La Administración Trump ha actuado con una consistente agresividad en la política de sanciones y bloqueo aplicado de manera sistemática contra Venezuela. Han alcanzado un cenit durante el año 2019, desde el advenimiento -por orden de la Casa Blanca- de la presidencia paralela de Juan Guaidó y la estructuración de una hoja de ruta de asedio de espectro completo contra el nuevo período presidencial de Nicolás Maduro.

 

Una pregunta que no dejan de hacerse víctimas y testigos de la creciente agresividad del imperialismo refiere a la inexistencia, o en todo caso debilidad, de las fuerzas y actores internacionales que deberían impedir o por lo menos tratar de limitar los alcances de la intensificación de la ofensiva lanzada contra Venezuela, Cuba y Nicaragua por parte de la Administración Trump.(1) La historia de los imperios demuestra sobradamente que en su fase de declinación éstos se tornan más violentos y sanguinarios, y que sus líderes tienden a ser más toscos y brutales. No sólo sus líderes, como lo demuestra con claridad Donald Trump. También su entorno de asesores y consejeros refleja similar involución, llegando a constituir algo semejante a lo que Harold Laski, refiriéndose a los dirigentes del fascismo europeo, denominaba “elites de forajidos”. (2) No hace falta remitirse al profeta Moisés y las Tablas de la Leypara concluir que torvos personajes como John Bolton, Elliot Abrams, Mike Pompeo, Juan Cruz, Marco Rubio y la directora de la CIA, Gina Haspel, son una pandilla de hampones que sólo como producto de la acelerada descomposición moral y política del imperio trasiegan por las oficinas de la Casa Blanca cuando el sitio apropiado para sus afanes debería ser una cárcel de máxima seguridad en el desierto de Nevada. No hay entre ellos un solo estadista o un intelectual capaz de ofrecer una visión realista y sofisticada de la realidad contemporánea. Ninguno resistiría diez minutos de debate con Vladimir Putin o Serguéi Lavrov, eventualmente con Xi Jiping, porque serían intelectualmente destrozados de manera fulminante.

Trump terminó la semana frotándose las manos, gritando eufórico a través de sus Redes Sociales: "No colusión. No obstrucción. Para los enemigos y demócratas de la izquierda radical GAME OVER", pensando así que se había librado ya de la más peligrosa y certera amenaza que se haya vertido sobre su actual período de gobierno y que afectará irremediablemente lo que será su campaña para la reelección en el año 2020. Nos referimos al denominado informe Mueller o la trama rusa como la llaman los medios, que en el caso de Trump pudiera denominarse cinematográficamente como la pesadilla mortal.

La derecha boliviana pretende ganar las elecciones desde afuera, para lo cual ha dirigido una carta al presidente Donald Trump pidiéndole  que tome cartas contra Bolivia, mientras el Senado estadounidense,  actuando como operador de la oposición boliviana, sumó sus esfuerzos por mantener a Evo Morales fuera de las elecciones de octubre.

Derrocar y destruir por cualquier vía al gobierno cubano ha sido una constante de las diversas administraciones estadounidenses pero la mayor obsesión ha recaído en la actual presidencia de Donald Trump junto a su equipo neofascista que apuestan por controlar a Cuba para después tratar de apoderarse de todas las riquezas naturales y humanas existente en América Latina.

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº97

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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