Venezuela amaneció sin noticias de madrugada ni acontecimientos de último momento. La noche, que se esperaba podía traer nuevos movimientos, resultó transcurrir en esa tensa calma que ya es costumbre. Las entrevistas y análisis en diferentes medios de comunicación duraron hasta horas avanzadas para repasar la cantidad de hechos suscitados durante las doce horas de mayor fuerza del martes: desde la aparición de Juan Guaidó y Leopoldo López hasta la huida de este último a la embajada de Chile y luego de España.

Calma, tensa calma en Carcas y toda Venezuela, tras el publicitario intento de golpe d Estado en Venezuela, donde los sectores radicales de la oposición no lograron ni el apoyo de las Fuerzas Armadas ni que el pueblo saliera a la calle a sumatse a la intentona liderada por el autoproclamado presidente Juan Guaidó y el prófugo Leopoldo López.

Otro abril cualquiera como aquel de 1810 cuando el pueblo de Caracas expresó su voluntad de iniciar la lucha por la independencia total del dominio español, o el de 2002 cuando ese mismo pueblo en alianza con su fuerza armada restituyó en el poder a su presidente que había sido destituido del mismo gracias a la felonía de la oligarquía local subordinada a Estados Unidos. Habrá ahora que sumar este abril de 2019, cuando nos desligamos del ministerio de colonias de Estados Unidos para seguir trazando el camino de la independencia y la soberanía, de la dignidad y el honor. 

La realidad muestra que alrededor de 40.000 venezolanos murieron en menos de dos años como resultado de las sanciones ilegales de EEUU diseñadas para derrocar al gobierno constitucional de Venezuela y las pérdidas ocasionadas desde 2013 por las medidas coercitivas unilaterales de Washington ascienden a más de 114 mil millones de dólares.

La estrategia del Khalifa Hafther, fundador del Ejército Nacional de Libia (LNA), de lanzar sus tropas sobre Trípoli, la última ficha que de relevancia que le faltaba tomar, para tener el país a su disposición ha sido todo un éxito. Más allá de que la caída de la vieja capital todavía no se concreta, Hafther ya ha triunfado, ignorando las señales desesperadas de los europeos, ha consiguiendo lo fundamental para estos casos, el guiño aprobatorio de los Estados Unidos, lo que más tarde se concretaría con un una charla telefónica entre Trump y Hafther, en la que se habló sobre la lucha contra el terrorismo y la seguridad de los recursos petroleros de Libia, que desde fines de febrero tras la conquista de la provincia de Fezzan, el LNA, controla las más importantes áreas de producción, refinerías y puertos de exportación. Trump además apoyó explícitamente la iniciativa del autodenominado mariscal Haftar, contra Trípoli.

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº97

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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