Los nicaragüenses tenemos una gran responsabilidad con nuestro país. Podrán decirme que ese es el primer deber de todo ciudadano en beneficio de la tierra que lo vio nacer y tienen razón, pero en nuestro caso particular tenemos que reconocer que esa responsabilidad es mayor porque somos, a pesar del crecimiento económico tan bonito que teníamos hasta antes del 18 de abril, un país inmensamente empobrecido por las tragedias infringidas por la naturaleza y por la naturaleza de nuestra propia mano contra la nación.

No podemos evitar lo que las torrenciales lluvias, lo que nuestros océanos, los volcanes, la tierra, y los aires puedan hacer contra nuestro terruño, pero sí podemos esforzarnos para que la reacción de la naturaleza contra nuestras agresiones hacia ella sea menos dolorosa y eso está en nuestras manos asumiendo conscientemente un compromiso con el medio ambiente para que el país no siga siendo depredado por sus ciudadanos.

Cada vez que un fenómeno natural reacciona contra lo que hacemos al país, contra el ambiente que Dios creó a los nicaragüenses, las pérdidas en vidas humanas se cuentan por miles y lo material se cuantifica en millones de dólares y en décadas de atraso para países pequeños como el nuestro, a lo que hay que sumar las guerras, que en muchos casos nos las inventamos porque no fuimos capaces de considerar que la tolerancia y el diálogo valen más que cualquier expresión bélica.

Cuando yo hablo de responsabilidad para con nuestro país hablo ampliamente considerando que la acción es un deber y un derecho, siendo el deber la ruptura con la norma histórica de la confrontación que nos hemos impuesto y la paz el derecho, sobre todo cuando hay amenazas evidentes que apuntan a nuestro futuro que de materializarse afectaría a todo el país lo que es sumamente grave porque nos tiene en una desaceleración económica que debemos parar para que no siga deslizándose hacia el abismo.

Nicaragua en la última década había logrado construir el escenario más óptimo desde 1990 hasta nuestros días. Apareado a ese crecimiento económico se aplicaron políticas sociales que impactaron notablemente en la lucha contra la pobreza que es una guerra que hay que seguir librando todos los días de batalla en batalla. Esta realidad no es compartida por un sector que ve en Daniel Ortega a su enemigo, ojalá lo consideraran su adversario y tienen el derecho de pensar así, pero cuidado que el odio nunca fue ni será buen consejero porque el daño directo, es contra una gran mayoría que sentía la brisa de la esperanza, haberla arrebatado por puro capricho es contraproducente y porque el efecto es el de un boomerang que se regresa violentamente contra aquel que lo lanzó.

Las encuestas te decían antes del 18 de abril que el desempleo y la carestía de la vida eran los principales factores de preocupación para el nicaragüense y esos son fenómenos engendrados por el enemigo, por nuestro único enemigo; La pobreza.

Los que explotaron demagógicamente el tema de la pobreza lo hicieron como una negación de que el país tenía una década de crecer sostenidamente como ninguna otra nación latinoamericana lo hizo y aunque el promedio era de 4.5, lo que es sumamente alto, aspecto que se puede palpar con las carreteras de primer mundo que duplicaron su kilometraje histórico desde hace diez años, con los hospitales nuevos, con escuelas nuevas, con el desarrollo turístico, con parques, con el ornamento de las cabeceras departamentales y sus municipios, con estadios y otras infraestructuras deportivas y aun así no es suficiente para que nos movamos hacia arriba de ese penúltimo lugar que nos mantiene en la cola junto con Haití como nación sumamente empobrecida, menos en la situación que nos puso el golpismo.

Cuál es la diferencia entre aquellos que han crecido a menos ritmo que nosotros pero que están muchísimo más arriba que Nicaragua, los otros ya antes crecieron sostenidamente hasta por tres décadas mientras que aquí en Nicaragua nos la hemos pasado enfrentados los últimos 50 años y algunos cuantos locos, que viven hablando de volver a las guerras, solo viven pintando fatalidades para recetarnos pesadillas que solo ellos viven para complicar nuestra existencia y conferir armas a los que históricamente nos ven como sus enemigos porque no es el mundo con el que tenemos excelentes relaciones el que nos quiere poner la bota encima sino que son los Estados Unidos, el policía de la tierra que no nos perdona a pesar de sus invasiones y de sus intervenciones que sigamos en pie y además reconocidos por naciones verdaderamente amigas que destacan nuestra voluntad para ir hacia la búsqueda de un futuro distante al pasado donde todo lo solucionábamos por la boca del fusil y no como ahora a través del diálogo y la negociación que torpedean los que nos tienen como estamos.

Hablo de diálogo y negociación porque sí llegamos a crecer económicamente hasta el antes del 18 de abril pasado, sí se respondió a la demanda social, sí hay progreso por todo el país, es porque nada de eso se hizo a través de un decreto, sino de condiciones políticas que se crearon para incluir voluntades y eso se logró conversando y platicando.

Obviamente el país que desde su independencia solo conoció la paz en la última década tiene problemas que resolver en el campo político y la solución debe conducir a mejorar la institucionalidad del estado para perfeccionar la democracia nicaragüense, hecha a la nicaragüense y para los nicaragüenses y no la democracia norteamericana, para los norteamericanos y lo expreso así porque tristemente aquí hay lacayos nacionales del imperio que quisieran ver a Nicaragua estampada como una estrella en la bandera que ondea sobre la casa Blanca. Para esos fines mienten al sobre dimensionar problemas que con mucha mayor fuerza de impacto suceden en otros países, pero desde aquí se describen como si aquí el país viviese bajo una brutal y sanguinaria dictadura a la que hay que combatir a sangre y fuego para que los marines vengan y los pongan a ellos porque de otra manera no lo logran.

El problema de Daniel Ortega es que no tiene oposición, aunque sí opositores como todo gobernante y todo gobierno, pero eso que aquí se hace llamar oposición no existe, aunque sí mucho politiquero a sueldo que actúa mercenariamente contra el interés general del país y que en vez de preocuparse en como estar bien con el nacional hace lo imposible por andar escoltando al extranjero que con una mentalidad filibustera busca cómplices criollos para ver que nos arranca, a lo mejor no petróleo porque hasta el momento no encontramos, pero sí agua, que en unos años será más cara que la gasolina y lo digo así porque cuando el imperio te pone el ojo no es porque le caigas mal, recordemos que hay naciones que sí realmente están mal y no las tratan mal, el problema es que esos países no tienen lo que nosotros sí, riquezas por todas partes.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.

 

          

Fuente: La Voz del Sandinismo

Frases

“Tenemos que ayudar todos los días al nacimiento de la conciencia cuando no la haya, y al fortalecimiento de la conciencia cuando ya exista.”

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº83

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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