La historia nos recuerda, a la hora de hablar del día Internacional de la Mujer, que la propuesta de designar el 8 de marzo como el Día  Internacional de la Mujer, surgió de las mujeres socialistas alemanas y más concretamente de Clara Zetkin. La iniciativa fue presentada en la II Conferencia Internacional Socialista, los días 23-27 de Agosto de 1910, en Copenhague.

Dicha propuesta se venía considerando en el Movimiento Socialista Internacional, desde muchos años atrás. En mis primeras  lecturas sobre el tema,  a  finales de los años 60, recuerdo haber asimilado parte de los debates de algunos especialistas en torno al origen del Día Internacional, en torno a un “Women´s Day”. Desde entonces me quedó claro que el debate sobre el Día Internacional de las mujeres fue adquiriendo fuerza en la medida que el protagonismo de las féminas, su organización y sus luchas crecía en cada país. También pude asimilar que a nivel oficial, y hasta en los movimientos populares si bien fue ganando terreno, el tema en general seguiría siendo por mucho tiempo un asunto secundario, o simplemente referido como un tema de luchas sociales, incluso en el seno de algunas organizaciones feministas, alegando que la lucha por sus derechos debía ser parte de las reivindicaciones económico sociales de las masas populares. La vida, el camino lleno de piedras y espinas que han tenido que recorrer y superar en muchos años por las mujeres han dado experiencia y niveles de desarrollo de la conciencia feminista que no es despreciable hoy en día.

Por ello vale la pena enfocar la importancia histórica del origen y del carácter clasista del Día Internacional de las mujeres. Recordemos los esfuerzos de las  Socialistas Norteamericanas, por ejemplo, que fueron adoptando decisiones de celebrar el “Women´s Day” desde 1908; el Partido Socialista de los Estados Unidos, por su parte, tomó la decisión de  designar como día de celebración el último domingo del mes de Febrero, solo que el “Women´s Day” fue el 28 de febrero de 1909.

El tema se fue extendiendo rápidamente a  otros países, en la misma velocidad como se extendían los conflictos sociales.  Los acontecimientos violentos de Nueva York en los años 1908/09/10/11, ejercieron fuerte influencia en el avance de la creación de las condiciones para elevar las propuestas, aunque, no fueron esos acontecimientos, ninguno de ellos, el origen del día Internacional.

Investigaciones posteriores demostraron que no fue el incendio de la Fábrica Triangle Shir Twaist Compani, ni lo ocurrido en la fábrica Cotton de Nueva York, ni tampoco ninguna de las grandes manifestaciones de mujeres, algunas de ellas muy violentas, las que dieron origen al Día Internacional de la Mujer.

En opinión de algunas especialistas, tampoco se puede concluir que fue la propuesta de Clara Zetkin de 1910 la que dio origen del Día Internacional, ya que la formulación de la misma en esos momentos carecía de la suficiente  contundencia para ser adoptada.

Sin embargo, es justo reconocer que fueron las mujeres Socialistas Alemanas las que siempre estuvieron en primera fila en las luchas por crear un marco político apropiado para unir las luchas y fortalecer la solidaridad del movimiento internacional de mujeres.

Los preparativos de la 1ra. Guerra Mundial amenazaban con interrumpir el proceso, ya avanzado; las potencias económicas se mantenían tensados en francas e irreconciliables confrontaciones; el imperio colonial estaba acelerando los pasos para un nuevo reparto territorial del mundo; algunas naciones habían alcanzado importantes niveles de crecimiento económico, y  necesitaban a toda costa el espacio vital para la expansión de su producción. Los gobiernos de “izquierda”, la social democracia, se fue entendiendo con los grandes intereses económicos imperiales. De ahí los preparativos militares.

En los Estados Unidos, mientras tanto,  las movilizaciones de las mujeres iban creciendo en número y en contundencia. Muchas mujeres protestaban porque sus hijos estaban siendo reclutados a la fuerza para una guerra, que nada bueno presagiaba    Por eso, el llamado de Clara Zetkin a las mujeres del mundo a unirse en lucha por la igualdad de derechos y a luchar por la paz mundial fue escuchada en varios países y particularmente por las mujeres socialistas norteamericanas.             

Antes del estallido de la guerra imperialista de 1914, las mujeres norteamericanas decidieron celebrar por su cuenta, el 1er. Día Internacional de la Mujer en 1911. Bajo estas dos consignas, más de un millón (1.000.000) de mujeres se manifestaron en Nueva York en 1911.

En otros países de Europa (Suecia, Rusia) y América Latina (México y Argentina) las voces de las mujeres se elevaron a favor de los derechos  iguales y otros derechos de las mujeres. Pero no fue sino hasta 1914, cuando de nuevo, a propuesta de las mujeres socialistas alemanas con Clara Zetkin a la cabeza, que se aprobó, por fin, el 8 de Marzo como el Día Internacional de la Mujer, celebrado por 1ra. Vez en Alemania, Rusia y Suecia.

Tres años después, en 1917, en el marco de la Revolución Democrático-burguesa en Rusia, conocida como la Revolución de Febrero, las mujeres socialistas rusas pusieron a prueba las libertades proclamadas por el nuevo gobierno, celebrando a lo grande y con mucha pelea, el 8 de Marzo como Día Internacional de la Mujer.

Bajo las orientaciones  del Partido Bolchevique, el partido de V.I. Lenin, las mujeres socialistas de toda Rusia le dieron un toque especial a la celebración del Día Internacional de la Mujer en ese año de 1917, es decir, un contenido clasista en términos de conducción pero amplio para todas las mujeres de la gran nación multinacional. El ala Menchevique del partido se vio  obligado a apoyar, por exigencias de sus mismas mujeres. Se dice que fueron varios millones de  mujeres socialistas de Rusia que le dieron ese toque especial a dicha celebración, el cual marcó el protagonismo femenino en la Gran Revolución Socialista de Octubre de la misma Rusia, meses después.

No es casual que la ONU, en ocasión de celebrar el año Internacional de la Mujer en 1975, en su breve informe haya recogido los hechos del 8 de Marzo del/17 en Rusia, como símbolo de las luchas de las mujeres por sus derechos y por su Día Internacional.

Con el triunfo de la Gran  Revolución Socialista de Octubre en Rusia, se crearon por fin, condiciones las mejores apropiadas para hacer del 8 de marzo, de manera oficial, el Día Internacional de las Mujeres, adquiriendo el carácter de un  acontecimiento histórico  especial. Muchas mujeres del mundo se dieron cita en la URSS  para participar en los actos conmemorativos cada  8 de Marzo.

La celebración del 8 de marzo en los países socialistas, fue resultado de sus luchas, en todo el mundo;  fueron muy importantes,  para fortalecer el Movimiento Internacional de Mujeres. En muchos países capitalistas desarrollados y en vías de desarrollo surgieron diversas organizaciones de mujeres con lazos muy estrechos en términos de solidaridad. Muchas de las organizaciones femeninas de todo el mundo dieron origen a la Federación Democrática Internacional de Mujeres FEDIN, a través de la cual se pudieron coordinar muchísimas acciones a favor de los derechos democráticos de las mujeres de todo el mundo y la celebración del día 8 de Marzo pasó a ser como el símbolo de sus conquistas.

LAS MUJERES LUCHADORAS SALVADOREÑAS  SIEMPRE ESTUVIERON A LA ALTURA DE LAS EXIGENCIAS HISTÓRICAS.

La lucha de las mujeres por  celebrar el Día Internacional de la Mujer, tiene historia. Miles de mujeres patriotas  a lo largo del siglo XX,  desafiaron a la tiranía y a la dictadura militar para hacerse escuchar en sus exigencias por sus derechos. Las actuales generaciones de mujeres luchadoras y el pueblo salvadoreño en general, no pueden dejar de recordar y reconocer los aportes de miles de mujeres luchadoras, que por más de un siglo han dejado sus huellas en luchas  heroicas por la causa de los derechos sociales, económicos, de igualdad y por otros derechos democráticos. La celebración del Día Internacional de las mujeres fue otra causa que formó parte de las reivindicaciones políticas de las féminas salvadoreñas.

Hay nombres de mujeres salvadoreñas que también se destacaron en diferentes campos de la vida social, cultural, académica, en donde pusieron su talento e inteligencia como forma de  poner en alto relieve el rol de las mujeres. Sin embargo, sin ánimos de menospreciar dichos aportes, conviene destacar que los derechos de igualdad, los derechos sociales, económicos, políticos de las mujeres se alcanzaron y fortalecieron en el campo de la confrontación política. Lo poco que se ha alcanzado hasta hoy es resultado de muchos sacrificios, de mucho dolor, de persecución, de secuestros, de torturas, de lucha encarnizada contra el sistema de opresión y explotación capitalista. Ello ha requerido que las mujeres eleven gradual y aceleradamente, los niveles de conciencia feminista, de conciencia política y revolucionaria.

Por ello vale la pena rendirles los merecidos homenajes y reconocimientos a esas mujeres, cuya memoria y sus nombres son un legítimo patrimonio,  parte del legado histórico de las luchas de nuestro pueblo.

Los nombre de Prudencia  Ayala, Julia Mojica, Zoila Argentina  Jovel, en los años 20 del siglo XX; Ana Rosa Ochoa, Amparo Casamalhuaca, Matilde Elena López, en los años 40-50-60; Fidelina  Raymundo, años 50-60; Mélida Anaya Montes,  Lil Milagro Ramírez, María Julia Hernández, Marianella García Villa, Virginia y Margarita Peña, Norma Guirola de Herrera, Ana Guadalupe Ortiz,  70-80; miles de mujeres combatientes  y muchas otras que ofrendaron su sangre en la guerra popular y  lucha clandestina  por más de 60 años de tiranía y dictadura militar.

Miles de maestras, estudiantes universitarias y de secundaria, profesionales y dirigentes obreras  ofrendaron sus vidas por haber asumido su papel protagónico al servicio de las causas de las y los humildes. El nombre de la obrera Febe Elizabeth Velásquez, de la maestra Olano, no dejan dudas, pero sería imposible mencionar los nombres de las miles de mujeres de las organizaciones políticas de masas de los años 70, como el BPR, FAPU, LP-28, UDN, MLP, etc. que cayeron víctimas de las balas asesinas de la dictadura militar.  Muchas otras mujeres  progresistas dieron sus contribuciones en momentos políticos difíciles durante los años de represión de la dictadura militar, como fueron los casos de las fundadoras y activistas de las organizaciones de mujeres a lo largo de la historia de sus luchas, como Fraternidad de mujeres salvadoreñas, la primera organización popular de las mujeres (1956-1969).

Las mujeres de la  Liga Femenina de 1948, que no fue una organización clasista, de combate, popular; no fue una organización de barricada, pero,  vale la pena incluirla dentro de las organizaciones de mujeres intelectuales y de otros estratos sociales que dieron su contribución en la lucha por los derechos democráticos de las mujeres. En ella  encontramos los nombres de Rosa Amelia Guzmán,  Matilde Elena López, Mina Mendoza Aquino, y otras cuyo mérito principal fue haber logrado el voto universal de las mujeres en la Constitución de la República de 1950.  Algunas de las fundadoras, como Ana Rosa Ochoa, dieron un paso al frente como sujeta de lucha por la causa popular y los derechos políticos de las mujeres. Conviene destacar, como experiencia,  que algunas mujeres no pudieron hacerle frente a la represión de la dictadura militar y  algunas  fueron confundidas y ganadas a darle apoyo al gobierno de Oscar Osorio, particularmente Rosa Amelia Guzmán de Araujo, aunque no sólo las mujeres, también un grupo de intelectuales, como se verá más adelante, lo que provocó su expulsión del PCS en 1950. Por ello que la Liga Femenina  tuvo una vida un tanto efímera.

A lo largo de la historia de la lucha política del pueblo salvadoreño encontramos la presencia de muchas mujeres valerosas ocupando posiciones de primera fila en las luchas reivindicativas sociales, económicas y políticas. Muchos nombres de estas mujeres los encontramos en la resistencia política combativa en contra de la dinastía Meléndez Quiñónez de 1913 a 1927, con resultados dolorosos, pues no pocas de ellas pagaron con sus vidas por haberse atrevido a exigir el reconocimiento de sus derechos democráticos y políticos. Prudencia Ayala, Zoila Argentina Jovel y Julia Mojica son nombres que no deben ser olvidados por el pueblo salvadoreño y especialmente por las mujeres luchadoras. Fueron de esas mujeres que esculpieron sus nombres en las luchas populares y revolucionarias de 1920-1932. No han sido pocos los intentos de muchísimas mujeres  por organizarse, ni pocos los sacrificios y vejámenes sufridos a lo largo de la historia de su lucha por sus exigir sus derechos.

Durante la dinastía Meléndez Quiñónez, en 1921, las mujeres de los mercados de San Salvador, Santa Ana y Santa Tecla, por ejemplo, marcharon pacíficamente  por las calles de San Salvador, pero fueron agredidas por la Policía Nacional. Las mujeres respondieron y se tomaron el puesto de policía en el barrio El Calvario. En 1922 las mujeres organizaron una importante manifestación exigiendo demandas propias y en apoyo a la candidatura del Doctor Miguel Tomás Molina, opositor de la tiranía, la cual fue brutalmente ametrallada. Las mujeres reaccionaron violentamente, lanzándose contra el regimiento de infantería. El 25 de Diciembre de 1923 fue ametrallada otra manifestación de mujeres, que fueron atropelladas con la caballería, con saldo de varias mujeres asesinadas en San Salvador;  a principios de 1924 otra importante manifestación de mujeres fue brutalmente reprimida en Santa Tecla.

En 1930, Prudencia Ayala que había acumulado importante prestigio por su posición firme en defensa de los derechos de las mujeres, se postula como candidata a la presidencia de la república. En 1930-32, la combativa costurera Julia Mojica, participante en la fundación del PCS (30-03-30), se destacó en apoyo de mujeres y masas indígenas durante las luchas insurreccionales. Durante el proceso de reorganización del PCS de mediados de los años 30 y en la reorganización del movimiento social puesto fuera de las leyes, otras mujeres expusieron sus vidas en la lucha por el rescate de las organizaciones sociales, necesarias para enfrentar a la dictadura militar. En esa labor estuvieron  Amparo Casamalhuaca, Ana Rosa Ochoa, Rosa Amelia Guzmán, Matilde Elena López y otras.

A principios de los años 40 muchas mujeres se incorporan al movimiento popular para participar activamente durante la Huelga General Política de Brazos Caídos en Abril y Mayo de 1944 contra la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez.

Con el surgimiento del movimiento Unión Nacional de Trabajadores, UNT, organizado por el PCS, en 1944, al cual fue designado el Dr. Alejandro Dagoberto Marroquín como Secretario General, varias mujeres de pensamiento progresista, y revolucionarias, ocuparon cargos de dirección de este instrumento político contra la dictadura militar del General Maximiliano Hernández Martínez y luego contra los continuadores de la misma. Otras mujeres se incorporan al Partido Unión Democrática, PUD, dirigido por el doctor Arturo Romero, en junio de 1944. Algunas de ellas fueron perseguidas, capturadas y expulsadas del país, como fueron los casos de Matilde Elena López, Liliam Jiménez, Ana Rosa Ochoa y otras. Desde Guatemala estuvieron participando en acciones de apoyo al movimiento popular y en los esfuerzos por la organización de las mujeres. La lucha continuó durante la dictadura del General Salvador Castaneda Castro. En esta coyuntura, muchas mujeres progresistas y revolucionarias hicieron uso del Comité de Reorganización Obrero Sindical de El Salvador, CROSS, que jugó un rol importante en la movilización popular contra la dictadura y que estuvo a la base el golpe de Estado de los Mayores contra Castaneda Castro en 1948.

Bajo la dictadura de Oscar Osorio, que llegó del exilio desde México con ideas reformistas,  creó el Partido Revolucionario de Unificación Democrática, PRUD, con ilusiones democráticas para confundir y atraer a personas de pensamiento progresista, entre ellas a grupos de mujeres; en este marco surgió la idea de organizar y lanzar la Liga Femenina, ya antes referida. Hasta un grupo de intelectuales reformistas afiliados al Partido Comunista, con cargos en la Dirección Nacional, encabezados por el Dr. Julio Fausto Fernández, fueron atraídos por el gobierno del Mayor Oscar Osorio, quien venía de entablar relaciones con el Partido Revolucionario Institucional, PRI, de la Revolución Mexicana,  introdujo en su programa algunas ideas reformistas con las cuales atrajo a varias mujeres intelectuales   e intentó ganar al movimiento obrero del CROSS, legalizándolo en 1950-51. Pero su inclinación reformista no le duró mucho. En el año 1951 bajo su gestión fue aprobada la Ley del Defensa del Orden Democrático Constitucional, mediante la cual legalizó la represión contra el movimiento popular. Muchas mujeres  de los más de 2000 detenidos por razones políticas, entre ellos, Salvador Cayetano Carpio, Celestino Castro, pero también las dirigentes obreras panificadoras, Tula Alvarenga y Fidelina Raymundo, fueron brutalmente torturadas, en 1952. Las torturas aplicadas a ambas fueron calificadas como las más salvajes por el nivel de brutalidad contra mujeres revolucionarias en El Salvador, el método preferido por la dictadura militar.

Fidelina fue una luchadora social y revolucionaria por muchos años, fue una abnegada y consecuente dirigente sindical, del sindicato de la industria del pan, y en consecuencia, también  una de las dirigentes del CROSS, de mucho prestigio ganado durante las décadas de los años 40 y 50; a eso se debió el trato salvaje de los tenebrosos agentes represivos de la Guardia Nacional, de la Policía de Hacienda y de la Policía Nacional.

Así como Fidelina Raymundo, muchas otras mujeres luchadoras en el campo social fueron víctimas de atropellos salvajes en las bartolinas de los cuerpos de inseguridad. Los sufrimientos experimentados por muchas mujeres en su larga  experiencia histórica de enfrentamiento contra la dictadura en pro de sus derechos  están plenamente comprobados. Solo en los últimos 50 años,  desde la Liga Femenina, pasando por Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas, y las siguientes, las mujeres Salvadoreñas han dejado atrás nombres de organizaciones y compañeras heroínas que jugaron papeles que siguen siendo desconocidos,  no son reconocidos con la relevancia debida, y muchas veces diluidos con otros roles de menor importancia. Es el costo que hubo que pagar, para hacer avanzar su misión por la causa  feminista revolucionaria.    Algunas mujeres de la Liga Femenina siguieron utilizando por algún tiempo el nombre de su  asociación, pese a las condiciones políticas de represión, pero era insostenible, se disolvió al conocerse la relación de Rosa Amelia Guzmán con Oscar Osorio.

FRATERNIDAD DE MUJERES SALVADOREÑAS

En 1956, varias mujeres militantes del PCS y fuera de él, formularon la propuesta de crear una nueva organización femenina, esta vez de carácter popular.  Surge  Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas (FMS), al frente de la cual estuvieron  luchadoras conocidas con trayectoria de lucha y sin ella. La dictadura de Oscar Osorio estaba en su fase final y estaba por llegar el Coronel José María Lemus, un militar escogido por Osorio, pero con pretensiones de utilizarlo como instrumento para continuar incidiendo en los asuntos del Poder. En esa coyuntura política, en enero de 1956 fue convocado el Congreso de Constitución de FMS. Desde entonces conocemos los nombres de BERTA DERAS DE AGUIÑADA, LUCILA TORRES, AMELIA BARRIENTOS, MIRIAN POTINSKY, LAURA SILIÉZAR, LAURA INGLÉS, JULIA PINO, LIDIA ESCOBAR RIOS, ANA ROSA OCHOA, TULA ALVARENGA, CARMEN DE VIDES, ROSA BRAÑA CASTELLANOS, JULIA RAMIRIOS, AIDA DE CASTRO, CLARA LECHUGA DE PADILLA y otras. Tula Alvarenga no pudo participar porque se encontraba en la URSS junto con su esposo Salvador Cayetano Carpio, en donde permaneció hasta 1960.

Con el surgimiento de Fraternidad de Mujeres y sobre todo al mostrar una actividad mucho más clara en materia de compromisos con la causa popular y fémina, muchas mujeres de los sindicatos, gremios, trabajadoras de los mercados, se incorporaron activamente en la movilización propia y en apoyo a los sindicatos, gremios y movimientos políticos progresistas y revolucionarios. Hay muchos nombres de compañeras que se me escapan, con quienes mantuvimos fraternales relaciones de coordinación y cooperación en la lucha popular, en la lucha contra la dictadura militar.

Me consta haber conocido parte del trabajo de Fraternidad de Mujeres. FMS por casi 10 años, desde su participación en el Frente Nacional de Orientación Cívica, FNOC, 1959-1960, pasando por las diferentes movilizaciones contra la dictadura militar de José María Lemus. También me consta haber presenciado la destacada participación de mujeres revolucionarias en la creación de la Columna Femenina dentro del Frente Unido de Acción Revolucionaria de 1962-65, que sirvió de escuela de formación y temple  contra la dictadura militar.

En la medida que avanzaba la organización sindical y gremial en los años 60, con el surgimiento de la Federación Unitaria Sindical de El Salvador en octubre de 1965, lo mismo de la asociación magisterial ANDES 21 de Junio en diciembre de 1965 y de varios sindicatos de costureras, textileras, de alimentos, con membrecía predominante de mujeres, muchos de los cuales dieron origen a la Federación Sindical de trabajadores de la Industria del Vestido, Textil, Similares y Conexos de El Salvador, FESTIAVTSCES, en 1969, de donde surgieron muchas mujeres dirigentes y activistas combativas en las luchas sociales de la década de los años 70 y más allá..

Otras mujeres se destacaron en los gremios de estudiantes universitarios y de secundaria, profesionales, intelectuales, maestras. En este último, en ANDES 21 DE JUNIO, surgieron  destacadas luchadoras sociales y políticas que desarrollaron niveles importantes de conciencia feminista y abrazaron la causa de la revolución, como fueron los casos de Mélida Anaya Montes, Las hermanas Virginia, Margarita y Lorena Peña, Marta Valladares, Norma Guevara, y muchas otras que no lograron escapar de la represión de la dictadura militar, que fueron capturadas, desaparecidas o cayeron como heroínas en los frentes de la guerra revolucionaria de los años 70- 80.

De 1959-1969, Fraternidad de Mujeres, FMS, dio su contribución en la preparación de muchas mujeres patriotas, que lucharon  junto al pueblo organizado, como el Partido Revolucionario Abril y Mayo, PRAM, la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños, AGEUS; la Confederación General de Trabajadores Salvadoreños, CGTS; las organizaciones juveniles  5 de Noviembre, La asociación Lamatepec y Tazumal, que dieron origen a Vanguardia de La Juventud Salvadoreña, VJS en octubre de 1960; el Partido Radical Democrático, los gremios de Profesionales, personalidades democráticas, todas ellas se fundieron en un solo puño para dar  origen al Frente Nacional de Orientación Cívica, FNOC, ya citado.

Las mujeres organizadas en FMS cerraron filas junto al resto de organizaciones, poniéndose a la cabeza de las movilizaciones combativas y no hubo manera de hacerlas desistir  por la campaña de terror del régimen. Así se mantuvo  Fraternidad de Mujeres durante los  años de su existencia.

Con la caída de Lemus y la  llegada de la Junta Cívico-Militar integrada por 3 militares y 3 civiles (Fabio Castillo Figueroa, René Fortín Magaña y Falla Cáceres), surgió un breve período de apertura democrática, el que fue aprovechado por FMS para ampliar y desarrollar su organización política y reivindicativa. El contra golpe del Directorio Militar del 25 de Enero de 1961 le puso fin a ese breve período, cerrándose nuevamente los espacios de apertura democrática para el desarrollo de sus actividades formativas y organizativas, restableciendo la dictadura militar.

Varias mujeres intelectuales dieron su aporte a esta organización, publicando diversos materiales sobre los roles de las mujeres, sus derechos económico sociales, culturales, sexuales, etc. Produciendo, entre otros, el Boletín mensual o trimestral “Fraternidad de Mujeres”

Después del Golpe Militar del 25 de Enero de 1961 la organización política femenina entró en receso temporal, aunque fue recuperándose y avanzando con miles de mujeres  que engrosaron las filas sindicales, gremiales, profesionales, intelectuales.

COLUMNA FEMENINA DEL FUAR

            Estimuladas por el auge de la lucha popular de los años 1961-1962, las mujeres revolucionarias y progresistas de la época dan un aporte importante en la lucha  contra la dictadura militar, alentadas,  además, por el triunfo de la revolución cubana y  por el surgimiento del Frente Unido de Acción Revolucionaria (FUAR) en El Salvador. Después de la III Plenaria Nacional del FUAR del 20 de mayo de 1962,  Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas, toma la decisión de formar la Columna Femenina del Frente, convirtiéndose en la 8ª Columna del cuerpo general del FUAR. De hecho, esta Columna dio origen a una nueva organización política  femenina, a la que se integran muchas mujeres de pensamiento revolucionario, algunas con  militancia en el PCS pero la mayoría fuera de él.  Así, la “Columna Femenina del FUAR”,  se convirtió en un punto de atracción, de prueba y preparación sicológica para muchas mujeres cuyo pensamiento revolucionario se encontraba en un punto alto, desafiante de la Dictadura Militar. Conocí muy bien esta experiencia, pues me tocó la juramentación de su Cabeza Columna, a nombre del Comité Ejecutivo del Frente; la prueba fue dura, los costos en sangre y sufrimientos familiares con sus parejas, hijas e hijos fueron muy altos, pero pagaron con mucha dignidad en momentos políticos de una lucha en la clandestinidad.

Los más de tres años de su existencia dejaron huellas imborrables en materia de experiencia, educación y formación política de miles de mujeres luchadoras  sociales, contribuyendo en el forjamiento de numerosas mujeres para las futuras combatientes  de las décadas 70 y 80..

SURGIMIENTO DE AMPES.

Las luchas de Fraternidad de Mujeres, FMS y de la Columna Femenina del FUAR, así como las experiencias surgidas de las luchas reivindicativas socioeconómicas desarrolladas por las mujeres  en los años cuarenta, cincuenta y sesenta contra la dictadura militar, sentaron bases políticas y organizativas para que las mujeres allanaran el camino de la organización política feminista a favor de sus derechos integrales. Los eventos electorales y huelguísticos de mediados y finales los años 60 y 70 aceleraron ese proceso de toma de conciencia feminista política y de clase de muchas  mujeres luchadoras,  sociales y políticas de El Salvador.  En 1975, once años después de la disolución de la Columna Femenina del FUAR, y 6 de Fraternidad de Mujeres,  en el marco de la celebración del año internacional de las mujeres, surgió, producto de la acumulación del pensamiento feminista revolucionario, la necesidad de crear un  Comité Provisional de Mujeres, con  objetivos mucho más amplios y definidos por FMS. En Agosto de ese año, varias dirigentes se pusieron al frente de una manifestación de solidaridad y de protesta contra la represión de la dictadura militar, con un poco más de 1.000 mujeres que marcharon vestidas de luto en protesta por la agresión policial del 25 y 30 de Julio contra las y los estudiantes universitarios, en Santa Ana y San Salvador. En Octubre de ese año, el Comité se transformó en la Asociación de Mujeres Progresistas de El Salvador, AMPES, cuyo número de afiliación se multiplicó en poco tiempo.

 AMPES fue un referente legítimo de posición, de orientación y de convocatoria de las mujeres progresistas y revolucionarias en El Salvador en ese tiempo. Miles de volantes, pronunciamientos, boletines, fueron escritos y repartidos en el país, en el seno de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo. Ante la escalada represiva de la dictadura contra el pueblo y sus organizaciones de masas, AMPES formó parte de los destacamentos populares que denunciaron, se movilizaron y orientaron a dar la pelea por las conquistas sociales, económicas y políticas. Las reivindicaciones democráticas, sociales, económicas y políticas de las mujeres  estuvieron en primera línea de lucha de AMPES. Con esta carta de presentación AMPES se afilia a la  Federación Democrática Internacional de Mujeres, FEDIM, en donde su voz se hizo sentir en las denuncias de las tropelías de la dictadura militar contra el pueblo salvadoreño y contra las violaciones a los derechos humanos y otros derechos, uniendo fuerzas con el movimiento popular del país, para luchar contra la dictadura militar y sus derechos democráticos, los derechos de las y los niños, como parte del movimiento internacional de las mujeres.

Como sabemos, en esta fase de la historia del país, de los años 70, las luchas del pueblo salvadoreño,  de las mujeres, de la juventud, de la niñez, nunca estuvieron tan en grave riesgo de sufrir los atropellos y  las brutales represiones policiales, nunca estuvieron los niveles de matanzas masivas, de las masacres a la población civil como en esos años; la dictadura le apostó mucho a la represión generalizada como medio para quebrar la resistencia del pueblo salvadoreño. Las mujeres y sus hijas e hijos se convierten en la población más vulnerable de ser afectada. Las tareas organizativas y de resistencia de  las mujeres, por lo tanto, fueron una necesidad; la mejor forma de auto defenderse y defender a su gente, a su familia, pero también al pueblo, se necesitaba la incorporación masiva y la preparación para desempeñar las nuevas tareas de autodefensa como parte de las masas populares; así, aparecieron  mujeres que respondieron a las exigencias históricas, dando un paso adelante al lado y como parte de las nuevas fuerzas político militares que van tomando protagonismo en la vida política del país. 

LAS MUJERES DEL BPR, DEL FAPU, LP-28, MLP.

La década de los años 70 fue y será recordada como la resistencia más alta de las masas populares y entre ellas un fuerte y extraordinario componente de mujeres combativas provenientes  de las diversas fuerzas políticas de masas, que entraron en escena como parte del gran ejército político popular en contra de la dictadura militar.

No era la única ocasión. Ya antes, con el surgimiento del movimiento Unión Nacional de Trabajadores, UNT, organizado por el PCS, en abril y mayo de 1944, al cual fue designado el Dr. Alejandro Dagoberto Marroquín como Secretario General, varias mujeres revolucionarias y de pensamiento progresista, ocuparon posiciones de primera línea para enfrentar a la dictadura militar del General Maximiliano Hernández Martínez y luego a los continuadores de la dictadura militar. Otras mujeres se incorporan al Partido Unión Democrática, PUD, dirigido por el doctor Arturo Romero, en junio de 1944. Algunas de ellas fueron perseguidas, apresadas y expulsadas del país, como fueron los casos de Matilde Elena López y, Liliam Jiménez. Desde Guatemala estuvieron participando en acciones de apoyo al movimiento popular y en los esfuerzos por la organización de las mujeres. La lucha continuó durante la dictadura del General Salvador Castaneda Castro, muchas de ellas se incorporaron a las filas del Comité de Reorganización Obrero Sindical de El Salvador, CROSS, para recuperar al movimiento sindical perseguido y puesto fuera de la ley por la dictadura militar.

Durante muchos años, miles de mujeres, adolecentes, juveniles y adultas fueron víctimas de la estrategia de guerra de contrainsurgencia aplicada por la dictadura militar y el imperialismo al pueblo salvadoreño  que no se rindió nunca de su propósito de sustituir la vieja dictadura militar por un régimen democrático de amplia participación. Pero la Oligarquía y su dictadura militar se negaban en abrirle paso a los cambios democráticos.

En la década de los años 70 se incrementaron las exigencias de las mujeres  representadas en todas las organizaciones sociales populares de forma masiva, el pueblo en su conjunto  dio origen a una impresionante organización y movilización popular con fuerte componente femenino.

El nivel de acumulación de organización, movilización y accionar fue tan alto que nunca en la historia de las luchas sociales populares y  políticas fueron tan altas, contra la dictadura militar, que ésta no pudo sostenerse sin el uso de la fuerza, era insostenible. Estos enemigos del pueblo cerraron todas las vías llamadas pacíficas para que el pueblo salvadoreño transitara hacia  una democracia ampliamente participativa. La ruta hacia la guerra popular de autodefensa estaba planteada como la única alternativa para acabar con la dictadura militar de 60 años.

La guerra de contrainsurgencia y de agresión impuesta al pueblo salvadoreño por la dictadura y el imperialismo en los años 80 puso en grave riesgo la seguridad de miles de jóvenes con el reclutamiento forzoso.

En las nuevas condiciones de la guerra contra nuestro pueblo, las mujeres madres se vieron sometidas a nuevas y riesgosas tareas: tratar de proteger e impedir el reclutamiento de sus hijos como carne de cañón a una guerra injusta, y al mismo tiempo a soportar el incremento de los crímenes contra sus hijos, hijas y ellas mismas, cuyo número fue imposible contabilizar y por tanto, el dolor de las madres y familiares de asesinados y desaparecidos subió a niveles muy altos.

En esta fase de la lucha de las mujeres salvadoreñas fue muy necesaria la creación y surgimiento de nuevas formas de organización de nuestras mujeres, cuyos lamentos, como denunció Monseñor Romero, llegaron hasta el cielo. Fueron miles de niñas, adolescentes y jovencitas víctimas de violaciones de sus derechos; miles de ellas desaparecieron o fueron asesinadas de la forma más cobarde y salvajismo por los llamados cuerpos de inseguridad y el Ejército comandados por jefes militares asesinos disfrazados de escuadrones de la muerte. Fue una de las pruebas más duras y extraordinarias en términos de dolor, resistencia y al mismo tiempo de fuerza moral que enfrentaron miles de nuestras mujeres madres y familiares de las víctimas. No podemos olvidar nunca este nefasto episodio de crímenes de la dictadura militar en nuestro país, que exigió niveles de respuesta muy altos, en términos políticos, militares para enfrentarla, derrotarla y erradicarla para siempre, con la resistencia y la respuesta combativa de nuestras mujeres combatientes en los frentes de guerra popular.  Fue un difícil período político de casi 20 años que nuestro pueblo soportó con mucho coraje y dignidad. Jamás olvidaremos el acompañamiento y la solidaridad de la comunidad nacional e internacional.

Nuestras mujeres madres y familiares que soportaron los secuestros y desapariciones de sus hijas e hijos y otros familiares, también soportaron el alto precio que hubo que pagar con las y los combatientes caídos en combate.  Muchas madres campesinas y de otros sectores de la población civil, también sufrieron la caída de sus numerosos hijos, hermanos, esposos y familiares  reclutados  a la fuerza como carne de cañón para ir a la guerra injusta a disparar contra el mismo pueblo, muchos de los cuales, enviados al combate sin la debida preparación técnica, fueron víctimas para defender los interés de los grupos económicos y políticos dominantes de la dictadura militar. Miles de ellos cayeron sin que las familias pudieran darse cuenta;  las y los adultos víctimas de la represión, secuestros y desapareción, así como el desplazamiento de población a refugios dentro y fuera del país, estimularon la movilización y organización de las muchas mujeres desesperadas por la constante zozobra y la amenaza de perder a sus familiares.

Frente a este drama de dolor y de resistencia muchas de nuestras mujeres se las jugaron ante la necesidad de rescatar a sus hijos y familiares de las garras de la dictadura militar al servicio de los intereses de los ricos. Así surgen varias Asociación de Mujeres en los años de resistencia popular. Los nombres de COMAFAC, CODEFAM, COMITÉ DE MADRES Y FAMILIARES Y DESAPARECIDOS POLÍTICOS DE EL SALV. “MONS. OSCAR ARNULFO ROMERO”, se unieron a otros nombres de organizaciones feministas surgidos en esta fase de la lucha por los derechos de las mujeres, como: COMUS, ADEMUSA, ORMUSA, IMU, LAS MÉLIDAS, MSM, AMS, CEMUJER, etc.

Los nombres de las organizaciones, los nombres de compañeras, y la cronología de su surgimiento e incorporación puede ser precisado y ordenado correctamente, porque hasta este detalle  es importante para ser justos con las mujeres y sus organizaciones. Muchas de las mujeres de las Iglesias históricas tendrán que perdonarme por no mencionarles en estas apresuradas notas. Quizás en otro momento pueda reparar esta involuntaria falta.

El propósito de estas notas no es calificar o colocar a nadie en tal o cual orden o posición cronológica, surgidos después de los años ochenta. Estoy seguro que cada quien pondrá nombres y los datos, especialmente las compañeras  y al final tendremos una historia más incluyente que debe circular y darse a conocer en las actuales y futuras generaciones. Mi intención consiste únicamente en colocar en estas notas algo de la información que poseo. Estoy persuadido de la necesidad de rescatar la memoria histórica de manera objetiva, justa, sin arreglos de nada, sin acomodarla a intereses de grupo o persona alguna.

Hay nombres de mujeres que por estar vivas no se mencionan, pero se da por entendido que todas ellas son merecedoras del reconocimiento por su histórico papel jugado durante los años de abnegada y sacrificada lucha por los derechos de las mujeres, pero también por la lucha en todos los terreno que tuvieron que librar en contra de la dictadura militar, y por la democracia...  

En la actualidad, muchas  mujeres  revolucionarias, democráticas y progresistas están entrando a rutas importantes de su desarrollo,  lo que constituye el resultado de sus luchas históricas y para no pocas de ellas es un merecido reconocimiento a sus aportes personales y organizacionales, al sacrificio y dedicación que les ha permitido para  concretar y plasmar parte de sus reivindicaciones históricas,   destacándose  en importantes responsabilidades, cargos de elección popular en gobiernos municipales, Asamblea Legislativa, así como en Magistraturas y otros cargos públicos; así mismo,  en algunos  espacios políticos, en instancias de dirección de Partidos y Movimientos Políticos de Izquierda, de organizaciones del movimiento social y religioso progresista.

Algunos ejemplos de mujeres luchadoras en El Salvador

Para reflejar de alguna manera los impactos, en el plano nacional, de la lucha internacional de las mujeres organizadas del mundo desarrollado, será necesario hacer alguna incursión en la experiencia particular de la lucha histórica de las mujeres salvadoreñas desde principios del SIGLO XX.

Con el propósito de contribuir al análisis, me permito colocar algunos  nombres que van surgiendo en mi memoria, hechos y situaciones que deben tomarse en cuenta. Seguramente se concluya  que algunos casos no tuvieron nada que ver con los acontecimientos que dieron origen al día Internacional de las mujeres, pero estoy seguro de que sí hubo muchas situaciones y hechos que difícilmente podrían ignorarse como parte del mismo movimiento internacional.

  • JULIA MOJICA, luchadora revolucionaria destacada durante la década de años 20. Participante en las acciones combativas contra la dinastía de los Meléndez-Quiñónez. Durante varias pláticas con veteranos de la época (Miguel Mármol, Moisés Castro y Morales, Daniel Castaneda, entre otros), supimos que en 1921, junto con mujeres de los mercados de San Salvador Y Santa Tecla, Julia Mojica se puso al frente  en la conducción de las acciones de las  mujeres durante las movilizaciones de calle; en una de ellas se tomaron el puesto de Policía del Barrio El Calvario de la ciudad de San Salvador. Varios Guardias Nacionales salieron arañados o sangrando de la cabeza por los garrotazos de las mujeres indignadas. En 1922, igualmente, Julia Mojica dirige multitudinarias manifestaciones de mujeres en apoyo a la candidatura del pueblo, representada por el doctor Miguel  Tomás Molina. En una ocasión las mujeres fueron ametralladas por el Ejército, provocando una reacción  valiente de ellas que se lanzaron contra el primer regimiento de infantería. En 1932, durante la insurrección popular campesina, la costurera  Julia Mojica, en su calidad de militante del PCS jugó un importante papel arengando y movilizando a las mujeres trabajadoras a incorporarse a la lucha contra la dictadura militar de Maximiliano H. Martínez.
  • AMPARO CASAMALHUAPA, Una mujer un tanto sectaria y dominante pero al mismo tiempo revolucionaria. Originaria del municipio de Nejapa, se traslada a San Salvador, en donde se incorpora a las luchas sociales de su época.. Nació el 9-5-1910, fue Alumna del Profesor Alberto Masferrer, de quien heredó ideas progresistas. Su sensibilidad social la llevó a denunciar y enfrentarse contra las injusticias del régimen militar y tiránico. Junto con otras mujeres de su época, entre ellas Ana Rosa Ochoa, fustiga al dictador Maximiliano Hernández Martínez, razón por la cual le hace un juicio militar. Su condición de maestra y poseedora de dotes intelectuales le permiten escribir sus ideas progresistas, habiendo publicado en 1938 su libro en prosa “Joven Sembrador”.

En 1941 se casó con Alejandro Dagoberto Marroquín, acucioso investigador, profesor universitario, quien con posición política progresista lo lleva a ingresar al Partido Comunista en los años 40 del cual llegó a ser Secretario General.

En 1944 se ve obligada a marchar al exilio junto a su esposo Dagoberto. Su esposo debió asimilar la dureza de la represión y ponerse al frente del Partido, del  Comité Central y también del movimiento Unión Nacional de Trabajadores, UNT, del cual fue su primer Secretario General en mayo de 1944,  pero la represión y la persecución en su contra lo obligar exiliarse en territorio mexicano.  A su regreso al país en 1957, Dagoberto ingresó a la UES como docente, porque ya viene graduado de México, en donde labora como docente en Sociología. Según Daniel Castaneda, Dagoberto  regresó luego de 13 años de exilio. Marroquín era un buen investigador, un buen profesional, pero no tuvo las cualidades para hacerle frente a la represión como debía ser para un Secretario General del PCS. Cuando Marroquín regresa, lógicamente, no encuentra los espacios y el trato deseado, auque nunca llegó a convertirse en enemigo del Partido.

Esta relación política impactó mucho a Amparo Casamalhuaca, que  junto con su esposo, fijaron su residencia en las inmediaciones del parque Zurita, concretamente en la 10a. Avenida Sur, entre la 4a. y la 6a. Calle Oriente. El mismo Daniel y sobre todo Miguel Mármol, tenían una opinión sobre la compañera Amparo como una mujer muy imponente, con un carácter fuerte. El propio Dagoberto compartía esta opinión y no ocultaba el hecho de vivir bajo  ese incómodo pero inevitable dominio.

  • PRUDENCIA AYALA, era originaria de la ciudad de Sonzacate, del departamento de Sonsonate. Nació el 28 de Abril de 1885, ocho años antes que Farabundo Martí y el mismo año del nacimiento de Modesto Ramírez. Debido a su posición política progresista y de denuncia contra el régimen,

Prudencia fue  perseguida, amenazada varias veces y por fin encarcelada en 1919, fue en el pueblo de Atiquizaya. En algunas ocasiones se vio obligada a viajar fuera del país para evadir la persecución. En Guatemala fue encarcelada  y procesada por participar en un supuesto golpe de Estado. Fue invitada a participar en la constitución de la Federación Regional, según Miguel Mármol, pero no asistió. Según Ana Rosa Ochoa, Prudencia se  vinculaba a los círculos intelectuales no comunistas, a los llamados reformistas de José Luis Barrientos y de Luis Felipe Recinos, aunque no fue enemiga de los comunistas. En 1925 publicó su libro “Inmortal Amores de Loca”; en 1928 publicó “Payaso Literario en Combate”.

Fundadora y redactora del periódico “Redención Femenina”.

En 1930 se lanzó como candidata a la presidencia de la República, con su plataforma a favor de las mujeres. Antes de postularse como candidata, José Luis Barrientos la invitó a integrarse al Partido Proletario, y Alberto Masferrer hizo lo mismo para ganarla a la causa Laborista. Ninguno tuvo éxito. Coincidía con Masferrer en la lucha contra la proliferación de aguardiente. Se opuso a la libre circulación de aguardiente; defendió la libertad de culto y el reconocimiento de los llamados “hijos ilegítimos”. En este punto coincidían fuertemente con Ana Rosa Ochoa. Murió en San Salvador en 1936.

  • ANA ROSA OCHOA. 1897- 19- Veterana intelectual, luchadora feminista, revolucionaria desde los años veinte del  Su relación con el Profesor Alberto Masferrer le permitió  vincularse y   colaborar con la Universidad Popular fundada en 1919. Desde muy joven cultivó el estudio de la memoria histórica de los legítimos patriotas latinoamericanos: Simón Bolívar, José Martí, Benito Juárez y otros. Ejerció el periodismo desde una posición independiente, crítica del sistema político imperante. Asumió siempre una posición antiimperialista, antioligárquica, patriótica, defensora del principio de autodeterminación de los pueblos, defensora de los derechos  las mujeres.

A finales de los años veinte se convierte en la Secretaria Particular del Maestro  Alberto Masferrer, relación que mantiene hasta el fallecimiento de éste en 1933. Debido a su posición política de izquierda fue objeto de numerosas represalias policiales, desde las capturas y encarcelamiento ilegales, expulsiones violentas fuera del país y constantes amenazas a muerte.

En 1948, junto con Rosa Amelia Guzmán de Araujo, Matilde Elena López y otras, toma parte en la organización “Liga Femenina”, para tratar de encausar a las mujeres a la lucha por sus derechos, lo que equivalía a enfrentar, desde sus perspectivas, a la dictadura militar, desde Maximiliano Hernández Martínez, de 1931 a 1944; lo mismo a Osmín Aguirre y Salinas en 1944.45, a   Salvador Castaneda Castro en 1948, a Oscar Osorio a partir de 1950 y luego a José María Lemus, 1956-60. En 1956 participa en la creación de Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas, FMS, la primera organización femenina de carácter popular.

Como escritora, y dueña de una Librería,   Ana Rosa Ochoa escribió muchos artículos en defensa de las mujeres, de la legitimidad de sus hijas e hijos, independientemente fuesen casadas o no; publica en México en 1954 un libro titulado Perdigones Quemados, en el que por primera vez en nuestro país se hace una defensa de las teorías y valores del feminismo.

También publicó PATRIOTAS INDOAMERICANOS, numerosos artículos periodísticos sobre temas de historia, de intelectuales progresistas y contra los enemigos de la causa popular.

Ingresó fugazmente al PCS en los años cincuenta. Formó parte de una Célula de Obreras coordinada por Tula Alvarenga. En ella militaban compañeras sin ninguna formación política y no tenían criterios de selección de los materiales de estudio. A veces acordaban estudiar el editorial del Diario de Hoy de Napoleón Viera Altamirano, enemigo de los y las trabajadoras. Esta relación la fue orillando a dejar el PCS y mantener una posición independiente, pero revolucionaria.

Como dueña de la Librería Claridad, le permitió importar libros progresistas y revolucionarios. Amiga de muchos intelectuales jóvenes de varias generaciones incluyendo la Generación Comprometida de los años 50, de grupos de Teatro, de pintura, artistas progresistas en general, a quienes protegía, obsequiaba libros o los daba en consignación a sabiendas que no le pagarían, pero la satisfacía saber que servían a la causa.

  • ERCILIA VÁSQUEZ, “TÍA CHILA”, legendaria luchadora revolucionaria.

Una de las fundadoras de la organización revolucionaria, el “MR-2-4” en abril de 1959, la cual se convierte en una de las Columnas del FUAR, 1961- 64; activista de FMS disuelta en 1970; participante activa en los procesos de lucha política electoral desde 1966-67 con el PAR, pasando por el trabajo político organizativo del Partido Revolucionario, “9 de Mayo” , 1968-71; activista en el UDN, UNO, 1971-77; activista del Comité Provisional de mujeres Salvadoreñas surgido en 1975, el cual se transformó en AMPES después de los acontecimientos del 30 de Julio de ese año. Participante como miembra activa con el seudónimo de Gladis del Comité de Madres y Familiares de Presos, Desaparecidos y Asesinados Políticos “Mons. Oscar Arnulfo Romero”, a raíz de la captura y asesinato de su hijo Julio César Salazar Monroy 1982. Falleció el 21 de Noviembre del 2001, después de más de 40 años de lucha revolucionaria  activa.

  • FIDELINA RAYMUNDO, destacada luchadora popular contra la dictadura Militar, durante los años 40 a los 60, perseguida, encarcelada y exiliada en varias ocasiones. Fue una incansable organizadora  y orientadora de las mujeres, habiendo participado en la creación del Comité de Reorganización Obrero Sindical, CROSS, y algunos sindicatos o seccionales de ellos, apoyó desde afuera, la creación de  la LIGA FEMENINA en 1948- 50 y Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas en 1956. Al igual que el resto de dirigentas femeninas de la época, Fidelina fue una de las más entusiastas y decididas forjadoras de mujeres luchadoras revolucionarias, tanto en pro de los derechos legítimos de las mujeres como al lado del movimiento popular contra la Dictadura Militar.
  • LIL MILAGRO RAMÍREZ, (HAYDEÉ), lideresa revolucionaria del movimiento estudiantil universitario desde finales de los años 60. Participante en la organización “El Grupo” desde 1969, soportando la feroz persecución de los cuerpos represivos. En  1971 tomó parte en el secuestro del empresario Ernesto Regalado Dueñas (11-02-1971) y por los niveles de responsabilidad de dirección política del Movimiento, tomó parte en las decisiones del ajusticiamiento, el 14 del mismo mes. Participó en la creación del Ejército Revolucionario de Pueblo, ERP, el 02 de marzo de 1972. Secuestrada y desaparecida por la Guardia Nacional, bajo la Dirección del General Eugenio Vides Casanova.
  • NORMA GUIROLA DE HERRERA, del seno de una familia de tradición revolucionaria, participante en las luchas estudiantiles y políticos desde finales de los años 60, 70; tomó parte en las actividades y dirección de AMPES en el exilio, en Nicaragua durante la  primera mitad de la década del 80, así como en la fundación de ADEMUSA y del Instituto de la Mujer, IMU, en 1986. En el marco de la ofensiva del FMLN de noviembre de 1989, Norma y una sobrina suya fueron capturadas, torturadas y asesinadas por el Ejército dentro de las instalaciones del cuartel El Zapote.
  • Mélida Anaya Montes, Comte. Ana María:
  • Marianela García Villa
  • VIRGINIA PEÑA, Cmte. ROXANA, destacada dirigente y combatiente militar de las FPL, caída en combate en Chalatenango en 1986.
  • FEBE ELIZABETH VELÁSQUEZ destacada dirigente de la Federación Nacional de Trabajadores Salvadoreños, FENASTRAS y militante de la Resistencia Nacional, Asesinada en atentado con explosivos por los esbirros de la dictadura militar en 1989.
  • María Julia Hernández.
  • Matilde Elena López

CONTINUARÁ

  • Lilian Jiménez Leiva
  • Enma Guadalupe Carpio de Rosales

San Salvador, 08 de Marzo del 2003.   

 

       

Fuente:Portal Alba

 

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Hugo Rafael Chávez Frías

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