiero interesado, así como a un límite de inversión. En 2012 no obstante, las autoridades supervisoras de Beijing anunciaron la creación de un nuevo mecanismo, el Programa Chino de Inversores Institucionales Extranjeros Calificados en Renminbi (RQFII, por sus siglas en inglés).

El lanzamiento del RQFII, además de complementar las operaciones del QFII, cruzó las fronteras asiáticas para involucrar a un mayor número de países en los flujos de comercio e inversión denominados en la “moneda del pueblo” (renminbi). A finales de 2013, George Osborne, ministro de Finanzas británico, anunció el lanzamiento de la City de Londres como la primera plaza financiera del yuan ubicada en territorio occidental. A partir de entonces, los inversionistas británicos comenzaron a realizar operaciones de compra y venta de instrumentos financieros de origen chino por un monto límite de 80 mil millones de dólares. Posteriormente, Alemania y Francia comenzaron a llevar a cabo operaciones análogas a Gran Bretaña en el continente europeo. Más recientemente, el RQFII fue adoptado por Qatar y Canadá, a través de cuotas máximas de 30 mil y 50 mil millones de dólares respectivamente. En el plano global, las cuotas de los ocho países suscritos hasta la fecha en este proyecto de inversión suman un total de 720 mil millones de dólares.

El nuevo programa piloto «Stock Connect», a diferencia de los dos proyectos anteriores (QFII y RQFII), reduce el tiempo de espera para que un inversor comience a realizar operaciones de compra y venta de capital accionario de empresas chinas. Aunque también funciona por la vía de cuotas máximas de inversión, sus límites ya no se establecen en el ámbito del inversor, sino del mercado.

Las reglas para los flujos de capital entre ambas bolsas son básicamente de dos tipos:

Por un lado, para las inversiones dirigidas desde el mercado de valores de Hong Kong hacia Shanghái o «Northbound». Los inversionistas internacionales pueden comprar y vender las acciones de 568 empresas chinas relacionadas con los sectores de la salud, materiales industriales y productos básicos de consumo. El límite de inversión es de 49 mil millones de dólares (300 mil millones de yuanes) y la cuota diaria de 2 mil 127 millones de dólares (13 mil millones de yuanes).

Por otro lado, para las inversiones dirigidas desde el mercado de valores de Shanghái hacia Hong Kong o «Southbound». Los inversionistas chinos tienen acceso a los títulos de 266 compañías que cotizan en la bolsa de Hong Kong y cuyas acciones representan más de 82 por ciento de la capitalización total del mercado. El límite de inversión es de 41 mil millones de dólares (250 mil millones de yuanes) y la cuota diaria de mil 718 millones de dólares (10 mil 500 millones de yuanes). Adicionalmente, los inversionistas de la vía «Southbound» deben poseer un mínimo de 500 mil yuanes (81 mil 833 dólares) en una cuenta corriente bancaria.

No cabe duda de que si bien la conexión bursátil entre Shanghái y Hong Kong coadyuvará a afianzar gradualmente el liderazgo global de China y el yuan, al mismo tiempo constituye un mecanismo de ingeniería financiera para aliviar, al menos en el corto plazo, las crecientes contradicciones internas del régimen de acumulación.

En primer lugar, existen múltiples sospechas en torno a la solvencia del sistema bancario chino como efecto de una crisis vinculada a la sobreinversión y la sobrecapacidad productiva en el sector inmobiliario. En su informe relativo al tercer trimestre de 2014, el Banco Popular de China confirmó que ha llevado a cabo dos rondas de inyecciones de liquidez durante el año por un total de 125 mil 900 millones de dólares (769 mil 250 millones de yuanes). Por otro lado, diversas investigaciones científicas calculan en más de 250 por ciento la suma de la deuda pública y privada como porcentaje del PIB. Adicionalmente, el crecimiento exponencial del sistema bancario en la sombra (shadow banking system) así como su participación ascendente en los circuitos de financiamiento tradicionales, representan una grave amenaza tanto para la economía china como para el resto del mundo. Según los cálculos realizados por Xiao Qi [1], el sistema bancario en la sombra de origen chino podría poseer activos financieros de alto riesgo por un monto equivalente a 7.56 billones de dólares (46.30 billones de yuanes), aproximadamente la décima parte del PIB global del año 2013 medido en términos nominales.

En segundo lugar, tanto la falta de liquidez como la caída de la rentabilidad de las empresas, han provocado profundos estragos en el mercado de valores en los últimos años. Atrás quedó el auge del primero de octubre de 2007, cuando el índice principal de la bolsa de Shanghái (SSE Composite Index) obtuvo su registro más alto por un total de 5 mil 954 puntos. A partir de la crisis crediticia en Estados Unidos de agosto de ese mismo año, los registros de la bolsa china apuntaron a la baja de manera sostenida hasta alcanzar un mínimo de mil 728 puntos a principios de octubre de 2008, una caída de más de 70 por ciento. Sin embargo, luego de anunciarse el programa «Stock Connect», el mercado de valores chino volvió a registrar cotizaciones alcistas: entre el 3 de abril y el 18 de noviembre del año en curso, pasó de 2 mil 58 a 2 mil 456 puntos, un aumento significativo de 20 por ciento, aunque todavía por debajo de la mitad del nivel alcanzado a finales del año 2007.

Una de las grandes paradojas de la crisis actual, consiste en el aparente desacoplamiento entre la fuerza mercantil de la potencia económica en ascenso (China) y el poder financiero del país hegemónico en declive relativo (Estados Unidos). Hasta el momento, ninguna divisa parece desafiar el poderío del dólar en el mercado mundial de capitales. Según las estimaciones de Jonathan Anderson, miembro de Emerging Advisors Group, los inversionistas internacionales tienen acceso a aproximadamente 56 billones de dólares en activos financieros denominados en dólares incluyendo bonos y acciones. Bajo denominación del euro y el yen japonés, pueden disponer de cantidades equivalentes a 29 billones y 7 billones de dólares respectivamente. En contraste, los activos financieros denominados en yuanes a disposición global alcanzan un monto de 300 mil millones de dólares, una cifra casi 187 veces menor en relación al dólar [2].

En suma, las consecuencias de la conexión entre las bolsas de Shanghái y Hong Kong no escapan a un sinnúmero de riesgos y desafíos en escala nacional, regional y global. Diversas incógnitas podrían eventualmente, poner en un serio predicamento el éxito de la nueva dupla bursátil y, de manera especial un componente será clave en el futuro más cercano: evitar a toda costa los efectos perniciosos de la mundialización del capital financiero bajo la hegemonía del dólar y Wall Street.

Fuente: Red Voltaire

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº98

 

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