El historiador y politólogo estadounidense Chalmers Johnson definió a su país como “un imperio de bases”. Sabía de qué estaba hablando, porque su crítica al imperialismo y su brazo militar –las más de mil bases diseminadas por todo el mundo– fue madurando lentamente en su conciencia. Había sido un oficial de la Marina durante la Guerra de Corea y analista de la CIA entre 1967 y 1973. Asqueado por lo que le tocó ver se convirtió en un implacable crítico del imperialismo norteamericano. Según Johnson, con sus bases éste no sólo sembraba caos, destrucción y muerte allende las fronteras estadounidenses sino que carcomía los fundamentos sobre los cuales se había construido la república en su país.