La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América -Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA – TCP),  ese símbolo de la solidaridad y la cooperación pacífica, llegó para quedarse, aunque algunos pretendan lo contrario.

Esta hermandad entre pueblos cercanos históricamente, entre gobiernos que tienen como centro el bienestar y la felicidad de su gente, significó un alivio importante y abrió nuevas posibilidades para los que tenían menos oportunidades de desarrollo, y para aquellos a los que tener acceso a servicios básicos para la vida, era un privilegio y no un derecho consagrado.

El ALBA ―creada por la República Bolivariana de Venezuela y Cuba, inspiradas en las ideas de Bolívar y Martí - como un ejemplo sin precedentes de solidaridad revolucionaria, ha  demostrado cuánto puede hacerse solo con la voluntad, el respeto y el intercambio mutuo entre quienes se consideran iguales, porque los unen lazos de esos que al decir del Che «no se pueden romper como los nombramientos».

Para los países que durante estos años se han visto beneficiados por este mecanismo de integración regional, la concertación de ideas y extenderse la mano cuando más lo han necesitado, ha sido la esencia misma de su existencia, concretada en acciones comunes de intercambio comercial y económico financiero, biotecnológico, de recursos humanos y en momentos de crisis como los provocados por desastres naturales.

La defensa de la soberanía, la paz y la autodeterminación de los pueblos, el rechazo a la imposición de medidas neoliberales y el saqueo indiscriminado de los recursos naturales, así como la cooperación en áreas vitales como la salud, la educación, la agricultura, la vivienda, el transporte, entre otros, han estado en el centro de atención del ALBA-TCP.

En momentos en los que crecen las amenazas para la región por parte del enemigo común – el imperialismo – y las sanciones económicas unilaterales contra varios de nuestros países, en los que aumenta la persecución judicial y política contra líderes progresistas , el asesinato de líderes sociales y se alza una manipulación mediática contra la izquierda regional sin precedentes,  el ALBA-TCP deberá seguir siendo un estandarte de lucha para nuestros pueblos, el ejemplo más genuino de la amistad y la ayuda mutua en pos de millones.

Deberá erigirse como punta de lanza y escudo protector contra quienes pretender desunirnos e intentan imponer - mediante la prepotencia y la irracionalidad – el interés de unos pocos a los que nos les importa en lo más mínimo, garantizar un futuro más digno, más pacífico, próspero y soberano para quienes más lo necesitan, para el futuro.

 

          

Fuente: Granma

Frases

"Creo en los poderes creadores del pueblo"
          Aquiles Nazoa

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº99

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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