En una batalla sin cuartel para ocupar el lugar del lamebotas mayor del imperio un grupo de gobiernos latinoamericanos ha resuelto desconocer la legitimidad del proceso electoral que consagró la reelección de Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela y fijar sanciones contra sus ministros y altos funcionarios. Los autoproclamados integrantes del Grupo de Lima, cuyo nombre más apropiado debido a la fuerte presencia del narco en casi todos esos gobiernos sería el “Cartel de Lima”, compiten para lograr la anhelada presea otorgada por la Casa Blanca. Un supuesto que une a estos obsecuentes es que cuanto más servil sea un gobierno ante Washington tanto mayor será la recompensa (económica, financiera, diplomática, etcétera) que recibirá a cambio. Craso error: como todo imperio, el norteamericano respeta el dictum clásico según el cual “Roma no paga a traidores”.  De éstos está repleta la historia latinoamericana pese a lo cual  nuestros pueblos siguen sumidos en la pobreza, la desigualdad y la ignorancia. Los traidores que se pusieron al servicio del emperador no lograron otra cosa que enriquecerse. Sus pueblos, nada.

La semana pasada, el secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, realizó una visita a Colombia y Brasil, prácticamente en paralelo a la reunión del Grupo de Lima en Perú. Así, los temas abordados y el documento final de Lima no deben desligarse de los propósitos y los mensajes tácitos y explícitos de dicha gira. Pompeo ha buscado el respaldo de dos líderes clave de la derecha regional, Iván Duque y Jair Bolsonaro, para sumarlos al “refuerzo del gobierno democrático y los derechos humanos en Venezuela, Cuba y Nicaragua”.[1]

En diciembre pasado, a pesar de que los Estados Unidos nunca combatieron el terrorismo en Siria, sino todo lo contrario, no solo colaboraron con ellos, sino que en muchísimas oportunidades interfirieron en las operaciones antiterroristas del ejército sirio y sus aliados (Rusia, Irán y Hezbollah) el presidente Donald Trump, anunció que “tras haber derrotado al terrorismo en Siria”, consideraba que era el momento oportuno para que los 2 mil efectivos norteamericanos, destacados ilegalmente en territorio sirio, volvieran a los Estados Unidos, (Ver EE.UU.: El último ladrido del Perro Rabioso). Pocos días después se conocía la decisión de la Casa Blanca de repatriar 7 mil, de los 14 mil soldados norteamericanos en Afganistán dejando al borde del desastre al gobierno de Kabul, quien de ninguna manera podrá resistir al talibán, cada vez más fortalecido(Ver: Afganistán y el portazo de Trump). Esta semana de manera todavía más sorprendente se conoció la voluntad de Trump de reducir la presencia norteamericana en Somalia, que en la actualidad no sobrepasan los 500 efectivos, sumados algunos batallones de la CIA, quienes quedaran al control de las operaciones aéreas, contra posiciones de la banda integrista al-Shabab que se ubican en el centro y sur del país.

El 10 de enero del 2019 culmina el período constitucional y el imperio y sus aliados siguen empeñados en desconocer la legitimidad del gobierno bolivariano, empleando una matriz justificativa que contempla diversas ficciones político-jurídicas:

En el 2012, el Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército de los Estados Unidos, publicó un texto del profesor de estrategia militar Max Manwaring, titulado 'Venezuela como exportador de la Guerra de Cuarta Generación'.

Frases

"Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano."

Hugo Chávez

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº88

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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