La humanidad nunca había estado tan cerca como ahora de una nueva guerra mundial desde la crisis de los misiles en Cuba en 1962, sin embargo entre un hecho y el otro hay una diferencia sustancial, en aquella ocasión había evidencia de la presencia de cohetes soviéticos en la isla, y en ésta, todo surge de una fabricación mediática y de organizaciones interesadas en mantener el conflicto como vía de autofinanciamiento y lucro, lo cual, fue utilizado por los enfebrecidos sectores de la ultra derecha que ostenta el poder en Estados Unidos como justificación para colocar al mundo en vilo y al borde de decisiones de impensables consecuencias.

El próximo 18 de abril el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) se reunirá nuevamente para analizar el caso de Serguei Skripal, especialmente ahora que afortunadamente Yulia (hija de éste) se encuentra recuperada, después de un ataque que llevaría a todo ser humano a la muerte rápidamente.

Para iniciar este apunte necesito recordar el discurso de Joseph Goebbels, ministro de contra información de Hitler, pronunciado el 18 de febrero de 1943 en el Palacio de los Deportes en Berlín cuando la Alemania fascista pasaba por una etapa crítica después de la derrota del 6to Ejército en Stalingrado que luego justamente lo llevó a su quiebra total, por sus sorprendentes semejanzas en cuanto a agresividad asumida por el grupo de poder de Washington a partir del año 2001, particularmente por su actual representante en la Casa Blanca.

Las bases del gran Próximo Oriente se establecieron en el Pacto del Quincey (1.945) siguiendo la doctrina de los acuerdos franco- británicos Sykes-Picot de 1.916 que favorecían la división regional del poder en zonas de influencia y sustentada en el trípode EEUU-Egipto-Arabia Saudí. Dicha doctrina consistía en la pervivencia endémica en Egipto de gobiernos militares autocráticos pro-occidentales, lo que aseguraba la supervivencia del Estado de Israel (1.948) y proporcionaba a la Marina de EEUU de un acceso privilegiado al Canal de Suez, atajo crucial para el acceso directo a los Emiratos Árabes, Irak y Afganistán, quedando como firme bastión de los intereses geopolíticos de EEUU en la zona, máxime tras la caída del Sha de Persia en 1980.

En medio de tres magnas crisis –doméstica, contra China y contra Siria/Irán/Rusia– el mundo se le ha venido encima al atribulado Trump quien quizá recurra a un bombardeo simbólico de Siria para complacer a su aliado Netanyahu y al Deep State quien le ha apretado las tuercas bajo la falacia de otro montaje hollywoodense de falsa bandera: el lanzamiento de gases tóxicos por el régimen de Bashar el Assad en los suburbios de Damasco, sin evidencia independiente alguna.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº65