Las cuatro patas delanteras del pulpo que se mueve por debajo de la superficie que habitamos, el ser baboso que se devora las conciencias como un kraken a los marineros de los barcos, son los potenciales, los supuestos, la subjetividad y la condicionalidad que los medios utilizan para devorar las conciencias. Cada tentáculo envuelve a la víctima con una cierta levedad, sin despertar la repugnancia del bicho que comienza a rodear nuestra estructura de pensamiento. Después, tritura.