A través de esta carta expreso mi condena inequívoca de Amnistía Internacional con respecto a su papel desestabilizador en Nicaragua, mi país de nacimiento.

Lamentablemente  lo que ocurre en México desborda todos los límites. Todas las formas de agresión al ser humano. Se violan en esa importante y querida nación todos los derechos: la vida, la seguridad personal.

La Unión Europea adoptó el 2017 medidas contra Venezuela. Presuntamente “preocupada” por supuestos derechos humanos se sumó a la imposición de medidas contra este país. Aplicó sanciones que, a juicio de la UE, solo dañan a Maduro y no a la población venezolana. En enero hubo nuevas condenas y, hace unos días, se anunció una ayuda humanitaria por 35,1 millones de euros. El objeto: auxiliar a los refugiados venezolanos. El comisario europeo de Ayuda Humanitaria declaró: “…no podemos permanecer como espectadores de esta tragedia humanitaria…”

Un millón ciento veinte mil inmigrantes se han convertido en una banderilla que escuece el racismo y chovinismo que padecen muchos chilenos por la brutal ignorancia en que los ha sumido el sistema. Aquellos que reaccionan ante la inmigración en una forma que nos avergüenza -al explotar su trabajo con salarios viles, esquilmarlos con el alquiler de viviendas miserables o humillarlos por el color de su piel-, ignoran que, en cambio, la migración chilena recibe un trato digno en los países donde viven, trabajan y educan a sus hijos.

Que frustrante y absolutamente decepcionante han resultado las actuaciones del nefasto secretario general de la OEA, Luis Almagro. Patéticos y anodinos son los países que le han dado cuerda al loco (porque no actúa solo), principalmente la extrema derecha continental, agrupados bajo la logia neofascista de la Alianza del Pacífico.

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº77

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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