"Iba a presentar una denuncia contra el gobierno y apareció muerto, ya está, no hay nada que agregar”. Está el prejuicio, la prepotencia, la intención. Y una pauta de la monstruosidad que puede cometer la manipulación de la información y el “periodismo de guerra”, un concepto que inventaron los que lo ejercían. La afirmación del encabezado es un resumen de golpes bajos, inexactitudes y simplificaciones groseras. Es el único sostén de la hipótesis de que a Alberto Nisman lo mataron: un crimen virtual, sin rastros de asesinos, con presencias imposibles, sin datos ni motivo, crimen virtual, asesino virtual, pruebas virtuales. Solamente es una frase que busca la complicidad en el prejuicio: “iba a presentar una denuncia contra el gobierno y lo mataron”. No puede tener ninguna prosecución legal, solamente impacto político.