Cuando la justicia les pisa los talones buscan el refugio de un acuerdo de paz.

La guerra contra Venezuela continúa por todos las vías. El miércoles 5 se desarrollaba una reunión del Consejo Permanente(CP) de la pestilente OEA con el fin de tratar lo que llama la crisis migratoria en ese país. Venezuela, el tema que obsesiona al fantoche Luis Almagro secretario general del organismo y a otros de los miembros del obsecuente Grupo de Lima(GL), como si no hubiera tantos apremiantes problemas sin solución en América Latina y el Caribe. En los países del GL decenas y decenas de millones pasan hambre, sufren analfabetismo, se ven forzados a emigrar, son víctimas de una crisis de salud pública de grandes proporciones, los jóvenes –sin educación ni trabajo digno- carecen de toda esperanza, flagelos agravados escandalosamente por el modelo neoliberal. Pero eso no preocupa a la OEA ni a los gobiernos del GL.

Tal vez Ricardo Mora pensó que matar a un campesino no tendría consecuencia, que contratar a un grupo de hombres y encargarles el asesinato no sería más un trámite para un terrateniente como él. ¿Quién pediría justicia? ¿Quién la impartiría?

1 Mañana, 4 de septiembre, se cumple un mes del magnicidio frustrado del 4 de agosto en la avenida Bolívar. Para mí lo ocurrido en la tarde de ese día fue algo de mucha trascendencia. Fue una acción terrorista de proporciones incalculables, ya que el propósito que la inspiró fue la consumación de una masacre, el descabezamiento del gobierno y del Estado y la caotización del país. Que esté claro: el objetivo no solo era el asesinato del presidente Nicolás Maduro –de por sí extremadamente grave e inusual en la política venezolana–, sino la eliminación salvaje, fascista, de la democracia y de la convivencia civilizada.

Lula estaba condenado de antemano. Lo sabía desde que fue llamado a declarar por primera vez ante el juez Sergio Moro por el caso del triplex que le atribuye en Guarujá. Lo sabía desde que Dilma Rousseff fue destituida por una cohorte de diputados y senadores que invocaron a Dios y la Biblia más que a razones jurídicas o criminales.

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº77

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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