En el mediodía del último miércoles un atacante suicida revindicado por el Daesh-Khorassan, se detonó en medio de una multitud a 200 metros del templo de Kart-i-Sakhi, delante del hospital Ali Abad y muy próximo a la  Universidad de Kabul, en el oeste de la capital afgana, asesinando a 32 personas e hiriendo a otras 60.

Los disturbios anti islámicos que estallaron en las últimas semanas en la ciudad de Kandy, la segunda más importante de Sri Lanka, después de Colombo, su capital, han dejado tres muertos y más de 200 propiedades pertenecientes a musulmanes, un 10 % de la población, destruidas por efecto del fuego y el estallido de algunas granadas.

Corren tiempos difíciles en nuestra región – y no tan sólo en ella. Es exasperante comprobar cómo en varios países la ardua tarea de construir naciones más soberanas y justas –o al menos lograr avances en ese sentido- parece ser echada por tierra en pocos meses por gobiernos impuestos por el poder corporativo.

Las recientes revelaciones sobre el presunto intento de asesinato del exespía ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia, en Salisbury (Inglaterra), aplicando presuntamente el agente neurotóxico Novichok, ha dado un vuelco inesperado al descubrirse varios hechos ocultados por el gobierno de Theresa May en Gran Bretaña, explicando la reacción desmesurada de Londres al darse cuenta que su falso truco ha quedado en evidencia.

El próximo 19 de marzo, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos —ACNUDH— presentará un informe ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU), donde se consigna como “crímenes de guerra” la política de expansión de los asentamientos con colonos judíos en los territorios palestinos, tanto en la ribera occidental, como en Al-Quds Este y el territorio sirio de los Altos del Golán.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº65