Las elecciones del pasado domingo 20 de mayo de este 2018, celebradas en medio de una compleja situación económica, que impacta la vida cotidiana de la familia venezolana, y de una inédita, ilegal e injustificada agresión extranjera, significa una victoria en toda la línea de este duro combate que libramos por la Independencia y la autodeterminación nacional.

La contundente reelección del presidente Nicolás Maduro se ha dado con más de 67 por ciento de los votos, proporción superior a la de muchos de sus homólogos en la región y en otras latitudes. Ella corona una secuencia de victorias electorales del chavismo en menos de un año que pone en sus manos mayoría en todas las instancias y casi todos los niveles de cargos electivos, incluyendo las gubernaturas y alcaldías. El enorme mérito de este ciclo triunfante es haberlo conseguido en un país sometido al más inclemente acoso mediático, económico y político de Estados Unidos y la internacional de la derecha.

El triunfo electoral del presidente Nicolás Maduro y de la Revolución bolivariana es un acto heroico de resistencia de un pueblo y un gobierno que decide continuar su camino verdaderamente democrático.

Debe suspenderse definitivamente la transferencia de dólares al capital privado y revisarse las tesis sobre la siembra del petróleo, que según mi opinión nos ha hecho mucho daño.

Este domingo el presidente Nicolás Maduro, junto al chavismo, ganó más que una elección, más que un conteo de resultados y de participación. Cinco años de frontal confrontación se cerraron con una rutilante victoria política contra una metódica de guerra política que en la región se llevó por delante a Lula Da Silva, Dilma Rousseff, Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº68

 

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