Las acciones bélicas de la Administración de Barack Obama, previo a las elecciones para representantes del 4 de noviembre próximo, tanto en territorio iraquí como en Siria, tienen, según lo señalado públicamente, el combate al movimiento takfirí EIIL (o Daesh en árabe) sin embargo, el proyecto estratégico tras estas acciones se enmarcan en la decisión de derribar el gobierno de Bashar al Assad y al mismo tiempo, intensificar el cerco contra Irán y Rusia.

TURQUÍA Y SU JUEGO MORTAL

Esta política estadounidense, que cuenta con el apoyo cómplice de Arabia Saudita, las Monarquías árabes del Golfo Pérsico, Jordania y algunas potencias europeas, ha intensificado el número de muertes, destrucción e inestabilidad en la zona de Oriente Medio, sumando más actores a un conflicto que puede desbordar la zona donde opera Daesh. Ampliándose al conjunto del Levante Mediterráneo, el Magreb e incluso la zona del Golfo Pérsico. Lo señalado ha conformado un clima de tensión y recrudecido las acusaciones de inacción del gobierno de Turquía frente a las acciones militares de Daesh en la ciudad kurda de Kobani en Siria y gobernado por el Partido de la Unión Democrática (PUD).

La lucha en Kobani, asediada por Daesh desde el 16 de septiembre, ha significado la huida de decenas de miles de kurdos sirios y la posibilidad de otra crisis humanitaria por la presencia de miles de estos refugiados a ambos lados de la frontera turco-siria. Unos, queriendo huir de la zona en conflicto y los otros que desean proteger a sus hermanos y combatir a Daesh, ingresando a territorio sirio. Deseos reprimidos por un Ejército turco que juega al debilitamiento de las fuerzas kurdas, que son consideradas enemigas del gobierno de Tayyip Erdogan y aliadas del Partido Kurdistán del Trabajo (PKK), que ha sostenido un cruento conflicto con Ankara y que mantiene en prisión a su máximo líder, Abdullah “Apo” Öcalan, condenado a prisión perpetua por los cargos de terrorismo y separatismo armado.

El aumento de los combates de las milicias kurdas contra Daesh y los bombardeos a posiciones del grupo takfirí por parte de aviones de Estados Unidos y algunos aliados árabes como Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Catar, muestran una dimensión ampliada del conflicto, donde Turquía ha señalado que actuará en el combate frontal contra Daesh, siempre y cuando se le garantice la caída de Bashar al Assad, de ahí su inmovilismo, la pasividad y el dejar hacer a las milicias takfirí contra la población civil de Kobani. Para los turcos, no es más enemigo el integrismo de Daesh que Damasco y en esa lógica, es mejor que ambos se desangren y de pasada debilitar a las fuerzas kurdas.

La analista Nazanin Armanian, ante la conducta del Gobierno turco señala que esta inacción se entiende en función de sus propios intereses políticos y estratégicos en la zona: “ante las peticiones del PUD e incluso de Estados Unidos, de intervenir para salvar Kobani, Ankara ha señalado las siguientes condiciones: que el PUD abandone su idea de autodeterminación y abandone al PKK. Que se una a la lucha para derrocar a Bashar al Assad. Que integre las Unidades de Protección Popular -brazo armado del PUD- al Ejército Libre de Siria. Que permita a las tropas turcas gestionar la seguridad de la zona kurda de Siria, controlando las entradas y salidas de las personas, creando así una segunda Gaza. Erdogan lo que pretende con esto, es la abdicación del PUD a sus reivindicaciones, destruir al PKK en Siria y así sacar ventajas políticas de la negociación con la izquierda turca de Anatolia. Turquía induce al suicidio político al PKK-PUD. Todas ellas propuestas estériles, para que el mandatario turco pueda seguir respaldando a su criatura del Estado islámico, que al más puro estilo de la Yeni Cheri (Fuerzas Especiales Otomanas) arrasan pueblos enteros en su camino”.

Se une a lo señalado en Medio Oriente, lo que podemos denominar como el Frente Euroasiático, que ha intensificado sus señales antirrusas por parte de la administración de Obama, que acusa al gobierno de Moscú de ser responsable de la situación de desestabilización del gobierno de Kiev a manos de los separatistas del sudeste ucraniano. Bajo esta imputación, Estados Unidos pone en práctica el viejo sueño de cercar al gobierno de Putin, con el objeto de cumplir su objetivo geoestratégico mayor: liderar el proceso de europeización de las ex repúblicas soviéticas, con todo el potencial gasífero e hidrocarburífero que esa zona del mundo posee. Ante esa conducta de la política exterior estadounidense, Moscú ha respondido con dureza, señalando - a juicio del canciller ruso, Serguei Lavrov - que “la crisis en Ucrania es utilizada por Washington como un irritante en las relaciones Rusia con la Unión Europea, con el objetivo de imponer su liderazgo en el espacio euro-atlántico. Estados Unidos pretende con sus declaraciones y acciones poner a “Rusia en su sitio”.

Respecto al tema de la lucha contra Daesh, el jefe de la diplomacia rusa fue enfático “en la lucha contra el terrorismo seremos aliados con Teherán y Damasco y así lo hemos comentado a nuestros colegas europeos cuando a la Conferencia de Ginebra - por la paz en Siria - no fue invitado Irán como tampoco a una Conferencia sobre Irak a lo cual también se le negó la participación a Siria. No se puede establecer la paz en la zona sin ambos países. Tanto Irán como Siria, objetivamente, son aliados en la lucha contra el terrorismo. Seguiremos ayudando a Siria combatir el terrorismo incluso con armamento”.

Las operaciones bélicas en Siria e Irak por parte de Estados Unidos y sus aliados, mantienen la política de hostigamiento y desestabilización del gobierno de Bashar al Assad. Bajo el argumento esgrimido por Obama en los discursos ante la nación el 10 de septiembre pasado y posteriormente ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, bajo la coartada que se combate a Daesh, son la expresión crónica de la política exterior estadounidense. Política que suele plantear, en el plano internacional, la resolución de sus problemas internos. Generando con ello cohesiones frente a enemigos reales o inventados de tal forma de levantar la imagen, no sólo del presidente estadounidense sino también de su partido político y de esa forma tratar de primar en la cámara alta, teniendo una mayoría tal que no cuestione las políticas implementadas durante su administración.

Es un juego interno, que repercute trágicamente en la vida de miles de personas en zonas del mundo donde esa política exterior estadounidense se manifiesta con muerte y destrucción. No es casual que las intervenciones de los gobiernos estadounidenses en terceros países, ya sea en forma directa como fue en Irak y Afganistán o a través de la estrategia de Barack Obama del Leading from Behind, son claros antecedentes de elecciones presidenciales o de representantes parlamentarios y en ese contexto, el complejo militar-industrial estadounidense suele jugar un papel fundamental, en el marco de las nuevas estrategias globales, donde los enemigos de ayer no son los mismos de hoy. Pero se les ataca con la misma saña.

DESDE LOS ROGUE REGIMES A DAESH

Hasta el fin de la Guerra Fría, los estrategas del Pentágono estaban preocupados por la amenaza planteada por los denominados - según el nombre dados por los creativos políticos estadounidenses - Rogue Regimes (regímenes parias o Estados Canallas) del Tercer Mundo. Pero, desde finales de la década de los noventa del siglo XX han sido cada día más numerosos los expertos militares, que alertan a la administración estadounidense, de la hipotética manifestación y lo que pueda deparar esa aparición de un “oponente de potencia comparable” (peer competitor), es decir, un Estado con la fuerza suficiente, para poder enfrentarse a Estados Unidos con posibilidades casi iguales de derrotarlo en distintos campos, no sólo en lo militar.

El Profesor de Relaciones Internacionales del Hampshire College, autor del ya clásico ensayo “la Nueva Estrategia Militar de los Estados Unidos Michael Klare sentenciaba a inicios del año dos mil, que ese oponente todavía no existe - aunque se visualizara bajo el nombre de China y/o Rusia - pero la eventualidad de su aparición ha modificado las perspectivas estratégicas de Estados Unidos. “La política oficial en ese plano ha cambiado, pues si hasta fines de la administración de George W. Bush la prioridad era mantener una fuerza militar suficiente, para llevar a cabo y ganar simultáneamente dos “grandes conflictos regionales”: uno de ellos en el Golfo Pérsico (claramente especificado contra Irán) y el otro en Asia (contra Corea del Norte) hoy los nuevos enemigos se han multiplicado. Irán y Corea del Norte siguen siendo considerados blancos y enemigos de las estrategias de dominación de Washington pero, agregando nuevos nombres, sobre todo tras el derrocamiento de la Libia de Muammar Gaddafi

La postura oficial planteada por Klare, cambió a medida que los analistas militares estadounidenses, con la llegada a la Casa Blanca del Premio Nobel de la Paz Barack Obama comenzaron a inclinarse hacia escenarios distintos. Léase: Un conflicto con Moscú por los recursos hidrocarburíferos, oleoductos, gaseoductos y materias primas de la zona del Mar Caspio y una guerra contra Beijing, para garantizar la libertad de navegación - según la libertad que entiende Estados Unidos junto a sus socios japoneses y de Corea del Sur -en el Mar de la China. Libertad de navegación que esconde el propósito mayor: limitar a China sus capacidades de comerciar con el mundo de la manera que lo está haciendo, pasando de ser una potencia regional a una de carácter global.

Es este horizonte de pugnas políticas, económicas y militares, lo que ha generado la aprobación de ingentes sumas de dinero, para desarrollar una estrategia política-militar, en condiciones económicas recesivas en Estados Unidos y que bajo la administración de Obama se eleva a los 600 mil millones de dólares (en comparación a los 100 mil millones de dólares que significa el presupuesto de Defensa de China y los 100 mil que corresponden a lo presupuestado por Rusia). Recuerdo en ello un análisis de algunos años atrás, pero plenamente vigente, de la editora de la revista Challenge, Roni Ben Efrat, quien sostenía que los presupuestos de defensa de Washington reflejan, bajo sus condiciones económicas una amenazadora fusión “ya que la combinación de ese poder militar y una crisis económica es sumamente peligrosa. Induce a los fuertes a resolver los problemas económicos por medios militares. Esa es la mezcla que engendró el fascismo y permitió un holocausto. Estamos de nuevo ante la misma intersección”.

La pregunta que se hacía la citada analista, en la época de George W. Bush, adquiere especial actualidad y la interrogante no es saber si el mundo puede vivir con Daesh, Kim Jong-un o algún enemigo de turno. Más bien la pregunta es ¿puede el mundo vivir con Barack Obama? A lo que agregaría ¿Puede vivir el mundo con Obama y sus socios europeos, prestos a intervenir donde mande Obama. Con las Monarquías árabes del Golfo Pérsico y sus creaciones takfirís, con el régimen de Israel y sus agresiones a Palestina, con el Reino de Marruecos y la ocupación del territorio que pertenece al pueblo saharaui?

Las dificultades internas, en este caso económicas y políticas que sufre Estados Unidos, han sido siempre una condicionante importante a la hora de definir caminos de arreglo, entre ellas las aventuras militares, utilizando el complejo militar industrial como motor de desarrollo. Si consideramos que el neto de la deuda externa de Estados Unidos en los últimos 25 años (desde la invasión a Irak por George Bush padre) es la acumulación de un cuarto de siglo de grandes gastos, sobre todo en defensa y de gran déficit comercial y que está proyectado que alcance, en el año 2014, cerca del 25% del PIB, es decir 3 billones de dólares. El Estados Unidos que surja de sus aventuras militares en Libia, Egipto, Irak con remake incluido, Siria, Afganistán y una nueva aventura militar, sea en el Golfo Pérsico o en el Lejano Oriente, será distinto a aquel país que atacó Irak a principios de los noventa. La disyuntiva que enfrenta ahora es si saldrá más fortalecido, con acceso a más recursos energéticos e influencia o tendrá que contender con el resurgimiento de la potencia rusa y las ambiciones chinas en el globo.

El triunfalismo de Wall Street avizoraba que los mercados del mundo se abrirían ante las corporaciones estadounidenses, cosechando los dividendos de un campo socialista extinto y la participación estadounidense en Irak y Afganistán, generando multimillonarios negocios para inmobiliarias, empresas energéticas y el complejo militar-industrial. Hoy, sólo sus socios incondicionales: Inglaterra y el régimen de Israel, parecen querer acompañarlo en sus afanes belicistas, con alguna participación menor de parte de Francia y las obligaciones de las derruidas Monarquías árabes del Golfo Pérsico. La Europa de los 28 cada día es más renuente a participar de las aventuras de Washington. Latinoamérica se opone decididamente, así como China y Rusia, no sólo como aliados de Siria, por ejemplo, sino ejerciendo su derecho a veto en el seno del Consejo de Seguridad frente a los llamados de intervención multilateral.

Incluso, con leves atisbos pero esperanzadores, la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha elevado sus críticas a la forma de actuar de Estados Unidos y sus socios, sobre todo con el régimen de Israel en Palestina. En esta perspectiva, parece claro que quien siembre vientos recogerá tempestades. Nuestro mundo ha sufrido, bajo la conducta de los gobiernos estadounidenses del último cuarto de siglo los efectos de vientos de guerra que han ocasionado millones de muertos, heridos y la destrucción de países y sus posibilidades de desarrollo. Esos vientos de guerra alcanzaron la categoría de huracán, con el objeto perverso de satisfacer la avaricia y los intereses corruptos de empresarios, políticos y militares unidos en una cofradía mortal, que lucran con las guerras y el sufrimiento humano. Que en sus balances anuales las muertes y penurias son sólo haberes que van a sus bolsillos y deberes que generalmente serán pagados por otros.

Señalábamos que Washington ha estado enfrascado en las administraciones de Obama en una escalada armamentista, con el objetivo de alcanzar la plena hegemonía militar a escala global. El gasto en defensa del año 2014 alcanzará los 600 mil millones de dólares, una cifra equivalente al PIB de toda la Federación Rusa. Ninguna lógica explica ese nivel de gasto, a no ser el deseo de devenir en el Imperio Global por excelencia, dominar el planeta económica y militarmente, incluyendo el espacio exterior, como ha ido el sueño explicitado desde la época del ex presidente Ronald Reagan y su iniciativa de Defensa Estratégica.

La cifra mencionada, no incluye el presupuesto asignado a la CIA, desde fuentes tanto oficiales como reservadas, para financiar sus operaciones encubiertas. Según datos de Jane´s Defence Weekly, el presupuesto total de inteligencia del año fiscal 2014 se eleva en “unos 50.000 millones de dólares que claramente no incluye los ingresos multimillonarios que fluyen de las arcas de la CIA de empresas tapaderas y pantallas que esta posee, procedentes del tráfico de estupefacientes en Afganistán, por ejemplo o del contrabando de petróleo desde las zonas de combate en el Norte de Irak y Siria, aupado por la dirigencia kurda corrupta del Kurdistán iraquí y del propio Daesh, que apoyado por los mismos que se supone combaten, vende el petróleo robado a sirios e iraquíes en el mercado turco, jordano e incluso europeo.

UN VIEJO CONCEPTO PARA UNA PRÁCTICA CRÓNICA

En enero del año 2002 los escritores de discursos para Bush, Michael Gerson y David Frum, desarrollaron la idea denominada Eje del Mal” (The Axis of Evil) que incluía a: Irán, Libia, Irak y Corea del Norte. Clasificación bastante contradictoria, pues no abundan elementos comunes entre ellos, excepto en lo que se refiere a la fabricación y transferencia tecnológica en materia de misiles de mediano y largo alcance, algunos otros proyectos bélicos y en sus difíciles relaciones con Estados Unidos. Con esta idea, Washington pareció encontrar una buena justificación, para continuar con el proyecto Rumsfeld del escudo de defensa antimisiles y con ello favorecer la solicitud de un incremento substancial en defensa, reflejando así, una de las características más criticadas de la política exterior estadounidense: el manejo de visiones estereotipadas.

Ese “Axis of Evil” reactivó la visión surgida bajo Clinton respecto a los Rogue States (Estados Villanos) que vista las críticas generadas, dio paso a los States Concern (Estados Preocupantes), valoración más reflexiva, asumida por Clinton en medio del debate sobre estrategia exterior, y que involucraba aplicación de bloqueos y embargos, posibles de sustituir por políticas de “compromiso constructivo”. Por ello, colocar a Irán en un plano de amenaza para Estados Unidos, resulta no sólo inexplicable sino que absurdo tomando en consideración los pasos de diálogo y apertura que el gobierno de Teherán ha venido aplicando, sobre todo en materia de su programa nuclear, estigmatizado por la poderosa influencia del lobby sionista en la capital estadounidense mediante el denominado American Israel Public Affairs Committee (AIPAC).

Si alguien, en el plano de la aceptación, sin ton ni son, de lo que inventan como denominaciones, arquetipos u otras patrañas ideológicas los analistas estadounidenses, desea aceptar como presente esta vieja denominación del “eje del mal” resulta risible, en ese marco, que Arabia Saudita, en la lógica norteamericana, no forme parte de esta arcaica inventiva, aunque sea público que es el Estado patrocinador mundial de los grupos takfirís más extremos del mundo, incluyendo a Daesh. Las acciones estadounidenses son un tipo de política extremadamente simplista, rayana en la ramplonería, un grave error y parte de una política exterior enloquecida.

Con el inicio de la segunda década del siglo XXI Estados Unidos aplicó otra batería de acciones bajo el marco del leading from behind dando origen a la denominada “Primavera Árabe” continuación de las llamadas “Revoluciones de Colores” todo ello parte de la estrategia global de desestabilización de gobiernos considerados hostiles por Estados Unidos o por objetivos vinculados a intereses económicos. En el caso de la mediáticamente llamada Primavera Árabe, creada en los burós occidentales, avalada, financiada y amplificada bajo la excusa de democratizar a los Estados árabes, se esconde el objetivo de derrocar al gobierno de Bashar al Assad, cercar a Irán y de paso comenzar a acusar a Rusia de potenciar la desestabilización en Ucrania. Estas acusaciones no sólo son una burla, sino una vulgar manera de poner en marcha la maquinaria bélica estadounidense, bajo espurios objetivos. Forma parte de un proceso casi ritual. Se centra la atención en determinadas zonas del mundo - pobres, bajo detestables dictaduras (generalmente puestas allí y apoyadas por los propios estadounidenses - y se les presenta luego como la máxima expresión del mal.

El prestigioso dramaturgo inglés Harold Pinter ha sido categórico en su apreciación sobre Estados Unidos, signado por un famoso discurso dado al recibir el titulo Honoris Causa en la Universidad de Turín donde señalaba “a principios de año fui operado de cáncer. La cirugía y sus efectos me provocaron una pesadilla, sentí que no podía nadar bajo agua en un interminable y profundo océano, pero no me ahogué y me alegro de estar vivo. Sin embargo, supe que emerger de una pesadilla personal era entrar en una pesadilla pública infinitamente más avasallante - la pesadilla de la histeria, la ignorancia, la arrogancia, la estupidez y la beligerancia norteamericana; la nación más poderosa que el mundo ha conocido, lidiando contra el resto del mundo. Esta pesadilla pública nos muestra, que la administración norteamericana, es una bestia sedienta de sangre, que ha desarrollado nuevos escenarios de guerra por todo el planeta e intensificado aquellos que ha mantenido por años. Las bombas son su único vocabulario y a menos que el mundo reúna la solidaridad, la inteligencia, el valor y la voluntad para resistir el poder de Estados Unidos, el mundo mismo se hará merecedor de la declaración de Alexander Herzen “nosotros no somos los médicos, nosotros somos la enfermedad”.

PABLO JOFRÈ LEAL es periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamericanos y Oriente Medio. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales.

Fuente: HispanTv

Muchos presumen de afirmar que la economía nada tiene que ver con la política. Insisten en explicar la economía como una ciencia exacta, ingenieril, en la que un conjunto de herramientas técnicas, casi por arte de magia, y a veces por inexplicables carambolas neutrales, acaban definiendo el modo más eficaz de organizar una sociedad. Hablar de política cuando se discute de economía parece una blasfemia para esos acérrimos defensores del paradigma hegemónico. Así la economía la presentan como una cuestión de expertos en la que el pueblo, y por tanto la política, poco tiene que opinar. El tiempo de la pos política, como dice Chantal Mouffe, se pretende imponer desde aquellos que procuran evadir la disputa política cada vez que toca discutir en torno a asuntos sociales de máxima importancia. Menos mal que luego la realidad refuta esta absurda tesis y siempre se acaba demostrando que la política atraviesa a la economía. Como no puede ser de otra forma, no hay debate económico si éste no se hace desde la confrontación política.  
Coca Cola aumentó los precios de todos sus productos durante el silencio electoral en Bolivia. (Foto: Archivo)

Han pasado ya unos días y ahora ya se puede contar sin estrés electoral. El órdago de la Coca Cola contra el gobierno de Evo Morales, justo antes de las elecciones del pasado domingo 12 de octubre, es un buen ejemplo para explicar cómo la política se convierte en una variable clave para entender qué sucede en términos económicos. De manera muy “curiosa” (las comillas son comillas irónicas), Coca Cola a pocos días de la gran cita democrática, decide subir el precio de todos los productos de su marca en un país donde el control del precios es una religión muy efectiva y apoyada por la mayoría de la población. Así, de repente, la más trasnacional de las transnacionales considera que los costes de sus productos han aumentado y es justamente en plena jornada de reflexión electoral el momento más oportuno para provocar un aumento de los precios en productos que son ampliamente consumidos por el pueblo boliviano.

En el gobierno del MAS, la lucha contra la inflación es objetivo prioritario y así se demuestra en su efectiva política de control de precios, de monitoreo diario sobre muchísimos productos de la cesta básica para los bolivianos. Este proceso de cambio entiende que la inflación es literalmente una cuestión de puja distributiva, de lucha entre el poder de mercado de unos pocos (que busca la máxima tasa de ganancia) y el poder popular de la mayoría social (que no desea perder poder adquisitivo). La inflación es una ecuación política y no un valor salido de una coctelera de variables técnicas. Así es como Evo Morales y los suyos concibe esta arma de destrucción masiva del siglo XXI. Y por ello su gobierno puede presumir de una economía en continuo crecimiento, con fuerte protagonismo de las políticas sociales redistributivas, con una inflación controlada y compensada sobradamente por la mejora de las condiciones de vida salariales de la ciudadanía.

Este éxito en política económica no es casual, sino que se deriva de concebir que la lucha contra la inflación solo se puede realizar desde la recuperación de la soberanía en política económica. Coca Cola se confundió de época, y creyó que aún estaba en la era neoliberal, pensando que podía incrementar los precios como si la libertad de mercado fuera más importante que la justicia social para los bolivianos. Y no. El gobierno boliviano dio una lección magistral de economía política impidiendo que Coca Cola abusara de su posición de mercado para afectar a la vida cotidiana de los bolivianos, y más si esto se producía a tan poco tiempo de votar en unas elecciones. La ministra de Desarrollo Productivo, Teresa Morales, no dejó lugar a dudas en su reacción: “esto es un acto político”; “Coca-Cola no encontró la mejor manera de lastimar este momento iniciando un proceso de incremento de precios”; “la compañía cae en un acto abiertamente político y de atentado contra el bolsillo de los bolivianos, ya que lanza esta medida dos días antes de las elecciones”. Tan contundente como eficaz la posición de la ministra y del Presidente que no permitieron este intento de golpe de mercado que pretendía contaminar el ambiente para que la oposición pescara electoralmente en río revuelto. El ejecutivo empleó sus facultades legales y políticas para suspender este incremento de precios; obligó a los directivos de Coca Cola a dar explicaciones; les hizo retroceder; y además declaró que a partir de entonces las gaseosas también estarán dentro del monitoreo diario de precios. Así la inflación, para este gobierno, nunca podrá ser concebida como un ser paranormal que tiene vida propia pero sin nombres ni apellidos. No. En esta Bolivia, la inflación se controla con medidas acertadas económicas pero siempre desde la política, identificando quién es quién, y qué tipo de intereses tiene cada uno.

Recuperar la soberanía en política económica es entender precisamente que sólo puede haber otra economía justa y humanista si ésta se implementa desde una posición política independiente. El gobierno de Evo Morales lo ha demostrado, y la victoria frente a la Coca Cola es una muestra más de este camino arduo pero fructuoso. Así es como se explica que Evo Morales tenga el apoyo que tiene en las urnas porque no promete lo que no cumple; porque la soberanía no es eufemismo de nada, sino realmente constituye el principio político básico para llevar a cabo una política económica muy acertada. Coca Cola antes de querer usar su poder de mercado, se lo pensará dos veces porque enfrente tiene un proceso liderado por un Presidente que sabe perfectamente usar su poder político, electoral, social y popular.

*Doctor en economía, Director CELAG

Fuente: TeleSur

La gran disputa electoral en Brasil ha vuelto a poner en el tapete los intereses de Estados Unidos en América del Sur. Aislado con el proyecto de la Alianza para el Pacífico, sus intereses han vuelto a aparecer más claramente con los dos candidatos opositores en Brasil: Marina Silva y Aécio Neves.

Prioridad de acuerdos bilaterales –claramente, en primer lugar, con Estados Unidos–, debilitando todos los proyectos de integración regional –del Mercosur a la Celac, pasando por la Unasur, en primer lugar. Es decir, cambio de la inserción internacional de Brasil que, al moverse, con el peso que ha adquirido, significaría el más grande cambio en las relaciones políticas regionales desde la elección de la serie de gobiernos antineoliberales a lo largo de la primera década del nuevo siglo.

En lo interno, un giro radical hacia políticas de mercado, con duro ajuste fiscal, que debilitaría el rol del Estado. Arminio Fraga, el comandante económico de Aécio Neves, dijo cosas muy significativas, que estuvieron de moda cuando él participaba en el gobierno de Cardoso: que el salario mínimo es muy alto (sic) en Brasil, frenando con ello la retomada del crecimiento de la economía. Que un cierto nivel de desempleo es saludable (sic), claramente para debilitar la capacidad de negociación de los trabajadores. Que los bancos públicos han crecido demasiado, etcétera etcétera. Todas melodías para los oídos de los economistas, instituciones y gobiernos ortodoxos, en primer lugar, Estados Unidos.

Sería un nuevo gran viraje en la economía brasileña, similar al que se dio con Cardoso, con la diferencia de que en aquel momento había realmente un descontrol inflacionario, mientras ahora la inflación está bajo control, alrededor de 6 por ciento al año. A pesar de la campaña terrorista de la midia respecto de los riesgos inflacionarios, aunque ese nivel sea menos que la mitad de la inflación que Cardoso entregó a Lula (12.5).

Fuente: Contrainjerencia

Fue en el paso del primero al segundo año del primer gobierno de François Mitterrand que se introdujo esa – hasta entonces paradoxal – de un Partido Socialista asumiendo un programa neoliberal. El primer año (1981) fue la fiesta de la izquierda francesa – en la cual se proyectaba a la izquierda europea y otras izquierdas del mundo -, empezando a implementarse su programa histórico de nacionalizaciones, de rescate del papel planificador del Estado, de consolidación y expansión del Estado de bienestar social. Fueron nacionalizados los bancos y parte importante de las corporaciones industriales, elevados los impuestos, extendidos los derechos sociales, aumentados los cargos de servidores públicos, se declaró el fin de la pena de muerte.

Pero la llegada de los socialistas al poder tardó todo el largo período desde el final de la segunda guerra. Cuando finalmente habían triunfado, el neoliberalismo ya emergía como el nuevo modelo, con su diagnóstico del estancamiento de la economía mundial, sus valores, sus propuestas devastadoras y su ascensión incontenible.

Cercado por la nueva hegemonía global conducida por las potencias anglo-sajonas, dirigidas por Ronald Reagan y Margareth Thatcher, Mitterrand terminó cediendo e implementando una política de austeridad a lo largo de los años siguientes – 1982 y 1983- , hasta que en 1984 su gobierno ya ganaba la nueva configuración de la socialdemocracia y su versión del neoliberalismo. Entre la alianza y la solidaridad con la periferia –especialmente con América Latina, victima privilegiada del neoliberalismo– la Francia escogió la alianza subordinada al bloque anglo-sajón.

La llegada al gobierno del PSOE en España, en 1982, bajo la conducción de Felipe González, ya se llevó a cabo bajo ese nuevo modelo asumido por la socialdemocracia, empezando a generalizarse como la nueva configuración de esos partidos, adecuándose a la hegemonía neoliberal. Tanto en Francia como en España se rompió la histórica alianza con los comunistas y los Partidos socialistas europeos han contagiado a sus congéneres en otras partes del mundo con su nueva vía.

Después de haber surgido de manos de la extrema derecha en América Latina, en el Chile de Pinochet, el neoliberalismo fue sumido por corrientes originalmente nacionalistas – como el PRI mexicano, el peronismo con Carlos Menem, en Argentina -, hasta que la misma

socialdemocracia del continente, mirando hacia sus referencias europeas – el socialismo chileno, el venezolano, el brasileño – concluyeron el cerco neoliberal a la región.

El Partido Socialista Francés, desde el peor índice de apoyo de un presidente del país, sigue su camino, con un nuevo paquete, dando continuidad al camino asumido por Mitterrand ya hace más de 30 años. En la búsqueda de Sísifo de la recuperación del crecimiento, con nuevas medidas liberalizantes, en un continente en que las políticas de austeridad llevan hasta a su principal conductor, Alemania, a la recesión.

Aun con las duras medidas tomadas, el mercado quiere siempre más sangre, y Bruselas exige el cumplimiento del 3% de déficit público, al que los débiles gobernantes franceses hasta ahora se niegan, alegando que ese objetivo volvería todavía más difícil la superación de la recesión. Pero todo el marco del debate se hace dentro de los paradigmas neoliberales de las economías de mercado, del libre comercio, del debilitamiento del Estado y de los derechos sociales.

En la paradoja del socialismo neoliberal, desaparece totalmente el tono mínimamente socialista y triunfa – aun tardíamente, habiendo fracasado en la misma Europa y en América Latina – el modelo neoliberal. Mientras en Latinoamérica algunos gobiernos luchan, aislados de sus antes tradicionales aliados europeos, por superar la dura carga del neoliberalismo.

– Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, es coordinador del Laboratório de Políticas Públicas de la Universidade Estadual do Rio de Janeiro (Uerj).

Fuente: Alainet

La lectura de este artículo les facilitará, tal vez a comprender la situación de nuestro país (Haití) con respecto al Imperialismo regional norteamericano (Camille Chalmers).

¿Sabía Ud. que aún hoy muchos países africanos continúan a pagar un impuesto colonial a Francia, a pesar de la independencia?!

Cuando Sékou Touré de Guinea decidió en 1958 salir del imperio colonial de Francia, y optó entonces por la independencia del país, la élite colonial francesa en Paris se indignó y en un acto de furor histórico pidió a su propia administración  aún en ese momento en el poder en Guinea, destruir, en todo el país, aquello que representaba para su forma de ver, los adelantos de la colonización francesa.

Tres mil franceses abandonaron el país, llevándose todos sus bienes y destruyendo todo lo que no podía ser repatriado: las escuelas, los jardines de infantes, los edificios de la administración pública, los autos, los libros, los medicamentos, los instrumentos del instituto de investigación, los tractores fueron saboteados y aplastados; los caballos, las vacas de las granjas fueron muertos y los alimentos acopiados fueron quemados y envenenados.

El fin de este acto escandaloso era evidentemente, el de enviar un mensaje claro a todas las otras colonias sobre las consecuencias de rechazar a  Francia.

El hecho es que poco a poco, el miedo se apoderó de las Élites Africanas, y luego de estos acontecimientos ningún otro país encontró nunca el coraje de seguir el ejemplo de Sekou Touré, cuyo eslogan era: ”Nosotros preferimos la libertad en la pobreza, a la opulencia en la esclavitud”.

Los países recientemente independizados, tuvieron que encontrar nuevos compromisos con Francia .

Sylvanus Olympio, el primer presidente de la República del Togo, un pequeño país de África del Oeste ,encontró una solución capaz de calmar a los Franceses: No queriendo continuar bajo la dominación francesa, él se rehusó a firmar el pacto de colonización ofrecido por De Gaulle, pero aceptó en contrapartida, pagar una deuda anual a Francia por los supuestos beneficios obtenidos bajo su colonización.

Estas fueron las únicas condiciones de Francia para no destruir el país antes de retirarse. De todas maneras , el monto estimado por Francia era tan grande que el reembolso de la  llamada “deuda colonial” representaba el 40% del presupuesto anual del país en 1963.

Desde entonces, la situación financiera del Togo recientemente independizado, fue muy inestable, y a fin de salirse de esta situación, Olympio decidió salir del sistema financiero monetario impuesto por  la Francia colonial, la FCFA (franco de las colonias francesas de África), y creó la moneda del país.

El 13 de enero de 1963, tres días después que comenzaron a imprimirse los nuevos billetes, una escuadra de soldados( apoyados por Francia) se apoderó y asesinó al Primer presidente electo de la África independiente: Olympio fue ejecutado por un ex legionario francés, el sargento de la armada Etienne Gnassingbé, quién, a la pasada, recibió en ese momento una prima de 612 dólares de la embajada francesa por el éxito de su misión.

El sueño de Olympio, era construir un país independiente y autónomo. Pero la idea no se correspondía con las voluntades de Francia.

El 30 de junio 1962,Modiba Keita, el primer presidente de la república de Mali, decidió igualmente retirarse del sistema monetario FCFA(impuesto a los 12 países africanos recientemente independizados).

En efecto, para el presidente malí, que se inclinaba más bien hacia una economía socialista, era claro que la colonización que permanecía con este pacto con Francia,  caía en una trampa, una carga demasiado pesada para la economía del país.

El 19 de noviembre de 1968, como Olympio, Keita, será víctima de un golpe de Estado encabezado por otro ex legionario francés de los Asuntos Extranjeros, el lugarteniente Moussa Traoré.

De hecho, en este período turbulento en que África combatía para liberarse del yugo de la colonización europea, Francia usará reiteradamente a mercenarios antiguamente afiliados a la Legión Extranjera para realizar operaciones de golpes de estado contra los nuevos  presidentes electos:

El 1° de enero de 1966, Jean-Bedel Bokassa, ex legionario francés, dirigía un golpe de estado contra David Dacko, el primer presidente de la República Centroafricana.

El 3 de enero de 1966, Maurice Yaméogo, el primer presidente electo del Alto-Volta, hoy denominado Burkina Faso, fue víctima de un golpe de estado dado por Aboubacar Sangoulé Lamizana, un ex legionario francés que combatió con las tropas francesas en Indonesia y en Argelia contra la inde´pendencia de esos países.

El 26 de octubre de 1972, Mathieu Kérékou que era guardia de seguridad del presidente Hubert Maga, primer presidente electo de la República de Benin, le dio un golpe de estado luego de haber frecuentado las escuelas militares francesas de 1968 hasta 1970.

De hecho en el curso de los últimos 50 años, un total de 67 golpes de estado que se  sucedieron en 26 países de África, 16 de estos países son ex colonias francesas, lo que significa que el 61% de los golpes de estado en África, fueron iniciados en las viejas colonias francesas.

Número de golpes de estado por país en las ex colonias francesas:

Togo-1- Egipto-1- Túnez-1-Libia-1- Costa de Marfil-1-, Guinea Ecuatorial-1-,Madagascar -1-, Guinea Bissau-2-, Ruanda-1-, Liberia-2-, Argelia-2-, Nigeria-3-, Congo-RDC-2-, Etiopía-3-, Malí-2-, Uganda-4-, Guinea Conakry-2-, Sudán-5-. Congo-3-, Tchad-3-, Burundi-4-, Äfrica Central-4-, Nigeria-4-, Mauritania-4-., Burkina Faso-5-, Comores-5-.

Como estas cifras lo demuestran, Francia está totalmente desesperada, pero activa en conservar una fuerte presencia sobre sus colonias, poco importa cómo, poco importa el precio.

En marzo del 2008, el presidente Jacques Chirac declaró: “Sin Äfrica, Francia se deslizará hacia abajo del rango de tercera potencia (en el mundo)”.

El predecesor de Jacques Chirac, Francois Mitterrand profetizaba ya en 1957 que:” Sin Äfrica, Francia no tendrá historia en el siglo XXI”.

En el momento que escribo este artículo, 14 países africanos son obligados por Francia, a través del pacto colonial, a colocar el 85% de sus reservas, en el Banco Central de Francia, bajo control del Ministerio de Finanzas francés. Hasta ahora, en 2014, Togo y alrededor de otros 13 países africanos deben todavía pagar la deuda colonial a Francia. Los dirigentes africanos que se rehúsan son  asesinados o víctimas de golpes de estado . Los que obedecen son apoyados y recompensados por Francia con un estilo de vida suntuoso, mientras que sus poblaciones  sufren  la miseria y la desesperación.

Este sistema maléfico es denunciado por la Unión Europea, pero Francia no está dispuesta a abandonar este sistema colonial que le ofrece una tesorería de alrededor de 500 mil millones de dólares provenientes de África, por año.

Acusamos muchas veces a los dirigentes africanos de corrupción y de servir los intereses de las naciones occidentales, pero hay una razón clara para este comportamiento. Se conducen de esta manera por temor a ser asesinados o ser víctimas de un golpe de estado. Quieren aliarse a una nación poderosa para salvaguardarse en caso de agresión o de dificultades. Pero, contrariamente a una protección amistosa, la protección del Oeste es generalmente ofrecida a cambio de la renuncia a servir a su propio pueblo o los intereses de sus naciones.

Los dirigentes africanos trabajarían en el interés de su pueblo si no estuvieran continuamente hostigados e intimidados por los países occidentales.

En 1958, asustado de las consecuencias de su elección de independencia frente a Francia, Léopold Sédar Senghor declaró:

“La elección del pueblo senegalés, es la independencia, ellos quieren que ella tenga lugar solamente en amistad con Francia, no en litigio.”

Desde entonces Francia ha preferido una “independencia en los papeles”, pero firmando al mismo tiempo en paralelo “acuerdos de cooperación”, precisando la naturaleza de sus relaciones con Francia, en particular su sujeción hacia la moneda (el Franco), el sistema educativo francés, los acuerdos militares y las preferencias comerciales.

He aquí los 11 componentes de lo que siguió al pacto de colonización desde los años 50:

1-    La deuda colonial por las ventajas( o adelantos) de la colonización francesa.

Los países nuevamente “independientes” deben pagar por la infraestructura construída por Francia en el país durante la colonización.
Debo encontrar aún los detalles de las sumas, la evaluación de esos adelantos coloniales y las condiciones de pago impuestas a los países africanos, pero estamos trabajando en ello (ayudarnos con informaciones).

2-    Confiscación automática de las reservas monetarias nacionales en Francia al Banco Central.

Francia ha tenido las reservas nacionales de 14 países africanos desde 1961: Benin, Burkina Faso, Guinea-Bissau, Costa de Marfil, Malí, Nigeria,Senegal,, Togo, Camerun, República Centrafricana, Chad, Congo-Brazzaville, Guinea Ecuatorial, y Gabón.

La política monetaria que rige a este grupo diverso de países es simple pues es administrado por el Tesoro francés, sin referir a las autoridades locales centrales como la UEMOA o de la CEMAC. Según los términos del acuerdo que fue implementado por el Banco Central de del CFA, cada Banco Central de cada país africano está obligado al menos el 65% de sus reservas de cambio en una “cuenta de operaciones” en el Tesoro francés así como otro 20% para cubrir los pasivos financieros.Los bancos centrales CFA imponen también un techo sobre el crédito otorgado a cada país miembro, equivalente al 20% de los ingresos públicos de este país sobre el año anterior.

Aunque la BEAC y el BCEAO tienen una facilidad de descubierto en el Tesoro francés, los tratados sobre las facilidades de descubierto son bajo reserva del consentimiento del Tesoro francés. La última palabra es la de la Tesorería francesa que ha invertido las reservas extranjeras de los países africanos en su propio nombre en la Bolsa de Paris.

En resumen, más del 80% de las reservas de cambio de los países africanos están depositados en las “cuentas de operaciones” controladas por el Tesoro francés.Los dos bancos CFA son africanos de nombre, pero no tienen políticas monetarias propias. Los mismos países no saben, no se les da la información, del nivel de cuánto la reserva de cambio retenida por el Tesoro francés les pertenece como grupo o individualmente.

Las ganancias de la inversión de estos fondos del Tesoro francés se suman a la reserva de cambio, pero no hay contabilidad transmitida a los bancos ni a los países, ni los detalles de sus modificaciones. “ Solo un grupo restringido de altos funcionarios del Tesoro francés conocen los montos que figuran en las “cuentas de operaciones” en donde estos fondos están invertidos; si hay un beneficio sobre estas inversiones; ellos tienen prohibida la divulgación de informaciones a los bancos CFA o a los bancos centrales de los estados africanos” escribe el Dr. Gary K. Bush.

Se estima que Francia administra cerca de 500 miles de millones de dinero africano en su tesorería, y no hace nada por arrojar un poco de luz sobre este lado oscuro del viejo imperio.

La finalidad continua siendo la misma: que los países africanos no tengan acceso a este dinero.

Francia les permite acceder solamente al 15% de su dinero por año. Si ellos necesitan más, los países africanos debenpedir préstamos ,  a tasas comerciales sobre el 65% de sus dineros retenidos en el Tesoro francés.

Para hacer las cosas más trágicas aún, Francia un techo sobre el monto  del dinero que los países pueden pedir prestados a la reserva.

El techo está fijado en un 20% de sus ingresos públicos  en el año precedente. Si los países necesitan más del 20% de su propio dinero, Francia tiene un derecho de veto.

El ex presidente Jacques Chirac habló recientemente del dinero de los países africanos en los bancos de Francia. Aquí pueden ver un video que habla del sistema de explotación francés. He aquí una breve  transcripción del extracto: “ Debemos ser honestos y reconocer que una gran parte del dinero de nuestros bancos vienen precisamente de la explotación del continente africano”.

3-Derecho de prioridad sobre todos los recursos brutos o naturales descubiertos en el país. Francia tiene la prioridad de compra de todos los recursos naturales de la tierra de sus ex colonias. Solamente en el caso de que ésta rechace su usufructo, los países africanos están autorizados a buscar otros socios.

4. Prioridad a los intereses y a las empresas francesas en los mercados públicos y construcciones públicas.

En la atribución de los  mercados públicos, las empresas francesas deben ser consideradas en primer lugar, y solamente después los mercados extranjeros son considerados. El hecho de que los países africanos podrían obtener mejores ofertas en otro lado , no es tomado en cuenta. En consecuencia, en la mayoría de las ex colonias francesas, todas las más grandes  compañías y actores económicos están en manos de expatriados franceses. En Costa de Marfil por ejemplo, las empresas francesas ´poseen y controlan todos los grandes servicios públicos- agua, electricidad, teléfono, transportes, puertos y los grandes bancos. Idem en el comercio, la construcción, y la agricultura.

Al fin de cuentas, como lo he escrito en un artículo anterior, los Africanos viven ahora sobre un continente poseído por los europeos.!

5. Derecho exclusivo de proveer de equipos militares y de formar los oficiales militares de esos países.

Gracias a un sofisticado sistema de becas, subvenciones, y los “acuerdos de defensa” adscritos en el pacto colonial , los africanos deben enviar a sus oficiales superiores a formarse en Francia o en infraestructuras militares francesas.

La situación en el continente es tal que Francia ha cuidado y alimentado a centenas, y miles de traidores. Ellos están como dormidos,  mientras que no son necesarios, y activados en caso de necesidad para un golpe de estado u otros fines!

6-Derecho para Francia de pre-despliegue de las tropas y de intervenir militarmente en el país para defender sus intereses.

Bajo la denominación de “Acuerdos de defensa”, atados al pacto colonial, Francia tiene el derecho de intervenir militarmente en los países africanos, y también de estacionar tropas en permanencia en bases e instalaciones militares, enteramente gerenciadas por los Franceses.

Cuando el presidente Laurent Gbagbo de Costa de Marfil trató de poner fin a la explotación francesa de su país, Francia organizó un golpe de estado. Durante el largo proceso para sacar a Gbadbo del poder, los tanques franceses, los helicópteros de combate y las fuerzas especiales intervinieron directamente en el conflicto, dispararon contra civiles y mataron a muchos de ellos.

Para agregar el injurio al insulto, Francia estima que la comunidad de negocios francesa perdió entonces varios millones de dólares, luego de la batalla antes de abandonar Abidjan en el 2006. Abidjan en el 2006( donde elejército francés masacró a 65 civiles desarmados e hirió a 1200 otros.)

Luego del éxito del golpe de estado y la transferencia del poder a Alassane Ouattara, Francia pidió al gobierno de Ouattara, pagar una indemnización a la comunidad de negocios francesa por las pérdidas durante la guerra civil.

De hecho, el gobierno Ouattara le pagó el doble de lo que ellos habían dicho que habían perdido en su partida.

7- Obligación de hacer del francés la lengua oficial del país y de la lengua para la educación.

Sí señor. Ustedes deben hablar francés, la lengua de Moliere! La lengua francesa y una organización de la difusión de la cultura ha sido creada para ello,llamada “Francofonía”, agrupa a diversas ramas y organizaciones afiliadas todas controladas por el ministro francés de Relaciones internacionales.

Como ha quedado demostrado en este artículo, si el francés es la única lengua que usted habla, usted tendría acceso a  menos del 4% del conocimiento de la humanidad y de las ideas. Es muy limitante.

8. Obligación de utilizar el dinero de la Francia colonial el FCFA.

Es la verdadera gallina de los huevos de oro para Francia, este sistema maléfico, es denunciado por la Unión Europea, pero Francia no  piensa renunciar a este sisatema colonial que le ofrece una tesorería de alrededor de 500 miles de millones de dólares por año, provenientes de África.

Cuando se introdujo la moneda euro en Europa, otros países europeos descubrieron el sistema de explotación francés. Muchos, en particular los países nórdicos quedaron consternados y sugirieron a Franciapero sin éxito alguno, terminar con ese sistema.

9.Obligación de enviar un reporte anual Francia del salñdo y de reserva.

Sin el reporte, no hay dinero. Como quiera que sea, el secretario de los bancos centrales de las ex colonias, y el secretario de la reunión bi-anual de los ministros de las Finanzas de las ex colonias es efectuado por Francia, Banco Central/del Tesoro.

10-Renuncia de entrar en alianza militar con cualquier otro país, sin autorización francesa.

Los países africanos en general son los que tienen menos alianzas inter-estado. La mayoría de los países no disponen más que de alianzas militares con sus ex colonizadores! ( raro, pero no podría ser de otra manera!)

En el caso de que ellos quisieran hacer otras alianzas, Francia se ocupa rápidamente  de que no lo hagan.

11. Obligación de aliarse con Francia en situación de guerra o de crisis mundial.

Más de un millón de soldados africanos se batieron para derrocar al nazismo y el fascismo durante la segunda guerra mundial.

Su contribución es generalmente ignorada o minimizada, pero cuando se piensa que a Alemania solo le tomó 6 semanas  para vencer a Francia en 1940, Francia sabe que los africanos podrían serles útiles para conservar la “Grandeza de Francia” en el futuro.

Hay algo de psicopático en la relación de Francia con África.

En primer lugar, Francia está aferrada fuertemente al pillage de África desde la época de la esclavitud. Por otra parte, hay una ausencia completa de creatividad y de imaginación de la élite francesa para pensar más allá de la tradición.

Finalmente, Francia dispone de 2 instituciones que están completamente congeladas en el pasado, habitadas por paranoicos y psicópatas “los altos funcionarios”, que expanden el temor al apocalipsis si Francia se viera obligada a cambiar, y cuya referencia ideológica viene siempre del romanticismo del siglo 19.  Se trata de: el ministro de las Finanzas y del Presupuesto de Francia y el de Asuntos Extranjeros de Francia (Relaciones Internacionales).

Estas dos instituciones no son solamente una amenaza para África, sino para los propios franceses.

Somos nosotros quienes debemos liberar al África, sin pedir permiso, porque no puedo desde siempre comprender, por ejemplo, cómo 450 soldados franceses en Costa de Marfil, podrían controlar una población de 20 millones de personas?

La primera reacción de la gente cuando se enteran de la existencia del impuesto colonial francés, es casi siempre:”Hasta cuándo?”.

A título de comparación histórica, Francia ha hecho pagar a Haití, el equivalente moderno de 21 miles de millones de dólares desde 1804 a 1947 (cerca de un siglo y medio) por las pérdidas causadas a los comerciantes de esclavos franceses luego de la abolición de la esclavitud y de la liberación de los esclavos haitianos.

Los Países africanos pagan el impuesto colonial desde los últimos 50 años, por lo que pienso que un siglo de pagos podría ser demasiado.

Fuente: Resumen Latinoamericano.

Frases

“Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas.”

Fidel Castro

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº86

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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