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Tanto la impunidad con que actúan los extremistas, como la reacción ausente de la administración de Donald Trump ante la gravedad de un asalto armado a una sede diplomática extranjera, responden silenciosamente la interrogante mayor: ¿Quién realmente patrocina al terrorismo?

Una forma de entender la historia universal es concebirla como la historia de la lucha entre las potencias marítimas contra las terrestres, la ballena, el Leviatán; contra el oso, Behemot, según relata Job. Desde los griegos, pasando por Venecia, Holanda, España hasta llegar a Inglaterra, todas naciones/símbolos del dominio del mar y de la riqueza fundada en el comercio marítimo. “Espumadores de toda laya, piratas, corsarios aventureros, filibusteros y brutales bucaneros atraídos por el comercio marítimo, constituyeron, junto a balleneros y navegantes a vela, la avanzada del giro hacia el mar, que tiene lugar entre los siglos XVI y XVII” (Schmitt).

La decisión de un Tribunal Supremo del Reino Unido de negarse a devolver 30 toneladas de oro valoradas en 1.2 billones de dólares depositadas en el Banco de Inglaterra, a su verdadero propietario, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela; y, en cambio, entregárselas a Juan Guaidó, el falso “presidente” marioneta de EE.UU., es un acto de piratería como el que practicaban los piratas Francis Drake y Henry Morgan cuando saqueaban tesoros en el Caribe en la época de las viejas colonias.

Sin detenernos en el propósito que pudo haber tenido el exasesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, John Bolton, al sacar su libro ‘La Habitación donde ocurrió: memorias de la Casa Blanca’, ni en lo que dice acerca de su peligroso exjefe, vale la pena aprovecharlo para reflexionar sobre la sinsalida que Trump ayuda a generar en Venezuela, así como sobre la docena de referencias a Colombia, que remiten al papel jugado por el gobierno de Iván Duque.

Entre las tropelías y actos filibusteros cometidos en contra de Venezuela por esa majestad amante y respetuosa del valor supremo de la propiedad privada, la Corona Británica, no sólo se encuentra el actual intento de robarnos 31 toneladas de oro y de arrebatarnos 159.452 kilómetros cuadrados de territorio Esequibo en 1899, sino el de tener anotado en su prontuario delictivo el habernos despojado de Trinidad, en 1797.

Frases

 

“Tenemos que unirnos porque el mundo lo acelera todo y sino aceleramos nuestra unidad, ese mundo se viene contra nosotros”

Hugo Chávez
 
 

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº125

 

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Xi Jinping: Tres discursos

 

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