Antes de todo, quiero aclarar que, pese a no ser argentino, viví en este país parte esencial de mis años jóvenes, de marzo de 1973 a julio de 1976. Que integré el grupo de la revista Crisis, he sido colaborador de La Opinión, y que hasta hoy tengo fraternos amigos, librero, mozo, peluquero y casa en Buenos Aires.

La Iglesia chilena es una de las más conservadoras del continente. Su participación en el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende la escoró más. Un tedeum en la catedral de Santiago elevó a los golpistas a la condición de salvadores de la cristiandad. Los escándalos durante décadas afectan a todas las congregaciones, ninguna está exenta de casos de violación a menores. Salesianos, maristas, dominicos, legionarios, jesuitas, Opus Dei. Existe un centenar de casos documentados.

El Ministerio de Defensa de la Nación acaba de sancionar una resolución que restituye la instrucción práctica con armas portátiles y calibre 22 a niños, niñas y adolescentes que cursan en los Liceos Militares entre el cuarto y el sexto año del secundario. La medida, deroga y modifica la totalidad de la normativa que desde 2010 hasta 2015 colocó estos institutos en el marco de la educación nacional pública de calidad, moderna y democrática, al servicio de la defensa nacional, y no de un sector marginal al verdadero desarrollo del militar profesional. Aquella restitución es solo una de una serie de peligrosas e irresponsables medidas relativas a la educación pública de niños y adolescentes en esos institutos. Mediante una fundamentación confusa, la decisión administrativa se opone además a la Convención Internacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes que prohíbe taxativamente el enrolamiento de niños y su preparación militar fuera de las escuelas militares propiamente dichas. 

8.500 vascos y vascas han estado en prisión, la mayoría por cierto, lejos de sus domicilios, en una estrategia también política, la del alejamiento.

El 2017 termina en la Argentina con otra pésima noticia que se suma a otras conocidas en las últimas semanas: el Tribunal Oral Federal Nº 6 de la ciudad de Buenos Aires le concedió el genocida y torturador probado y confeso Miguel Osvaldo Etchecolatz, ex Director de Investigaciones de la Policía Bonaerense, el beneficio de la prisión domiciliaria a causa de su "delicado cuadro de salud". El personaje de marras desempeñó aquel cargo entre marzo de 1976 y fines de 1977 y fue la mano derecha de otro asesino de triste memoria, el ex general Ramón Camps. En 1986 Etchecolatz (que actualmente tiene 88 años) fue sentenciado a 23 años de cárcel al ser hallado culpable de 91 casos de tortura. Después de la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en 2003 fue condenado por delitos de lesa humanidad en un juicio que se sustanció en el 2006 y donde fue el único acusado. En esa oportunidad se lo condenó a prisión perpetua por seis homicidios. Fue en el juzgado de La Plata donde se ventilaba el caso que un testigo presencial de sus crímenes, al albañil  Jorge Julio López, lo identificó como uno de los torturadores. En su declaración narró entre otras la siguiente escena: “La chica estaba casi a mi lado, en un camastro. Le habían tirado un baldazo con agua y Etchecolatz le pasaba picana...y ella le gritó: "Por favor no me mates, llevame presa de por vida pero dejame criar a mi beba"...y él le sonrió...y delante mío le pegó un balazo ahí mismo. Si la encuentran alguna vez, verán que la cabeza tiene dos agujeros, porque la bala entró por la nuca y le salió por el costado”. Conocida la sentencia, los fotógrafos advirtieron que el genocida había escrito el nombre de López en un pequeño papel, y también una orden: “secuestrar”. El mensaje fue a parar a manos cómplices y obedientes. Tres horas después, López desaparecía para siempre.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº67

 

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