A propósito de la semana de la lactancia materna (natural), el MPPSalud ha desplegado una fuerte campaña acorde a la convocatoria de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La Humanidad por siglos ha sostenido la alimentación natural y sus ventajas tienen  referencias bíblicas.  Se ha mantenido como rasgo invariable de la cultura que la lactancia materna asegura un adecuado crecimiento y desarrollo en la primera infancia. La presión social, la intervención médica y de la industrias multinacionales “han forzado en la necesidad de apuntalar la alimentación en aquellos casos precisos de indicación médica, la introducción paulatina de leche de origen animal (vaca, cabra, burro), de productos semindustriales y finalmente de fórmulas  maternizadas completas de remplazo que se establecieron en el siglo XX, como centro de la problemática sanitaria la cuestión del abandono de la lactancia materna“ según una elíptica declaración de la OMS, que pone en duda si se rechaza o justifica la leche artificial. Los pediatras, autoridades de salud debemos ser más contundentes en nuestras prácticas, recomendaciones y campañas,  no solo para revalorizar las ventajas de la lactancia materna, sino evidenciar en el daño a millones de niños de los países pobres muertos por el uso o mal  uso de las leches artificiales.   

Aunque parecieran términos no relacionados, hospital y hospitalidad tienen raíces comunes. El concepto de hospital (hospicio, nosocomio o casa de salud) solía utilizarse con referencia al período en el que una persona permanecía en un hospital, cuando su concepto denotaba un recinto destinado al ejercicio de la caridad. En cuanto a la hospitalidad es una virtud de tratar bien con amabilidad al prójimo, del latín Hospitalitas que contempla asistencia, atención al que lo necesita. El punto en común parece que deviene de los “viajeros, visitantes”, o “pobres, enfermos, viudas o huérfanos peregrinos acogidos por el obispo”. Aunque el tiempo y la modernidad han distanciado los términos y para algunos parezcan antagónicas, ya que el hospital está relacionado a la ciencia de la salud/enfermedad y el segundo más a la gerencia del turismo o la actitud de un pueblo de acoger los visitantes. Estamos empecinados en la necesidad de humanizar la salud, encontrar en el hospital un lugar de acogida, de amabilidad, un lugar en tránsito hacia el buen vivir, en el proceso de recuperación de la salud.

Humanizar la salud es un desafío largamente anhelado de la ciencia médica, los planificadores de la salud y los pacientes. La preocupación supone aceptar un grado de (des)humanización de la práctica médica, que no puede separarse de la forma de organización de la institución ni mucho menos del sistema de salud imperante. Estos distintos planos del problema: lo humano de la práctica médica, el grado de organización institución y el sistema de salud dominante con leyes, reglamentos y políticas públicas del gobierno en el marco constitucional del país, son los ingredientes principales a resolver. La perversión en estos planos puede llevar a la “bestializacion” de las prácticas como el “ensañamiento” con un paciente moribundo en una terapia intensiva, o violencia de género en un parto, o la violencia institucional en un centro psiquiátrico u obligar pasar largas  colas para un examen de laboratorio, casi siempre de madrugada. La deshumanización es extrema cuando un paciente que se siente mal debe esperar una “clave” del seguro para ser atendido en una clínica privada, práctica prohibida en Venezuela,  o cuando el sistema público tiene el único tomógrafo dañado y el paciente debe acudir a pagar lo que no tiene en una clínica. O más perverso aún ciertos médicos que se niegan a recibir los estudios realizados en barrio adentro. Esta gama de problemas son solo ejemplos de lo cotidiano que le puede suceder a un paciente(caracterizado por la paciencia), que más bien es un ciudadano que tiene derechos y que el Sistema Público de Salud(SPS) está obligado a resolver.     

“El miedo nos amenaza. Si usted ama tendrá sida. Si fuma tendrá cáncer. Si respira tendrá contaminación. Si bebe tendrá accidentes. Si come tendrá colesterol. Si habla tendrá desempleo. Si camina tendrá violencia. Si piensa tendrá angustia. Si duda tendrá locura. Si siente tendrá soledad.” El fragmento del texto de Eduardo Galeano se escuchó de su propia voz, como homenaje  como Primer “ciudadano ilustre” del Mercosur realizado en el marco de la Cumbre de Brasilia. (Cita tomada de página 12)    

Con la revolución bolivariana, desde su etapa constituyente, se produce el retorno de la salud pública integral, donde la inclusión social, la salud como un derecho a la vida y la obligación del estado de garantizar los recursos presupuestarios, son sus ejes rectores. Con Barrio Adentro se comienza a diseñar una red de salud, como estrategia para la construcción del Sistema Público Nacional de Salud. Los sucesivos de planes de salud en revolución y en especial el Plan de Salud 2014-19, como plan indisoluble del Plan de la Patria diseñado por el comandante de la Revolución Hugo Chávez Frías, no solo establece la hoja ruta del proyecto, sino también la planificación minuciosa de los recursos para la ejecución del mismo. La visión estratégica del líder bolivariano ha estado expuesta, como toda obra humana, a aciertos y errores. Es necesario un balance autocrítico del camino recorrido, para identificar  acertadamente “las grietas del sistema”, entre ellas las fuerzas de la reacción al modelo que han encontrado nichos donde refugiarse y reproducirse, pero aún más relevante identificar lo que no hemos avanzado suficientemente en la aplicación del plan estratégico diseñado en el Plan Nacional de Salud.   

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº56