Acuerdos económicos y colaboración militar de Nicaragua con China y Rusia como telón de fondo geopolítico al golpe suave contra el Gobierno Sandinista.

La visita que realizará a México el 13 de julio el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo debe ser tomada con el mínimo de expectativas sobre el fruto positivo que pueda arrojar para el país anfitrión. Pompeo no trae nada favorable para las relaciones entre México y Estados Unidos puesto que es conocida su plena coincidencia con la brutal política injerencista y agresiva del presidente Trump, quien por eso mismo lo escogió para relevar a Rex Tillerson en el cargo. A Washington le interesa, sobre todo, el petróleo mexicano y que aquí haya un gobierno complaciente como todos los de la etapa neoliberal. Uno que actúe de custodio antinmigrante y continúe adherido a sus aprestos intervencionistas contra Venezuela como miembro prominente del desprestigiado Grupo de Lima.

Los meses turbulentos que precedieron las elecciones venezolanas del 20 de mayo son al parecer sólo el inicio de una ofensiva, que se anuncia implacable, para la recuperación del territorio americano como base hemisférica de los intereses estadounidenses.

La ocurrencia del presidente estadunidense, Donald Trump, de invadir militarmente Venezuela explícitamente manifestada hace varios meses en una reunión con el entonces secretario de Estado Rex Tillerson, y el ex asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Herbert Raymond McMaster, y filtrada a los medios esta semana, ha introducido un factor adicional de tensión en el país sudamericano y ha dado un nuevo elemento de incertidumbre a los desvaríos que caracterizan la política exterior de Washington en la circunstancia actual.

La irrupción mediática de Edward Snowden, ex-técnico de Booz Allen, sub-contrata de la CIA, confesando ser el autor material de las filtraciones a The New York Times y The Guardian sobre el programa PRISM (espionaje de las telecomunicaciones a cargo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), habría desatado todas las alarmas en la CIA ante el peligro evidente de destapar los secretos inconfesables de los sótanos secretos del establishment. Putin habría jugado con maestría sus bazas y tras conceder a Snowden el asilo temporal, apareció ante el Mundo como adalid de la defensa de los Derechos Humano,(diluyendo de paso su imagen de represor en el conflicto checheno), aunque consciente de la nueva dinámica acción-reacción propia de escenarios de Guerra Fría en la que verán envueltas las relaciones ruso-estadounidenses a partir de este momento (Guerra Fría 2.0).

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº71

 

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