Las elecciones de este domingo en Brasil se resumen a un referendo sobre si el país ha ingresado en un buen camino a partir del gobierno Lula, en 2003, o si está en un camino equivocado y debe cambiar de rumbo de forma radical e inmediata. La primera alternativa encuentra tan solamente en Dilma Rousseff su expresión, para quien hay que mejorar y profundizar las trasformaciones realizadas por los gobiernos de Lula y el suyo. Para todos los otros –candidatos de derecha o de extrema izquierda-, habría que dar vuelcos drásticos en la política brasileña.

Después de idas y vueltas es como si el campo electoral retornara a su inicio, con el favoritismo de Dilma y – esta es la única novedad – la disputa entre los dos principales candidatos de la derecha: Aecio Neves y Marina Silva, por el segundo puesto. Cambió la forma del enfrentamiento, cuando Marina se proyectó, en un momento, como la principal candidata de la oposición, defendiendo una plataforma claramente neoliberal, idéntica, en lo esencial, a la de Aecio Neves. Se mantuvo, por lo tanto, el choque entre un proyecto neoliberal e uno posneoliberal.

Después de ser también afectada por el impresionante lanzamiento de la campaña de Marina, por alrededor de un mes, desde el sospechoso accidente aéreo del 13 de agosto, Dilma recuperó sus niveles de apoyo anteriores y hasta los ha superado, liderando en todas las cinco regiones del país. Marina, después de pasar de un nivel muy bajo de rechazo – cuando heredó el grueso de los votos anti-Pt de Aecio - a más del doble en ese renglón, paró de aumentar su apoyo y empezó un no menos impresionante declive, que la hace disputar todavía el segundo lugar con Aecio.

Porque la campaña se encaminaba hacia una victoria de Dilma en la primera vuelta, cuando se dio el accidente aéreo, inmediatamente la derecha volcó sus votos de Aecio hacia Marina, que parecía avanzar de forma indetenible. Marina inmediatamente correspondió a ese movimiento y difundió principios netamente neoliberales que orientarían su campaña, así como el equipo que la coordinaba, con la misma fisionomía de esos principios. Reveló que su “educadora” – en sus palabras – es simplemente la heredera del Banco Itau, uno de los dos más grandes bancos privados de Brasil, que fue quien anunció el planteamiento de un Banco Central independiente de parte de Marina.

La candidatura de Aecio bajó a índices insignificantes, con su caudal de votos transferido hacia Marina, con la derecha apostando fuertemente a ella. La campaña de Dilma, recobrada del golpe, retomó iniciativa, buscando desenmascarar el sentido de la candidatura de Marina, más allá de sus planteos de una “nueva política” más allá de la izquierda y la derecha, de que iría gobernar “con los mejores” de cada partido, etc., etc.

Los llamados de Marina no tardaron en encontrar eco en los lobbies mediáticos internacionales, así como en el mismo Estados Unidos, que inmediatamente erigieron a Marina como su candidata, aparentemente imbatible.

La contraofensiva de Dilma no tardó en tener sus efectos. Se empezó a demostrar el carácter neoliberal de la candidatura de Marina, que vendía una imagen que no correspondía a la realidad, que hacia alianza con los peores tipos de la vieja política, que sus planteamientos significarían alinear el gobierno a los bancos privados y Brasil a Estados Unidos en el plano externo. Que Marina no solo es incoherente, sino contradictoria e incapaz de construir una dirección política para el país.

No tardó mucho para que Marina parara de crecer y empezara a caer, mientras Dilma volvía a aumentar sus apoyos. En un cierto momento Marina había alcanzado, según encuestas, a tener 10 puntos de ventaja sobre Dilma en la segunda vuelta. A partir de ahí su crecimiento se frenó, sus niveles de rechazo fueron aumentando, su candidatura perdió la iniciativa y tuvo que dedicarse a contestar las acusaciones, quedando en la defensiva.

El escenario en que se llega al final de la primera vuelta es el de una amplia ventaja de Dilma en la primera vuelta – alrededor de un 15% de las preferencias -, con una ventaja de por lo menos 4 o 5 puntos, llegando a 9 o 10, en dependencia de las encuestas, en la segunda vuelta. Con la tendencia de Dilma creciendo – ya está liderando en todas las cinco regiones del país, incluso entre los jóvenes, reforzando su liderazgo de siempre entre los más pobres y en las regiones nordeste y norte del país.

Con la caída acentuada de Marina, vuelve Aecio a disputarle el segundo lugar. No queda claro ni si Dilma puede triunfar en primera vuelta, ni contra quien pelearía en segunda vuelta, en caso de que ésta sea necesaria. Lo que es cierto es que, a pesar de la suma de por lo menos una parte de los votos de Marina y Aecio en segunda vuelta, Dilma es favorita para ganar.

En ese caso, triunfaría el modelo de desarrollo económico con distribución de renta implementado por Lula y continuado por Dilma, así como la política internacional actual de Brasil, completando por lo menos 16 años de gobiernos del PT, el ciclo más largo de gobierno dirigida por una misma fuerza política, en democracia. El fantasma que maneja la derecha, además de una cuarta derrota consecutiva, es el del retorno de Lula en el 2018, incluso para más de un mandato, completando casi un cuarto de siglo de gobiernos del PT.

- Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, es coordinador del Laboratório de Políticas Públicas de la Universidade Estadual do Rio de Janeiro (Uerj).

Fuente: Alainet

El Movimiento Alianza País de Ecuador, principal fuerza de sostén del gobierno de Rafael Correa, llegó a un acuerdo con diversas fuerzas de izquierda, centro izquierda y el progresismo de ese país para lanzar una nueva confluencia: Unidos, que fue presentada la semana pasada en Quito. ¿Cuáles son los propósitos de este nuevo armado de unidad dentro de la Revolución Ciudadana? ¿Cuál es la caracterización sobre el momento político que vive Ecuador?

Unidos se trata de un armado de 15 organizaciones sociales y políticas: Movimiento Alianza PAIS, Partido Socialista Frente Amplio y Partido Avanza, entre las más renombradas, acompañadas de una docena de organizaciones que también apoyan el proceso de cambio iniciado en Ecuador bajo el gobierno de Rafael Correa, conocido bajo el concepto de Revolución Ciudadana.

El documento constitutivo de la nueva fuerza afirma que el objetivo es “apoyar, profundizar y avanzar en los cambios estructurales necesarios para construir el Socialismo del Buen Vivir”, a fin de evitar los “afanes desestabilizadores” de la derecha ecuatoriana, que se rearma bajo la nueva figura de Mauricio Rodas, actual alcalde de Quito. El texto es claro en cuanto a la necesidad de aunar esfuerzos en pos de “derrotar la agenda de restauración conservadora”, una preocupación que Rafael Correa ha explicitado permanentemente tras la pírrica victoria conseguida en las últimas elecciones regionales -`restauración` que además el presidente visualiza como peligro para todo el continente-.

“Correa señaló con mucha claridad y con mucha precisión, a partir de esos resultados electorales de febrero, que era necesario realizar actualizaciones para repotenciar a Alianza País. Pero también hizo una convocatoria clara y amplia de organizaciones con las cuales debimos haber confluido en esa elección”, afirmó días atrás Oscar Bonilla, Secretario de Acción Política de Alianza País. Fue en ese momento donde Correa advirtió los peligros de “dormirse en los laureles”, indicando su incomprensión coyuntural ante la imposibilidad de haber efectuado un frente con el Partido Avanza -que ahora, en esta nueva coyuntura, pasó a conformar Unidos-. Asimismo Doris Solíz Carrion, Secretaria Ejecutiva de Alianza País, sentenció que“esta es una unidad moderna, progresista, no dogmática, que deja de lado todas las mezquindades del `todo o nada`, porque nos une el objetivo de dar lo mejor para nuestro pueblo”.

Ahora bien, ¿esta confluencia tiene un objetivo meramente electoral? Esta es una preocupación central de gran parte de las organizaciones políticas de la región, más allá de su ideología: no convertirse sólo en un fenómeno que emerge cada dos o cuatro años, a la hora de participar en las urnas, y que luego se retira hasta la próxima contienda. Unidos comparte esa reflexión en su texto inaugural, donde afirma que su objetivo fundamental “es la acción política permanente y no la contienda electoral”.

Dos antecedentes pueden rastrearse al respecto de este “paraguas” de organizaciones en el marco de los gobiernos posneoliberales de nuestro continente: el Gran Polo Patriótico en Venezuela -donde el Partido Socialista Unido de Venezuela ha confluido con otras organizaciones- y el frente Unidos y Organizados en nuestro país, que aglutina a buena parte de las organizaciones sociales y políticas del kirchnerismo.

Sin dudas influenciado por un escenario político local que ya se presenta diferente luego de la emergencia de Mauricio Rodas como alcalde de Quito, esta nueva herramienta organizativa creada por Correa debe ahora consolidarse y afianzarse con un trabajo cotidiano de todas estas estructuras, evitando convertirse sólo en una fuerza estrictamente electoral, y pudiendo a su vez dar cuenta del variopinto y heterogéneo apoyo que la Revolución Ciudadana supo conseguir durante estos años.

Cualquier contienda electoral presidencial que tenga claro ganador a la vista siempre es concebida como una cita menos emocionante que aquella en la que todo se define en un reñido conteo, voto a voto, donde el suspenso persiste hasta el último minuto de juego. Si las elecciones fuesen tratadas como cualquier reality show, entonces, la cita electoral del próximo 12 de octubre en Bolivia pasaría desapercibida porque ya todos saben quién va a ser el ganador por auténtica goleada. Tal vez, desde esta frívola mirada, lo único que realmente podría llamar la atención en las casas de apuestas es saber por cuánto va a ganar Evo Morales; por 40 o 50 puntos; o si supera su propio récord en 2009 (64,2%).

Son infinitos los hitos alcanzados en el Gobierno de Evo Morales

Pero menos mal que la política supera esta visión tan habitual en la prensa hegemónica siempre que su candidato predilecto pierde. Ninguno de los candidatos opositores tendrán los votos suficientes para disfrutar de la cuota de pantalla que muchos estarían encantados en concederles. Ni el aspirante neoliberal que aún presume de ello (Tuto Quiroga), ni el neoliberal escondido como candidato centrista (el multimillonario Doria Medina), ni el centrista camuflado de progresista del siglo XXI (el ex alcalde y ex aliado del MAS, Juan del Granado), ninguno de ellos son capaces de encarnar una oposición creíble frente a un proyecto que ha transformado al país de punta a punta.

En contraposición al desinterés internacional en esta cita electoral, el pueblo boliviano sí que está muy atento e ilusionado con lo que pueda pasar en las urnas. Para la mayoría social, está en juego un proceso de cambio, un cambio de época posneoliberal. Ni siquiera se han alcanzado nueve años de gobierno de la Revolución Democrática y Cultural, y ya se puede afirmar simbólicamente que Bolivia disfruta de su década ganada después de varias décadas perdidas. Es una década ganada que realmente constituye una época ganada gracias a la consolidación de un nuevo sentido común, ni importado ni impuesto desde el exterior, sino un sentido común de época abolivianado, forjado desde adentro, desde su propia epísteme, en el que se proclama el Vivir Bien para todos, sin excepciones. Es una época ganada no exenta de todas las contradicciones y tensiones propias de un proceso de cambio; como indica siempre su Vicepresidente Álvaro García Linera, lo ideal es que estas tensiones sean siempre tensiones creativas, permitiendo seguir hacia delante con nuevas respuestas frente a las nuevas demandas venideras.

Evo Morales siempre entendió que cualquier proceso de cambio adentro requiere de otra forma de inserción en el mundo

Son infinitos los hitos alcanzados en este periodo desde aquella victoria de Evo Morales a fines del 2005 cuando sorprendió a propios y extraños irrumpiendo con su instrumento político (el MAS) representando a una mayoría plebeya y subalterna durante décadas neoliberales y siglos de neocolonialismo. El proceso se inició con una refundación constituyente que acabó, después de muchos obstáculos, con una nueva carta constitucional marcando las normas de convivencia para un pacto social diferente a aquel que siempre se venía haciendo por arriba ignorando a los de abajo. Evo Morales comenzó un proceso acelerado de reapropiación de los sectores estratégicos que habían sido expropiados durante la larga noche neoliberal descapitalizando y desangrando a la riqueza del país. La redistribución del excedente económico se fue constituyendo como condición necesaria para redefinir el nuevo régimen de acumulación. Poco a poco, el Estado dejaba de ser aquel heredado Estado Aparente. Gracias a la innegociable defensa de que los recursos naturales bolivianos son de y para los bolivianos, se ha venido aplicando un conjunto de políticas sociales que van saldando la deuda social del pasado. Para este proceso liderado por Evo Morales, los cambios del largo plazo son sólo viables cuando se solventan lo más rápido posible todas las urgencias que sufre la población; el padecimiento social no puede ni debe tener paciencia.

Hacia fuera, Evo Morales siempre entendió que cualquier proceso de cambio adentro requiere de otra forma de inserción en el mundo; no hay transformación adentro que se sostenga si ésta no es combinada virtuosamente con una nueva forma de relacionarse con el mundo, rescatando plenamente la condición de soberanía. En este sentido, Evo Morales tuvo siempre una actitud valiente y decidida, como por ejemplo en el rechazo de los tratados de libre comercio y tratados bilaterales de inversión y la objeción al CIADI (dependiente del Banco Mundial). Estas medidas vinieron además acompañadas de otra premisa clave: sólo con una alianza supranacional regional vigorosa se podría resistir al capital transnacional. Y así fue como Bolivia se fue anclando en el Sur latinoamericano, siendo parte del ALBA, acercándose a Mercosur, participando activamente en UNASUR y CELAC, acabando por ser el país que preside el grupo del G77+China, logrando conquistar progresivamente su emancipación económica y política.

Todo este combinado de avances, cambios y mejoras, de humanización y democratización de la economía, de reapropiación de lo propio, de enaltecimiento de la soberanía, de resituar a Bolivia en el mundo, todo este nuevo paradigma en construcción es lo que justifica que no haya incertidumbre a la hora de votar. Evo Morales seguirá gobernando con amplio respaldo popular porque la mayoría está decidida a que este proceso sea irreversible para que esta época ganada sea duradera.

El proceso electoral brasileno se acerca a su final, confirmando que la gran polarizacion en el continente se da entre proyetos neoliberales y posneoliberales. Cambió la forma de la disputa presidencial en Brasil a lo largo de la campaña, con la sustitucion de Aécio Neves como principal candidato de la oposicion, pero Marina Silva asume los mismos planteamientos neoliberales que su antecesor.

A su vez, Dilma Rousseff representa la continuidad y la profundizacon de la construccion de alternativas al neoliberalismo.

La polarizacion entre una candidata que representa el proyecto inciado por Lula en 2003 y uno que expresa el gobierno de Cardoso, caminaba para la cuarta derrota seguida de la oopsicion, sepultando definitivamente el PSDB como fuerza politica nacional. El muy sospechoso accidente de aviación del 13 de agosto renovó los términos de la disputa electoral, pero confirmó que la oposición a los gobiernos progresistas latino-americanos viene de proyectos neoliberales.

Marina no tardó en anunciar sus propuestas de independencia para el Banco Central, de reacercamiento con EU y elogio de la Alianza para el Pacífico, en detrimento del Mercosur y de los Brics, de búsqueda de inversiones extranjeras para la exploracion del petróleo del Pre-sal y un gran plan de ajuste de las cuentas publicas, entre otros. El contraste con los gobiernos del PT no podría ser mas grande: prioridad de las políticas sociales, de los proyectos de integración regional, del intercambio Sur-Sur y papel activo del Estado.

Como se da tambien en los otros países del continente con gobiernos posneoliberales, la alternativa viene de la derecha. La extrema izquierda no ha logrado cuajar una propuesta y candidaturas con un mínimo de apoyo popular, quedando como fuerzas sin ningun peso en el campo politico nacional.

Así, dos mujeres, con buenas trayectorias, que se han encontrado como ministras del gobierno de Lula, las que disputan con oportunidades reales la presidencia de Brasil. Una, Marina, del área del caucho, junto con Chico Mendes, originalmente identificada con temas ambientales, ahora reciclada para el neoliberalismo puro y duro. La otra, Dilma, militante de la lucha clandestina contra la dictadura, presa y salvajemente torturada, representante escogida por Lula para dar continuidad a su gobierno.

Despues del efecto tsunami del lanzamiento de la candidatura de Marina, su nombre empezó a acumular rechazos, conforme las contradicciones y debilidades de su candidatura han empezado a aparecer. A pocos días de la primera vuelta de las elecciones, las encuestas convergen para una victoria amplia de Dilma en la primera vuelta y para una victoria mas estrecha en la segunda, pero con una clara tendencia de caída de Marina, que ya había alcanzado a tener mas de 10 puntos de ventaja en la segunda vuelta y de subida de Dilma, que vuelve a ser favorita para ganar.

Las dos –Dilma y Marina– tienen significados radicalmente opuestos. Dilma, la continuidad y profundizacion de las trasformaciones realizadas por el gobierno Lula y por su propio gobierno. La consolidación y extensión de los acuerdos de integración regional que Brasil impulsa, del Mercosur a los Brics, pasando por Unasur, Celac, Banco del Sur y Consejo Suramericano de Defensa.

Marina representa la ruptura con el modelo de desarrollo económico con distribución de renta, favoreciendo un duro ajuste fiscal, favorable a los bancos privados. En el plano externo, significaría la ruptura de todos los grandes acuerdos actuales de Brasil, privilegiando relaciones bilaterales con EU y con la Alianza para el Pacífico.

Son caminos radicalmente distintos representados por las mujeres que disputan la presidencia de Brasil: Dilma y Marina.

Mientras la opinión pública occidental trata de nadar en un verdadero océano de información sobre la formación de una supuesta coalición internacional para la lucha contra el «Emirato Islámico», es este último el que va cambiando discretamente de forma. Sus principales jefes ya no son árabes sino georgianos y chinos. Para Thierry Meyssan, esta mutación demuestra que el objetivo a largo plazo de la OTAN es utilizar el «Emirato Islámico» en Rusia y China. Es por eso que esos dos países están obligados a intervenir desde ahora en contra de los yihadistas, antes de que estos vuelvan para sembrar el caos en sus países de origen.

 El «Emirato Islámico» comenzó haciendo ostentación de su origen árabe. Esta organización surgió de «al-Qaeda en Irak», que no luchaba contra los invasores estadounidenses sino contra los chiitas iraquíes. Luego se convirtió en «Emirato Islámico en Irak» y posteriormente en «Emirato Islámico en Irak y el Levante» (EIIL). En octubre de 2007, las fuerzas terrestres de Estados Unidos ocuparon en Sinjar al menos 606 fichas de miembros extranjeros de esa organización, fichas que fueron cuidadosamente analizadas por expertos de la Academia Militar estadounidense de West Point.

Sin embargo, días después de la ocupación de la fichas, el emir al-Baghdadi declaró que su organización contaba solamente con 200 combatientes y que todos eran iraquíes. Esa mentira es comparable a las de las demás organizaciones terroristas que operan en Siria y que declaran que entre sus miembros sólo hay «algunos extranjeros», cuando el Ejército Árabe Sirio estima en al menos 250 000 el número de yihadistas extranjeros que han pasado por Siria en los 3 últimos años. En todo caso, el califa Ibrahim (nuevo nombre del emir al-Baghdadi) ahora reconoce que su organización se compone ampliamente de extranjeros y agrega que el territorio sirio ya no es para los sirios sino para “sus” yihadistas.

Según las fichas ocupadas en Sinjar, un 41% de los terroristas extranjeros miembros del «Emirato Islámico en Irak» ostentaban la nacionalidad saudita, un 18,8% eran libios y solamente un 8,2% eran sirios. Si relacionamos esas cifras con la población de cada uno de los países mencionados veremos que la población libia ha proporcionado 2 veces más combatientes que la de Arabia Saudita y 5 veces más que la de Siria.

En cuanto a los yihadistas sirios, aunque son originarios de diversas regiones de Siria, el 34,3% venían de Deir ez-Zor, ciudad que desde que el «Emirato Islámico» tuvo que retirarse de Raqqa, se convirtió en capital del Califato.

En Siria, la particularidad de Deir ez-Zor es que su población se compone mayoritariamente de árabes sunnitas organizados en tribus y de una minoría de kurdos y armenios. Y, hasta ahora, Estados Unidos sólo ha logrado destruir Estados como los de Afganistán, Irak y Libia, o sea en países cuya población está organizada en tribus. Pero ha fracasado en todos los demás países. Desde ese punto de vista, Deir ez-Zor en particular y el noreste de Siria en general pudieran ser potencialmente conquistados. Pero no sucede lo mismo con el resto de la República Árabe Siria, como ya se ve desde hace 3 años.

Bajo el nombre de Abu Omar al-Shishani, un sargento de la inteligencia militar georgiana, cuyo verdadero nombre es Tarkhan Batirashvili, se ha convertido en uno de los principales jefes del «Emirato Islámico».

Desde hace dos semanas, se ha iniciado una purga entre los oficiales provenientes del Magreb. Los tunecinos que tomaron el aeropuerto militar de Raqqa, el 25 de agosto de 2014, fueron arrestados por desobediencia, juzgados y ejecutados por orden de sus superiores. El «Emirato Islámico» tiene intenciones de restar protagonismo a sus combatientes árabes y promover a los chechenos amablemente puestos a su disposición por los servicios secretos georgianos.

En el centro de la foto, Abu Anisah al-Khazakhi, el primer yihadista chino del «Emirato Islámico» muerto en combate, no era uigur sino kazajo.

Y ahora aparece un nuevo tipo de yihadistas: los yihadistas chinos. Desde junio de 2014, Estados Unidos y Turquía han introducido en el noreste de Siria cientos de yihadistas chinos traídos incluso con sus familias. Algunos se convierten de inmediato en oficiales. Se trata principalmente de miembros de la etnia uigur, o sea chinos de la República Popular China pero musulmanes sunnitas turcófonos.

Es por lo tanto evidente que, a largo plazo, el «Emirato Islámico» extenderá sus actividades a Rusia y China y que esos dos países son los blancos finales de sus acciones.

Así que seguramente seremos testigos de una nueva operación de propaganda de la OTAN: su aviación empujará a los yihadistas fuera de Irak pero los dejará instalarse en Deir ez-Zor. La CIA proporcionará dinero, armas, municiones y datos de inteligencia a los «revolucionarios moderados» (sic) del Ejército Sirio Libre (ESL), quienes cambiarán entonces de casaca para ser utilizados bajo la bandera del «Emirato Islámico», como ha venido sucediendo desde mayo de 2013.

John McCain se reúne con el estado mayor del Ejército Sirio Libre. Durante el encuentro conversa precisamente con Ibrahim al-Badri, el hoy autoproclamado califa Ibrahim. El hombre con gafas que aparece en la foto es el general Salim Idris.

En aquel momento, el senador estadounidense John McCain penetró ilegalmente en territorio sirio, donde se reunió con el estado mayor del ESL. Según puede verse en la foto tomada como prueba del encuentro, entre los miembros del estado mayor del Ejército Sirio Libre estaba en aquel momento un tal Abu Yussef, oficialmente buscado por el Departamento de Estado estadounidense bajo el nombre de Abu Du’a, quien en realidad no era otro que el actual califa Ibrahim. O sea, el mismo individuo era al mismo tiempo jefe moderado en el ESL y jefe extremista en el «Emirato Islámico».

Ya en posesión de esta información, cada cual podrá apreciar el verdadero valor del documento que el embajador sirio Bachar al-Jaafari presentó al Consejo de Seguridad de la ONU el 14 de julio de 2014. Se trata de una carta del 17 de enero de 2014 en la que el general Salim Idriss, comandante en jefe del ESL, escribe lo siguiente:

«Le informo por medio de la presente que las municiones enviadas por el estado mayor a los dirigentes de los consejos militares revolucionarios de la región este deben ser distribuidas, conforme a lo convenido, entregando 2 tercios a los jefes de guerra del Frente al-Nusra, y que el tercio restante se repartirá entre los militares y los elementos revolucionarios para la lucha contra las bandas del EIIL. Le agradeceremos que nos envíe los comprobantes de la entrega del conjunto de municiones, precisando las cantidades y características, debidamente firmados personalmente por los dirigentes y jefes de guerra, para que podamos transmitirlos a los socios turcos y franceses.»

En otras palabras, dos potencias miembros de la OTAN (Turquía y Francia) enviaron volúmenes de municiones y especificaban que dos tercios eran para el Frente al-Nusra (clasificado como miembro de al-Qaeda por el Consejo de Seguridad de la ONU) y que el otro tercio era para que el Ejército Sirio Libre luchara contra el «Emirato Islámico»… cuyo jefe era miembro del estado mayor del propio Ejército Sirio Libre.

La realidad es otra: el Ejército Sirio Libre desapareció del terreno y en realidad dos tercios de las municiones estaban destinadas a al-Qaeda mientras que el otro tercio era para el «Emirato Islámico».

Gracias a ese dispositivo, que podríamos llamar de “casaca reversible”, la OTAN podrá seguir lanzando contra Siria sus hordas de yihadistas mientras sigue afirmando que lucha contra ellos.

Pero cuando la OTAN haya extendido el caos a todo el mundo árabe, incluso en el territorio de su aliado saudita, enfilará el «Emirato Islámico» contra las dos grandes potencias en desarrollo, que son Rusia y China. Es por eso que esas dos potencias deberían intervenir desde ahora y acabar con el embrión de ejército privado que la OTAN está reuniendo y entrenando en el mundo árabe. De no hacerlo ahora, Moscú y Pekín pronto tendrán que enfrentarse a ese ejército de todas maneras… pero será en suelo ruso y chino.

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº77

 

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Número Especial  1. Junio 2018.

 

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