“Yo no estoy preso, soy un rehén político”, reconoció el ex presidente Lula cuando el presidente del Tribunal Supremo de Justicia anuló el jueves el dictamen de su colega del TSP que lo ponía en libertad. La figura del rehén político fue muy utilizada durante las dictaduras. Ya no hay más dictaduras como las de antes. Los militares no toman el poder. Pero a falta de militares, se manipula la información y a jueces y fiscales.