Los días 15, 16 y 17 de septiembre de 1982, el campo de refugiados palestinos de Sabra y el barrio de Chatila se tiñeron de sangre: las milicias de la Falange Libanesa, con el apoyo logístico del ejército israelí, masacraron, según el periodista israelí Amnon Kapeliouk, entre 3.000 a 3.500 palestinos.

La crisis migratoria que recrudeció en Birmania tras el accionar del Tatmadaw (Ejército birmano) y organizaciones fundamentalistas budistas como el grupo 969 y el movimiento Ma Ba Tha, (asociación patriótica de Myanmar), contra la minoría Rohingya, concentrada en el estado de Rakhine, donde se asienta la mayoría, de  hasta hace pocas semanas, el millón 300 mil musulmanes birmanos que carecen de todo derecho y que según ha denunciado el jefe de derechos humanos de la ONU, el jordano Zeid Ra'ad al-Hussein se está practicando “una limpieza étnica de manual”.

Los golpes certeros contra el Estados Islámico (ISIS) en Siria arrinconan, cada día más, a los terroristas que hasta hace apenas dos años mantenían un control férreo sobre el territorio. La provincia de Deir ez-Zor, en el noroeste del país, se transformó en el último reducto del grupo comandando por el fantasmal Abu Bakr Al Baghdadi. Tanto las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) -conformadas por milicias kurdas, árabes y de otras nacionalidades-, como el Ejército Árabe Sirio (EAS) –apoyado por la aviación rusa, Irán y el Hezbolá libanés-, avanzan sobre una zona desértica y buscan propinarle a ISIS su gran derrota.

Decenas de miles de los vecinos de Rohinya, de religión musulmana, están huyendo despavoridos de sus hogares a causa de la violencia extrema ejercida por el ejército y los paramilitares budistas. Miles de personas se han quedado en la frontera de Bangladesh, que niega a acogerlos porque “hay terroristas infiltrados entre ellos”. Se trata de una nueva fórmula del castigo colectivo a un pueblo ya castigado.

Cada vez con más frecuencia, y en mayor número, cuerpos sin vida son rescatados los por pescadores del río Naf, que ocupa gran parte de los 270 kilómetros de la frontera entre Birmania y Bangladesh, estos cuerpos son la demostración de la limpieza étnica, que como política de estado birmano viene llevando desde hace décadas contra la minoría musulmanas Rohingya y que  se ha profundizado en este último año.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38