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Los 'sitios oscuros' de Estados Unidos, el biopoder y la tortura sexual (II)

A pesar de estar prohibido en la mayoría de los países del mundo, el uso del terror y  la tortura contra las mujeres y los hombres presos no disminuye, todo lo contrario. Donald Trump el presidente de una democracia formal como Estados Unidos defiende públicamente la tortura y ordena mantener abierto el campo de detenciones ilegales de Guantánamo. ¡Hasta qué punto han conseguido normalizar la apología del terrorismo de Estado!

En las cárceles que gestiona este país, la tortura no es obra de "unas manzanas podridas" caídas por casualidad en Guantánamo, Abu Ghraib o la cárcel afgana de Bagram ("Jardín de los dioses" en sanscrito): es estructurada, estudiada y dirigida desde arriba. Una decena de agujeros oscuros, ampliados por el timo de la Guerra contra el terror son la máxima manifestación de lo que narra Michel Foucault: el espacio donde el biopoder se enfrenta directamente con el cuerpo desnudo y aniquila hasta el alma del reo (y lo poco alma que tendrían aun sus verdugos). El ataque a lo más íntimo de estas personas sólo es la guinda del sistema: según el Informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas de Colombia, al menos 53 menores fueron violadas por los soldados de Estados Unidos, quienes grabaron los abusos y vendieron los videos como material pornográfico. ¡Las guerras son un negocio redondo para sus organizadores!

Si bien algunos tipos de tortura ya son públicamente conocidos (privación del sueño, frío y calor extremos, estar atado a la silla alemana o encerrados durante semanas en ataúdes o en La caja de perros de un metro cuadrado, entre otros), la tortura sexual es lo más ocultado tanto por los que la cometen como por las víctimas a pesar de estar ampliamente extendida por el mundo.

En estos espacios, tras darles la bienvenida con puñetazos y patadas, los carceleros rocían a sus rehenes con el gas pimienta, les arrancan la ropa, les lanzan a las celdas y se sientan sobre sus famélicos cuerpos para inmovilizarles para seguir golpeándoles. Algunos que han narrado su paso por el infierno, afirman que sintieron más dolor al ser despojados de sus ropas que por los golpes. Pues, para la gran parte de la humanidad, que ha asignado a la vestimenta un sentido moral, la desnudez forzada es una de las agresiones más profundas que se puede sufrir y ser violada es la más. Nunca superan las traumas físicas y psicológicas del ataque a su dignidad sexual. En Guantánamo, los presos, al principio, luchaban con la única arma que disponían: arrojar las heces a los guardias y escupirles. Fueron derrotados a golpe de palizas y descargas eléctricas, hasta rendirse.

Aunque seamos sinceros: Estados Unidos no podía organizar el negocio del secuestro, tortura y la destrucción de naciones enteras sin la cooperación de sus aliados.

Entre los países donde dispone de mazmorras se encuentran Iraq, Afganistán, Pakistán, Turquía, Azerbaiyán, Kenia, Marruecos, Diego García, Egipto, Siria, Libia, Tailandia, Polonia, Lituania, Rumania y Kosovo, mientras los países democráticos como el Reino Unido, Italia, Escocia, España, Portugal, Finlandia o Suecia, han cooperado con estos actos terroristas autorizando a la CIA-MI6 el secuestro de personas inocentes en sus suelos y utilizar sus aeropuertos para esta peculiar trata de personas.

Mujeres en los calabozos de Estados Unidos

Desconocemos el número y la magnitud de las operaciones del secuestro de mujeres por la CIA-MI6 y su entrega a las bases militares del Pentágono por el mundo, pero podemos distinguir tres perfiles:

  1. Activistas de la resistencia a la ocupación, que en Iraq han sido del Partido Baas y de grupos de izquierda.
  2. Una mayoría ama de casa, raptadas en sus domicilios para ser monedas de cambio: o con un pariente varón buscado, o con los soldados occidentales incautados por la resistencia.
  3. Y, aquellas engañadas por los traficantes internacionales, que ante la militarización de la prostitución (gracias a las guerras) hacen su agosto engañando a mujeres de diferentes países que piensan que han sido contratadas para trabajar en el servicio doméstico de un país árabe rico, y aparecen en las bases de Estados Unidos para convertirse en juguetes sexuales de su personal.

Entre los cerca de 3.000 presos de Abu Ghraib en 2005 había once mujeres, que al contrario de los hombres no tenían derecho a ir al patio y estuvieron en régimen de aislamiento total, e incluso con las ventanas tapiadas: ¿Cómo no perdieron el juicio? Me pregunto.

Según la revista británica New Statesmen, una presa iraquí llamada Noor sacó de contrabando una nota en la que decía que los soldados desnudaban a las mujeres y las violaban, y que varias estaban embarazadas. Años después, la investigación realizada por el general estadounidense Antonio Taguba reconocía la veracidad de la carta y de los hechos: tenía en sus manos 1.800 fotografías digitales de hombres y mujeres desnudos solo de Abu Ghraib, tomadas por unos delincuentes que iban a democratizar Iraq, algunos "teniendo sexo" o "comportamientos inapropiados de naturaleza sexual" con las personas detenidas, en palabras del general. La politóloga iraquí Huda Shaker Al-Nuaimi cree que, Noor tras ser violada y quedarse embarazada fue liberada, aunque al llegar a casa, fue asesinada por su familia, gente cobarde y egoísta que al no poder vengarse del agresor lava su maldito honor manchado con la sangre de la persona más vulnerable.

Estas mujeres, devastadas, no suelen hablar de las violaciones sufridas para no avergonzar a su familia y también proteger sus vidas. Solo una de ellas, una quiosquera de tabacos habló sin miedo de que los carceleros le habían obligado a quitarse la ropa delante de los guardias varones. Cuenta su historia la abogada iraquí Amal Kadham Swadi que también entrevistó a otras mujeres en la base de Al-Kharkh y una de ellas, a la que habían roto el brazo en el forcejeo de la violación, le pidió el anonimato: "Tenemos hijos y maridos. Por el amor de Dios, no le cuentes a nadie sobre esto". Bush y Obama intentaron en vano impedir que las fotos de violaciones de las manadas estadounidenses a las mujeres y niños presos iraquíes circulara por la red. En el infierno de Abu Ghraib había una abuela de 70 años, a la que montaban como un burro, denuncia la diputada británica Ann Clwyd.

Fátima, una presa rehén, antes de morir bajo la tortura, en una carta sacada fuera de Abu Ghraib, revela que todas las mujeres están desnudas en sus celdas y violadas hasta diez veces al día. Algunas se han quedado embarazadas y una de ellas se había quitado la vida golpeado su cabeza contra los muros de la celda. Fatima murió bajo la tortura, según el diario iraní Alghalebun.

  1. La neurocientífica paquistaní Dra. Aafia Siddiqui y sus tres hijos pequeños fueron secuestrados en Karachi en marzo de 2003, y trasladados a Bagram, donde estuvieron en celdas de aislamiento. Ella había sido violada continuamente, y sus gritos eran desgarradores cuentan algunos expresos. No se sabe si está viva.
  2. Fatima Boudchar, embarazada de cuatro meses y su esposo Abdel Hakim Belhaj, ambos disidentes libios, fueron secuestrados por el MI5-MI6 en 2004 en Tailandia, feudo de la agente de la CIA Gina Haspel, ascendida por Donald Trump en 2018 como directora de esta agencia. Tailandia aparece en los medios (y no por casualidad) por el harén de su monarca que no por ser el primer país que albergó una cárcel secreta de la CIA, llamada Green. Fatima fue encadenada a una pared y no recibió alimentos durante cinco días, hasta que, junto con su marido, fue entregada a Libia en marzo de 2004, cuando Moammar al Gadafi decidió colaborar con "Occidente" tras ver el destino de Saddam Husein. El coronel se apuntó a la "Guerra contra el terrorismo islámico" permitiendo a los servicios de inteligencia de la Alianza Atlántica infiltrarse en los de Libia, y preparar el derrocamiento de jefe de estado y la destrucción del país. Según la ONG Reprieve el gobierno británico gastó 744.000 libras esterlinas para ocultar la verdad sobre el secuestro y la tortura del matrimonio y su bebé no nato.

Los miles de niños nacidos de estas violaciones son invisibles ante las autoridades que deben protegerlos a pesar de ser muy visibles por sus rasgos mestizos que delatan que su engendrador fue un criminal.

El tabú del 'hombre violado'

Los hombres no suelen reconocer  tener una familiar femenina en la cárcel ni haber sido agredidos o humillados sexualmente por los guardias. En ambos casos por el estigma social y cultural que supone reconocer haber sido agredido sexualmente, haber sido castrado.

El uso del sexo forma parte de las técnicas de tortura en los interrogatorios, para degradar y humillar al preso. El ritual de esta específica tortura es los siguiente:

  1. Mantener a los presos desnudos. La religión islámica, al igual que otras, exige a sus fieles que "custodian sus partes pudendas".
  2. . Rociarles con agua fría mientras usan un cepillo de cerdas duras para frotar sus genitales.
  3.  Violarles.
  4. Poner grabaciones de gritos de mujer en los interrogatorios, y decirles que son las mujeres de su familia que está siendo agredida sexualmente en el cuarto de al lado.
  5. Uno de los superstes tormentorum (sobreviviente de torturas), que insinúa algo en su libro Diario de Guantánamo (Capitán Swing, 2017) es Mohamedou Ould Slahi de Mauritania, secuestrado en Canadá en 2005 y encerrado en Guantánamo hasta el 2016. A él, tras darle la bienvenida con puñetazos y golpes en su cabeza y cara, le afeitan la cabeza y la barba, le desnudan, le visten de burka para reírse de él, le hacen ladrar y le someten a todo tipo de torturas, incluidas un simulacro de ejecución en el que le rompen siete costillas, pero también fue violado: le iban a enseñar sobre el "gran sexo estadounidense", y le forzaron tener relaciones sexuales con mujeres interrogadoras: "Lo que más me dolió fue que me obligaran a participar en un trío sexual de la manera más degradante. Lo que muchos no se dan cuenta es que los hombres se lastiman al igual que las mujeres si se les fuerzan a tener relaciones sexuales" escribe. "¿Qué puedo hacer para no volverme loco?" había preguntado Mohamedou a un guardián.
  6. Mustafa al-Hawsawi, ciudadano saudí, fue secuestrado en Pakistán, y trasladado a Afganistán Aquí, fue violado en numerosas ocasiones, incluso con objetos contundentes (rifle, escoba), causándole fisura anal y prolapso rectal, aunque en el informe del Senado (2014) lo llaman "examen rectal" que se realizó con "fuerza excesiva". Luego fue trasladado a otra mazmorra en Lituania, donde se le negó el tratamiento médico para él y para el resto de los secuestrados, para terminar en Tailandia y para ser "examinado" por la siniestra Haspel.
  7. Rahim Al Nashiri, ciudadano saudí, raptado en Dubái fue llevado a Polonia. La CIA pagó al gobierno de Varsovia 15 millones de dólares -enviados por la embajada de EEUU en Alemania mediante valija diplomática- para poder "alquilar" una cárcel. A Al Nashiri, desnudo y encapuchado, le practicaron una ejecución simulada con un taladro eléctrico, y le amenazaron con traer a su madre y violarla delante de él.
¿Por qué los carceleros violan a sus rehenes?

1) Por violar: ellos mismos son unos delincuentes y al encontrarse en la posición de poder cometen un "simple" acto de delincuencia.

2) Por ser un método de tortura severa para obtener una confesión cuando otros medios no responden. Así, el torturador intensifica su dominio sobre la víctima, la cosifica, la coacciona e invade todo su ser.

Exijamos a Estados Unidos y sus aliados el cierre inmediato de las cárceles secretas y el juicio o la puesta en libertad de las personas secuestrado, estos seres vivos sin vida que podríamos ser tú y yo.

 

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Fuente: Público

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Correos del Sur Nº134

 

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Resumen Latinoamericano: Septiembre

 

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