Mucho se habló en los últimos años del “fin de ciclo” de los gobiernos nacional-populares, progresistas y de izquierda de la región. Aquel titular recorrió los principales editoriales de los medios concentrados del continente, en un mix de información y deseo: si bien habían accedido Macri y Temer al poder político en Argentina y Brasil, respectivamente, existían (y existen) una serie de gobiernos que, aún en nuevas circunstancias continentales, se planteaban una resistencia al neoliberalismo: Bolivia, Uruguay, El Salvador, Nicaragua y Venezuela, entre otros, aún con sus diferencias, y situaciones internas disímiles y complejas.