La región latinoamericana y caribeña presenta en su devenir histórico una profunda vocación integracionista que proviene, fundamentalmente, del legado de todos y cada uno de los héroes y libertadores que forjaron la independencia y el nacimiento de las Repúblicas que la conforman, y así lo demuestran las diversas iniciativas y mecanismos de integración que existen en la actualidad; sin embargo, la mayoría de estos esquemas de integración no han avanzado al ritmo esperado ni tampoco han alcanzado plenamente los objetivos para los cuales fueron creados.

Estos mecanismos de integración, en su mayoría, han estado fundamentados en la teoría neoliberal burguesa, que persigue como principal objetivo la liberalización comercial y eliminación de barreras y obstáculos al comercio, sin tomar en cuenta que estas políticas lejos de beneficiar a los Estados que las promueven, han terminado favoreciendo intereses particulares y perjudicando a la población en general.

Desde finales de los años noventa, algunos países de América Latina y El Caribe han venido impulsando otro tipo de integración de la región, producto de los resultados, que en lo económico y social se refiere, reflejan los tradicionales esquemas de asociación. En vista de las disparidades y distorsiones en las que se han visto envueltas muchas de sus economías y de las desigualdades que estas han generado en la población, se ha abierto el compás para pensar en otras formas de aprovechar, de manera conjunta, las ventajas y potencialidades que poseen dichos países. En este sentido, Venezuela ha transformado su andamiaje legal para facilitar todo este proceso. Desde una nueva Constitución Nacional, en donde se plasmó una nueva visión de país en el plano político, económico, social, cultural, entre otros, hasta Planes de Desarrollo Nacional y Leyes Orgánicas que faciliten y permitan darle cumplimiento a lo establecido en dicha carta magna.

Es así, como partiendo desde una visión más sistémica del entorno nacional e internacional, y pensando en la creación de sólidas bases económicas que coadyuven en la construcción de una nueva forma de integración que propugne un comercio más justo y equitativo, es que Venezuela ha venido promoviendo el desarrollo de encadenamientos económicos productivos, creando Zonas Económicas Especiales en determinadas localidades de su espacio geográfico e impulsando la conformación de empresas grannacionales en el marco del ALBA – TCP, que sirvan de instrumento para materializar dichas transformaciones.

Cuando hablamos de Encadenamiento Económicos Productivos necesario es detenerse en su definición para poder entender el por qué se promueven hoy en día. En ese sentido, y sin ánimo de iniciar toda una discusión teórica al respecto, pudiera decirse que uno de los pioneros en su definición fue el economista de origen francés François Quesnay, quien en su obra Le Tableau Économique “(…) se propuso analizar la economía a partir de un todo interrelacionado, en donde se podía apreciar la contribución de los sectores productivos a la actividad económica” (Campoverde y López, 2014, p.15).

Otro de los pensadores de los que se pueden tomar elementos para la definición de Encadenamiento Económico Productivo es del también economista francés León Walras, quien con su teoría del equilibrio económico general “(…) muestra a la economía como un sistema general o global en donde se determina matemáticamente las relaciones de interdependencia entre los componentes económicos, es decir, que todo el sistema económico esta interconectado. (Campoverde y López, OpCit, p.15).

Posteriormente, Wassily Leontief, economista estadounidense de origen ruso quien en su obra ‘The Structure of American Economy’ desarrolló el método input-output que representa en la práctica una aproximación empírica de las interrelaciones existentes entre los distintos sectores en que puede dividirse una economía nacional, tratados como piezas de un equilibrio general”.

Las obras de los pensadores anteriormente citados, constituyen la fuente primaria, desde el punto de vista conceptual, de lo que más adelante se denominaría Encadenamiento Económico Productivo; sin embargo, no fue sino hasta mediados del siglo XX, cuando gracias a los planteamientos del economista estadounidense de origen alemán, Albert Otto Hirschman, inspirándose en sus estudios sobre los desequilibrios económicos regionales, nos habla de “(…)que una economía para llegar al desarrollo necesita pasar por un crecimiento desequilibrado, apoyando más a las industrias en donde se concentra la actividad económica y que a su vez tengan mayores vínculos con los demás sectores para de esta forma empujarlos también hacia el desarrollo”. (Campoverde y López, OpCit, p.16).

Fue gracias a estos aportes iniciales que se empezaron a generar más estudios sobre Encadenamientos Económicos Productivos, aunque en su mayoría, por no decir que todos, se han centrado en un enfoque básicamente empresarial. Es así como Bekerman (2001) considera en sus definiciones sobre Encadenamientos Productivos que el aumento de la interdependencia económica entre los países, el acceso a las nuevas tecnologías, así como en las cadenas de distribución y comercialización, con mayor velocidad, y a la luz de la fase ‘globalizada’ de la economía internacional, se convierten en elementos claves de la competitividad. Lo interesante de los planteamientos de esta autora es que analiza el desarrollo de Encadenamientos Productivos en el marco del proceso globalizador y trata de reconocer el papel que deben jugar los Estados en el desarrollo de éstos.

Tomando en consideración todos los elementos anteriormente expuestos, y tratando de aportar una conceptualización desde la óptica regional, pudiera decirse que Venezuela concibe a los Encadenamiento Económicos Productivos como el proceso de vinculación e interacción sistémica que llevan a cabo los diferentes actores económicos (ya sean públicos, privados o unidades de propiedad social), encargados de desarrollar el conjunto de eslabones de una cadena productiva, con el objetivo de generar un producto o servicio determinado, teniendo la posibilidad de pasar desde el sector primario hasta llegar al consumidor final. La generación de dicho producto o servicio, si bien pasa por garantizar la obtención de dividendos y beneficios económicos que redunden en mayores niveles de calidad y competitividad, también debe servir al mismo tiempo, como instrumento para la satisfacción de las necesidades sociales.

En esencia y sin desconocer el papel que juega el sector privado empresarial en la economía nacional, el Estado venezolano busca subordinar la actuación y los intereses de éste a los intereses nacionales, sobre todo en aquellos sectores que sean previamente identificados como estratégicos para el desarrollo de encadenamientos económicos productivos.

Es aquí precisamente, en donde se incorporan en el presente análisis las Zonas Económicas Especiales, creadas por el Estado venezolano en el año 2014, ya que pudieran ser visualizadas como una plataforma para el desarrollo de encadenamientos productivos. Estas Zonas Económicas Especiales tienen la capacidad de desarrollar eslabones específicos de la cadena productiva (desarrollo de un sector) mediante la inversión extranjera, compartiendo estrategias de complementariedad. Con la creación de estas áreas de tratamiento diferenciado se busca también crear nuevos mecanismos de exportación que tributen, en lo concreto, a la integración latinoamericana y caribeña.

De acuerdo al artículo 31 de la Ley de Regionalización Integral para el Desarrollo Socioproductivo de la Patria, publicada en Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.151, del 18-11-2014, las Zonas Económicas Especiales son creadas con la finalidad de:

(…) focalizar la especialización sectorial, potenciar un plan de inversiones, incidir directamente en la capacidad de valor de la economía, fortalecer el comercio exterior y el desarrollo regional; bajo los principios de soberanía establecidos en la Constitución (…). Estas zonas desarrollarán eslabones productivos con el objeto de compartir estrategias de complementariedad económica con inversión extranjera, y cubrir las necesidades de bienes finales necesarios y estratégicos para la Nación. (p. 67 y 68).

 

Hasta ahora, Venezuela tiene creadas dos (02) Zonas Económicas Especiales, a saber: la Zona Económica Especial de Paraguaná y la Zona Económica Especial Fronteriza Ureña – San Antonio.

La Zona Económica Especial de Paraguaná creada el 03-12-2014, según Gaceta Oficial N° 40.554, que abarca la Península de Paraguaná al norte del estado Falcón, tiene como finalidad el desarrollo especializado en los campos tecnológico, informático, telecomunicaciones y tecnologías alternativas para el fomento del ahorro energético, tomando en cuenta las ventajas y potencialidades, que desde el punto de vista petrolero, turístico y pesquero, posee dicha subregión. Esta zona, por el hecho de estar ubicada en las costas venezolanas, representa un brazo estratégico y posible bisagra articuladora de mecanismos de integración como el ALBA y PETROCARIBE, que han demostrado desde su creación, ser mucho más efectivos y exitosos en lo político, económico y social, que otros procesos de integración regional con mayor desarrollo institucional.

Esta zona económica, al igual que la de Ureña – San Antonio, ofrece muchos beneficios e incentivos económicos y fiscales a las empresas asociadas a cadenas de valor específicas, que decidan instalarse dentro de sus poligonales, hecho que posibilita la reactivación del aparato productivo nacional y además impulsa el desarrollo endógeno con una visión de integralidad.

Por su parte, la Zona Económica Especial Fronteriza Ureña – San Antonio, creada también el 03-12-2014 según Gaceta Oficial N° 40.554, que aglutina los centros poblados de Ureña y San Antonio del Táchira, tiene la particularidad – por su ubicación (frontera con Colombia) – de representar desde el punto de vista geoestratégico, la puerta de entrada al ‘mercado’ centroamericano y suramericano. Por la vocación y tradición con la que cuenta la zona existen ventajas para el fortalecimiento y expansión del aparato productivo vinculado al sector textil, agroindustrial y manufacturas provenientes del trabajo de la madera y el cuero.

El artículo 2 del Decreto N°1.496, establece que esta zona fue creada con el objetivo de impulsar el desarrollo integral subregional, especialmente las actividades productivas relacionadas con el sector comercial y de servicios, “(…) dentro de una concepción sistémica de desarrollo que armonice las potencialidades productivas de los sectores textil, calzado, talabartería, agrícola, automotriz y metalmecánico aprovechando el potencial de la dinámica binacional fronteriza, para el desarrollo de una economía y comercio sano, con criterio de soberanía”. (p. 6).

En este orden de ideas, se pudiera vislumbrar la identificación de encadenamientos económicos productivos con países del ALBA – TCP que contribuyan a expandir y fortalecer las actividades productivas en los sectores textil y agroindustrial. Tomando en cuentas las ventajas y potencialidades que también poseen países como Bolivia, Ecuador y Nicaragua en estos sectores, por ejemplo, se pudiera pensar en la complementariedad que materialice, desde el punto de vista económico, la integración latinoamericana y el comercio intrarregional. Este tipo de alianzas evidentemente coadyuvan, en lo concreto, a estrechar los lazos entre nuestros pueblos y facilitan la explotación, en el mejor sentido de la palabra, de las potencialidades que cada país posee.

 

Referencias bibliográficas:    

Bekerman Guido Cataife, Marta. Encadenamientos productivos, Estilización e impactos sobre el desarrollo de los países periféricos. 2001, Centro de Estudios de la Estructura Económica (CENES) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Tomado de: http://www.aaep.org.ar/anales/works/works2001/bekermancataife.pdf . Consultada el: 14-05-2015.

Campoverde Calle, Mery Alexandra y López Bermeo, Cristian Gabriel. Elaboración de la matriz insumo – producto y cálculo de los coeficientes de Rasmussen para la Provincia del Cañar para el año 2007. Tesis previa a la obtención del título de Economista. Universidad de Cuenca, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. 2014.

Gaceta Oficial Extraordinaria de la República Bolivariana de Venezuela N° 6.151, del 18 de noviembre de 2014. Decreto N° 1.425, Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Regionalización Integral para el Desarrollo Socioproductivo de la Patria.

Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 40.554, del 03 de diciembre de 2014. Decreto N° 1.495, del 02 de diciembre de 2014, mediante el cual se decreta la Zona Económica Especial de Paraguaná.

Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 40.554, del 03 de diciembre de 2014. Decreto N° 1.496, del 02 de diciembre de 2014, mediante el cual se decreta la Zona Económica Especial Fronteriza Ureña – San Antonio.

Leontief, Wassily. The Structure of American Economy,1941. Tomado de www.es.wikipedia.org/wiki/Wassily_Leontief  Consultada el: 02-06-2015.

 

       

Fuente: Portal Alba

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº73

 

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