Ya van 23 años que el Partido del Trabajo de México organiza un gran Seminario Internacional de exposición y debate de ideas, donde caben casi todos los enfoques de la izquierda que milita en partidos, movimientos y organizaciones sociales de los cinco continentes. Ya era una novedad el origen de esta iniciativa, pero es indudable que mucho más llamativo ha sido la continuidad durante más de dos décadas de un ámbito en el que casi dos centenares de asistentes (dirigentes, dirigentas o cuadros militantes) sostienen en muchos casos que la palabra Revolución no está extinguida del vocabulario del quehacer  político, y que año tras año revitaliza las matrices históricas del marxismo y el socialismo. Es decir, un foro de estas características siempre fue necesario pero en esta compleja (y a veces confusa) realidad se convierte en imprescindible herramienta para dar batalla ideológica al imperialismo que azota a nivel continental y mundial. Vale decir también, que como sucede en este tipo de encuentros, siempre se necesita un apasionado impulsor, que en este caso se llama Alberto Anaya, referente indiscustible del partido anfitrión.

1. Existe una crisis internacional del modo de producción capitalista que viene profundizándose desde el 2008. En este cuadro, la hegemonía del capital financiero implica que acumulen sólo las grandes corporaciones y los bancos; por contraposición, las economías de los países y los pueblos, en especial los sectores trabajadores, pagan con más desempleo, aumento de las desigualdades, migraciones, conflictos sociales y pérdida de derechos, además de la disminución de los servicios públicos básicos de educación, salud, vivienda, etc.

Empecemos por lo evidente: Venezuela está viviendo un momento crítico de su historia, un momento complejo y difícil, cargado de desafíos y de oportunidades como todo momento de crisis. Y, en este momento, yo me atrevo a preguntar por qué hay quien toma por absurdo nuestro claro pronunciamiento en apoyo al Proyecto Bolivariano y al Gobierno del Presidente Nicolás Maduro, por qué hay quien ridiculiza hasta el menosprecio nuestros juicios y criterios sobre la realidad que estamos viviendo, por qué hay quien nos ignora y hasta da lecciones sobre lo que debemos o no hacer y pensar en este momento histórico.

Venezuela tiene una mala salud de hierro. Lo que Dietrich considera el principio del fin no es ni siquiera el fin del principio: el sabotaje eléctrico nacional sólo fue una batalla de las muchas que la revolución bolivariana ha ganado.

Sí, la terquedad es una cualidad del chavismo, y nada tiene que ver con el deseo de "perpetuarse en el poder" como lo banaliza desde hace 20 años el antichavismo local e internacional. Ya se hablaba de terquedad en La Porfía que sostuvo Florentino ante El Reto del Diablo, ya habíamos sido llamados también a encarnar tercamente esa batalla lejos de lo religioso, Chávez lo definió por allá en 2004 con la simpleza que enmarca una lucha del bien contra el mal, resulta que para nosotros, políticamente, nunca ha dejado de ser Santa Inés.

Frases

"Creo en los poderes creadores del pueblo"
          Aquiles Nazoa

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº99

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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