En Pakistán, el próximo 25 de julio, poco más de 100 millones de sus ciudadanos, de un total de 210, elegirán representantes para la Asamblea Nacional compuesta por la cámara baja y el senado, de donde surgirá el próximo Primer Ministro, quien sin duda se enfrentara a uno de los más complejos entramados políticos y de violencia del mundo.

Pakistán, de absoluta mayoría musulmana, es la única nación islámica que cuenta con armamento nuclear, sus fronteras de alguna manera son todas conflictivas. En el sur la India, también potencia nuclear, con quien mantiene un largo conflicto por Cachemira, lo que los llevó a tres guerras, que no han resuelto la disputa, y que han mantenido y sigue manteniendo, casi de manera cotidiana, infinidad de escaramuzas fronterizas. En la actualidad el gobierno de Nueva Delhi, encabezado por el ultra nacionalista Narendra Modi, quien además de iniciar una solapada persecución contra los musulmanes hindúes,150 millones de alamas que representa el 14 % de la población, no solo ha profundizado sus relaciones con los Estados Unidos, sino que incorporó un nuevo jugador en este difícil ajedrez: Israel, que tras históricas e inéditas visitas de uno y otro jefe de estado, Israel e India cerraron importantes acuerdo comerciales, centrados fundamentalmente en la compra de armamento al enclave sionista en Palestina. Por parte de India. Además, Nueva Delhi, por primera vez en la historia del conflicto, sionista-palestino, cambió su posición, quitándole el apoyo a Palestina y de hecho respaldando a Tel-Aviv. Pero en cuestión de extensas y problemáticas fronteras los 2900 kilómetros con India, no es la excepción. La conocida Línea Durand, el trazo británico que separó Pakistán del siempre ardiente Afganistán, es de nada menos que 2500 kilómetros, por donde no solo transitan infinidad de bandas de contrabandistas y carteles del opio, sino miembros tanto del talibán como del Daesh, que operan de uno y otro lado de la línea. Hacia el este, son 523 kilómetros de frontera con China, un reciente y poderoso aliado comercial, que ha convertido a Pakistán en la cabeza de puente para el lanzamiento de la Nueva Ruta de la Seda, una estratégica plataforma comercial, que amenaza con ahogar de productos chinos a los mercados de Medio Oriente, África y también de Europa. Los cerca de 900 kilómetros que comparte con la República Islámica de Irán, son también de alta complejidad, allí también operan bandas de contrabandistas, carteles de la droga, tratantes de personas, además de organizaciones separatistas de la provincia de Beluchistán, que en más de una oportunidad protagonizaron violentas revueltas y atentados.

La importante presencia del Tehrik-e-Talibán Pakistán y el Daesh, protagonista de contantes y sangrientos atentados en todo el país, que a veces parece jugar por la libre y otras para el poderoso Interservicios (ISI) la inteligencia pakistaní, que junto al ejército, son prácticamente un estado autónomo dentro del país, convierte en incontrolable el accionar de esta banda, que se ha adjudicado verdaderas masacres como el realizado contra la escuela dependiente del ejército en Peshawar, en diciembre de 2016, en la que murieron 149 personas de ellos 132 niños.

De los 120 partidos políticos, religiosos y nacionalistas registrados, solo tres junto a una alianza religiosa, son los favoritos para hacerse con los 846 escaños de la asamblea nacional y provincial, que formaran gobierno por los próximos cinco años. La Asamblea Nacional que cuenta con 342 escaños, distribuirá 272 por  sufragio directo, ya que sesenta bancas están reservadas mujeres y 10 para minorías religiosas.

La derechista Liga Musulmana de Pakistán, liderada, por el tres veces primer ministro, el Quaid (líder) Nawaz Sharif, condenado a 10 años de prisión, suspendido de por vida para ocupar cargos públicos por corrupción y recientemente apresado y ha sido gobierno desde 1990 a 1992, de 1997 a 1999 y del 2013 al 2018, aunque solo pudo terminar el último mandato, los anteriores fueron clausurados por crisis de corrupción en 1992 y un golpe militar en 1999. El Pakistán Tehrik-e-Insaf (PTI), fundado por el consagrado jugador de cricket Imran Khan en 1992, entró en segundo lugar, con más de ocho millones de votos en las elecciones de 2013. El Partido Popular de Pakistán, del ex primer ministro Zulfikar Ali Butho, derrocado por el golpe militar del general Zia-ul-Haq, en 1979 y ahorcado pocos meses después. Su hija, Benazir Butho, se convirtió en la primera mujer en ser primera ministra en el mundo musulmán, ocupando este puesto en dos oportunidades, sin poder terminar su mandato, entre 1988-1990 y 1993 -1996.  Benazir fue asesinada durante un mitin electoral en la ciudad de Rawalpindi en el 2007. En la actualidad el partido de los Butho es dirigido por el viudo de Benazir, Asif Ali Zardari, y su hijo, Bilawal Butho Zardari, habiendo ocupado el poder entre  al poder 2008 y 2013.

La alianza Muttahida Majlis-e-Amal (MMA) es un conglomerado de cinco partidos religiosos pertenecientes a todas las principales escuelas de pensamiento sunita y chiita de Pakistán. Fundada en 1992 la MMA, se ha convertido en el tercer bloque más grande de la Asamblea Nacional.

El Partido de la muerte.

A medida que avanza la campaña electoral los atentados recrudecen, en las últimas semanas al menos 250 personas murieron y más de 670 resultaron heridas en unos 120 ataques.

Este último martes 10, un atacante suicida se inmoló en la ciudad noroccidental de Peshawar, capital de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, (KP) en medio de un acto político, en que fue asesinado Haroon Ahmed Bilour, candidato del Partido Nacional Awami (ANP) y veinte de sus seguidores, la explosión además hirió a otras 35 personas, entre ellos un hijo del candidato muerto.  El ANP, un partido secular, que gobernó la provincia de K. P, entre 2013-2018,  durante la campaña de 2013, cientos de líderes y militantes del ANP, fueron asesinados en diversos ataques de grupos fundamentalistas, vinculados al talibán pakistaní.  

Miles de personas se reunieron para la ceremonia de las oraciones fúnebres, en honor  de Bilour, en un parque de la ciudad, el miércoles por la tarde, incluidos partidarios, líderes políticos y ciudadanos comunes. Donde el jefe del partido Nacional Awami, Asfandar Wali, prometió continuar con la campaña.

Este es el primer ataque de alta intensidad realizado por el Tehreek-e-Taliban Pakistan, quienes reconocieron de inmediato la autoría, tras la muerte de su líder el mullah Fazlullah, afines de junio último, a quien sucede el mullah Mufti Noor Wali Mahsud.

El último viernes 13, cerca de 148 personas murieron y otras 150 resultaron heridas en un ataque suicida, contra un mitin electoral en la zona de Darengarh, en el distrito de Mastung, en la provincia de Baluchistán, al suroeste del país, a unos 60 kilómetros de Quetta, la capital de la provincia. Entre ellos la candidata del Partido Awami de esa provincia (BAP) Nawabzada Siraj Raisani. Este ataque fue revindicado por el Ghazi force Lal Masjid, una brigada semi independiente del Tehreek-Taliban Pakistan

Este hecho se produjo poco después de un ataque suicida contra el candidato del  partido Muttahida Majlis-i-Amal, Akram Khan Durrani, en el área de Bannu en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, más allá de que Durrani, resultó ileso cuatro personas murieron y una treinta fueron heridas.

Quetta ha sido un escenario permanente de grandes matanzas producto del integrismo wahabita en enero de 2013 un ataque contra la minoría chiita, hazara, dejó 130 muertos y 270 heridos, el último de gran notoriedad había sido contra el hospital general de Quetta que dejo 93 muertos y 100 heridos.

El Ministerio del interior por su parte anunció que para garantizar la seguridad del día 25, el ejército, junto a otras fuerzas de seguridad desplegara más de 370  mil efectivos, prácticamente un tercio del total de las fuerzas armadas, para controlar los 85 mil centros electorales y otros edificios afectados a los comicios.

A pesar de las medidas de seguridad que se puedan tomar la inestabilidad dominante en todo el país hace impracticable  un plan de seguridad, sabiendo que todas las fuerzas de seguridad e incluso el ejército están permeadas por el fundamentalismo. Lo que prácticamente asegura que la ola de atentados no se detendrá y que el 25 de julio solo será un día más de terror para Pakistán.

 

*Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

 

        

Fuente: Línea Internacional

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