Las conversaciones bilaterales entre los gobiernos de EE.UU. y Venezuela para mejorar las relaciones no significan que los primeros hayan abandonado su interés de derrocar la Revolución bolivariana. Pero sí confirman lo revelado en documentos oficiales norteamericanos donde especialistas contratados por Washington reconocen la mediocridad de la oposición venezolana y su poca capacidad de vencer.

Está en marcha en Ecuador desde el 8 de julio otro intento del imperialismo y la oligarquía por derrocar al presidente Rafael Correa.  Aprovechando la desfavorable coyuntura creada por los bajos precios del petróleo, la próxima visita del papa Francisco y el sistemático ataque de los medios corporativos locales e internacionales contra Quito, inician una guerra de desgaste con vista a las elecciones de 2017 ante el hecho palmario de la alta popularidad de Correa. Para ello han organizado protestas de calle entintadas por la violencia y llamados al derrocamiento del gobierno legítimo.

La fecha precisa para las elecciones en Venezuela aun no ha sido establecida. Probablemente los venezolanos irán a las urnas entre octubre y noviembre. El Presidente Nicolás Maduro dijo que él quería las elecciones lo antes posible. La campaña preelectoral se ha hecho presente. Podría decirse sin exagerar que el destino del socialismo estilo venezolano está en juego.

La nominación como gobernador de Odesa de un individuo que acaba de abandonar su nacionalidad georgiana después de haber arruinado su país provocando la guerra de Georgia es un hecho que sorprende incluso a los más acostumbrados al cinismo político. Simon Uralov analiza la misión que seguramente habrá de cumplir este criminal fugitivo.

Tomadlo como la actualización de una pequeña locura imperial… he aquí el trasfondo de la historia. En los años que siguieron a la invasión de Iraq y la disolución de las fuerzas armadas de Saddam Hussein, Estados Unidos invirtió alrededor de 25.000 millones de dólares en la “puesta en pie” de un nuevo ejército iraquí. Sin embargo, para junio de 2014, ese ejercito, compuesto de por lo menos 50.000 “soldados fantasma” solo existía en la imaginación de sus generales y quizás en Washington. Cuando los relativamente pocos militantes del Estado Islámico (EI) asolaron el norte de Iraq, esa fuerza se derrumbó, abandonó cuatro ciudades –entre ellas, Mosul, la segunda ciudad del país– y dejó detrás de sí una enorme cantidad de armas y equipos –desde tanques y vehículos Humvee hasta artillería y rifles– estadounidenses. Esencialmente, Estados Unidos estuvo entonces “poniendo en pie” a su futuro enemigo en una forma a la que no estaba acostumbrado; al contrario de la colapsada fuerza militar iraquí, las unidades del EI se mostraron muy capaces de utilizar ese armamento sin que mediara instructor ni asesor extranjero alguno.

Frases

Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad
          Simón Bolívar  

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº93

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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