En la película The Hangover ("La resaca" "Estar Curdo -México-" -o, más en criollo, "El ratón"-, título que fue traducido en Latinoamérica como ¿Qué pasó ayer?), unos invitados a un matrimonio han vivido una extraña aventura, junto al novio, y han olvidado al día siguiente todo lo ocurrido debido a la mezcla de alcohol con una potente droga. Los amigos se sienten aturdidos y desconcertados, pero en realidad lo que hubo fue una gran confusión (o una serie de confusiones), y aunque en la circunstancia unas cuantas cosas cambian, todo acaba en un final feliz. Mañana (hablamos del tiempo histórico) sucederá lo mismo con relación a la "semana de la OEA" que culminó con la reunión del Consejo Permanente efectuada ayer (escribimos esta nota el viernes 24 de junio). Voy a explicarme.

El presidente Nicolás Maduro ha probado reiteradamente su voluntad política de defender la democracia y las conquistas sociales chavistas frente a la caída de los precios del crudo y la guerra de “cuarta generación” lanzada por el Comando Sur del imperio. Ha sido también persistente y paciente en la búsqueda del diálogo con todos los sectores del país, incluida la oposición, siempre sobre la base del respeto a la soberanía de Venezuela. En la patria de Bolívar y Chávez, uno comprueba que esos esfuerzos del presidente coinciden con el sentir de la mayoría si se aplica a recoger el criterio de los venezolanos.

El escandaloso affaire del ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo no debe apartarnos del examen del proceso de reorientación de la política nacional y nuestro rápido regreso al estatus semicolonial.

Otra vez la sociedad mexicana se encuentra conmovida e indignada. Cuando Atyozinapa y sus mártires siguen arrinconados en la impunidad, la violencia estatal, ese terrorismo forjado en las alturas del Palacio Presidencial y expandido como reguero de pólvora por cada una de las gobernaciones, vuelve a cantar presente. En esta ocasión como ocurriera con los 43 normalistas secuestrados y desaparecidos en Iguala, la masacre, esta vez en Oaxaca, tiene nombres y apellidos, y siempre terminan en ese personaje al que impúdicamente algunos mandatarios del continente siguen calificando de “demócrata”: Enrique Peña Nieto.

Única, sin antecedentes en su oscura historia de 68 años de sumisión a la política y a los intereses de Estados Unidos y de las grandes transnacionales, es el desagravio de la OEA a la República Dominicana, por su cómplice silencio ante la invasión de la infantería de marina estadounidense para contener la reacción del pueblo en apoyo al movimiento que en abril de 1965 impulsó el coronel Francisco Caamaño para restituir en el poder al derrocado presidente Juan Bosch, conocido y querido en Venezuela donde vivió parte de su largo exilio.

Frases

"Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes".

Antonio Gramsci

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº103

 

Descargar

 

 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  3. Julio 2019.

 

Descargar