Parece que el lacayismo y la sumisión a los intereses estadounidenses es una fiebre contagiosa para algunos gobiernos suramericanos. Tanto es así, que los presidentes de Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Chile y Paraguay, quienes decidieron retirarse de la UNASUR, olvidan los objetivos geopolíticos de dominación global y de las miserias esparcidas por toda la geografía de nuestra Patria Grande, por los representantes de la guerrerista Administración yanqui.

En el comunicado difundido al respecto, estos “obedientes” gobiernos argumentan que la razón de su salida se debe a fuertes diferencias políticas con el bloque bolivariano, en especial, con Venezuela y Bolivia.

Luego de la retirada de estos seis países, ahora solo quedarían: Bolivia, Ecuador, Uruguay, Guyana, Suriname y Venezuela.

Está claro, Estados Unidos siempre se ha opuesto a la integración de Latinoamérica y del Caribe y no descarta acciones para mantener divididos a nuestros pueblos. El imperio es experto en acumular poder y riquezas, también en “sembrar de miseria a América Latina en nombre de la libertad” como diría el Libertador Simón Bolívar.

Estados Unidos trata de neutralizar planes integracionistas, los procesos de unidad, los acuerdos económicos, comerciales y políticos entre los pueblos y gobiernos de América Latina.

Para ello, los expertos de Washington, la CIA y otras «agencias de seguridad», el Pentágono y el Departamento de Estado, han planificado y ya ejecutan una serie de acciones públicas y clandestinas para contrarrestar a los gobiernos que consideran peligrosos y enemigos de sus intereses.

Ningún país de su patio trasero, puede alejarse de los dictados de la Casa Blanca, so pena de castigo o como diría Noam Chomski: “El Padrino no toma a la ligera cuando se lo pone en vereda, inclusive cuando quien lo hace es un comerciante por menor. Intentos previos de independencia han sido aplastados, en parte a raíz de la falta de cooperación regional. Sin eso, las amenazas pueden ser manejadas una a una”.

El pensador estadounidense agregaba: “Para Estados Unidos, el enemigo real siempre ha sido el nacionalismo independiente, particularmente cuando amenaza convertirse en un “ejemplo contagioso”, según la declaración de Henry Kissinger sobre el socialismo en Chile”.

Naturalmente que en la actualidad hay que liquidar al virus del nacionalismo revolucionario y, sobre todo, bolivariano. Para ello, Estados Unidos decidió encargar a sus principales agencias militares, civiles y paramilitares como la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional y otros órganos como la USAID, AID, el diseño de un vasto programa de desestabilización que acabe con los gobiernos de izquierda y, en especial, aquellos proclives a seguir los pasos de la Revolución Bolivariana propuesta por Hugo Chávez.

En estos maquiavélicos planes, uno de sus objetivos priorizados es precisamente, la UNASUR.

Un importante paso en la integración latinoamericana

El sueño de nuestros Libertadores comenzó a concretarse el 8 de diciembre de 2004 en la ciudad peruana de Cuzco, la que fuera capital del Incario y Tahuantinsuyo. Fueron ocho los Presidentes y cuatro representantes de Gobiernos, quienes suscribieron la partida de nacimiento de la Unión Sudamericana.

Hace 192 años, en 1826, se reunió en Panamá el Congreso Anfictiónico, convocado por el Libertador Simón Bolívar. La intencionalidad fue la unión de la Gran Patria Latinoamericana; pero ese primer intento fue boicoteado por Estados Unidos, por intermedio de sus agentes diplomáticos, económicos y políticos que supieron aprovecharse de todas las debilidades de los concurrentes y de los jefes militares de las guerras de la Independencia que querían cobrar sus servicios patrióticos satisfaciendo sus ambiciones económicas y políticas. Por ello, el Congreso Anfictiónico de Panamá fue un fracaso político que produjo funestas consecuencias.

El Libertador Simón Bolívar, en una carta fechada el 31 de mayo de 1830, dirigida a José Fernández Madrid, decía: “Seguramente la Unión es la que nos falta para completar la obra de nuestra generación. Sin embargo, nuestra división no es extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles formadas generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores. Yo aconsejo la unión; pero temo que no se logre”.

La llamada CSN, nació para integrar procesos regionales desarrollados por el Mercosur y la Comunidad Andina. Así, el 30 de septiembre de 2005, en Brasilia y el 9 de diciembre de 2006 en Cochabamba, Bolivia, los Jefes de Estado de los países miembros establecieron un plan estratégico para consolidar una agenda común en la región.

En abril de 2007, durante la Cumbre Energética Suramericana, celebrada en Isla Margarita, Venezuela, los Jefes de Estados cambiaron el nombre de Comunidad Suramericana de Naciones a Unión de Naciones Suramericanas: UNASUR.

Fue el 23 de mayo de 2008, cuando se aprobó el Tratado Constitutivo de la UNASUR, en el cual se designó como sede permanente de la Secretaría General a Quito, capital del Ecuador, y del Parlamento a Cochabamba, Bolivia.

El Tratado Constitutivo entró en vigencia el 11 de marzo de 2011.

Las principales instituciones de la Unión de Naciones Sudamericanas son actualmente:

- Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno: Órgano máximo de la unión, encargado de establecer los lineamientos políticos, planes de acción, programas y proyectos del proceso de integración sudamericana y decidir las prioridades para su implementación. Para ello, convoca a Reuniones Ministeriales Sectoriales y decidir sobre las propuestas presentadas por el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores.

- Presidencia pro témpore: Es ejercida sucesivamente por cada uno de los estados miembros, por períodos anuales. La presidencia se encarga de preparar, convocar y presidir las reuniones de los órganos, además de representar a la unión en eventos internacionales, asumir compromisos y firmar Declaraciones con terceros, previo consentimiento de los órganos correspondientes de UNASUR.

- Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores: Este consejo se encarga de adoptar e implementar las decisiones del consejo de jefes y hacer seguimiento de la integración del bloque para coordinar posiciones en temas centrales de la integración sudamericana, desarrollar y promover el diálogo político y el concierto sobre temas de interés regional e internacional.

- Consejo de Delegados: Tiene como función la publicación de las Decisiones del Consejo de Jefes de Estado y las Resoluciones del Consejo de Ministros, con el apoyo de la presidencia pro témpore y la Secretaría General. Además, deben compatibilizar y coordinar las iniciativas de UNASUR con otros procesos de integración regional y subregional vigentes, con la finalidad de promover la complementariedad de esfuerzos y promover los espacios de diálogo que favorezcan la participación ciudadana en el proceso de integración suramericana.

- Secretaría General: Órgano que, bajo la conducción del Secretario General, ejecuta los mandatos que le confieren los órganos de UNASUR y ejerce su representación por delegación expresa de los mismos. Tiene su sede permanente en Quito, Ecuador.

- Secretario: Debe apoyar las demás instancias, en el cumplimiento de sus funciones, a la vez que propone iniciativas y efectuar el seguimiento a las directrices de estos órganos. Además de preparar diversas reuniones, informes y proyectos de la institución, el secretario se encarga de coordinar con otras entidades de integración y cooperación de América Latina y el Caribe para el desarrollo de las actividades que le encomienden los demás órganos.

Los objetivos fundamentales de la UNASUR son: promover la concertación y la coordinación política y diplomática en la región; servir como puente entre el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Comunidad Andina de Naciones (CAN) para la creación de una zona de libre comercio en la región; integración física, energética y de comunicaciones en América del Sur, impulsando la Iniciativa de Integración Suramericana(IIRSA; armonización de políticas de desarrollo rural y fomento agroalimentario; transferencia de tecnología y de cooperación horizontal en todos los ámbitos de ciencia, educación y cultura; y consolidar la intervención entre las empresas y la sociedad civil en la integración.

Desde su fundación, la UNASUR se convirtió en un foro alternativo y prioritario en la defensa de los intereses de las naciones del Cono Sur. Siendo interlocutora ante la ONU y la OEA además ha asumido la solución de serios conflictos regionales tales como los conflictos entre Venezuela-Colombia y Colombia-Ecuador, así como los diferendos, Bolivia-Chile por el acceso al mar. La organización ha mostrado un repudio contundente a los intentos de Golpe de Estado no solo en la región, como los ocurridos en Bolivia en 2007 y en Ecuador en 2010, sino a los de carácter regional como el ocurrido en Honduras en 2009. El 27 junio de 2012, UNASUR decidió suspender la participación de Paraguay en la cumbre de UNASUR a celebrarse dos días después, como medida de presión a las autoridades golpistas de ese país que habían despojado de la presidencia al mandatario Fernando Lugo.

UNASUR aprobó también en Paramaribo una declaración en la que expresaba su “extrema” preocupación por la situación en Siria y condenaba “las intervenciones extremas que sean incompatibles con la Carta de las Naciones Unidas.

En realidad, la presencia en UNASUR de Chávez primero y Maduro más tarde , Lula, Correa, los Kirchner, Mujica y Evo Morales contribuyó en sus respectivas etapas a su radicalización en apoyo de las causas progresistas.

Más recientemente, UNASUR manifestó su preocupación ante el golpe de Estado en Brasil y la destitución de la Presidente Dilma Rousseff.

Deplorablemente, hoy como ayer, Estados Unidos se aprovecha de las debilidades del Subcontinente, para impedir que se alcance el sueño de la Unión Sudamericana primero y de la construcción de la Gran Patria Latinoamericana después, aunque desde diferentes ópticas se considera que los dos proyectos deben marchar juntos o paralelos, a pesar de todas las dificultades internas de cada país y externas provenientes de Estados Unidos, al que no le interesa la unidad de nuestros pueblos y que aplica a la perfección el viejo axioma: «divide y reinarás».

No cabe duda alguna: Estados Unidos presiente que sus años de dominación e ingerencia en América Latina están en peligro de concluir abruptamente y por ello aceleró sus acciones con el objeto de sembrar la división  en la región.

Así, los cambios políticos hacia la derecha ocurridos en Brasil y Argentina, por un lado, y en Perú y Chile, por otro, facilitaron crear las condiciones necesarias para sembrar la desunión y la discordia internas en Unasur , con la anuencia de Washington que no oculta su satisfacción. La falta de consenso interno ha impedido elegir un secretario general del bloque, después de que hace año y medio terminara el mandato de Ernesto Samper.

En enero, representantes de Argentina, Brasil, Colombia, México, Panamá y Perú fueron invitados a Washington para reunirse con el director para Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, Juan Cruz, y evaluar la situación de Venezuela. Los mandatarios de estos países fueron también invitados por Donald Trump a una reunión para tratar el tema durante la Asamblea General de la ONU, en septiembre pasado.

Los seis países que han abandonado la UNASUR son a su vez miembros del Grupo de Lima, conformado el 8 de agosto de 2017 en la capital peruana por doce países americanos: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú. El bloque se ha reunido y pronunciado en varias oportunidades, a nivel de cancilleres, para proponer medidas de presión contra Venezuela.

Al respecto, merecen destacarse la negativa del llamado Grupo de Lima a que se invitara al Presidente Nicolás Maduro a participar en la reciente Octava Cumbre de las Américas de Lima y la injerencista “Declaración sobre Venezuela” firmada por estos países en el transcurso de este foro .

Bajo la dirección de Washington la estrategia del Grupo de Lima ha sido tratar de aislar a Venezuela política y diplomáticamente.

 

El principal enemigo de la integración latinoamericana (Parte II y Final)

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A través de métodos como la violencia y el estrangulamiento económico, Estados Unidos ha tratado de dominar la región. Según Chomsky, de manera general los asuntos internacionales de EE.UU. muestran más que un ligero parecido con la mafia.

Es totalmente irracional el “derecho” de Estados Unidos a intervenir en los asuntos internos de nuestros pueblos y entre esas intromisiones se deben destacar las agresiones militares, económicas y políticas cuantas veces considere necesarias, para proteger los intereses de las clases dominantes que son consecuentes servidoras del imperio.

Durante la larga “guerra fría” en América Latina y el Caribe se desataron monstruosas agresiones criminales de Estados Unidos con el manido pretexto de acabar con el “comunismo internacional” y preservar los sagrados valores de la democracia, la libertad y los derechos humanos, en cuyo nombre impusieron y protegieron dictaduras crueles que acabaron con la vida de millares de hombres y mujeres acusados de ser luchadores por la liberación de sus pueblos.

Tras los principios que EE.UU. dice defender, se esconden los verdaderos objetivos imperiales trazados en el disparatado “destino manifiesto” diseñado por la “clase superior anglosajona” que se considera con autorización cuasi divina para someter a nuestros pueblos indomestizos.

Para cumplir con ese “destino”, los Estados Unidos, desde su fundación, crearon una serie de doctrinas y pusieron en práctica la agresión militar a través de la doctrina de las cañoneras, la agresión económica por medio del dólar, las invasiones armadas con los “marines”, las agresiones clandestinas a través de la CIA, DEA, y la “comunidad de inteligencia”.

No hay país en América Latina y el Caribe que no haya sufrido la agresión imperial estadounidense que se mantiene hasta estos días en las continuas agresiones a Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia.

Cuando se habla de relaciones con Estados Unidos, inexorablemente hay que referirse a la política de terror desatada desde las más altas esferas de la Casa Blanca, del Pentágono, la CIA, Departamento de Estado y de la poderosa industria bélica con el objeto de dominar a nuestros pueblos y de dividirlos para reinar.

Mientras Estados Unidos siga en su papel de gendarme universal y de poder imperial unipolar, América Latina será para ellos el patio trasero y el Caribe su lago particular.

Estados Unidos contra la integración latinoamericana

El catedrático de ciencias sociales de la Universidad del Estado de Río de Janeiro y exponente de la Teoría Marxista de la Dependencia, Theotonio dos Santos explica cómo “el gran capital quiere destruir la integración latinoamericana”.

El gran capital va camino de romper de forma radical las ventajas que la integración puede proporcionar a la región. Según Dos Santos, la integración regional es una iniciativa de interés latinoamericano “más que de interés del capital trasnacional”. El científico opina que este deseo de crear aparatos de integración en la región nada tiene que ver con el imperialismo.

“La integración regional tampoco nunca será parte de los intereses del subimperialismo brasileño. EE.UU., que es el actor imperialista superior, jamás ha defendido una política de integración regional: ahora está tratando de romperla. […] Quieren derrumbar a Venezuela, y a todos los gobiernos que están comprometidos con los procesos de integración”, explica Dos Santos.

Uno de los aparatos de integración “que avanzaba a pesar de todo” es la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), cree Dos Santos, notando que “hay muchos intereses que buscan sabotearla”.

“EE.UU. los está usando [a los países de América Latina que se pliegan a sus designios] para promover una política anti-China. ¿Qué quieren? ¿Qué dejen de exportar a China? Lo que hay detrás de esto, como en Oriente Medio, es que quieren destruir cualquier fuerza que se oponga a las políticas de EE.UU., un país que en efecto, como fuerza destructiva todavía tiene un poder muy grande a través de este tipo de alianzas, pero como fuerza constructiva, como un agente articulador de una nueva economía, no le veo influencia por ningún lado”, concluye Dos Santos.

Por su parte, proyectos como el TPP no se trata solo de un proyecto anti-China como algunos afirman, sino también de un proyecto “anti-integración”, al mismo tiempo que “la única posibilidad que existe para nuestros países es apostar por una política de desarrollo regional”. “El gran capital está en el camino de romper de forma radical las ventajas que la integración puede proporcionar a la región”, lamenta el experto.

Sabedor que América Latina es una región comprometida con la defensa de la paz, tal como quedó consagrado en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno en La Habana el 29 de enero de 2014, durante la II Cumbre de la CELAC, Estados Unidos ha recrudecido bajo el gobierno de Donald Trump su ofensiva para sabotear este objetivo. .

Resumiendo, en la gran mayoría de los países de América Latina lo que está en juego hoy no es la construcción del socialismo ni la superación inmediata del capitalismo. Lo que está en juego es la misma existencia de estas naciones y su posibilidad de salir del subdesarrollo y la dependencia.

Lo que está en juego es, aún, la superación o no del neoliberalismo. Por lo tanto, grandes metas a alcanzar ahora son el rescate en esos países del poder decisorio de los Estados nacionales, el rescate de las políticas de desarrollo, la afirmación de un proyecto popular y la promoción de la integración latinoamericana.

Siguiendo la lógica propuesta por esa interpretación, parece claro que los enemigos de la integración latinoamericana no son los gobiernos progresistas bolivarianos como afirman los que tratan de implosionar hoy UNASUR. Los verdaderos enemigos son el imperialismo norteamericano y los monopolios privados nacionales y extranjeros que controlan los sectores industriales, comerciales, financieros y de servicios.

Por ese motivo, es hora de reorganizar las alianzas nacionales, populares, democráticas, integracionistas, anti-liberales, anti-imperialistas y anti-oligárquicas. Es el momento de insistir en la superación completa del neoliberalismo y el engaño de la mano invisible del capitalismo.

Durante estos últimos 60 años,nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel Castro demostró que la única alternativa que tienen los países de América Latina y el Caribe de salir del subdesarrollo es a través de la unidad e integración política y económica.

Los pueblos, su unidad, su integración, fueron la constante en el más grande estadista y volcaría toda su energía en defender al país, primero, y al resto del continente después.

Como expresara: “Frente a los grandes grupos que hoy dominan la economía mundial, ¿hay acaso lugar en el futuro para nuestros pueblos sin una América Latina integrada y unida? ¿Es que no seríamos capaces de ver que únicamente unidos podemos discutir con Estados Unidos, con Japón y con Europa? ¿Es que solo cada uno de nosotros puede enfrentar esa colosal tarea? Las grandes potencias económicas no tienen amigos, solo tienen intereses”.

Sobre este crucial aspecto el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, subrayó durante su discurso en la clausura de la Sesión Constitutiva de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 19 de abril de 2018:

Los países de Nuestra América no podremos enfrentar los nuevos desafíos sin avanzar hacia la unidad dentro de la diversidad para ejercer nuestros derechos, incluido el de adoptar el sistema político, económico, social y cultural que decidan sus pueblos, según reza la Proclama de la América y el Caribe como Zona de Paz, aprobada en nuestra capital, como ustedes conocen.

Hoy se pretende dividirnos y destruir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños; se desempolva el instrumento de la política norteamericana que siempre fue la desprestigiada OEA, y se crean grupos de países que, con el pretexto de proteger la democracia, contribuyen a la perpetuación de la dominación imperial.

“Cuba apoya los esfuerzos en la defensa de la paz, convencida de que solo el diálogo, la negociación y la cooperación internacional permitirán encontrar solución a los graves problemas del mundo”.

En virtud de lo expuesto podemos concluir que estos tiempos son tiempos de reflexión que impulsen la lucha antiimperialista en cualquier lugar de América Latina. No son tiempos para cruzarse de brazos sino para crecer juntos y forjar la integración de nuestras patrias que permita la unidad económica, política y cultural. Es hora de que nuestras generaciones concreten el sueño de nuestros Libertadores: Una sola patria grande, unida, poderosa, libre, soberana.

 

       

Fuente: RazonesDeCuba

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº81

 

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