Fueron dos semanas en que temblaron los corazones. Una primera en que Haddad, por primera vez, superaba a Bolsonaro en la segunda vuelta, en todas las encuestas. Enseguida vinieron rollos en la misma campaña de Bolsonaro, con declaraciones inoportunas y desencontradas de su vice presidente, de su principal asesor económico y de él mismo, revelando la crisis en su campaña. La semana no podría terminar peor para el ex capitán del Ejército, con la gigantescas manifestaciones convocadas por las mujeres en centenares de ciudades brasileñas –además de docenas de ellas en el exterior–, con  el slogan “El No”, en contra de Bolsonaro y sus declaraciones. Parecía un viraje que consolidaba el favoritismo de Fernando Haddad.