Se trata del Qhapaq Ñan, que fue la columna vertebral del imperio. En la Argentina pasa por siete provincias, recorre casi 119 kilómetros y conecta 32 sitios arqueológicos. La designación tiene importancia para el turismo y el desarrollo de las poblaciones locales.

No sólo en el Mundial de Brasil se plasman hoy los triunfos latinoamericanos. Muy lejos de allí, en Doha, Qatar, una cumbre de la Unesco declaró Patrimonio Mundial al Qhapaq Ñan, el sistema vial andino que es herencia de la época de esplendor del Imperio Inca. El camino recorre seis países, Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia. Los seis se unieron para hacer una inédita presentación conjunta que ayer recibió el apoyo internacional. La decisión fue unánime, por parte de los 21 integrantes del Comité de Patrimonio de la Unesco.

Lo que en términos poco académicos se conoce como Camino del Inca, tuvo en su apogeo una extensión de 30 mil kilómetros, que lo convirtió en la red vial más grande que haya construido el hombre premoderno. Hoy sólo quedan algunos vestigios, de los cuales 690 kilómetros forman parte de la presentación realizada por los países latinoamericanos y que fue reconocida por la Unesco, el organismo de las Naciones para la Educación y la Cultura.

De esa extensión, 118,5 kilómetros pertenecen a la Argentina, con distintos tramos que recorren siete provincias: Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza y Tucumán. “No es un camino continuado, sino trece tramos, con 32 sitios arqueológicos y 18 comunidades asociadas”, explicó a Página/12 Valeria Pelliza, subsecretaria de Desarrollo del Ministerio de Turismo. Para la postulación internacional, se unieron por primera vez seis países: Perú fue el que tuvo la iniciativa, en 2002, y luego se sumaron Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador. Desde hace más de diez años trabajan en conjunto en un proceso original y de innovadora cooperación regional.

Por la Argentina, participaron el Ministerio de Cultura de la Nación, a través del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Inapl), de la Dirección Nacional de Patrimonio, con la colaboración del Ministerio de Turismo de la Nación. Estos organismos se ocuparon de coordinar con las siete provincias involucradas y los seis países del área andina la elaboración del proyecto para la puesta en valor de este bien, ahora considerado de valor universal.

Los segmentos que se rescatan en este recorrido, en su mayoría, se mantienen con su estructura original: empedrados o con algún tipo de pavimentos. Otros quedaron sepultados por efecto de la erosión y algunos sufrieron los avatares del progreso y se conviertiron en rutas. Los lugares que recorre este itinerario, en la Argentina, no son demasiado conocidos. Entre ellos se encuentran las Escaleras de Quebrada Grande, en Jujuy; el Pucará de Aconquija, en Catamarca; el Volcán de Llullaillaco o Santa Rosa de Tastil, en Salta; el Complejo Arqueológico La Ciudadelita, en Tucumán; o Puente del Inca, en Mendoza.

El sistema vial andino fue designado en la categoría inédita de “itinerario cultural seriado de carácter transnacional”. Esta red vial era la columna vertebral del poder político y económico del Tawantinsuyo (Imperio inca), que conectaba varios centros de producción, administrativos y ceremoniales. “La designación legitima la condición de valor universal de cada bien. Pero por sí sola no resuelve los problemas de conservación, pero le otorga un valor de atracción turística, para lo cual es necesario hacer una inversión para su conservación”, consideró Pelliza.

La ministra de Cultura, Teresa Parodi, destacó que la declaratoria como Patrimonio Mundial “no sólo es una revalorización y fortalecimiento de la identidad y la diversidad cultural, sino que a la vez se convierte en una posibilidad para generar iniciativas de desarrollo local, que contribuyan a la conservación del bien, del medio ambiente y a la mejora de las comunidades” de las provincias involucradas. “El Qhapaq Ñan constituye el vínculo de las comunidades con su historia, con sus antepasados, con su territorio; además de ser elementos fortalecedores de la identidad cultural”, enfatizó. Por su parte, el ministro de Turismo de la Nación, Enrique Meyer, destacó que “ya en 2012 iniciamos un proyecto de fortalecimiento para potenciar el valor turístico, histórico y cultural de Qhapaq Ñan, con la firme convicción de que el turismo y la conservación son aliados estratégicos”, señaló.

“Uno de los principales aportes del Ministerio de Turismo fue el desarrollo de un plan de uso público, un instrumento de gestión para organizar, promover, regular y monitorear las actividades turísticas dentro del sistema vial andino, y el diseño de un manual de obras públicas turísticas para su puesta en valor. Ambos trabajos son inéditos y no sólo servirán de base para el desarrollo sustentable de estas zonas, sino que cnstituyen un modelo que puede ser aplicado a otros sitios del país”, destacó Pelliza.

“La visibilización que traerá aparejada esta nominación producirá una corriente de visitas que hará posible, en el mediano plazo, la aparición de prestación de servicios turísticos que, bien planificadas y gestionadas, generará trabajo digno e inclusión social a la población rural asociada a estos sitios”, concluyó Meyer.

Fuente: Página 12

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"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

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Correos del Sur Nº38