Caracas vive una tranquilidad de tiempos de guerra. Algunos días, como el martes y miércoles pasado, se aceleran como un disparo viniendo de frente, otros, como los que le siguieron, recobran el ritmo de la cotidianeidad. En esos días post precipicio las horas se parecen a las horas: mercados, colegios, autobuses, ventas de zapatos, jugos, teléfonos, reggaetones, trap y salsa, mototaxis, caribe, cielos de azules o a punto de lluvias, conversaciones sobre lo que pasó, pasa y pasará. Nadie es indiferente a lo que sucede, la política se debate en las esquinas, en los mensajes de watsap, las redes sociales, en la preocupación ante un nuevo aumento de precio, de dólar, o una amenaza norteamericana. 

La mayoría de comentarios y análisis en torno a la última intentona golpista contra el gobierno constitucional de Nicolás Maduro, destacan su fracaso y mediocridad. Se habla de sainete mal montado, etcétera y algunos señalan que es el fin de un plan concebido hace determinado tiempo ¿Es el fin de un plan… nos preguntamos, o el comienzo del verdadero plan?  También se subraya que Juan Guaidó y Leopoldo López prácticamente quemaron sus naves, su futuro político queda en duda y los gringos los lanzaron al vacío. ¿En verdad es así? Si eso fuera así, ¿Sacrificaron esas fichas a cambio de qué? ¿De qué secuencia de movidas? ¿Qué ‘evento dinámico’ está en curso? a decir de Erik Prince, fundador de la empresa militar privada Blackwater. El aparecimiento de este actor, entre paréntesis, nos indica que los gringos al parecer han renunciado definitivamente a la intervención militar directa-convencional, para recrear una nueva modalidad de intervención indirecta-no convencional, pero siempre con la fuerza militar gringa ‘liderando desde atrás’ y brindando el necesario apoyo logístico y de inteligencia. Si lo anterior es una decisión, esto facilita la unidad de acción dentro de los factores de poder reales e institucionales dentro de los EE.UU. Por otro lado, el asilo otorgado por España a López sitúa al Estado español, nuevamente como actor en el escenario venezolano, cuando creíamos que el triunfo de Pedro Sánchez podía atenuar ese protagonismo que tuvo España y fue destacado en el gobierno de Rajoy.

Hace un tiempo conversé separadamente con varios amigos y todos coincidimos que Estados Unidos había urdido una estrategia escalonada para destruir, en ese orden a las Revoluciones Sandinista, Bolivariana y Cubana. Desde luego, siempre supusimos que el primer objetivo sería Nicaragua, luego Venezuela y, finalmente, Cuba. A la par, también coincidimos que Trump y sus halcones presionarían a la Isla, en un menor o mediano plazo, a que se desentendiera de apoyar al legítimo gobierno de Maduro en Venezuela y para ello usaría todo tipo de presiones.

 

A mediados de la década de los 80 el partido comunista de Chile, en su combate contra la dictadura de Pinochet, proclamó que 1986 sería el “año decisivo” en la lucha para derrocar al tirano. De manera privada se le consultó al Comandante Fidel Castro su opinión sobre tal decisión. Conocedor de su prestigio y su influjo sobre el movimiento revolucionario y la izquierda en general, Fidel era muy cauto a la hora de emitir opiniones sobre las disposiciones adoptadas por otras organizaciones y se limitó a hablar de la experiencia propia. Dijo que fue un error de su parte haber declarado que en el año “56 seremos libres o seremos mártires”, no sólo porque tal opinión generó presión para él mismo y para sus compañeros por la necesidad imperiosa de cumplir la palabra empeñada con el pueblo, explicó que de la misma manera un eventual atraso por cualquier situación no prevista iba a ver quebrantadas las expectativas creadas, lo cual también iba a generar un impacto negativo en el pueblo. 

La administración Trump dio el pistoletazo de arrancada. Tribunales y jueces andan expectantes ante la previsible avalancha de casos. La jauría miamera se alebresta. El capítulo III de la ley Helms-Burton ha entrado en vigor con todo su carga de odio, irracionalidad y extraterritorialidad imperial. La Ley Garrote o Ley de la Esclavitud se planta amenazante ante el mundo.

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº97

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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