El secretario de Guerra del régimen estadounidense instó a acostumbrarse a una guerra sin fin.

Pocas veces se escenifican cumbres y reuniones trascendentales en un corto plazo de tan sólo 15 días, como el presente lapso del 10/11 de noviembre –Cumbre del Foro Económico Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) en Pekín– pasando del 15/16 –G-20 en Brisbane (Australia)– hasta la fecha límite del 24 sobre la negociación del contencioso nuclear iraní con el P5+1 –los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania.

No faltarán analistas que agreguen la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) del 27 de noviembre, la cual, a mi juicio, exhibirá las consecuencias del ajuste y/o acomodamiento del nuevo orden multipolar geoestratégico entre las tres superpotencias: Estados Unidos (EEUU), Rusia y China –un tímido G-3 que no se atreve a pronunciar su nombre.

Tras haberse injuriado en público con todos los epítetos habidos y por haber de la guerra sicológica entre Occidente y Rusia, ahora en la Cumbre del G-20 podrán reunirse los presidentes Putin y Obama (http://goo.gl/uM8IRy) para desmarcar sus respectivas esferas de influencia antes de aventurarse a una guerra nuclear que aseguraría su destrucción mutua y que dejaría como gran vencedor a China.

La oficiosa guerra multidimensional incluye el choque en los frentes de Ucrania y el Medio Oriente –donde EEUU hubo presuntamente plantado con los yihadistas la semilla desestabilizadora contra Rusia, China e India, tres miembros nucleares prominentes del BRICS (http://goo.gl/OQ0FG2)– las sanciones a Rusia, el desplome orquestado del precio del petróleo y otras materias primas, la guerra de divisas, etcétera.

Como consecuencia de la disolución del bloque soviético, se supone que los cancilleres de EEUU y la ex URSS, el texano James Baker III y el georgiano Eduard Shevardnadze, habían delimitado las respectivas zonas de influencia, con la gravísima salvedad de que el compromiso fue oral y sin rúbrica notarizada, lo cual permitió la expansión vertiginosa de los dos brazos irredentistas de EEUU hasta las fronteras del corazón ruso traumatizado: la OTAN y la Unión Europea.

Un entendimiento implícito sin firma de por medio –que aprovechó estupendamente EEUU al haberse valido de la ingenuidad rusa en la etapa post-Andropov y pre-Putin– ha sido la causa de la disputa por el alma de Ucrania cuando Vlady Putin intenta regresar en la medida de lo posible al statu quo ante la doble humillación de Gorbachov y Yeltsin, lo cual se desprende de su histórica filípica contra EEUU en el Club Valdai (http://goo.gl/GkNSbY), que consideré, no como una amenaza, sino como su última exhortación para reconfigurar el nuevo orden multipolar, que por necesidad es ya tripolar entre EEUU/Rusia/China y que podría asentar sus reales en los 15 trascendentales días desde Pekín pasando por Brisbane hasta Teherán, en caso de que los actores históricos no deseen declarar oficialmente el estallido de la tercera guerra mundial que sería termonuclear.

Pese a que el presidente Obama fue literalmente ultrajado, como era de esperarse, por el Partido Republicano en las elecciones intermedias, sigue siendo el presidente de EEUU, una superpotencia en declive que intenta imponer aún su agenda global hasta que sea detenido por los únicos dos países que lo pueden impedir: Rusia y China.

Si los conflictos en Europa y Ucrania alejaron a Rusia y a EEUU, la probable resolución del contencioso iraní los puede acercar, como filtra NYT (http://goo.gl/U8VPti) sobre la inminente aceptación por Teherán para transportar la mayor parte de su pletórico almacenamiento de uranio a Rusia que convertiría el uranio a cilindros de combustible especializados para la planta eléctrica nuclear de Bushehr, el único reactor comercial de Irán.

No todo es rosa y las negociaciones trianguladas de EEUU-Irán-Rusia son muy complejas porque los actores son también de mentalidad compleja cuando la partida geoestratégica que se juega es muy cerrada.

El veterano ex diplomático indio M. K. Bhadrakumar considera que Obama con su probable arreglo con Irán, gracias a la intermediación de Rusia, puede descolgar un magnífico lugar en la historia diplomática de EEUU (http://goo.gl/U3NiVG).

Desde Teherán, pasando por Pekín (Cumbre APEC) hasta Brisbane (Cumbre G-20) asistimos a una disminución de las tensiones entre Rusia y EEUU, ulterior al paroxismo del mundo post-Crimea, pese a las recriminaciones mutuas.

Dejando atrás el delirio del analista Keith Ablow, quien reclama una Yihad estadunidense para imponer su cosmogonía al resto del mundo (http://goo.gl/7EpwZd), la réplica al histórico ultimátum de Putin la dio el general Martin Dempsey (http://goo.gl/1a3jFl) durante un acto con los veteranos del ejército, donde comentó que Rusia empuja los límites del orden internacional.

El general Dempsey reconoce implícitamente que Rusia busca el orden mundial perdido en Ucrania, pero se le escapa que Putin no piensa ser el clon ni el clown, como lo fueron sus antecesores frente a EEUU.

Dempsey considera que Putin y Rusia expresan un sentimiento de victimización tras el colapso del imperio soviético que fue enarbolado por el soliloquio (sic) antioccidental que duró literalmente casi tres horas, en referencia a la histórica filípica de Putin. A su juicio, Rusia está creando una situación inestable, con una forma de encender el fuego del nacionalismo, advirtiendo que una vez que se enciende ese fuego, no es controlable, concluyendo que se encontraba preocupado sobre Europa que ha sido muy complaciente con su seguridad. Fuck Europe again?

El secretario del Pentágono, Chuck Hagel (http://goo.gl/3nQ1Di), diagnosticó que se vive la transición de tiempos históricos definitorios de un nuevo orden en construcción, tanto después de la Segunda Guerra Mundial como por la implosión de la URSS, por lo que instó a acostumbrarse a una guerra sin fin. ¿No será que el gran problema de EEUU es su reajuste y/o acomodamiento al nuevo orden mundial multipolar geoestratégico del G-3?

Antes de iniciar la cumbre del APEC en Pekín, en forma espectacular, China y Japón acordaron expandir su diálogo y dejar de lado los tambores de la guerra (http://goo.gl/yCnJsF), lo cual alienta al ajuste geoestratégico en curso, donde se están definiendo las respectivas áreas de influencia del G-3 en gestación.

La agenda de Obama lo conduce a las cumbres del APEC y el G-20, pero también a otras dos cumbres regionales en Birmania, donde se escenificarán la del Este de Asia y la otra de EEUU con el bloque de 10 países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean).

Según la rusa Daria Chernyshova (http://goo.gl/1jPDqL), las reuniones en la Cumbre del APEC contribuyen a definir la nueva geopolítica, donde destacan tres binomios: 1) China/Japón, 2) Rusia/Japón y 3) Rusia/China (¡Noveno encuentro de Putin y Xi en menos de dos años!). A mi juicio, le faltó otra reunión transcendental: la de Obama y Xi.

La cumbre del APEC de 21 miembros en Pekín –que se celebrará en un hotel circular de arquitectura acrobática que simboliza al sol naciente– posicionará a China como una de las tres superpotencias geoestratégicas indispensables del siglo XXI, con EEUU y Rusia.

Fuente: La Haine

Al igual que el año pasado, los temas principales de la cumbre del G20 en Brisbane (Australia) serán la previsión del crecimiento del PIB global del 2% , así como la estimulación del nivel de ocupación y la creación de puestos de trabajo. La presidencia australiana está trabajando en los objetivos impuestos por los países del G20 en años anteriores, incluido el año de la presidencia de Rusia.

Este año Australia se ha propuesto como tarea principal el diseño de estrategias integrales para el crecimiento de todos los países del G20 en cuatro ámbitos principales de desarrollo: inversión, empleo, comercio y competitividad.

A lo largo de este año, los países miembros han desarrollado y propuesto distintas medidas. Estas han sido debatidas a varios niveles y valoradas por parte de estos mismos países, así como por parte de organizaciones internacionales. A día de hoy puede decirse que podemos cumplir los objetivos marcados.

La mayoría de medidas desarrolladas son nuevas respecto a las que se propusieron el año pasado. Se trata de un avance colosal en cuanto al crecimiento de la economía global. Esto también implica que el trabajo que ha realizado el G20 en el ámbito de la previsión de un crecimiento económico sostenible y equilibrado durante los últimos seis años ahora estará más estructurado y focalizado, y esto dará importantes resultados.

Las estrategias de crecimiento y el debate de estas medidas de refuerzo de la economía global, sobre todo en el ámbito de la creación de puestos de trabajo y de la acumulación de inversión, serán sin duda el objetivo principal de la cumbre. También se debatirán cuestiones relacionadas con la reformulación del sistema financiero actual, el sistema de regulación financiera y el sistema tributario. La financiación de la inversión y las acciones conjuntas en la lucha contra la evasión fiscal y la erosión de la base imponible fueron incluidas por primera vez en el orden del día durante la presidencia de Rusia.

En todos estos ámbitos hemos conseguido unos muy buenos resultados. Ya se ha cumplido la primera mitad del plan sobre impuestos y la dinámica para el cumplimiento de los próximos pasos, incluido el intercambio automático de información tributaria, es muy prometedora.

En el ámbito de la regulación financiera queda mucho por hacer, pero ya hemos conseguido importantes logros tanto en la mejora de la solidez de las instituciones financieras como en la resolución del problema “demasiado grande para caer”, así como en la eliminación de los riesgos relacionados con la economía sumergida y la transición hacia unas condiciones más seguras de funcionamiento del mercado de derivados financieros.

El trabajo conjunto ya se ha salido de los límites de la simple regulación bancaria. Estamos avanzando hacia el trabajo coordinado y en sintonía de nuestros órganos reguladores en los mercados financieros.

La cumbre también se convertirá en una plataforma para el debate de otros problemas de gran importancia. Por primera vez en esta nueva superficie se introducirán cuestiones sobre el sector energético. Hace tiempo que llegó el momento de pensar en el inadecuado funcionamiento de las instituciones energéticas internacionales, en la realidad actual del sector energético internacional.

El papel de las economías emergentes, que actualmente no tienen representación en las instituciones energéticas mundiales y, por lo tanto, no pueden influir en las toma de decisiones, debe reforzarse. También están cambiando los papeles de los proveedores y consumidores tradicionales de recursos energéticos.

Todo esto se refleja en la distribución de fuerzas, pero las instituciones tradicionales no proponen oportunidades para un diálogo cualitativo en las condiciones actuales, por lo que el hecho de que el G20 haya comenzado a reflexionar acerca de este tema es una buena noticia.

Los desafíos actuales para el desarrollo económico y social del mundo, como por ejemplo el brote del virus del Ébola, también serán una de las cuestiones a debatir en la cumbre.

Svetlana Lukash es la sherpa rusa en el G20.

Fuente: PIA

Desde mayo de 2014, la Casa Blanca ha venido posponiendo la publicación de su estrategia de seguridad nacional. En realidad, el presidente Obama se da cuenta de que su equipo –aunque logra lidiar con los acontecimientos mejor que el anterior– es incapaz de presentar un análisis coherente de la situación mundial y de definir su doctrina. En todo caso, la previsible pérdida de la mayoría demócrata en ambas cámaras del Congreso debería obligarlo a buscar nuevos colaboradores.

Los electores estadounidenses votarán el 4 de noviembre una renovación en la composición del Congreso. Es evidente que el Partido Demócrata saldrá derrotado. Se prevé que los republicanos lograrán incrementar su mayoría en la Cámara de Representantes y obtener en el Senado la mayoría que ahora ostentan los demócratas, lo cual reducirá el margen de maniobra del presidente Barack Obama.

Ese cambio no ayudará a esclarecer el comportamiento de Washington en materia de relaciones internacionales. Las relaciones de la administración Obama con su socio israelí están atravesando una grave crisis de confianza en momentos en que Washington se prepara para la conclusión de un acuerdo con la República Islámica de Irán. Existe además una grave división en el seno de la administración Obama sobre los principales temas del momento: la crisis con la Federación Rusa resultante de la cuestión ucraniana, la guerra contra el Emirato Islámico (o Daesh) y la manera de abordar la posible epidemia de ébola en el mundo occidental.

Durante la formación de su segunda administración, Barack Obama excluyó a todos aquellos que –aunque defendían públicamente su política– en realidad la saboteaban con sus actos. Y sustituyó a aquellos rivales por individuos fieles, que obedecieron sus orientaciones dando muestras de lealtad pero que al parecer carecen de imaginación y creatividad.

En todo caso, el resultado es que hasta este momento, y contrariamente a sus obligaciones, la Casa Blanca todavía no ha redactado y dado a conocer su doctrina de seguridad nacional, doctrina que debería haber presentado al Congreso en el pasado mes de mayo.

A la hora de tomar sus decisiones, el presidente parece apoyarse en un equipo cada vez más restringido: su consejera en materia de seguridad nacional Susan Rice y el jefe de su equipo de trabajo cuando se trata de cuestiones diplomáticas y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey, en lo tocante a los temas militares. Aunque mantiene una relación de confianza con sus secretarios de Estado y de Defensa, John Kerry y Chuck Hagel, el presidente Obama parece verlos sólo como simples ejecutores.

Los principios de la Casa Blanca

Este reducido equipo actúa siguiendo varios principios.

- En primer lugar, sus miembros estiman que Washington debe tener más cuidado al escoger sus socios. En el pasado, recibían el visto bueno quienes defendían en sus países los intereses de las transnacionales y se comprometían a votar en las instituciones internacionales como quería Washington. Hoy no basta con eso. Ahora hay que demostrar ser capaz de mantenerse en el puesto y de desempeñar por largo tiempo el papel asignado.

- En segundo lugar, los miembros del actual equipo presidencial consideran que no hay que desplegar los grandes medios para resolver detalles. Por ejemplo, en materia de contraterrorismo lo que hay que hacer es concentrarse en evitar acciones masivas en vez de perder tiempo en la búsqueda de hipotéticos «lobos solitarios».

- Y, finalmente, aunque este equipo persiste en mantener el respaldo estadounidense a la colonia judía de Palestina, ya no considera confiable a la administración israelí y prefiere tratar directamente con sus Fuerzas de Defensa [1] .

Las posiciones de la Casa Blanca

En cuanto a los temas “calientes”, esos principios llevan la Casa Blanca a priorizar las siguientes posiciones:

- Hay que reconocer que Ucrania es un Estado fallido y que sus dirigentes son incapaces y corruptos. El presidente Petro Porochenko elogió públicamente a conocidos colaboradores de la ocupación nazi y su primer ministro, Arseny Yatseniuk, fue atrapado en el aeropuerto cuando trataba de huir con dinero robado gracias al puesto que ocupa. Así que no son socios en los que Estados Unidos pueda confiar tanto como para desafiar a Rusia. Por lo tanto, para conservar una carta en la manga hay que dejar que siga agravándose la situación en la región de Donbass… pero también hay que renunciar a la idea de empujar Moscú a la guerra.

- Luego de 3 años de guerra, la Coalición Nacional Siria sólo cuenta con el apoyo de una reducidísima minoría de sirios. Así que no está en condiciones de gobernar y tarde o temprano habrá que restablecer relaciones normales con el presidente sirio Bachar al-Assad. La prioridad, en este momento, es crear un entorno regional que obligue a Siria e Irak a no perturbar el Orden Mundial cuando cesen las hostilidades. Por lo tanto hay que destruir las instalaciones chinas en Irak –Pekín se había convertido en el cliente más importante del petróleo iraquí– y garantizar que el Ejército Árabe Sirio se mantenga por lo menos durante una década tan ocupado con los problemas internos que no pueda estar en condiciones de enfrentarse a Israel. Y también habrá que buscar la manera de conservar el control sobre los yihadistas, que parecen demasiado envalentonados con la victoria que se les regaló en bandeja de plata.

- Para terminar, el ébola no representa de ninguna manera una amenaza para Occidente. No pasa de ser un pretexto para justificar el despliegue de las tropas del AfriCom [2] en África occidental. Pero ahora habrá que hacer frente a la histeria que se ha apoderado del público estadounidense. El Centro para el Control de Enfermedades (CDC) basado en Atlanta (Georgia) ha demostrado su ineficacia y tendrá que sufrir las consecuencias.

El problema es que esas posiciones son simples reacciones antes los acontecimientos en vez de anticiparse a ellos. Permiten manejar la situación pero no constituyen una política. Así que el presidente Obama está en busca de nuevos colaboradores que le propongan nuevas formas de ver el mundo.

La Casa Blanca y el Estado Profundo

Queda por ver si cuando la Casa Blanca llegue a trazar una estrategia podrá insertarla o no en el margen de maniobra que le deja la estructura del Estado Profundo. Por el momento, el presidente Obama ha tenido que echarse atrás en los dos objetivos que se había trazado durante su campaña electoral: la tortura y el tema nuclear.

- Seis años después, todavía no se sabe qué es lo que impide el cierre del campo de prisioneros de Guantánamo ni qué impide la publicación del informe senatorial sobre el uso de la tortura bajo la administración Bush. Parece, por lo pronto, que ese informe contiene elementos que podrían provocar la apertura de investigaciones sobre otras cuestiones. Denis R. McDonough, el ya mencionado jefe del equipo de trabajo de la Casa Blanca, viajó a California para discutir el asunto con la senadora Dianne Feinstein y tratar de llegar a una solución.

- Lo más importante es que Barack Obama se ha visto obligado a reactivar la carrera armamentista, a pesar de que había prometido a sus electores un mundo sin armas atómicas. Pero el Estado Profundo no está dispuesto a renunciar a la superioridad que ya tenía. Y el Premio Nobel de la Paz ha decido modernizar el arsenal nuclear de Estados Unidos.

Fuente: Red Voltaire

Obama estaría pensando seriamente en el otoño de su Presidencia (Lame Duck), en borrar definitivamente el estigma impreso por la Administración Bush en los aparatos de poder (establishment) tras afirmar en su viaje a Berlín que “la guerra emprendida por George W. Bush no puede ser eterna” y citando a James Madison añadir que "ninguna nación puede preservar su libertad en medio de una guerra continua". Así, tras la significativa erosión de la imagen de EEUU en el mundo tras los sangrantes episodios de vulneración de los Derechos Humanos en Abu Ghraib y Guantánamo, una de las primeras decisiones de Obama tras su investidura en el 2009 fue firmar una orden ejecutiva para exigir el cierre de la prisión en la base naval de Guantánamo en el plazo de un año, pero en su segundo mandato sus asesores todavía siguen buscando los mecanismos legales para finiquitar el "limbo jurídico" de Guantánamo, espacio virtual fruto de la ingeniería jurídica del llamado "Comité de Guerra" ( nombre en clave del selecto grupo de juristas y asesores que trabajaron a las órdenes de la Troika formada por Rumsfeld, Hayden y Cheney), verdaderos detentores del Poder durante el nefasto mandato de George W. Bush.

Con respecto a Cuba, Obama ordenó en enero del 2011 la restitución de las políticas de la administración Clinton reduciendo las restricciones de viajes y envíos de dinero desde Estado Unidos a Cuba , pero tras estas maniobras de distracción, subyacerían las conversaciones secretas entre el cubano-judío y Profesor de la Universidad de Denver, Arturo López -Levy y las autoridades cubanas para negociar el trueque de Gross por los 3, lo cual representaría eliminar un significativo escollo en el largo camino para restablecer la normalidad en las relaciones entre EEUU y Cuba y granjearse la enemistad del exilio anticastrista de Miami. Por último, tras las declaraciones de Benjamin Netanyahu en las que reafirma “el derecho del pueblo judío a construir en Jerusalén”, (lo que traduciría en la construcción de 1.000 nuevas viviendas en Jerusalén Este), asistimos de nuevo a la escenificación de un “desencuentro en las formas” entre Obama y Netanyahu y que como en anteriores ocasiones se finiquitará con una tibia condena por parte de EEUU de “ la actual política de construcción de viviendas en Cisjordania y Jerusalén Este ” al tiempo que se procederá a la firma entre el Ministerio de Defensa judío y la empresa estadounidense Lockheed-Martin para la adquisición de un nuevo escuadrón de aviones de última generación F-35. Sin embargo, existiría además un “desencuentro de fondo” entre las Administraciones de Netanyahu y Obama debido al concepto geopolítico imperante en la Administración Obama y cuyo cerebro sería el ex-Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter, Zbigniew Brzezinski. Así, Brzezinski en un discurso ante al Consejo Nacional Irano-estadounidense (NIAC), afirmó que “creo que los EE.UU. tiene derecho a decidir su propia política de seguridad nacional y no seguir cual mula estúpida lo que hagan los israelíes”.

El mensaje diáfano de Obama hacia Israel sería que “la paz en Oriente Próximo y Medio (Oriente PROME) es posible a través del diálogo y que Israel y Estados Unidos tienen que negociar con Irán y con Siria, dos actores cruciales en la política de Oriente Próximo”, postulados que serían un misil en la línea de flotación del Gobierno de Netanyahu que aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), doctrina que tendría como principal adalid a Isaac Shamir al defender que “Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. No han sido capturadas ni van a ser devueltas a nadie”, y en la que se basarían los postulados actuales del partido Likud liderado por Netanyahu quien aspira a convertir a Jerusalén en la “capital indivisible del nuevo Israel”, tras la invasión de su parte oriental tras la Guerra de los Seis Días (1.967).

El jefe negociador palestino, Saeb Erakat, adelantó que “si Washington veta la resolución palestina en la ONU; la AP buscará su inclusión en numerosos organismos internacionales, entre ellos en la Corte Penal Internacional para juzgar a Israel por ocupación y crímenes de guerra “ y teniendo en cuenta la pérdida del control del Senado por parte del Partido Demócrata tras las elecciones legislativas de medio término(midterms), del 4 de Noviembre, Obama tirará la toalla en su lucha solitaria contra el establishment y tras declararse “Tablas” en su particular partida de ajedrez contra el filisbusterismo republicano , adoptará una conducta transgresora en el tramo final de su mandato. Así, Obama podría intensificar su particular “operación profiláctica” de los agentes patógenos del establishment (Cuarta Rama del Gobierno) así como reconsiderar el tradicional veto de EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU ante propuestas “nocivas para el Estado israelí”, lo que sería en un serio obstáculo para diseñar la arquitectura del Gran Israel-Eretz Israel.En consecuencia, Obama será considerado la “bestia negra” del establishment anglo-judío tras-nacional quien procedrá a la implementación de una intensa campaña de descalificación personal y política de Obama en los medios de comunicación dominantes o “mainstream media”, (especialmente virulenta en los medios manejados por los “think tank” Heritage Foundation y Cato Institute), preludio de la gestación de una trama endógena que podría terminar por reeditar el Magnicidio de Dallas (Kennedy,1.963).

Dicho complot será una auténtica obra de ingeniería laberíntica que tendrá como cerebros a la Homeland Security-CIA y al Mossad israelí con el objetivo inequívoco de lograr que EEUU vuelva a la senda de las democracias formales tuteladas por el establishment anglo-judío y tras su asesinato, aumentará la presión del lobby pro-israelí de EEUU ( AIPAC) sobre su sucesor , el actual vicepresidente Joe Biden, para proceder a la desestabilización de Siria e Irán por métodos expeditivos, momento que será utilizado aprovechado por la Trilateral EEUU-Gran Bretaña-Israel para proceder a rediseñar la cartografía del puzzle inconexo formado por los actuales países de Oriente Próximo y Medio y así lograr unas fronteras estratégicamente ventajosas para Israel, siguiendo el plan orquestado hace 60 años de forma conjunta por los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel y que contaría con el respaldo de los principales aliados occidentales, ingresando mientras Obama en el Olimpo ingrávido de los mitos tras la estela de John F. Kennedy.

Fuente: Kaos en la Red

En esta última semana el grupo takfirí asesinó a 35 miembros de la tribu sunnita Al Bu Nimr en el noroeste de Irak en la provincia de Al Anbar, que se unen a los 350 miembros de esa tribu que han sido masacrados en el último mes, como represalia, según informes del gobierno de Bagdad, porque ésta tribu se ha opuesto a Daesh y lo ha combatido en los distintos pueblos y aldeas donde la tribu Al Bu Nimr tiene presencia. Opinión refrendada por el Sheij Naim al-Kuud al-Nimwrawi, uno de los líderes de la tribu de Al Bu Nimr “estos asesinatos se deben a la resistencia que nuestra tribu ha opuesto a las acciones de terror del grupo takfirí”.

Bajo esta premisa de resistencia, ha sido posible concluir que Daesh pretende generar terror mediante una estrategia deliberada de tierra arrasada y muerte a mansalva contra todo aquel, principalmente aquellos de confesión sunita,  que no se sumen a los dictados rigoristas de este movimiento takfirí. Y para ello, como parte de esta estrategia desquiciada, el grupo takfirí asesinó también a 4 periodistas iraquíes secuestrados en el mes de octubre y entregaron sus cadáveres en la ciudad de Mosul. El mismo día de esta acción miembros del grupo terrorista secuestraron a un jefe tribal en la ciudad capital de la provincia iraquí de Salah al-Din, Tikrit, a quien acusaron de colaborar con las autoridades de Bagdad. Jalil Sabet y su hijo fueron raptados y llevados a un lugar desconocido a la par de destruir medio centenar de viviendas de familias iraquíes en Tikrit.

Estas muertes, los secuestros, las acciones de terror masivo y las incursiones militares tanto en territorio sirio como iraquí, que no han sido detenidas por la autodenominada “Coalición  Internacional” liderada por Estados Unidos para luchar contra Daesh pone en entredicho la efectividad de esta alianza, toda vez que algunos de los países miembros – incluyendo al propio Estados Unidos – han sido el principal sostén en el origen, desarrollo y fortalecimiento de este grupo terrorista para ser usado en su lucha contra el gobierno de Bashar al Assad, que sigue siendo el gran objetivo de la administración Obama, de las Monarquías del Golfo, Turquía e Israel.

Los ataques aéreos de la principal potencia militar del mundo, a la luz de los resultados parecen operaciones de entrenamiento, de otra manera no se entiende que con todo el poder de fuego, la tecnología y el apoyo logístico que dichas fuerzas tienen, no frenen el avance y las acciones de Estado Islámico. La única oposición armada efectiva, que ha logrado ralentizar el avance de Daesh tanto en Siria como en Irak, han sido las fuerzas del Ejército Sirio, Milicianos de Hezbolá, milicias kurdas (Pershmerga) voluntarios sunitas y sectores de un ejército iraquí decididos a impedir el avance terrorista. Según el primer ministro de Irak, Haidar al-Abadi, en declaraciones efectuadas en la ciudad santa de Karbala “los recientes avances militares contra los terroristas de Daesh, sólo han sido posible gracias a las fuerzas iraquíes y no a través de los ataques aéreos liderados por Estados Unidos.

Unida a esa decisión consignada por al –Abadi, el gobierno sirio – el gran blanco de Daesh, Frente al Nusra,  la alianza anglo-estadounidense, Turquía, Israel, la Casa al Saud y las Monarquías del Golfo -  inició el pasado martes 4 de noviembre una campaña de operaciones militares en la estratégica región fronteriza con El Líbano de Al-Qalamun contra posiciones del grupo takfirí, Frente al Nusra – ligado estrechamente a Al Qaeda. Dichos ataques aéreos y de artillería lograron ocasionarle un centenar de bajas e inutilizar armamento pesado y vehículos de este movimiento.

Estos enfrentamientos se suceden a la par de la ofensiva del ejército sirio en las cercanías de Alepo y aquellas emprendidas por el Ejército Nacional Libanés y fuerzas de Hezbola contra los grupos terroristas que operan en territorio de El Líbano, incluso con acciones en territorio sirio para impedir un mayor flujo de grupos takfirí a territorio libanés. Este país se ha visto afectado por las acciones terroristas desde que las fuerzas takfirí, apoyadas por occidente, Turquía, Arabia Saudita e Israel decidieron atacar al gobierno de Bashar al Assad como parte de la estrategia de cerco a Irán y como continuación de las denominadas rebeliones árabes, destinadas a implantar un mayor dominio de Estados Unidos y sus aliados en el Levante Mediterráneo y el Magreb.

Las acciones de lucha contra los grupos takfirí en el norte de Siria y en la frontera con El Líbano, permiten anticipar una pronta coordinación entre el Ejército de Damasco  y las Fuerzas libanesas contra lo que denominan el “terrorismo takfirí-israelí” tal como lo sostuvo el jefe del Consejo Consultivo de Hezbolá, Nabil Qauk en un discurso en el sur del territorio libanés, donde destacó, igualmente,  los avances de la lucha contra Daesh y el Frente al Nusra, tanto del Ejército nacional como las acciones que Hezbola realiza en territorio sirio, para impedir que las operaciones que vive el norte sirio y el noroeste iraquí se repliquen de igual forma en El Líbano.

A la par de la coalición  internacional liderada por Washington y que se supone fue creada para enfrentar a Daesh, pero que ha declarado abiertamente si intención de seguir el proceso de desestabilización del gobierno de Damasco, ha ido surgiendo una estrecha relación entre las fuerzas sirias, Hezbolá y el ejército regular de El Líbano, en la lucha contra Daesh y otros grupos fundamentalistas, que se enmarcan en el apoyo político  que la República islámica de Irán y su política de alianzas  contra el expansionismo de occidente y sus aliados regionales, ha logrado aglutinar con Damasco, Hezbolá, Hamas y la Yihad islámica, que hoy por hoy representan la cara visible de la resistencia activa contra los grupos terroristas.

Esto es así en el análisis de quien combate con decisión y resultados tanto a Daesh como a otros grupos terroristas, que si bien son funcionales hoy a Estados Unidos, seguramente terminarán convertidos en enemigos declarados. Los medios de comunicación afines a la coalición internacional liderada por Washington pretenden mostrar una ofensiva aérea sostenida y con resultados objetivables de Estados Unidos y sus aliados. Esos ataques, no sólo han tenido escasa efectividad contra Daesh, sino que han servido de excusa para minar objetivos militares sirios y dañar la infraestructura de producción petrolera del gobierno de Damasco. Prueba de ello es la continuación de las operaciones militares del grupo Takfirì, el incremento del contrabando de petróleo que los provee de recursos frescos y la negativa de sumar a otros actores regionales, como es el caso de Irán a esta lucha contra el terrorismo de grupos como Estado islámico y brazos armados afines.

Así ha sido reconocido incluso por medios occidentales como el diario berlinés  Die Tageszeitung, que  destacó,  en una interesante editorial de fines de octubre “la estabilidad y el auge de la influencia iraní en un Oriente Medio devastado por las catastróficas políticas de Estados Unidos y sus aliados, esto, a pesar de las sanciones que ha debido sufrir el país persa”.  Para este medio  la gran influencia de Irán como potencia regional en Irak, Siria, El Líbano y Palestina es indiscutible y debe por ello ser incluido en la coordinación de las actividades multilaterales, en particular en la guerra contra el llamado Estado Islámico.

Uno de los políticos estadounidenses vinculado al desarrollo de los grupos takfirí en Irak y Siria, el Senador ultraconservador John McCain – sindicado como el promotor de Daesh y el Frente al Nusra, con cuyos líderes se reunió clandestinamente en territorio sirio en mayo del año 2013 – envalentonado con la victoria de su partido en las elecciones de medio mandato el pasado 4 de noviembre,  calificó la política de Obama en Medio Oriente y en específico la estrategia de lucha llevada a cabo contra Daesh como desastrosa. “El gobierno fracasa continuamente para que coincidan sus acciones y su retórica proporcionando escaso apoyo para los que luchan y mueren en la batalla contra Estado Islámico”.

El descaro y  cinismo del senador republicano no se detiene pues, además, ha exigido a Obama que sus operaciones aéreas deben contribuir abiertamente a desestabilizar al gobierno de Damasco. La situación en Medio Oriente y específicamente en el Levante Mediterráneo puede estallar aún con más virulencia si McCain se convierte en el Presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, ya que tendría una base de apoyo para impulsar y concretar los puntos de vista más agresivos del verdadero poder en Estados Unidos: el Complejo Militar-Industrial y la dirección militar por el grupo de los Halcones, con una amplia y poderosa plataforma política y económica para impulsar las acciones bélicas y de desestabilización contra los gobiernos que Washington considera enemigos.

Con los resultados de las elecciones parlamentarias en Estados Unidos y el reforzamiento de las posiciones más belicosas de la política estadounidense, representada por el triunfo republicano, de la mano del Complejo Militar-Industrial, lo más probable es que se intensifique la decisión de Washington de buscar el derrocamiento del gobierno sirio. Esto,  pasando por alto la necesidad de detener la expansión de los grupos terroristas, que se constituirán, a poco andar en una seria amenaza contra los intereses de Arabia Saudita, Turquía, Jordania y las Monarquías del Golfo, lo que obligará, nuevamente, a Estados Unidos y su política exterior a disponer la presencia de decenas de miles de soldados en una de las regiones más explosivas del planeta.

Fuente: TeleSur

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Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº77

 

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