Con mucha sorpresa he leído unos documentos que me hicieron llegar desde Chile algunos amigos que tuvieron acceso directo a ellos. Los mismos están referidos a la propuesta que la República Popular China hizo a los países de la región durante el recién finalizada II Foro Ministerial China-Celac, realizado en Santiago de Chile en enero pasado. El asombro viene dado porque dicho ofrecimiento no ha sido dado a conocer a la luz pública y no aparece en la "Declaración de Santiago" firmada por los participantes al finalizar dicho evento. De este documento vale resaltar el inciso 2.5, que en una de sus partes dice: "Reconocemos que los Estados tienen derecho a su propio sistema político, social y cultural, como base indispensable para fomentar la paz y la armonía mundial, respetados los compromisos asumidos en los instrumentos regionales pertinentes". Parece contraproducente que menos de 24 horas después de firmada esta declaración, el Grupo de Lima autodenominado "perritos simpáticos en la alfombra de la Casa Blanca" se reuniera para decidir todo lo contrario, es decir, acordar una declaración para no reconocer el derecho de los venezolanos a tomar sus propias decisiones políticas.

Europa estaría sufriendo una aguda crisis identitaria agravada por el triunfo del Brexit y por el “proceso de balcanización europeo” ideado por EE.UU. para mediante selectivos atentados terroristas, la crisis de los refugiados y el despertar del anhelo independentista de las Naciones europeas sin Estado, provocar la aparición de fuerzas centrífugas que aceleren la desmembración de la actual Unión Europea.

Año tras año, miles de líderes mundiales, los hombres de negocios más ricos y poderosos del planeta o sus representantes, se reúnen en la bella y lujosa Davos.

El último sábado 20, el Talibán, produjo un ataque al Hotel Intercontinental de Kabul, que finalmente dejó 43 muertos y casi 70 heridos (Ver: Trump, en su laberinto afgano), en mitad de la semana se conoció el asalto de hombres del Daesh, a las oficinas de la misión de Save the Children en la ciudad de Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar a unos 150 kilómetros al este de Kabul, el hecho dejó que “solo” 6 muertos y 27 heridos, una noticia que por la magnitud de bajas hubiera pasado desapercibida, de no ser por el objetivo elegido, una ONG de origen británico que asiste, nada menos que a niños víctimas de diferentes conflictos alrededor del mundo. El último ataque de gran magnitud se había producido en esa ciudad el  31 de diciembre pasado, cuando una explosión en medio de un cortejo fúnebre asesinó a 18 personas e hirió a 13, el hecho fue también atribuido al Daesh. La provincia de Nangarhar, fronteriza con Pakistán, es una de las  más conflictivas del país.

Desde hace semanas los cientos de miles de refugiados, de todos los rincones del mundo, que esperan su oportunidad para lanzarse al Mediterráneo, desde algún puerto libio rumbo a Europa e incluso la injuria a la condición humana, que significa el mercadeo abierto y público de la subasta de personas como si fuera ganado, en la ciudad de Sabha, en el centro del país están pasando a un segundo plano.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº56