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Los países del ALBA se reunieron en Caracas para establecer una estrategia que les permita enfrentar la hipocresía de los países desarrollados en la próxima reunión sobre cambio climático de la ONU.

Los culpables históricos

La Alba-TCP coincidió a la hora de reconocer que el cambio climático es uno de los retos mundiales más grandes de nuestros tiempos, sin embargo son los denominados "países desarrollados" los culpables históricos debido a sus modelos económicos basados en patrones de producción y consumo insostenibles (los mismos que generan inequidad, injusticia y pobreza).

Durante la reunión, la viceministra para Cooperación Económica de la Cancillería de Venezuela y experta ambientalista, Claudia Salerno, señaló que "algunos países (los 'desarrollados') insinúan que todos tenemos la misma culpa para así no cumplir con los compromisos que tienen sobre mitigación, financiamiento y compensación de daños, así como las pérdidas por los derivados del cambio climático".

Por eso, todos los países miembros manifestaron "la urgente necesidad de ratificar la enmienda del protocolo Kioto" y bajar las emisiones de gases de efecto invernadero –el dióxido de carbono (CO2) que surge principalmente de la quema de combustibles fósiles como el carbón, el gas y el petróleo que causan el llamado calentamiento global.

Esa necesidad será expuesta en la cumbre de la ONU que se celebrará en Nueva York, en la que por primera vez en cinco años, desde Copenhague, mandatarios de todas las naciones (y los que realmente gobiernan el mundo: los más poderosos empresarios) discutirán cómo frenar el calentamiento global, aunque ninguno esté dispuesto a actuar. Por cierto, al igual que en aquella oportunidad, días antes de la cumbre, cientos de miles de personas marcharán contra el cambio climático en todas las ciudades del mundo.

Protocolo de Kioto: debut y despedida

El protocolo suscrito en el año 1997 comprometía a 38 países industrializados a reducir porcentualmente sus emisiones de gas provenientes del transporte de productos y pasajeros, los servicios (electricidad, gas, aceite, etc.) y la producción industrial y manufacturera. Sin embargo, Estados Unidos, donde cada persona emite 16 toneladas de CO2, se negó a ratificar este acuerdo.

El 13 de marzo del 2001, el entonces presidente George W. Bush, en una carta a los senadores Chuck Hagel, Jesse Helms, Larry Craig y Pat Roberts, expresó que el protocolo produciría "un grave daño a la economía y la energía de su país" y por eso no lo sometería al Senado: el capitalismo le ganó otra batalla a la vida.

De hecho, Norteamérica sólo redujo sus emisiones en el año 2009, cuando estaba fuertemente afectada por la recesión económica.

Lo último

Según un reporte de la Administración de Información de Energía, durante el año 2013 (aún no se posee la cifra de 2014) la contaminación por dióxido de carbono en Estados Unidos aumentó 2%.

Aumentó el consumo de carbón por parte de la industria eléctrica ya que el gas natural se ha vuelto cada vez más costoso. Sólo los autos y las fábricas estadounidenses generaron 5 mil 380 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2013, un año antes generaron 5 mil 270.

El laboratorio para la Aviación y el Medio Ambiente del MIT señala que un promedio de 200.000 estadounidenses mueren anualmente en la última década por respirar humos tóxicos provenientes de automóviles, chimeneas industriales, calefacción residencial y comercial.

Mientras tanto, la empresa petrolera estadounidense ExxonMobil (con sede en 40 países del mundo) ha desembolsado incuantificables sumas de dinero para que cuatro reconocidos "grupos ambientalistas" (Atlas Economic Research Foundation, Media Research Centre, Pacific Research Institute y Heritage Foundation) afirmen que el cambio climático es mentira.

A esto se le suma la tala rasa de árboles o los desastres ocasionados por el agronegocio y sus transgénicos. Por ejemplo, dos de las multinacionales alimenticias más contaminantes del mundo son estadounidenses: Kellogg's (cereales como Corn Flakes, Corn Pops, All-bran, Pringles, etc.) con sede en Michigan y General Mills (Barras Nature Valley, helados Häagen-Dazs, etc.) ubicada en Minnesota. Además, ambas tienen sucursales en Venezuela y buena parte de América Latina y el resto del mundo.

Sólo los autos y las fábricas estadounidenses generaron 5 mil 380 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2013

Ni hablar de las extensas operaciones militares globales de EEUU (guerras, intervenciones y operaciones secretas, más de mil bases en todo el mundo y 6 mil otras instalaciones militares en su territorio) exentas de limitaciones para el vertido de gases de efecto invernadero.

El bla, bla, bla de Obama

Por su parte, el pueblo estadounidense ya comprobó la falsedad de aquel cliché que rezaba que el cambio climático sólo afectaba a los glaciares o a los osos polares, pues actualmente sus consecuencias se sienten a través de olas de calor cada vez más frecuentes, incendios, lluvias torrenciales y sequías extremas.

"La década que comenzó en el 2000 ha sido la más cálida que ha vivido Estados Unidos, y el 2012, un año marcado por un verano especialmente seco seguido del devastador huracán Sandy, en octubre, fue el más caluroso registrado en toda la historia del país", expresa el informe titulado "Evaluación nacional del clima", realizado por más de 300 científicos norteamericanos.

Ante esto, el presidente Barack Obama presentó hace días un plan que busca reducir (pero a partir de 2016) las emisiones de gas un 17% con respecto a los niveles de 2005 para 2020. El plan de doble filo busca que el país encuentre su energía de fuentes más limpias como el viento y la luz solar, el gas natural o la energía nuclear. ¿Cómo lo harán? Nadie lo sabe.

Pero ya muchos legisladores manifestaron que frenarán la aplicación de esta propuesta tras el trillado "argumento" de que supondrá eliminar miles de puestos de trabajo. A su vez, los gobernadores de algunos estados con fuerte dependencia del carbón como Kansas, Kentucky o Virginia, se han mostrado críticos ante el plan y por supuesto la Cámara de Comercio estadounidense puso el grito en el cielo pues la iniciativa "le costará unos 50 mil millones de dólares (36 millones 700 mil euros) al año a la economía", o sea a sus bolsillos.

América Latina y el Caribe concretan

Mientras tanto, los poderosos de la mano con una organización tan inútil como la ONU intentaron consolarnos lanzando a finales del 2013 el denominado "Fondo verde para el clima" a través del cual los países ricos, culpables de esta hecatombe, deben otorgarle 100 mil millones de dólares anuales a los países pobres del llamado tercer mundo "para que se adapten a los desastres climáticos".

Es decir, mientras los 500 millones de personas más ricas (el 7% de la población mundial) son responsables del 50% de las emisiones contaminantes, el 50% más pobre es responsable de solo 7% de las emisiones contaminantes, pero paga todos los platos rotos.

Aún así América Latina continúa decidida a ser protagonista de los cambios: la Vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP-20) se realizará en Lima, Perú, del 1 al 12 de diciembre de 2014, pero además Venezuela propuso una reunión previa e inédita: la "Preconferencia de las Partes Sociales" del 4 al 7 de noviembre se efectuará en el estado Nueva Esparta donde por primera vez se sentarán ministros, organizaciones sociales y la sociedad civil del mundo entero que desee asistir a debatir sobre el cambio climático.

Además la mencionada ALBA-TCP impulsa varios planes ambientales a nivel regional entre los cuales destaca el "Proyecto Grannacional de Agua y Saneamiento" que consiste en ampliar los niveles de cobertura en agua potable y saneamiento ambiental mediante la rehabilitación, el mejoramiento, el mantenimiento, la construcción e instalación de servicios en nuestros países, sin olvidar el uso racional de los recursos naturales existentes y la "Empresa Grannacional forestal del Alba" que estipula la cooperación técnica, socioproductiva, ambiental y financiera del sector forestal de nuestras naciones.

Sin embargo, nuestro objetivo no puede ser sólo preservar la vida en el planeta tierra sino mejorar las condiciones sociales de sus habitantes. No se puede vociferar "hay que salvar el planeta" sin internalizar que para eso es necesario cambiar tanto de sistema político-económico como de costumbres.

Postales para NO OLVIDAR

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº137

 

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Resumen Latinoamericano: Octubre

 

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Premio Aquiles Nazoa Periodismo Digital 2015

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