En diciembre pasado, a pesar de que los Estados Unidos nunca combatieron el terrorismo en Siria, sino todo lo contrario, no solo colaboraron con ellos, sino que en muchísimas oportunidades interfirieron en las operaciones antiterroristas del ejército sirio y sus aliados (Rusia, Irán y Hezbollah) el presidente Donald Trump, anunció que “tras haber derrotado al terrorismo en Siria”, consideraba que era el momento oportuno para que los 2 mil efectivos norteamericanos, destacados ilegalmente en territorio sirio, volvieran a los Estados Unidos, (Ver EE.UU.: El último ladrido del Perro Rabioso). Pocos días después se conocía la decisión de la Casa Blanca de repatriar 7 mil, de los 14 mil soldados norteamericanos en Afganistán dejando al borde del desastre al gobierno de Kabul, quien de ninguna manera podrá resistir al talibán, cada vez más fortalecido(Ver: Afganistán y el portazo de Trump). Esta semana de manera todavía más sorprendente se conoció la voluntad de Trump de reducir la presencia norteamericana en Somalia, que en la actualidad no sobrepasan los 500 efectivos, sumados algunos batallones de la CIA, quienes quedaran al control de las operaciones aéreas, contra posiciones de la banda integrista al-Shabab que se ubican en el centro y sur del país.

Las tropas de la CIA, carecen de la cantidad de hombres y el equipamiento necesario para desplegarse en el terreno, por lo que sus acciones serán solo aéreas y apuntaran a golpear núcleos terroristas y dar apoyatura a las ofensivas terrestre del ejército somalí y las tropas de Misión de la Unión Africana para Somalia (AMISOM).

Según fuentes norteamericanas algunos jefes del Pentágono, tras la campaña de bombardeos a lo largo de 2018, los terroristas ya no representarían una amenaza para la los Estados Unidos, a pesar que siguen muy operativo y algunos sectores fronterizos particularmente con Kenia. Según las mismas fuentes el retiro de las tropas, se concretará más rápido que el de las de Siria y Afganistán. A pesar del anunció, la misma fuente, afirmó que al-Shabaab, sigue siendo la amenaza terrorista más importante para los intereses de Estados Unidos en África Oriental.

De concretarse el nuevo portazo de Trump, el endeble gobierno del presidente somalí Mohamed “Farmaajo” Abdullahi, estaría pendiente de la asistencia de la fuerza de la Unión Africana, unos 20 mil soldados que en 2020 entregaran el control total de las operaciones al ejército somalí.

Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca se incrementaron los ataques aéreos norteamericanos contra diferentes posiciones de los muyahidines somalíes, mucho más que en los diez años anteriores. En 2017 fueron 35 acciones y en 2018, 47, habiendo asesinado a cerca de 550 militantes. En marzo de 2017, el Pentágono había tenido el consentimiento  de la Casa Blanca para incrementar la lucha contra los milicianos del Cuerno de África.

El ataque más efectivo se produjo a mediados del último diciembre cuando la aviación norteamericana destruyó una base secreta cercana a la ciudad de Gandarshe, al sur de Mogadiscio, la capital del país, produciendo al menos 62 bajas, incluidos 10 comandantes de rango medio. Ya en octubre en otro ataque contra posiciones integristas en Harardere, un pueblo de unos 5 mil habitantes, en la región central de Mudug, la aviación norteamericana produjo 60 bajas. El 20 de diciembre, en otros dos ataques aéreos estadounidenses mataron a 11 muyahidines en el sector de Beled Amin, también al sur del país.

Si bien se conoce con bastante certeza el número de bajas producido a los wahabitas, nada se conoce acerca de los daños a civiles, provocados por las incursiones norteamericanas (Ver: Somalia: Después del síndrome Black Hawk.).

El mando norteamericano informó que este último miércoles dos, cuando todavía no se conocía la intención de Trump de abandonar Somalia, en cercanías de Dheerow Sanle a 220 kilómetros al sur de Mogadiscio, un ataque aéreo dejó otros diez milicianos muertos.

El grupo integrista somalí, que rinde tributo a al-Qaeda, a pesar de que hace ya diez años fue desalojado de Mogadiscio, por fuerzas de la AMISOM y poco a poco ha ido perdiendo territorio, sigue siendo una fuerza insurreccional importante, que no está dispuesta a dejar las armas o buscar algún tipo de pacto con el gobierno.

El primer día de año Fuerzas de Defensa de Kenia (KDF) que operan dentro de la AMISOM, tuvieron un choque con fundamentalistas en la sureña ciudad de Tabda, donde habrían muerto diez guerrilleros, sumado un número desconocido de heridos en el enfrentamiento, sin que la KDF informara de bajas propias.

¿Y es resto de África?

Todavía nada se sabe sobre los planes del presidente Trump respecto a los 200 mil efectivos norteamericanos, que tiene estacionados en 177 países alrededor del mundo, con cientos de costosas instalaciones militares, puertos y bases aéreas.

África justamente no es la excepción a esa presencia norteamericana en el mundo, se conoce que Estados Unidos cuenta con importantes dotaciones en la gran mayoría de las naciones africanas, a pesar de que el AFRICOM insiste que la única “base” estadounidense en el continente es el Campamento Lemonnier en Djibouti y que las otras pocas bases, son temporales, y como se las conoces en la jerga militar: están “de expedición”. Lemonnier es el centro de una importante red de bases de drones estadounidenses en África utilizada para ataques aéreos en Yemen, Nigeria y Somalia, y para control del estratégico estrecho de Bab el Mandeb, (de las Lamentaciones) que vincula el Indico con el Mar Rojo, que sin duda se unirá a la base de drones que Washington está construyendo en Agadez a la ciudad más grande del centro de Níger, con importantes explotaciones de uranio, regentadas por Francia.

La base de Agadez, que se inaugurará a lo largo de este año, albergará aviones armados MQ-9 Reaper, con un alcance de 1850 kilómetros, lo que le permitirá proporcionar ataques y capacidades de recopilación de inteligencia en cualquier punto de África occidental y del norte, operando fundamentalmente contra el grupo al-quediano,  Jamaat Nusrat al-Islam wa al-Muslimin (Frente de Apoyo al Islam y a los Musulmanes).

Estados Unidos, insistía que no libraba guerras en África, por eso sorprendió tanto los cuatro boinas verdes muertos en Tongo-Tongo, Níger en octubre de 2017, y que la presencia de importantes dotaciones de SEAL (United States Navy Sea, Air and Land), Boinas Verdes y otras unidades de operaciones especiales llevan a cabo cerca de 100 misiones en más de 20 países del continente. Muchas de las actividades anunciadas como de asesoramiento y asistencia, son operaciones encubiertas como lo dejo bien claro la emboscada de Tongo-Tongo.

Se calcula que el número de efectivos norteamericanos en África va entre los 8 y 12 mil efectivos, a lo que hay que agregar un conglomerado de empresas de seguridades privadas de origen norteamericano, que no son más que mercenarios encubiertos en Argelia, Burundi, Chad, Congo, Djibouti, Egipto, Eritrea, Etiopía, Kenia, Libia, Níger, Uganda, Somalia, Sudán, Sur Sudán, Túnez y Chad.

El AFRICOM, desarrolla programas de vigilancia de drones, controles de frontera e inteligencia, muchas de estas acciones son enmascaradas con supuestos programas de desarrollo, salud pública, y educación. Según la jefatura del AFRICOM, funcionarios de norteamericanos de departamentos como  Agricultura, Energía, Comercio y Justicia, participan en sus actividades, aunque la realidad marca que en la mayoría de las embajadas norteamericanas en África, los agregados militares superan en número a los diplomáticos.

La información sobre la probabilidad de que Trump estuviera pensando seriamente abandonar también Somalia, desdibuja toda la estrategia que desde tiempo de George Bush (h) y Obama, han dibujado en el continente, donde la presencia comercial China es concluyente, aunque bueno con el magnate de la Casa Blanca nunca se sabe.

*Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

 

         

Fuente: Línea Internacional

Frases

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ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº87

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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