Existen pocas (buenas) alternativas a las comiquitas gringas para que nuestros niños ilustren los infinitos cuentos reales y los inventados en el monte por los abuelos olvidados. Es decir, echar un cuento ahorita a punta de palabra y gestos y mantener la atención de los carajitos (y la propia) es una tarea inmensamente difícil cuando los aparatos electrónicos andan mandando esas adictivas imágenes y sonidos.

La inminencia de una agresión armada a Venezuela es una realidad. A EE.UU. no les queda otra carta que la intervención militar para derrocar al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Las bravocunerías de Trump y su pandilla de que “todas las opciones están sobre la mesa”, carecen de sentido ahora en que todas las demás opciones han fracasado y la revolución bolivariana se mantiene firme y desafiante.

¿Cómo reorganizar a un ejército bajo fuego, que ha sufrido la pérdida de sus principales liderazgos y que está desmoralizado frente a una arremetida ininterrumpida por parte del Imperio? Es el reto de la izquierda en América Latina, que parece enfrentarse a la posibilidad de una segunda larga noche neoliberal. Segunda Guerra Fría, fin de la Tercera Ola Democrática o Reedición del Neoliberalismo; aunque desde enfoques diferentes, puede que estas tres propuestas para nombrar los tiempos que se avecinan no estén incorrectas, y la izquierda debe resolver cómo actuar en cada caso.

Acabamos de recibir un duro golpe como parte del plan de ataque de Estados Unidos en la Guerra de 4ta Generación que ese país adelanta contra Venezuela. A una semana del inicio del apagón nacional en que consistió este golpe, el país comienza a sentir que la normalidad se recupera, que vuelve la calma, que una vez más superamos en unidad nacional un grave ataque a la soberanía, a la democracia y a la paz de nuestra patria. Como sabemos que la agresión no se detendrá y que vendrán nuevos ataques, conviene hacer el balance y el análisis para anticipar posibles nuevos movimientos del enemigo. La estrategia está clara, pero es preciso ir despejando sus acciones tácticas. ¿Qué viene ahora? ¿Cuáles serán sus próximos pasos? ¿Cómo prepararnos para ello?

1. "Nos sentamos a hacer mecheros en la sala de la casa para alumbrarnos. Yo ya sabía que la vaina era pa' largo. Era alrededor de las ocho de la noche. Mis dos hijos y mi hija, menores los tres, observaban casi sin respirar mientras su mamá nos ayudaba tratando de localizar una tela, algodón o cabuya en la oscuridad que nos sirviera de mecha. Cuando ésta ya estaba lista, en su lugar, la expectación de todos, coño, adrenalina familiar, porque no eran solo los carajitos que estaban hipnotizados con la vaina, era de película esperando a que en la oscuridad yo encendiera la mecha. Fue increíble, no podría describir la euforia de la familia. Los niños y la niña aplaudían riendo, hasta una lágrima creo que vi en la mejilla de Aurora, su mamá. Esa noche supimos que no podrían con nosotros." José Antonio Tovar. Habitante de Petare.

Frases

"Creo en los poderes creadores del pueblo"
          Aquiles Nazoa

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº99

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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