La agresividad y la reiteración de las amenazas del presidente norteamericano revelan una disposición a apelar a formas violentas de intervención en Venezuela. Para ello ha movilizado a todos sus aliados internacionales, especialmente en Europa y en América Latina. Conforme el gobierno de Trump se empantana dentro de EE.UU., se le vuelve más necesario apelar al chivo expiatorio de Venezuela.