En mi diócesis tenemos un campo de tres mil refugiados del Congo que hemos acogido, alojado y dado un terreno para sembrar y comer. Llegaron sin papeles y nadie se los pidió. Muchos países africanos reciben cientos de miles de refugiados. En Italia parecen haber entrado 52 mil en 2015. En África estoy hablando de cientos de miles. Huyen de un drama que a veces comprendemos sólo a medias.

Desde enero 2015 , unos 1.800 subsaharianos, sirios o bangladesíes han muerto en el Mediterráneo oriental, veinte veces más que el año anterior. Otros 40.000, según datos de Naciones Unidas, han logrado llegar a las costas europeas, a Italia o Malta, la mayoría después de ser auxiliados por buques militares o mercantes. Y muchos más —entre 100.000 y 200.000, según las fuentes— están esperando en Libia un barco de pesca, una lancha neumática, una patera, cualquier cosa que flote para recorrer los 300 kilómetros que les separa de la isla italiana de Lampedusa y del sueño europeo.

Se conoce científicamente que el avión comercial MH17, con 298 pasajeros a bordo, fue derribado por la metralla y (o) misil de un caza SU-25 que pertenecía a la aviación de Ucrania. Lo confirma de modo irrefutable el casco de la aeronave donde se ven los orificios causados por ésta. Lo que es de extraña sensación es que las potencias que poseen todas las evidencias existentes “aún no lo sepan”.

Aunque el respeto a los derechos humanos entraña verdades totales que cubren como un paraguas el comportamiento de los seres humanos independientemente de su civilización, raza, religión, pensamiento político o ideológico y sexo, tal acción como política de Estado dista mucho de un cumplimiento pleno en el planeta. Baste decir que fue apenas hace 70 años, cuando la humanidad pudo darse a través de la "Declaración universal de los derechos humanos" un estatuto que intenta "...el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana", como reza la magna proclama de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas en su preámbulo.

Ningún país en el mundo ha sido más solidario y humano con Haití que el nuestro, sobre todo en los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana y sus aliados en los que nos encontramos nosotros como Movimiento Izquierda Unida, MIU.

Frases

“La mejor defensa es el ataque, ¡la humanidad tiene que ir a la ofensiva!”

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº85

 

Descargar

 

 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

Descargar