Existen numerosas soluciones obvias a los problemas en Afganistán, que los países de la OTAN podrían considerar, incluso podría intentar, si la Alianza no estuviera allí por la riqueza mineral.

El 7 de noviembre de 2014, durante su visita a Kabul, El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, señalo que la OTAN lanzará en breve un nuevo capítulo, una nueva misión de No- Combate en Afganistán. Pero es difícil detectar que nuevos métodos puede usar la OTAN cuando se compromete a pelear de parte de las fuerzas afganas.

En un discurso de 29 de octubre, en Bruselas, Stoltenberg elogió a los Aliados de la OTAN y los países socios de todo el mundo, ya que, durante más de una década,  "están hombro con hombro con Afganistán". De acuerdo con Stoltenberg, "este esfuerzo internacional ha contribuido a un mejor futuro para los hombres, mujeres y niños afganos", la retórica de la OTAN y el Pentágono afirma con regularidad que los afganos se han beneficiado de los últimos 13 años de guerra de EEUU / OTAN, pero los informes de otros organismos contradicen estas afirmaciones.

UNAMA, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán encontró que el 2013 fue, "el peor año para las mujeres, niñas y niños afganos desde el año 2009, con el mayor número de muertes y lesiones registradas por la violencia relacionada con el conflicto".

"Es particularmente alarmante que el número de mujeres y niños afganos muertos y heridos en el conflicto volvió a aumentar en el 2013", dijo el Director de Derechos Humanos de la UNAMA, Georgette Gagnon. "La terrible realidad es que la mayoría de las mujeres y niños fueron asesinados y heridos en su vida diaria – en su casa, en su camino a la escuela, trabajando en el campo o de viaje a un evento social. Esta situación exige un compromiso aún mayor y mayores esfuerzos de las partes para proteger a las mujeres y los niños de la violencia relacionada con el conflicto".

Lo que asegura Stoltenberg sobre la contribución positiva de la OTAN para el bienestar civil en Afganistán, también se ve socavada por un informe de Amnistía Internacional publicado recientemente, que examina las operaciones  de la OTAN / ISAF, como ataques aéreos, ataques con aviones no tripulados y redadas nocturnas, causando la muerte de civiles y también su participación en torturas, desapariciones, y encubrimientos. El informe, titulado "Left in the Dark", cita diez estudios de casos escalofriantes y terribles, que se producen durante un período de cinco años, 2009 - 2013. Amnistía Internacional afirma que dos de los estudios del caso "implican pruebas abundantes y convincentes de crímenes de guerra".

Me hubiera gustado que el comandante de la OTAN hubiera podido unirse al grupo Afganos Voluntarios por la Paz  (APV), que en esa misma semana visitaban un proyecto extraordinariamente sostenible, llamado "Emergency". Esta red de hospitales y clínicas con su base en Italia, ha sido particularmente exitosa por ahorrar con eficacia y mejorar la vida de los afganos en los últimos 13 años, al mismo tiempo que rechazaban cualquier forma de guerra o uso de armas dentro de sus instalaciones.

En la entrada a cualquiera de las clínicas u hospitales de Emergency, hay un letrero que dice "No se permiten armas". Un logotipo que prohíbe las armas está al lado del logo de Emergency.  Aunque trabajan en una de las zonas de mayor intensidad bélica en el mundo, el personal de Emergency, incluidos los guardias de seguridad, rechazan cualquier uso de armas dentro de sus instalaciones.

Yusof Hakimi, la enfermera a cargo de la UCI de Emergency en el Hospital de Kabul, nos aseguró que la prohibición se la cumple estrictamente. Un niño no puede llevar una pistola de juguete dentro de las instalaciones del hospital. Nadie puede llevar ropa de camuflaje. "Incluso el presidente de Afganistán no puede llevar un arma dentro de nuestros hospitales", dice Luca Radaelli, el coordinador médico del hospital de Emergency en Kabul. Agregó que no es fácil mantener una instalación donde están prohibidas las guerras. "Pero", añade, "todo el mundo entiende los fines y respeta las reglas".

Han aprendido maneras de proporcionar seguridad estando desarmados. Una de ellas consiste en un compromiso absoluto con la neutralidad. Ellos nunca toman partido en los distintos conflictos que asolan Afganistán. De hecho, ni siquiera se preguntan si un paciente pertenece a un lado u otro.

La mayoría de las ONG en Afganistán hacen arreglos para que su personal viaje en vehículos fuertemente armados. Pero las ambulancias de Emergency viajan desarmadas a través de las zonas de guerra, en múltiples direcciones, en todo el país. "No tenemos guardias armados", dice Luca. "No tenemos los coches a prueba de balas. Nosotros no cambiamos nuestras rutas, ya que”, explica, en su estilo, claro y directo, “nunca nos han agredido".

Luca dice que adquieren seguridad a través de su reputación. Ya que nunca cobran a ningún paciente por el cuidado de su salud, nadie les acusa de tratar de obtener un beneficio.

Además, tienen conversaciones diplomáticas fuertes con cada grupo afectado por su trabajo. Cuando se abre una nueva clínica de Emergency, explican su política de mantener neutralidad con todos los involucrados, incluyendo los nuevos trabajadores, contratistas, funcionarios del gobierno local y los líderes religiosos. "Si usted proporciona algo bueno, algo calificado, y es gratuito", añade, "no hay necesidad de protegerse. La gente no se va a enojar".

¿Si la OTAN y los comandantes estadounidenses tomarían una fracción de lo que han gastado para asegurar esta región por la violencia, - (el Pentágono ha solicitado 58,500,000,000 de dólares para el año fiscal 2015 en Afganistán), - y en vez de eso gastan en ayudar a la gente a sanar de la guerra y sus causas, proporcionando, por ejemplo, un salario de supervivencia que no requiera enlistarse con el Talibán o con los Señores de la Guerra, enviando alimentos suficientes para las familias desplazadas por la guerra en lugar de donar armas, cada mes a una fracción diferente; una parte de esos 104 mil millones que los EE.UU ha gastado en ayuda no militar a Afganistán, desde el 2001, podía haber subvencionado cultivos alimentarios reales para que los agricultores pobres, cansados con su papel de subsistir en base a la producción de la amapola, de alguna manera puedan sobrevivir sin ella, podrían proyectos de No - Combate comenzar a trabajar, al igual que los proyectos de Emergency?.

Existen numerosas soluciones obvias a los problemas en Afganistán que los países de la OTAN podrían considerar, incluso podrían intentar, si la Alianza no estuviera allí por la riqueza mineral, buscar otros puntos de coincidencia entre los futuros rivales por el petróleo del mundo.  El mundo se ve tan diferente cuando usted está en él solo para obtener beneficio.

Pero Emergency no está en Afganistán para señalar una salida a través de este desastre creado por todos los actores, tanto aquí como en el extranjero, quienes, parece muy poco probable que descarten sus caminos de odio suicida e ignorancia.

En opinión de Luca, Emergency es simplemente lo que una institución de salud debe ser.

"Nace de una idea muy simple. Brindar un servicio de alta calidad para todo el mundo, sin pensar en el beneficio, sino sólo en la salud de los pacientes".

"¿Qué es tan complicado?", pregunta.

Podríamos formular una pregunta similar al Sec. Gen. De  la OTAN  Jens Stoltenberg: ¿Una nueva misión de No - Combate, en Afganistán, una que rechace las armas y la guerra, sería tan complicado?

Kathy Kelly (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) co-coordina Voces por la No Violencia Creativa (vcnv.org)

Fuente: TeleSur

Las elecciones de medio término en Estados Unidos reabrieron el debate sobre la concentración del poder mundial en élites capitalistas.

Con un costo de 4 billones de dólares, las recientes elecciones en Estados Unidos de mitad de período fueron las más caras en la historia del país. Por primera vez en ocho años, los republicanos ganaron el control total del Congreso, así como victorias claves en el Senado y Gobernaciones en todo el país.

Con las elecciones en los EE.UU., se nos concede la ilusión de que los votantes en general, tienen poder sobre nuestros líderes electos, la dirección de la economía, y la forma de abordar el cambio climático y otros temas importantes. Pero ¿dónde está el poder real?

La riqueza y el poder político están concentrados de manera tan espectacular en este país que las elecciones se han convertido en una amarga farsa. La reciente votación de mitad de período ofrece una gran oportunidad para reflexionar sobre las formas estructurales en los que el sistema está amañado contra el pueblo.

El caso de Ciudadanos Unidos (Citizens United) del Tribunal Supremo del 2010, esencialmente habilitó a las corporaciones y multimillonarios a poder comprar las elecciones estadounidenses y a políticos, sin la supervisión del gobierno. Según David Bossie, demandante en el caso, y presidente de la organización conservadora Ciudadanos Unidos, el fallo del tribunal ayudó a los Republicanos a ganar los exámenes parciales de este año.

El día después de la elección, Bossie dijo que el caso Citizens United "niveló el campo de juego, y estamos muy orgullosos del impacto que tuvo en la última noche de la elección". Dijo que esta financiación empresarial ayudó a los republicanos a ganar, y creó "una conversación robusta, que es lo que la igualdad de condiciones permite, realmente crea una oportunidad para que el pueblo estadounidense pueda obtener información y tome buenas decisiones".

En lugar de crear un campo de juego nivelado, Ciudadanos Unidos da un poder desproporcionado a las corporaciones y las élites para decidir las elecciones. Mientras tanto, la mayoría de los votantes se quedan al margen, simples peones en las elecciones, que se nutren, en gran parte, de dinero corporativo clandestino.

Con esto en mente, no es de extrañar que entre las diez personas más ricas del mundo se encuentren los conservadores Charles y David Koch. Los infames hermanos Koch son los principales financiadores del Tea Party, que gastaron un estimado de 290 millones de dólares para ayudar a la elección de los Republicanos en las recientes elecciones, ayudando a pagar unos 44 mil anuncios políticos en un intento de colocar el Senado de nuevo en manos de los Republicanos.

El alcance que tienen los hermanos Koch es largo y desastroso; gran parte de su riqueza proviene de la industria del petróleo, y son feroces defensores del polémico oleoducto Keystone XL. Si la tubería se construye, los hermanos se beneficiaran de un estimado de 30 mil millones de dólares.

Como resultado de Ciudadanos Unidos, "esta elección está resultando ser una especie de Salvaje Oeste", dijo a Democracy Now el reportero político Lee Colmillo hablando de las recientes elecciones. "No sólo que entidades de campaña electoral están recaudando y gastando cantidades ilimitadas de dinero, gran parte en secreto, sino que no podemos tener policías patrullando, no tenemos una aplicación de la ley electoral …"

El impacto de Ciudadanos Unidos corresponde a una visión ampliamente compartida de que los EE.UU no es en verdad una democracia. De hecho, esta percepción fue confirmada en un estudio de investigación publicado a principios de este año por profesores de Princeton y la Universidad de Northwestern.

Su investigación encontró que las élites adineradas y de negocios de la nación ejercen todo el poder, dejando a la mayoría de la gente en los márgenes. El informe explica: "Cuando la mayoría de los ciudadanos no está de acuerdo con las élites económicas y / o con los intereses organizados, por lo general pierden. Por otra parte, debido al fuerte sesgo del status quo integrado en el sistema político de Estados Unidos, aun cuando grandes mayorías de los estadounidenses favorecen un cambio de política, por lo general, no lo entienden".

Esta concentración de poder político es un reflejo de la concentración de la riqueza mundial. Las 85 personas más ricas del mundo tienen ahora la misma riqueza que 3,5 mil millones de pobres. Esa fue una de las conclusiones de un informe de la británica Oxfam Internacional, que también llegó a la conclusión de que el 1% más rico de la población mundial posee casi la mitad de la riqueza del mundo. La desigualdad está aumentando más rápidamente en los EE.UU, donde el 1% más rico se ha beneficiado de la mayor parte del crecimiento económico desde el año 2009. Durante ese mismo período, el 90% más pobre en los EE.UU, se hizo más pobre.

"Esta concentración masiva de recursos económicos en manos de menos personas presenta una amenaza significativa para los sistemas políticos y económicos inclusivos", afirmó el informe de Oxfam.

Al igual que la mayor parte de la riqueza del mundo está en manos de unas pocas personas, según un reciente artículo publicado en la revista académica Cambio Climático, dos tercios de las emisiones de calentamiento global de origen humano fueron producidos por sólo 90 empresas, con Chevron, Exxon y BP a la cabeza de la lista como los mayores contaminantes. La mitad de estas emisiones fueron en los últimos 25 años.

"Hay miles de productores de petróleo, gas y carbón en el mundo", dijo a The Guardian, Richard Heede, el autor del artículo de la revista. "Pero los que toman las decisiones, los CEO, o los ministros de energía y petróleo, si los limitamos a una sola persona, todos ellos podrían caber en uno o dos autobuses".

Enfrentar el cambio climático requiere una transformación sistémica de cómo se ejecutan nuestras economías y quienes lo ejecutan. Parte de este cambio radical implicará desempoderar a ese 1 por ciento global y a las industrias productoras de desastre que se benefician del cambio climático.

A través de los EE.UU, estamos viviendo en un estado de sueño; la crisis es la nueva normalidad. Ante la catástrofe global, los principales partidos políticos del país se caracterizan por ofrecer más negocios, como de costumbre, lo que significa más poder empresarial para impulsar la democracia, más capitalismo para luchar contra la desigualdad, más guerra para luchar por la paz, y más contaminación para combatir el cambio climático.

No podemos depender que el 1% del mundo nos salve del desastre - ellos causaron las crisis globales en primer lugar, continúan beneficiándose de ellas, y no pueden encontrar soluciones desde arriba hacia abajo. Tienen que ser los movimientos populares los que estén a la cabeza, liderando desde abajo, deconstruir el capitalismo y construir un mundo mejor desde abajo hacia arriba.

Benjamin Dangl ha trabajado como periodista en toda América Latina, abarca los movimientos sociales y la política en la región durante más de una década. Es autor de los libros Dancing with Dynamite: Movimientos Sociales y los Estados en América Latina, y el Precio del Fuego: Recursos Guerras y Movimientos Sociales en Bolivia. Dangl Actualmente es candidato a doctor en Historia de América Latina en la Universidad de McGill, y edita UpsideDownWorld.org, un sitio web en activismo y política en América Latina, y TowardFreedom.com, una perspectiva progresista sobre los acontecimientos mundiales.

Twitter:@bendangl Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Fuente: TeleSur

 

Uno de los aspectos más ilustres de la campaña electoral de Barak Obama fue el lema de poner fin al más largo compromiso militar de Estados Unidos, la llamada “guerra contra el terror” en la que se había implicado el país norteamericano en diversas partes del mundo. Sin embargo, en lugar de poner un abrupto fin a esta guerra, como había prometido en su campaña, Barak Obama abrió nuevos frentes donde ahora se está librando esta guerra.

Durante los últimos tres años, la “guerra contra el terror” que en realidad es una “guerra del terror” impuesta por EE.UU. al mundo, se ha expandido por más continentes proporcionando así al país norteamericano la oportunidad de tener presencia militar en diferentes países, y aumentar enormemente sus ingresos obtenidos de la venta de armas de alta tecnología a los Estados que se enfrentan, o más bien se han visto obligados a hacer frente, a la amenaza del "terrorismo".

De hecho, Obama ha metido los EE.UU., directa o indirectamente, en varias guerras desde que ha asumido la Presidencia además de seguir(al menos por un tiempo) las que había heredado; las de Irak y Afganistán. Aunque los EE.UU. retiraron sus fuerzas de Irak durante el mandato de Obama, fue él quien empezó de nuevo la guerra encubierta en Irak y Siria. Desde Libia y Malí en África hasta Irak y Siria en Oriente Medio, EE.UU. ha estado siempre en el corazón de los conflictos desatados en los últimos años.

Sin embargo, la pregunta que se le ocurre a uno aquí es ¿por qué Obama, en primer lugar, retiró las fuerzas estadounidenses de Irak? Él podría haber mantenido algunas fuerzas de Estados Unidos en Irak incluso después de la retirada formal de sus tropas. Pero no lo hizo, y la razón se puede encontrar en la política interior de Obama.

El hecho de que la guerra de Irak se había convertido en algo profundamente impopular entre las masas y que estaba estrechamente asociada con el predecesor de Obama, a quien Obama y los demócratas se echan la culpa de prácticamente todos los problemas del país, parece explicar por qué decidió retirar las fuerzas estadounidenses de Irak. Sin embargo, esta retirada no coincidía con los objetivos estratégicos a largo plazo que seguía EE.UU. en Oriente Medio, rico en petróleo. Por otro lado, él abiertamente hizo una propaganda para la guerra de Afganistán porque era una guerra políticamente popular, ya que se había librado a la sombra de 11S.Hemos mencionado que, como resultado de la retirada, algo se quedó incumplido en la guerra de Irak que tenía como la misión garantizar una ventaja estratégica a largo plazo para los EE.UU. mediante una permanencia constante en Oriente el Medio. Esta misión debería ser cumplida de alguna manera, y de esta necesidad nació el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe). Para entender todos los elementos involucrados en este asunto, tenemos que comparar la respuesta de los EE.UU. ante la guerra en Siria con la suya ante el surgimiento de EIIL. Desde el comienzo de la guerra en Siria, los EE.UU. han sido muy contentos con la creación de tales milicias que, según creía, iban a derrocar al Gobierno de Al-Asad.

Pero, como el EIIL comenzó a alterar el juego, de repente fue declarado como una “amenaza” para la paz y el desarrollo. Hay una creciente cantidad de pruebas que sugieren que EIIL fue deliberadamente dejado para actuar a sus anchas con el fin de crear una oportunidad política para que EE.UU. reanudara su operación, inacabada por la retirada de las fuerzas estadounidense de Irak.

EE.UU., sin embargo, no tenía la intención de permitir que Daesh se expandiera, pues decidió provocar más caos apoyando los llamados “moderados” grupos amados para hacer frente a EIIL. Ahora, el país norteamericano no solo les proporciona entrenamiento, sino también armas para luchar. Pero la pregunta que se plantea aquí es ¿por qué EE.UU. está pagando por una estrategia en Siria que ya ha fracasado en Irak y Afganistán?

Por ejemplo, EE.UU. en un principio creó un grupo armado en Siria llamado Frente Al-Nusra, que fue declarado más tarde como una organización terrorista por el propio Washington. Después, comenzó a financiar a EIIL, que ahora, de repente se ha convertido en una “clara amenaza” para la paz y la estabilidad; y ahora, para luchar contra EIIL, está de nuevo creando lo que la prensa de Estados Unidos llama “una fuerza de cosecha propia como contrapeso moderado ante Estado islámico”. El anuncio, en este sentido, fue pronunciado por primera vez por el general estadounidense John Allen, quien anteriormente estuvo en el corazón de la creación de EIIL.

Si queremos ser más precisos, debemos confesar que la creación de grupos como EIIL y Frente Al-Nusra es resultado directo de las políticas que los EE.UU. y sus aliados orientales y occidentales han estado siguiendo en Oriente Medio desde el 11S. Cuando el general Allen dice que el objetivo de los EE.UU. y sus socios de la coalición anti-Daesh es fortalecer la oposición política y asegurarse de que esta oposición cuente con “una aceptable fuerza de campo”, en realidad está aludiendo a un aspecto implícito, aunque principal, de la estrategia de EE.UU. en este siglo. Es decir, mantenimiento de un grado controlado de inestabilidad con el fin de permitir a los EE.UU. manipular la geopolítica regional, evitar que sus rivales estratégicos amplíen sus alianzas en la región y anular cualquier oportunidad para que los países de la región puedan tomar decisiones sobre las cuestiones relacionadas con su política interior o exterior.

Pero esta estrategia, al igual que en los anteriores casos, no va a producir los resultados deseados. Y se fracasará, no por la carencia de medios financieros o técnicos, sino porque se basa en las evaluaciones geopolíticas inapropiadas y poco realistas. Por ejemplo, un análisis de las maniobras geopolíticas de Estados Unidos “desde el 11S demostraría que ha estado tratando de sustituir los antiguos sistemas gubernamentales por otros nuevos; sin embargo, los recién instalados gobiernos no sólo han fallado en llenar el vacío, sino que también han allanado el camino para el surgimiento de grupos como EIIL. EE.UU. derrocó Gobiernos de Irak y Afganistán y ha estado intentando hacer lo mismo en Siria pero, su estrategia ha resultado contraproducente tanto en aspecto político como social; ha causado muchos daños a la estructura de estas sociedades. La contraproductividad de sus actos se puso de relieve especialmente cuando se vio obligado volver a involucrarse militarmente en la guerra de Irak.

A pesar de que EE.UU., hasta el momento, ha estado tratando de evitar el envío de sus tropas a Irak, pronto no tendrá otro remedio que hacerlo no sólo porque el Ejército iraquí es incapaz de derrotar a EIIL, sino porque esta vez, los nuevos grupos de combate entrenadas por EE.UU. empezarán a provocar más caos y devastación en Irak. Esta situación, proporcionará a EE.UU. el pretexto que necesita para justificar el envío de las tropas estadounidenses a Irak y quizás a Siria. Sin embargo, el verdadero propósito de esta guerra no será eliminar a EIIL sino derrocar los Gobiernos de Irak y Siria.

Esto, en pocas palabras, es un plan diabólico. La violencia maquinada está siendo utilizada por los EE.UU. para dar legitimidad internacional a sus intervenciones militares y el despliegue de fuerzas para controlar los recursos de la región, y esto se está llevando a cabo a varios niveles.

Por ejemplo, como sostiene uno de los observadores especialistas en asuntos de Oriente Medio, “Para renovar y fortalecer las alianzas con los jeques del Golfo Pérsico y los autocráticos regímenes árabes, los EE.UU. y sus aliados europeos hicieron frustrar el cambio político democrático en estos países mediante los golpes militares y encubrieron estos regímenes enviando de este modo un mensaje rotundo a los árabes: “Las urnas no son para vosotros. Las elecciones no tienen sentido como medios de cambio. Sus resultados son fácilmente descartados y pisoteados”.

Y, esta misma estrategia parece explicar la repentina metamorfosis de EIIL de un pequeño grupo a un monstruo. En segundo lugar, si miramos los efectos de este crecimiento de EIIL en la región, se queda muy claro que los Gobiernos de Arabia Saudí y otros Estados del Golfo Pérsico deben haber sentido gravemente amenazados por el EIIL y a consecuencia, se han vuelto muy dependientes de la ayuda militar de los EE.UU. y muy obedientes ante los dictados políticos de este.

Esto nos recuerda lo que ocurrió cuando Saddam Husein atacó a Kuwait (después de que EE.UU. engañó a Saddam, a través de su embajador, dándole luz verde para llevar a cabo este ataque). Arabia Saudí y otros Estados vecinos se vieron seriamente amenazados. Y Estados Unidos, haciendo el papel del salvador, se convirtió en el dominante político-militar de esta región rica en petróleo, además de obligar a Arabia Saudí para que le comprara equipos militares que le constaron al país árabe una asombrosa cantidad de 50 billones de dólares. Así es como EE.UU. ha estado manipulando la región rica en petróleo y precisamente cómo sigue manejándola. La guerra que iba a terminar va a continuar durante los próximos años y lo único que no importará es el número de las personas que perderán la vida.

Fuente: HispanTv

El capital monopolista -hijo del proceso de concentración y centralización del capital inherente a la formación socio-histórica capitalista- necesita ampliar de forma imparable sus capacidades de expansión y crecimiento, para controlar mercados de dimensiones mayores, y para moverse en amplias zonas con todas las facilidades posibles que necesita su abultada dimensión, para conseguir extraer la plusvalía a una masa cada vez más numerosa de la clase obrera, y para devorar a otras fracciones más débiles de esos mismos monopolios y a otros sujetos más atrasados de la acumulación capitalista.

La confrontación, en consecuencia, se da entre una élite muy reducida, y decenas de millones de obreros y obreras que nada tienen que ganar con ese proyecto imperialista. Las pugnas interimperialistas tampoco aportan nada en favor de la situación de la clase obrera, ninguna de las fracciones del capital monopolista dejará de someter a la clase obrera a una explotación siempre creciente, porque responde a su antisocial lógica interna.

Las burguesías imperialistas que, en el siglo XX, desataron dos guerras mundiales, y que obligaron a la clase obrera a ir al campo de batalla -con un resultado de más de sesenta millones de muertos-, portando banderas diferentes para defender las fronteras de sus clases dominantes, hoy -convertidas en oligarquías imperialistas fuertemente monopolistas- adoptan como símbolo unitario de su proyecto un paño azul que llenan con las estrellas amarillas de los trofeos que han ido incorporando a su lógica de acumulación y rapiña.

La UE es, sin duda, un proyecto político y económico dirigido por la fracción oligárquica europea, para favorecer exclusivamente sus propios intereses clasistas.

La adopción de la moneda única, por una serie de países, responde a esta lógica del capital monopolista. La política monetaria queda bajo el control absoluto de las instituciones de la UE del euro, restando a los estados incorporados capacidad para gestionar su política monetaria ajustada a sus propias necesidades nacionales.

Son los representantes del capital monopolista quienes dictan las políticas que convienen a los grandes monopolios, en instancias cada vez más alejadas de la base social obligatoriamente integrada en este proyecto.

A esta lógica clasista -que es la que impone su ley en la UE- se le intentó “colocar” una Constitución -en el año 2005-, para tratar de imitar el proceso histórico que dio forma a los estados-nación en el siglo XIX, tratando con ello de darle un ropaje formalmente democrático.

Este intento resultó en estruendoso fracaso, y ya nadie menciona ese patético intento. La gran diferencia con el proceso decimonónico -que el capital monopolista no apreció en esta ocasión- es que en esa anterior etapa histórica la creación de los estados-nación concitó a una diversidad de clases sociales, objetivamente interesadas en liquidar las viejas estructuras ancladas en el decrépito feudalismo, ya que dicho proceso era -sin duda- un proceso modernizador y de avance histórico.

Pero la gran diferencia es que en la etapa actual el proyecto imperialista de la UE lo que representa es la estrategia exclusiva de esa élite muy reducida, que solo puede ejercer su poder sustentado en la explotación y opresión de la gran mayoría social (clase obrera y sectores populares).

Es, claramente, un proceso que no avanza en ninguna modernización del proyecto capitalista -imposible hace ya mucho tiempo- sino que trata de consolidar y dar forma a la perpetuación del dictatorial poder burgués en la fase de decadencia del sistema capitalista; fase cada vez más desigual, antisocial y violenta. Por ello el bloque dirigente tiene tantas dificultades para articular alianzas sociales y políticas que den soporte a sus principales estrategias.

La UE -en términos reales- está dirigida por los grandes monopolios de la energía, de las comunicaciones, de la industria, del capital financiero, de la alimentación, de la fabricación y venta de armamentos, etc. Así se expresa, de una forma indisimulada, la confrontación entre los intereses de las élites vinculadas al capital monopolista y una amplia base social sometida a brutal explotación, y creciente pobreza, sin ninguna opción de futuro dentro del sistema capitalista.

Valorando el proceso histórico, desde mitad del siglo XX, podremos ver como el progresivo proceso de concentración y centralización del capital en Europa (siempre incrementado por las sucesivas crisis del sistema capitalista, y como necesidad de superación de las mismas) va asociado a la toma de decisiones políticas, que tratan de crear un nuevo marco de dominación ajustado a las necesidades de ese capital monopolista: CECA (1951), CEE (1957), Acuerdos de Maastricht (1992), Tratado de Lisboa (2009), etc.

Todas esas iniciativas políticas se han realizado -a pesar de que la representación política de los monopolios no para de intentarlo- sin contar con un apoyo social colectivo con significación suficiente como para darles arraigo y legitimidad social. Eufemísticamente, los impulsores del proyecto, suelen decir que “entre la población existe mucha indiferencia por la UE”.

El triunfo de la contrarrevolución en la URSS, y otros países que construían el socialismo, a principios de los noventa del siglo pasado, deja libres las fuerzas del capitalismo -sin el freno que suponía el bloque socialista-, que entonces se lanzan a una carrera desenfrenada para tratar de recuperar el tiempo perdido. Así se aceleran las condiciones para la tormenta perfecta que lleva a la debacle de la crisis actual.

En el escenario de la crisis del capitalismo -estallido del verano de 2007-, todos los factores de falta de cohesión interna del proyecto de la UE se agudizan. La oligarquía, entonces, desata una brutal guerra contra la clase obrera, ataca todos los derechos que ésta consideraba conquistados y sin retorno, aumenta la tasa de explotación de la fuerza de trabajo de una forma brutal, y somete a un empobrecimiento extremo a millones de trabajadores y trabajadoras (un ejército de reserva de casi treinta millones de obreros y obreras sin empleo en la UE).

El abismo existente entre la minoritaria élite oligárquica por un lado, y la clase obrera y los sectores populares por otro, se agiganta aún más. El espacio para el consenso y el pacto social se estrecha hasta lo más mínimo, se agudiza la confrontación en la lucha de clases, y un fantasma vuelve a recorrer Europa, “todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma:” Merkel, Hollande, Rajoy, Cameron, Tsipras, Merkel, ….

La clase obrera vuelve con fuerza al escenario de la historia -escenario que nunca había dejado, aunque algunos creyeran lo contrario- y vuelve a plantar cara en la confrontación capital-trabajo. Si ayer -en la artificial fase expansiva que duró catorce años-, el capital consiguió amortiguar la lucha de clases, hoy -en la fase álgida del presente estallido de la crisis- se agudizan las contradicciones y la clase obrera empieza a reorganizar sus fuerzas para el contraataque. Aumentan las huelgas y la combatividad de las mismas. El combate ideológico entre fuerzas oportunistas y revolucionarias cobra fuerza. La paz social queda progresivamente arrinconada por las posiciones más combativas de la clase.

La clase obrera, y los sectores populares, empiezan a comprender que en la UE nada tienen que hacer.

Pero la clase obrera si tiene un camino claro; ese camino se llama salida del Euro, la UE y la OTAN. Cuanto antes la clase obrera inicie ese camino con determinación antes se acercará el final del capitalismo, antes llegaremos al poder obrero y al socialismo-comunismo. Que no nos distraigan los oportunistas del PIE (Cayo Lara, Alexis Tsipras, Pablo Iglesias), discípulos de Berstein y su cuadrilla, que tenemos prisa en llegar, y tenemos toda la disposición para ello.

El Partido Comunista prepara a sus filas para la ofensiva, y llama a la clase obrera a incorporarse para el combate decisivo, en el que el único final puede ser la victoria.

Fuente: Libre Red

Violando la tregua establecida meses atrás con el Movimiento de Resistencia Islámica Hamás, las Fuerzas Armadas israelíes asesinaron este domingo a un campesino en el este del campo de refugiados de Jabalya, cercano a la frontera con la Franja de Gaza. El hecho fue revelado por el ministerio palestino de Salud.

Según esa entidad, la víctima es Fadel Mohammed Halawa, de 32 años de edad. El portavoz de los servicios de emergencia palestinos, Ashraf Al Qudra, agregó que la bala impactó al joven en la espalda y fue probablemente disparada desde una torre de vigilancia militar cercana. Medios internacionales indicaron que los familiares de Halawa declararon que el joven había salido en busca de aves cantoras para luego venderlas en los mercados de Gaza.

Desde el 8 de julio y el 26 de agosto de este año, Israel desató una nueva invasión sobre la Franja de Gaza, en la que fueron asesinados 2143 palestinos y más de 10 mil resultaron heridos. Los ataques israelíes tuvieron como objetivo desbaratar el reciente acuerdo de unidad entre Hamás y Al Fatah, organización que dirige la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Aunque la invasión israelí tuvo la condena internacional, las fuerzas hebreas utilizaron armamento prohibido por la legislación internacional.

El mismo 26 de agosto, Hamás junto a otras organizaciones político-militares palestinas firmaron una tregua y alto el fuego con Tel Aviv, que permitiera dar un respiro a la población gazatí. A una semana de este acuerdo, las Fuerzas Armadas israelíes abrieron fuego contra un grupo de pescadores que se encontraban frente a las costas de Gaza. La agencia de noticias Maan recogió el testimonio de los pobladores del lugar, quienes denunciaron que “barcos de guerra israelíes dispararon sus armas automáticas contra sus botes mientras estaban faenando en las seis millas náuticas permitidas” por Israel. En ese momento, Israel justificó el ataque a través de un portavoz del Ejército que explicó que “los pescadores palestinos se desviaron de la zona de pesca acordada”, por lo cual las Armada efectuó “varios disparos de advertencia al aire”. Al ser consultada sobre cuánto se desviaron los pescadores, la portavoz se negó a responder.

El 6 de noviembre pasado, la Organización de Naciones Unidas (ONU) reveló que en lo que va de 2014, Israel asesinó un total 2262 palestinos en los territorios de Gaza y Cisjordania. En el último reporte de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) se advirtió que las pérdidas de vidas por la violencia y ataques ordenados desde Tel Aviv multiplican varias veces las conocidas en idéntica etapa de 2013, cuando ascendieron a 22.

La política de la agresión

Una particularidad de la anexión de territorios palestinos por parte de Israel es el apoyo del Estado hebreo a los colonos que luego habitarán esas tierras robadas. Los gobiernos israelíes no sólo ponen a disposición de estas personas dinero y bienes materiales, sino que despliegan a sus fuerzas armadas para despojar a los palestinos de sus hogares, que después ocuparán los colonos. En general, este sector que invade las casas palestinas está calificado como la ultra derecha israelí.

Un ejemplo de este mecanismo represivo se repitió ayer, cuando colonos israelíes incendiaron una casa en Cisjordania. El ataque ocurrió en la aldea palestina de Jirbet Abu Falah, a unos 25 kilómetros al noreste de la ciudad de Ramalá, informaron diversos medios de comunicación. El gobernador de la aldea, Abu Masud Mura, declaró que los “colonos han empezado a golpear las puertas de la casa en plena noche y tras no obtener respuesta, han vertido un líquido inflamable y le han prendido fuego”.

En el momento de ataque, dentro de la vivienda se encontraba Mohamad Abdul Karim, acompañado por su madre y sus hermanas, que pudieron abandonar la casa a tiempo. En las paredes de la vivienda los colonos escribieron con aerosol “Muerte a los árabes”.

Organismos como Human Rights Watch (HRW) han calificado la destrucción de viviendas palestinas por parte de Israel como una violación del derecho humanitario y un crimen de guerra.

Además del asalto en casas, los colonos -muchos de ellos armados o respaldados por las fuerzas de seguridad israelíes-, prenden fuego a mezquitas y plantaciones olivos.

La expansión de Israel sobre territorio palestino también tiene un basamento legal. En el caso de los colonos, el Comité de Finanzas de la Knesset (Parlamento) aprobó recientemente 20 millones de shekels (casi 5 millones de euros) adicionales para financiar la seguridad en los asentamientos judíos en Jerusalén este. En lo que va de 2014, el Estado israelí desembolsó para la seguridad de los colonos más de 100 millones de shekels (20,9 millones de euros). Cifras del Ministerio israelí de Finanzas –difundidos por la agencia Ria Novosti- señalan que el Estado gasta aproximadamente 30.000 shekels (casi 6.300 euros) en proteger a cada colono judío en Jerusalén este.

El gasto para la seguridad de los colonos se mantiene en aumento desde 1991. En ese año se destinaron 7 millones de shekels (casi un millón y medio de euros), en 1995 pasó a 14 millones (unos 3 millones de euros), y en 2010 llegó alos 51 millones de shekels (unos 10.704.000 millones de euros).

Los colonos están asentados principalmente en los barrios palestinos de la Ciudad Vieja, Abu Tor, Silwan, Ras al-Amud, A-Tur, Sheikh Jarrah y la Yeshiva Beit Orot en el Monte de los Olivos. Se calcula que más de medio millón de israelíes viven en unos 120 asentamientos ilegales construidos desde la ocupación de los territorios palestinos en 1967 en Cisjordania, incluido Al-Quds (Jerusalén).

Fuente: Resumen Latinoamericano

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº81

 

Descargar

 

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

Descargar