Me preguntan a veces por qué insisto en el tema de la niñez, habiendo otros tanto o más importantes en la agenda pública. Insisto, porque dudo de la existencia de una tarea más importante que poner en evidencia la situación dramática -y muchas veces trágica- vivida por millones de niñas, niños y adolescentes, aunque a algunas personas les parezca tediosa mi tozudez.

La Organización No Gubernamental Oxfam, la misma que en las últimas semanas había lanzado un demoledor informe sobre la desigualdad en el mundo,  ha quedado con  su otrora alta reputación por el suelo, tras un ataque sincronizado de la prensa hegemónica.

El pasado 26 de enero se cumplieron 40 meses de la desaparición forzada de 43 jóvenes estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero. Todavía no sabemos dónde están ni cuál haya sido la participación o la responsabilidad de los altos mandos policiacos y militares en este crimen de lesa humanidad.

Desde aquí no se percibe, pero la campaña de los medios contra Lula es fortísima. Similar a la de aquí contra Cristina Kirchner. Igual que aquí, a Lula le llovieron las denuncias de corrupción, no fue solamente una, fueron varias para crear un estado de denuncia permanente que causara la sensación de verdad implícita y consumada. Una detrás de otra, una peor que la otra, metiéndose en cuestiones familiares, igual que aquí. Todas ellas sin pruebas. Eligieron la del departamento en Guarujá porque en esa, por lo menos, existe el departamento, hay algo material que pueden llevar al circo de la corporación mediática. En las redes se produjo una verdadera batalla entre los que defendían y los que denunciaban. Los que defendían al ex presidente, escribían “muestren las pruebas”. Los que lo acusaban respondían “500 folhas”. El tribunal de Porto Alegre presentó la fundamentación de su horrorosa condena en una carpeta de 500 hojas, que finalmente asumía que todo ese palabrerío alcanzaba para sostener la presunción de culpabilidad (ellos hablan de “la convicción que surge de la cantidad de indicios”, no de las pruebas) y que esa presunción alcanzaba a los jueces para declararlo culpable.

Antes de todo, quiero aclarar que, pese a no ser argentino, viví en este país parte esencial de mis años jóvenes, de marzo de 1973 a julio de 1976. Que integré el grupo de la revista Crisis, he sido colaborador de La Opinión, y que hasta hoy tengo fraternos amigos, librero, mozo, peluquero y casa en Buenos Aires.

Frases

"Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano."

Hugo Chávez

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº88

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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