Al analizar Álvaro García Linera, Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, en un reciente foro internacional las causas que le facilitaron a la derecha recuperar fuerzas, derrotar y poner en jaque a los distintos gobiernos progresistas y/o izquierdistas surgidos durante las dos últimas décadas en Nuestra América, admitió: “Nuestro error  fue que enfrentamos la redistribución de la riqueza sin politización social”.

La actitud que desde hace un tiempo y cada vez mas descaradamente están asumiendo grupos políticos e intelectuales que presumen de ser de izquierda.

Argentina, Brasil y otros países de América Latina han cambiado mucho en este siglo, han cambiado para mejor, son más diversos, menos injustos, más consientes, no caben más en la forma estrecha en que las viejas oligarquías los quieren meter. Los procesos de restauración conservadora que trascurren en Argentina y Brasil se proponen retrocesos en términos de derechos de las personas y en retrocesos en el tiempo, en países que ya no caben en sus proyectos, de ahí el recurso a la violencia, arma de los que no tienen razón.

El golpe de Estado ya ha sido consumado. Brasil pasa a integrar junto con Honduras y Paraguay el listado de países donde el Imperio probó con indudable éxito, como si fuera un gigantesco laboratorio, la nueva fórmula destituyente de gobiernos neo-desarrollistas. Una receta “moderada” según algunos analistas que no la viven en carne propia, pero brutal, como es el capitalismo en su verdadera esencia, si se la mide teniendo en cuenta el ejemplo argentino, donde en pocos meses decenas de miles de personas perdieron su trabajo y las esperanzas de construir un futuro más o menos estable. Una embestida que es regional en primera instancia y mundial si se piensa en términos absolutos, ya que viene siendo trabajada desde hace varios años, para recuperar el tiempo que les llevó a los estrategas de Washington comprobar que lo que buscaron en Medio Oriente
-destruyendo un país tras otro- lo podían obtener más fácilmente en Latinoamérica.

Los procesos patrióticos que comenzaron el cambio de época en Nuestra América, priorizaron los objetivos políticos y sociales sobre la base de recuperar el control soberano de los recursos naturales.

Frases

“Tenemos que unirnos porque el mundo lo acelera todo y sino aceleramos nuestra unidad, ese mundo se viene contra nosotros”

Hugo Chávez

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº108

 

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 Cuadernos para la Emancipación 

 

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