Tuvo los mejores niveles de vida de África y hoy se encuentra en una crisis terminal, donde grupos armados se disputan el poder a sangre y fuego. Libia vive en una espiral de violencia, generada por la injerencia extranjera y el desgobierno.

La crisis en Ucrania ha puesto a ese país en el centro del acontecer internacional. Tal como ha ocurrido en hechos similares durante los últimos años, la inmediatez de la información y la posibilidad de transmitir en tiempo real acontecimientos que están sucediendo a miles de kilómetros de donde nos encontramos es una característica que ha hecho que sus ciudades, ríos, valles y pequeños poblados comiencen a sonar familiarmente en la percepción e imagen de la ciudadanía.

Cuando los Estados Unidos, la Unión Europea y por supuesto las grandes corporaciones que están detrás de sus gobiernos, decidieron desestabilizar a Ucrania con el objetivo de hacer caer su gobierno (producto de elecciones) y sustituirlo por uno que fuera dependiente de los poderes centrales, no consideraron seriamente las consecuencias que podría traer aparejadas este cambio brusco.

Las autoridades sirias anunciaron la celebración de comicios presidenciales como vía para preservar la institucionalidad del Estado y garantizar un gobierno que conduzca el enorme desafío de reconstruir el país tras el actual conflicto armado.

Los medios del establishment todavía no han informado de un mortífero ataque en Gamboru Ngala en el Estado Borno. Según un informe publicado hoy por Vanguard, un periódico nigeriano, el grupo terrorista yihadista Boko Haram atacó la ciudad y mató a unas 300 personas.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº51