La obsesión de Estados Unidos, encabezada por su presidente Donald Trump por derrocar al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela llega hasta lo inaudito y días tras días impone sanciones económicas y financieras a la par que presiona a varios de sus aliados para que sigan su mismo derrotero.

Seguramente el asunto que hoy retiene más la atención de los venezolanos de casi todas las clases sociales, seguramente exceptuada la A, lo que debe totalizar 95%, es el de los precios. Y más que lo elevados y especulativos que son, seguramente alarma mucho más la frecuencia con que aumentan. Si usted va a comprar algo que hace una semana le costó Bs 1.000 (ni un café), no debe sorprenderle que ahora le cueste el doble. Por supuesto, ese incremento no tiene nada que ver con los costos de producción ni con ninguna razón de orden económico. Existen dos factores determinantes, el primero es el incesante aumento del dólar sucio, que si hoy está en cerca de  70 mil bolívares, en diciembre puede acercarse a los cien mil. Sin que exista ningún factor real de la economía gravitando. Detrás de esa situación están intereses políticos antivenezolanos. Y el otro factor es la especulación.

En un acto extraño en la política mundial, el premier libanés, Saad Hariri, anunció el pasado 4 de noviembre su dimisión desde el territorio saudí.

El presidente de los Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, firmó este viernes una orden ejecutiva en la que establece sanciones económicas al régimen venezolano. Esta medida se toma en respuesta a la violación de derechos humanos y libertades fundamentales ejecutadas por la administración del mandatario Nicolás Maduro.

Desde que la OTAN falsificó deliberadamente el expediente libio para arrogarse el derecho de destruir Libia y asesinó a su Guía para sumirla en el caos, Saif al-Islam Kadhafi es la única personalidad capaz de unir rápidamente las diferentes tribus. Después de su reciente liberación, Saif al-Islam redactó este memorándum donde hace un balance de la situación jurídica de su país.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46