Tres victorias contundentes en menos de 140 días ratifican al chavismo convincentemente como la fuerza política mayoritaria de Venezuela en un sistema electoral reconocido por su transparencia. El mismo chavismo que ha llevado en sus hombros y contra viento y marea a la Revolución Bolivariana, y a Hugo Chávez a la presidencia en diciembre de 1998.  Ese que es una cultura política con fuerte identidad, corporizada en un sujeto social antimperialista y socialista autóctono, que continúa creciendo en las nuevas generaciones y ha estimulado el surgimiento de importantes liderazgos femeninos. Sus tres victorias de este año corresponden por orden cronológico a la elección de los delegados a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) el 30 de julio; de los gobernadores de los estados el 15 de octubre y el 10 de diciembre de los 335 alcaldes y la gobernatura de Zulia. Esta última había quedado vacante al negarse el gobernador opositor electo a juramentarse ante la ANC.

¿Estamos sobreestimando la capacidad de victoria electoral de los proyectos políticos conservadores? ¿O será que infravaloramos todo lo logrado en este cambio de época progresista? Seguramente es mucho más complejo que elegir entre dos hipótesis tan extremadamente contrapuestas. No todo es blanco o negro cuando se trata de política, sino que está lleno de matices y tonalidades…

Las respuestas deben buscarse en la forma en que cada una de las fuerzas llegó a las elecciones. La oposición lo hizo con varios elementos en su contra, y con esa capacidad única de dispararse a los pies.

No comprendo cómo ha sido posible que en la calle, en los barrios, en las parroquias caraqueñas, en los consejos comunales ni en las bases de partidos, se hayan dado cuenta del valor que tiene el articulo 70 de la Constitución Bolivariana como el principal enlace entre la gente, el pueblo, sus agrupaciones, y la Asamblea Nacional Constituyente. Lo escribo porque hasta ahora no he sabido que una Asamblea de Ciudadanos se haya dirigido a la ANC con algún planteamiento concreto.

Nuestra maquinaria está activa. Listos todos los detalles para garantizar otro triunfo electoral. A lo largo y ancho del país miles de personas están prestas para la batalla en sus múltiples tareas de movilizadores, organizadores o en la defensa del voto en cada mesa electoral. Cada elección es una fiesta. Forma parte de nuestra idiosincrasia, de nuestra cultura, de nuestro ADN como demócratas.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº51