El tratamiento distante y a veces evasivo de los medios internacionales con respecto a la figura de Juan Guaidó, ha hecho evidente su desgaste. A dos meses de haberse autroproclamado "presidente de la República", el diputado por el estado Vargas, investido por Estados Unidos y la industria de medios occidentales como una figura de consenso con capacidad de rearticular al antichavismo en una agenda común, ha fallado en cristalizar la salida forzada del gobierno constitucional de Venezuela.

Rusia “tiene que salir de Venezuela” y para conseguirlo “todas las opciones están sobre la mesa” declaró el presidente Donal Trump desde la Casa Blanca el miércoles 27 de marzo. A su lado, visitante de honor, la esposa del supertítere Juan Guaidó, el más lacayo y descolorido de la legión de lacayos del Grupo de Lima. Otra señal de que Estados Unidos, a consecuencia de su crisis de hegemonía, intenta restablecer la infame doctrina Monroe, como han reiterado varios de sus voceros oficiales.

Los ataques terroristas del 15 de marzo a una mezquita y un instituto en Christchurch, Nueva Zelanda, que dejó 50 muertos (entre ellos varios niños), y decenas de heridos, es uno de los resultados de la persistente campaña “antiinmigrante musulmán”, lanzada por los políticos derechistas de Europa y EEUU y la normalización del odio hacia este colectivo por los medios de comunicación de masa. Es, también, una continuidad de los ataques militares de sus gobiernos a los pueblos de los países estratégicos como Afganistán, Irak, Libia, Yemen, Siria o Sudan. Cerca de cuatro décadas de propaganda diaria de demonización de las naciones propietarias de inmensos recursos naturales, que por casualidad son “musulmanes”, crea esta clase de monstruos que mata a personas que ni siquiera conoce. Una masacre parecida tuvo lugar en 1994 en una mezquita de Hebrón cuando el sionista Baruch Goldstein abrió fuego sobre una multitud de palestinos que rezaba, matando a 29 personas, y dejando heridas a otras 125.

La masacre del viernes 15 de marzo en Christchurch, que causó 97 muertos y heridos musulmanes, tiene profundas raíces políticas, ideológicas y sicológicas.

Rizwan Asad Pandit, un profesor de 28 años residente de Awantipora, murió en el conflictivo distrito de Pulwama, escenario del último gran ataque extremista del pasado 14 de febrero, en el que murieron 50 policías el sur de Cachemira (Ver: Cachemira: Más fuego a caldera) que dio lugar a una nueva escalada de violencia entre India y Pakistán, provocando intensos cambios de fuego de artillería, y el derribo de dos aviones indios.

Frases

"Creo en los poderes creadores del pueblo"
          Aquiles Nazoa

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº99

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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