¿Cuáles son los objetivos detrás de esta conspiración? Por un lado, lo más visible: desterrar a Venezuela del Mercosur, sacarse de encima al socio incómodo, acorralar a la revolución bolivariana como parte de una estrategia más amplia timoneada desde Washington.

El Mercado Común del Sur (MERCOSUR)  esta sufriendo en la actualidad uno de los ataques más fuertes contra su funcionamiento y contra el programa de integración regional, al no reconocer tres de sus miembros, los plenos derechos de Venezuela a ocupar la presidencia pro témpore del presente período.

Así como una película del Viejo Oeste, bien se podría titular el intento de la extrema derecha suramericana por agredir a Venezuela, bloqueando y cercenando los derechos de nuestro país en un organismo regional como el Mercado Común del Sur (Mercosur). Este organismo es de vital importancia por ser "la quinta potencia mundial, conformado por 270 millones de habitantes (70 por ciento de la población de América del Sur), un Producto Interno Bruto (PIB) de 3,3 billones de dólares y un territorio de 12,7 millones de kilómetros cuadrados".

El objetivo es cada vez más claro: detrás de las intenciones de los gobiernos de Paraguay y Brasil de que Venezuela no asuma la presidencia pro témpore del Mercosur hay mucho más que un posicionamiento sobre la situación interna del país caribeño. La finalidad del tándem de cancilleres Loizaga-Serra sobrepasa con creces a Maduro, más allá de efectivamente que busquen su salida durante el año en curso: el realineamiento conservador intenta además congelar el funcionamiento cotidiano de esta instancia regional que, con origen estrictamente comercial en la década del 90, se movió a un accionar político -y con conducciones posneoliberales- a raíz de la última década y media regional.

El viaje de canciller interino José Serra a la República Argentina termina de poner sobre la mesa una serie de elementos importantes para comprender una situación regional novedosa, cambiante. El tucano, dos veces derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva en el terreno de las urnas, comparte con Susana Malcorra la idea de “flexibilizar” el bloque, noción que parte de un presupuesto engañoso: desideologizar la política exterior de los países. Detrás de este gran titular, se abriría la idea de que se le daría oportunidades a los funcionarios de carrera -“los mejores”- en el ámbito de las relaciones exteriores, y no a funcionarios políticos puros. Esto es desmentido de entrada por el propio caso de Serra, un político hecho y derecho y no un diplomático de Itamaraty, que arribó a su lugar sólo por un arreglo cupular con el también interino Temer, cerebro del golpe a Dilma.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46