Muchos entre los autoproclamados periodistas progresistas y analistas en el mundo hacen hincapié en la riqueza de los candidatos, en los millones de dólares necesarios para ser elegidos, en los ingresos adicionales del candidato y congresista elegido provenientes de los grupos de presión (“lobbies”), en la corrupción y en la feroz rivalidad bipartidista. Sin embargo, casi todo el mundo lo sabe, incluso en Estados Unidos. En este último caso, por ejemplo, durante las elecciones presidenciales, la concurrencia de los electores habilitados apenas alcanzó entre el 50 % y el 52 %. Aun teniendo en cuenta el número récord de votantes durante las elecciones de mitad de mandato de 2018, la abstención es aproximadamente del 50 % de los votantes habilitados para hacerlo. ¿Por qué sería perjudicial fomentar la noción de que los candidatos estén nadando en millones de dólares, envueltos en corrupción y en el descrédito de las disputas intestinas del partido, para la gente que se preocupa por ello?

A más de siete años del martirio del Coronel Gadaffi, ciento de miles de muertos, la estructura economía demolida, sin instituciones políticas y la atomización absoluta de los grupos armados creados para la ansiada “liberación”, Libia se ha convertido en el más claro ejemplo de las políticas imperiales de los Estados Unidos y el sequito de obsecuentes que a todo riesgo siguen sus órdenes, entiéndase cómo sequito obsecuente a la OTAN y a países con peso dentro de las Naciones Unidas, y en este punto Rusia y China, son tan culpables como el que más de esta situación en particular, permitiendo que con la resolución 1973 dictada por el Consejo de Seguridad de ONU, diera lugar a la temporada de caza sobre el país con más altos estándares de bienestar de África e incluso superior a muchos países europeos.

Zbigniew Brzezinski, ex-consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter, declaró en una conferencia en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins que "la dominación de Estados Unidos que tras la Guerra Fría determinaba la agenda internacional, ha terminado y no podrá restablecerse durante la vida de la próxima generación", añadiendo que "ninguna de las potencias mundiales puede alcanzar la hegemonía mundial en las condiciones actuales, por lo que Estados Unidos debe elegir mejor los conflictos en los que va a participar ya que las consecuencias de un error podrían ser devastadoras".

El Presidente dejó que la Argentina quedara en medio de la guerra geopolítica de los Estados Unidos con China. Cometió por lo menos tres imprudencias graves. Y debería saber que China toma nota. Que todos los Estados anotan. Como los chinos son políticos refinados, es altamente probable que cuando el presidente Xi Jinping se encuentre con Mauricio Macri, el domingo 2 de diciembre, como parte de su visita de Estado al margen del G-20, no le comente nada sobre el destrato. Quedará en los registros diplomáticos de Beijing para cuando Xi o un sucesor crea conveniente desempolvar los antecedentes y usarlos en su provecho. 

En fecha reciente se dio a conocer la visita del presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez a Marruecos. Allí, el también jefe del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), se reunió con su contraparte marroquí, Saadedin Al Othmani. En la visita, ambos presidentes hicieron manifestaciones recíprocas relacionadas con conflictos internos en sus respectivos países ante reclamos de libre determinación, en el caso del Estado Español, los reclamos de secesión de Catalunya; en el caso del Marruecos, el reclamo de la población que saharaui, la cual ocupa un territorio localizado entre la frontera internacional reconocida de Marruecos y la República de Argelia.

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº96

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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