Las comisiones de Presupuesto y de Derechos Humanos de Diputados presentaron un dictamen del proyecto de ley para crear una comisión destinada a investigar la complicidad de grupos económicos con la pasada dictadura militar en Argentina (1976-1983).

Esta iniciativa que ya tiene dictamen de otras comisiones de la Cámara de Diputados pasará a debate parlamentario, en momentos en que en el marco de los juicios que se realizan en todo el país contra los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura continúan surgiendo pruebas, ya sea en testimonios o en algunos archivos que se han encontrado últimamente como el del Ministerio de Defensa, de la complicidad de grupos económicos, entre ellos grandes dueños de medios de comunicación y otros.

Hubo acuerdo en las comisiones entre el oficialismo y fuerzas opositoras, como la Unión Cívica Radical y el Frente Amplio Progresista, entre otros.

La propuesta fue elaborada por el diputado oficialista Héctor Recalde y con este proyecto de ley se propone investigar e identificar a las empresas que no sólo colaboraron, sino que se beneficiaron en tiempos del terrorismo de Estado aplicado por el régimen militar y las consecuencias de la política económica de la dictadura, como sucede con el fuerte incremento de la deuda externa o la estatización de la deuda interna privada .

De la misma manera se investigarán las políticas, industriales, comerciales, financieras y monetaria. Si se aprueba la ley esto marcará un hito en la región, donde se conocerán no sólo a los responsables militares, sino civiles, que participaron y dejaron graves secuelas, que hasta hoy afectan a las naciones que vivieron dictaduras.

Las contribuciones, los aportes -en recientes informes sobre archivos desclasificados en España, se pudo advertir el apoyo de empresas y el propio Estado españoles a la junta militar argentina- así como cualquier tipo de apoyo y los beneficios que esto significó para los responsables, serán objetivo de la investigación.

El diputado Recalde recordó que presentó el proyecto en “búsqueda de memoria, verdad y justicia sobre el papel de los empresarios durante la última dictadura. Nada tiene que ver esto con los ‘linchamientos’ sino que es una investigación para saber quiénes colaboraron con la dictadura y desde qué empresas”.

Consideró también que se trata de "un derecho contra la amnesia, la mendacidad y la impunidad; porque busca que haya memoria, verdad y justicia".

En la provincia de Santa Fe, el juez federal Reinaldo Rodríguez procesó al coronel Jorge Roberto Diab subjefe del Destacamento de Inteligencia 122, y a diez policías en la causa que investiga el asesinato de once integrantes del movimiento guerrillero de los años 70 Montoneros ocurrido entre 1976 y abril de 1977.

Hay otros cuatro coroneles como Carlos Enrique Pavón y Roque Angel Martello, imputados también en la causa y detenidos, mientras la justicia busca a un prófugo.

Se les investiga además por su participación en operativos que eran presentados a la prensa como “enfrentamientos “, pero que las investigaciones judiciales se comprobó eran ejecuciones sumarias.

"En la época en que tuvieron lugar los hechos que se investigan, el régimen militar ejerció un dominio absoluto sobre la prensa, todo lo cual formó parte de las prácticas de ocultamiento" del terrorismo de estado y "la modalidad asumida de generar enfrentamientos inexistentes", sostiene el juez en la resolución.

Fuente: Contrainjerencia

El 11 de noviembre de 2003 a la una de la madrugada llegué a Illinois, Estado en el que resido desde entonces. Llegué en una camioneta Caravan repleta de indocumentados, la primera en ser entregada fui yo, a ellos aún les quedaba más de un día de camino para ser entregados a los dueños un campo de cultivo en Atlanta, Georgia, donde trabajarían como una de esas tantas cuadrillas de indocumentados que pueblan la nación estadounidense.

Llegué con el cuerpo lleno de tunas de cactus, resultado de mi travesía por el desierto de Sonora y Arizona cuando crucé la frontera de la muerte. Procedente de un país centroamericano llamado Guatemala. Llegué como la mayoría de espaldas mojadas: con una mano adelante y otra atrás y así sigo, en mi oficio de mil usos como lo fui en Guatemala desde niña.

Aquí me volví experta en limpiar inodoros, trapear pisos de madera y aspirar alfombras persas. En limpiar cuidadosamente cristales extranjeros, utensilios de plata y servir el vino francés en copas italianas. He conocido a cabalidad el significado y peso de las palabras: mansión, riqueza y desperdicio. Aquí he venido a conocer un mundo distinto al mío, al de periferia y pobreza extrema.

Vengo de un país en desarrollo que día a día se hunde más, y vivo en otro donde el capitalismo con todos sus estragos asoma en cualquier esquina. Con sus luces glamurosas que encantan la ensoñación de lo inverosímil, y también con la alcantarilla donde viven las masas indocumentadas al mandato del patrón anglosajón racista, explotador y señor.

Aquí he venido a continuar mi aprendizaje vivido en carne propia de, las humillaciones, la segregación y la injusticia. Llegué estéril, bregando mi realidad precaria desde niña, para enfrentarme sin armas a la realidad de indocumentada, latinoamericana y de piel oscura. Desconocedora del idioma inglés y de la diáspora. Así despojada de toda ilusión comencé mi andar de inquilina peregrina.

Un día, cansada de mi infortunio y de caer cada vez más y más hondo en el abismo sin fondo, de llorar la agriada desolación de la irrealización, de lamer la carne viva de mi abandono; en un último intento por rescatar la sonrisa sincera de la niña heladera, comencé a escribir. Así y ahí comienza la historia de lo que hoy es Crónicas de una Inquilina.

Pertenezco a la generación de la desmemoria por eso desconozco de tantas cosas que para otros ya son agua pasada, crecí vendiendo helados en un mercado sin oportunidad para leer, sin tiempo para realizar mis tareas escolares y vivir una infancia tranquila y de alegría. Mi experiencia es de trabajo como mula de carga a lo largo de mi vida, soy entonces la realidad de un pueblo proletario, obrero y campesino, de la cual no me avergüenzo y es mi honra y por eso camino viendo de frente con la dignidad que da tener los pies descalzos.

Soy la realidad de la indocumentación que viven millones en este país. Y no lo escondo y tampoco le falto el respeto. Soy.

Desde esta experiencia he adquirido una maestría en discriminación y racismo. También desde esta ignorancia de pueblo desinformado y crecido en la negación de oportunidad me he ido nutriendo en la curiosidad autodidacta; lo mío es dudar, preguntar, no quedarme con la primera respuesta y saltar obstáculo tras obstáculo que me pone la adversidad en el camino para reforzar mi temple de arrabal, de extranjera y de indocumentada.

Con la autoridad que me da pertenecer a la generación de la desmemoria, a la infancia crecida en la pobreza extrema, a la realidad del andar indocumentado y a la vigencia de post frontera, escribo artículos de opinión. No me intimida no tener títulos universitarios y no tener la capacidad para debatir mi sentir y mi pensar, con tono fino y moderado ganado en maestrías y doctorados.

Yo escribo desde mi experiencia de clase, desde mi realidad y para nada me interesa aparentar. Qué bueno que otros han podido prepararse y cuentan con la educación superior, pero qué mal que ese privilegio no lo utilicen para honrar la venia. Para libertar, para ser voz, para unificar, para ser parte del cambio. Qué mal que esa oportunidad la desperdicien para el exclusivo beneficio personal.

¿De dónde viene mi fuerza bizarra? De mi arrabal, de la adolescencia precaria, de la inestabilidad emocional, del estigma por haber crecido en una periferia “violenta” para la sociedad, del señalamiento por ser vendedora ambulante, de mi invisibilidad como limpiadora de casas, de mi inexistencia indocumentada

Escribo desde ahí, desde la avenida donde deambulan las funestas espaldas mojadas. Desde la mano de obra barata. Desde el acento extranjero. Desde la desmemoria. Desde la lucha constante por tratar entender por qué la dejadez nos aniquila y la mezquindad nos gobierna.

El por qué de la explotación, de la avaricia, del silencio. Y un río de indignidad se apropia de mis venas: entonces escribo. En las letras he encontrado mi razón de ser, son mi oxigeno, mi voz, mis cinco sentidos, mi irreverencia y mi denuncia. Jamás imaginé que la emigración me haría escribir, al principio como canalización de complejos personales de vaivén fronterizo y se ha ido tornando en responsabilidad de denuncia social.

Por eso, porque estoy realizando lo jamás soñado y que le da razón de ser a mi existir, crece el compromiso de corresponderle a la vida con mi denuncia desde mis circunstancias y mi espacio. Yo quiero que usted tenga claro que cuando lee un artículo mío, está leyendo la letra de una limpiadora de casas, de una vendedora ambulante y de una emigrante indocumentada. No pretenda encontrar adornos, palabras rebuscadas y expresiones auténticas de eruditos, lo mío es el habla mundana de los mercados populares, de los barrios marginados y de los pueblos en tribulación. Lo mío es el sudor de las parvadas que emigran para dejar la vida en el desierto, en los muros fronterizos. Lo mío es el silencio sombrío de la post frontera. Y cualquier día puede ser también, el silencio de la deportación.

Este artículo tiene su razón de ser, y no para contar de mi experiencia migrante sino para agradecer a quienes confían en mi letra, mi denuncia, mi palabra intrépida, en mi esencia mundana, y en mi raíz de arrabal rechazado. En mi experiencia indocumentada y en mi voz de pueblo golpeado. En mi visión de segregada. Y en mi andar de espalda mojada. A ustedes que han abierto sus puertas cuando yo me he acercado a preguntar por una oportunidad. Este artículo es un descanso bajo la sombra de un amatón, para tomar aire, admirar el paisaje y recuperar fuerzas para continuar.

Gracias por el respaldo tenaz a Resumen Latinoamericano (Argentina) por darme la oportunidad de ser una de sus corresponsales en Estados Unidos. A Rebelión (España), Adital (Brasil) La Haine (España) Tercera Información, (España) Columna Digital (Chile), El Ciudadano (Chile) El Progresista (Puebla, México), Dossier Político (Sonora, México), Zona Crítica, (Tlaxcala, México), Página Digital (Argentina) por la llaneza, el abrigo, la confianza y mis letras. Recientemente abrieron sus puertas a esta expresión de proletaria indocumentada: Aporrea, y Alianza Alba (Venezuela) agradezco la oportunidad. También gracias a los medios independientes que comparten en sus espacios mis artículos tomados de los Portales mencionados.

Mi reverencia y mi infinita gratitud a la Chicharra Numen por entender los estragos de una mente trastornada y seguir ahí a pesar de los inviernos, con su canto atronador que hace de cualquier enero un agosto de canícula y girasoles.

Me llamo Ilka Ibonette Oliva Corado, nací en Comapa, Jutiapa, crecí en Ciudad Peronia y soy Crónicas de una Inquilina. Una inmigrante indocumentada con maestría en discriminación y racismo.

Fuente: Rebelión

50 días se cumplen este viernes de la desaparición de los 43 jóvenes mexicanos, estudiantes de la Escuela Normal Rural de la población de Ayotzinapa, en Iguala, estado de Guerrero. Aún se desconoce dónde están y sus condiciones. Los familiares demandan respuestas y, mientras tanto, la postura tambaleante y silenciosa ante esta situación invade al gobierno mexicano, las corporaciones mediáticas y a los organismos internacionales dedicados a hacer valer los Derechos Humanos.

No se sabe del paradero de los estudiantes desde el pasado 26 de septiembre. Sólo se conoce que ese día un grupo de estudiantes fueron blanco de ataque y de represión de la policía de Guerrero, acción en la que además resultaron asesinadas seis personas. De acuerdo con las denuncias e investigaciones preliminares los hoy desaparecidos fueron entregados al grupo criminal Guerreros Unidos.

Por el hecho fueron detenidos recientemente, el que fuera entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y a su esposa, María de los Ángeles Pineda, señalados por la justicia mexicana como: autor intelectual y cómplice, respectivamente.

El pasado 7 de noviembre, en una conferencia de prensa, el titular de la Procuraduría General de la República mexicana, Jesús Murillo Karam, relató que de acuerdo al testimonio de tres hombres que fueron detenidos por el caso, los 43 estudiantes fueron asesinados.

"No tengo ninguna duda de que allí hubo un homicidio masivo, ¿qué tengo que hacer ante esa certeza? Identificarlos", señaló el fiscal general al presentar una reconstrucción de los hechos que incluyó un video con imágenes del lugar donde presuntamente fueron arrojados los cuerpos, un vertedero del municipio de Cocula.

"Los quemaron con todo y ropa y los enterraron con todo y ropa", dijo Murillo quien aclaró que los jóvenes fueron detenidos por policías corruptos, entregados al crimen organizado y asesinados por unos sicarios.

Sin embargo, tras estos detalles, el fiscal aclaró que la investigación sigue abierta y se seguirá considerando a los 43 estudiantes normalistas como desaparecidos.

30 fosas comunes puestas a un lado

Lo ocurrido con los estudiantes (todos provenientes de sectores más pobres de México) y lo que ha salido a la luz pública tras las limitadas acciones de búsqueda, como por ejemplo el hallazgo de fosas comunes, alrededor de 30, cuyos cuerpos no están identificados, han quedado en meras notas restringidas a señalar que los cuerpos encontrados, afortunadamente, no son de ninguno de los 43 estudiantes. No existen respuesta a esas interrogantes, y las demandas de medios y de organismos de los Derechos Humanos tampoco se han hecho sentir.

Tras más de siete semana de la desaparición de los jóvenes mexicanos, fue cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) decidió "supervisar" la creación de un Grupo Interdisciplinario de Asistencia Técnica, condicionadas en medidas destinadas a la búsqueda de personas desaparecidas, líneas de investigación y un programa de atención a víctimas, las cuales no estarán limitadas al caso de los estudiantes desaparecidos.

"Por la defensa de los derechos humanos en el hemisferio", es el slogan de la CIDH, organismo que tiene como tarea la promoción y protección de los derechos humanos en el continente americano. Sin embargo, no fue hasta este jueves que decidió prestar "asistencia técnica" a lo que ocurre en el país azteca.

El embajador de México ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Emilio Rabasa, dijo este jueves -en entrevista concedida al Grupo Televisa, monopolio de medios de comunicación y uno de los principales participantes de ese negocio en el mundo- que el grupo de la CIDH se mantendrá por seis meses, lapso que será prorrogable, y que cada acción estará sujeta a protocolos internacionales, estándares y buenas prácticas, lo que servirá, según Rabasa, para ir "transparentando la acción del Estado Mexicano" y convertirse en "ejemplo" para el continente.

En sus declaraciones al Noticiero de Televisa el representante del gobierno mexicano no condenó el hecho ocurrido con los estudiantes ni con las fosas comunes encontradas.

El silencio corporativo de los medios masivos de comunicación, la falta de voluntad, de responsabilidad, y las desvinculaciones del verdadero rigor profesional que debe ejercer el Estado como garante de los Derechos Humanos de su población sobre este lamentable suceso que ha destapado al menos otros 30 casos más con las fosas comunes descubiertas, son los elementos que por ahora signan estos acontecimientos.

Fuente: AVN

Las estadísticas criminales México son impresionantes. Los servicios especiales norteamericanos hacen lo que quieren en territorio mexicano, carentes totalmente de restricciones. Muchos mexicanos perciben esta situación como una ocupación. Se trata de justificar esta práctica por la necesidad de luchar contra el tráfico de estupefacientes aunque los especialistas norteamericanos no han logrado ningún éxito significativo que reconocer. El flujo de estupefacientes hacia Estados Unidos está en alza.

El ex presidente mexicano Felipe Calderón prometió corta vida a los narcotraficantes y liquidar para siempre el narco negocio. Según datos oficiales, alrededor de 103 mil personas fueron asesinadas durante su período. El actual presidente Enrique Peña Nieto tiene catorce meses en el cargo y los narcotraficantes ya han asesinado por lo menos 24 mil personas.

Los tiroteos, las decapitaciones, los cuerpos descuartizados y las represalias contra las mujeres y los niños se han convertido en rutina. Videos de los crímenes cometidos se publican en Internet con el objeto de amedrentar.

La expansión del terrorismo de la droga en México se compara a lo que fue en Colombia. No es por casualidad que siguiendo el consejo de la embajada norteamericana en México, el presidente Enrique Peña Nieto contrató al general colombiano Oscar Naranjo para ser su máximo asesor en materia de seguridad exterior y que sabe combatir el narcotráfico. La publicación mexicana La Jornada describió al general como "un artículo de exportación norteamericana para América Latina." Naranjo alcanzó cierta notoriedad como uno de los que organizó a los grupos de auto defensa para combatir a las guerrillas. Por lo menos unos siete mil policías y militares han hecho cursos de entrenamiento con instructores colombianos aprendiendo a luchar las guerras sin ley.

A fines del mes de septiembre, en el pueblo de Iguala a unos 180 kilómetros de Ciudad de México, 43 estudiantes normalistas llegaron en autobuses para iniciar una protesta contra la reforma educativa y los planes para cerrar las escuelas primarias para pobres. Fueron rodeados por la policía y luego conducidos hacia los cerros y aparentemente masacrados. La cifra de muertos fue de seis muertos y veinte heridos.

Cuarenta y tres (43) estudiantes fueron detenidos y su destino es aun desconocido.

Los maestros fueron los primeros en tocar la alarma. En un comienzo, el gobierno central trató de utilizar las querellas locales como explicación y volcar la culpa a los poderes locales –José Luis Abarca, alcalde de Iguala y el entonces gobernador del estado Guerrero, Ángel Aguirre. No lo consiguió. Emergieron hechos imposibles de ocultar. El operativo contra los estudiantes fue ejecutado bajo las órdenes del alcalde de Iguala quien deseaba que los "elementos subversivos" de la escuela normal recibieran una lección. La policía también recibió órdenes de parte de la esposa del alcalde, María de los Ángeles Pinera Villa, que es miembro de una familia con reconocidos vínculos con el cartel de Beltrán Leyva. Pineda actuó como enlace con el cartel denominado "Guerreros Unidos" el cual pagaba entre 200 y 300 mil dólares por protección. Una gran parte de esta suma se destinó para la campaña pre electoral del gobernador de Guerrero asociado al cartel.

Según una de las versiones de los hechos, se le habría solicitado a los Guerreros Unidos que resolviera el problema de los estudiantes. Mientras las operaciones de búsqueda y rescate continuaban en Iguala, docenas de enterramientos de meses y años de antigüedad fueron encontrados.

El proceso de exterminio en masa no sufre tropiezos en el territorio mexicano. El cartel prefiere ocultar los cadáveres en rellenos sanitarios de la ciudad. Los cadáveres hallados por los investigadores todavía están sin identificar.

El jefe del cartel, Casarrubias Salgado y algunos cómplices, incluyendo policías, apresuraron los procedimientos investigativos cosa que hizo huir al jefe de la policía, al alcalde y a su mujer. El gobernador de Guerrero renunció.

Con el objeto de ejercer control sobre la situación en Iguala y áreas pobladas vecinas, el poder central convocó a los organismos de seguridad pero las tensiones siguen intensificándose. El pueblo de México está preocupado. Es destino de los estudiantes aun se desconoce. El gobierno asegura que los estudiantes son mantenidos en una prisión secreta del cartel. Sostiene que su liberación es cuestión de tiempo, pero blogueros mexicanos no lo creen, piensan que los estudiantes están muertos desde hace un mes. El presidente Peña Nieto alarga las cosas con el objeto que se enfríe la indignación. El presidente se reunió con los familiares de los estudiantes durante seis horas para que ellos expresaran sus opiniones y les prometió una solución rápida con un final feliz.

Hay otros eventos que habría que agregar a lo que sucedió en Iguala. Los cuerpos carbonizados de cuatro tejanos fueron encontrados en el estado de Tamaulipas. Los norteamericanos viajaron a México de vacaciones a comienzos del mes de octubre. Los cuerpos estaban carbonizados y tenían disparos de escopeta a la cabeza. Según algunos testigos, los jóvenes fueron detenidos por miembros del Grupo Hércules, unidad policial que brinda seguridad al alcalde de Matamoros, Norma Leticia Salazar. Representantes del Consulado de Estados Unidos y del FBI participaron en la búsqueda.

El estado Tamaulipas se destaca como el primer estado del país cogido en el puño de hierro del crimen organizado vinculado al narcotráfico. El terror continúa desatado en México.

Un país se degrada si no tiene ley y orden. Washington no necesita un México fuerte e independiente. Actualmente a México se le señala como estado fallido.

Muchos mexicanos todavía recuerdan al ex Presidente Lázaro Cárdenas, líder sin par del país.

Durante su mandato (1934-1940) se adoptó una ley que permitía al gobierno nacionalizar compañías extranjeras. En el año 1938 a pesar de la dura resistencia que opusieron Gran Bretaña y Estados Unidos, las compañías petroleras fueron expropiadas para establecer la empresa estatal PEMEX. Después de Cárdenas no ha habido líderes verdaderamente nacionalistas en México capaces de ofrecer resistencia a Estados Unidos. Muchos presidentes mexicanos llegan al poder en brazos de la CIA. Un buen ejemplo es la operación LITEMPO. Winston Mackinley Scott, funcionario de la Agencia Central de Inteligencia, sirvió como jefe de la estación de la CIA en Ciudad de México desde el año 1956 al 1969. Mackinley montó una operación para captar agentes y colaboradores logrando entonces hacer presidente a Adolfo López Mateos como también a Gustavo Díaz Ordaz y a Luis Echeverría. Le gusta auto denominarse como el Procónsul de Estados Unidos en México. Desde entonces nada ha cambiado excepto la creciente dependencia política y financiera de los presidentes mexicanos de Estados Unidos. Estos eventos aparecen descritos en el libro de Jefferson Morley titulado Our Man in Mexico – Winston Scott and the Hidden History of the CIA – Nuestro Hombre en México – Winston Scott y la Historia Oculta de la CIA.

Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, todos ellos, son héroes de seriales pro norteamericanas.

Otros, especialmente aquellos que propagan opiniones populistas, son rechazados por Washington, por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador, dos veces candidato presidencial los años 2006 y 2016.

Los presidentes mexicanos controlados por Estados Unidos no son capaces de poner fin al tráfico de estupefacientes.

La economía fantasma norteamericana necesita de la afluencia de los dineros de la droga y por supuesto que nadie va cortar este flujo.

Pero, el desbocado narcotráfico ha comenzado a sufrir algunos tropiezos en la vía. La desaparición de los estudiantes en el estado de Guerrero, con la investigación aun en marcha, se ha convertido en una nefasta y sombría página en la historia contemporánea de México.

Nota.- Sus comentarios y opiniones acerca de este artículo serán bienvenidos en

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Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

Fuente: Aporrea

Un crimen incalificable, y a más de un mes de haber sido perpetrado NO HAY UN SOLO DETENIDO. ¿Cómo es posible que un estado que cuenta con un formidable aparato de seguridad no pueda identificar siquiera a un responsable de tamaña barbarie? Así como todos fuimos Tlalelolco en la masacre de los estudiantes mexicanos que tuvo lugar el 2 de Octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, ciudad de México, la masacre de Ayotzinapa nos interpela a todos, nos agrede a todos y no puede caer en el olvido, ni sus autores intelectuales y materiales escudarse en la impunidad.

Nos llena de rabia el maldito doble rasero del imperio y sus secuaces; de Estados Unidos y sus lacayos europeos, que si algo muchísimo menos grave que el monstruoso crimen de Ayotzinapa hubiera ocurrido en Cuba, Bolivia, Ecuador o Venezuela habrían descargado toda su artillería mediática, política, económica y diplomática contra estos países, denunciando la barbarie cometida ante las cortes y organismos internacionales, exigiendo la pronta identificación y castigo de los culpables, la depuración de las fuerzas policiales y militares involucradas e imponiendo sanciones durísimas por tan aberrante violación de los derechos humanos. Pero como eso tuvo lugar en México y como el gobierno mexicano es una pieza estratégica en la configuración de la siniestra Alianza del Pacífico inventada por Washington para contener la creciente influencia de China en América Latina entonces la prensa de la derecha cierra sus ojos, los gobiernos de Estados Unidos y Europa miran para otro lado y se convierten de hecho en encubridores y, por lo tanto, en cómplices de un crimen horrendo.

Horrendo por la forma en que fue perpetrado, horrendo por el carácter de sus víctimas, horrendo por la metodología para deshacerse de esos cuerpos y por el infinito dolor infligido a sus familiares. En la matanza de Tlatelolco los muertos fueron subrepticiamente recogidos en camiones de basura para posteriormente ser incinerados; sólo unos pocos pudieron ser rescatados antes de la "limpieza" dispuesta por las autoridades. El número de las víctimas jamás pudo ser confirmado oficialmente, pero observadores imparciales coinciden en que su número se empinaría por arriba de los trescientos. En Ayotzinapa la historia vuelve a repetirse, pero con una diferencia: al menos sabemos que son 43 los valientes jóvenes que han sido desaparecidos. Pero hay fosas comunes que se descubren por aquí y por allá y que hablan de un terrorismo de estado de tenebrosas ramificaciones y cuyos crímenes recién comienzan a salir a luz. Desgraciadamente, Ayotzinapa parece ser tan sólo la punta de un lúgubre iceberg.

Fuente: TeleSur

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº73

 

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