Desde que Juan Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela, la retórica emanada desde Washington se ha vuelto cada vez más familiar.

La derecha histérica vive momentos de altísima frustración e impotencia porque no han cuajado ninguno de sus sediciosos planes. Han fracasado en todos los intentos de golpe de Estado, magnicidios, ataques terroristas y guarimbas violentas. Son una maquinaria de odio que no tiene consideración alguna con sus congéneres.

El pasado 15 de mayo, el representante de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés), regresó al Ecuador por pedido del Gobierno de Lenin Moreno.

La secuela de la película del fallido golpe contra el pueblo venezolano se está convirtiendo en una farsa ridícula pero no por ello graciosa. El asedio y cerco a la embajada de Venezuela en Washington es una chapucería vergonzosa, una clara muestra de cómo el imperio no es capaz de manejar los hilos de un poder planetario que se le escapan de los dedos con cada aprieta en sus políticas guerreristas, sea en el comercio con China, en su política agresiva contra Irán o en sus posiciones cerradas con respecto a Corea del Norte.

Entre estos “resultados claves” del accionar de la organización dirigida por Mike Pompeo están: la autoproclamación de Guaidó, el reconocimiento de 54 países (de los 198 que tiene la ONU) a la misma, la designación de representantes de ese “gobierno” en 36 países y tres organismos y la deserción de “más de 1.000 miembros del Ejército” que huyeron a Colombia.

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº97

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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