Hoy más que nunca la humanidad vive asedios y agresiones de tal magnitud que ponen en grave peligro la existencia de nuestra especie. El planeta mismo ha llegado al límite de su capacidad para la reproducción de la vida. Como ya afirmara el Comandante Chávez hace diez años, en su discurso de instalación del primer encuentro mundial de nuestra red: Existe un camino de la destrucción de la vida y otro de salvación de la humanidad.

En días recientes, el Secretario de Defensa Estadounidense, Chuck Hagel, afirmó en un foro sobre la seguridad de EEUU que el mundo está viviendo tiempos que darán lugar a un “Nuevo Orden Mundial”, ante lo cual pidió al pueblo norteamericano que se prepare para una “Guerra sin Fin.”

Bergoglio no hace preguntas incómodas. Lejos está de la teología de la liberación, ya que en su enfoque no habla de clase oprimida y clase opresora.

Con gestos ampulosos, buen manejo mediático de mensajes tan ambiguos que cada uno puede interpretarlos como desee, el jesuita Jorge Bergoglio –devenido en Francisco I- sigue coqueteando y seduciendo a círculos progresistas dentro y fuera de la Iglesia Católica.

En el marco del reciente Encuentro Mundial de Movimientos Populares, Francisco I indicó que el mismo respondía “a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo”, y añadió: “Es extraño, pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista (…) No se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio”. Y (casi) todos aplaudieron.

Lo cierto es que Bergoglio apenas parafraseó a a Hélder Cámara, pero a diferencia del brasileño no hace preguntas incómodas. Lejos está de la llamada teología de la liberación, ya que en su enfoque no habla de clase oprimida y clase opresora. Pareciera que para él eso no importa: basta con un ambiguo “trabajar juntos por el bien de todos”.

Contrariamente a la teología de la liberación, él opta no por el empoderamiento de los pobres sino por su tutelaje; ignora sus predicamentos más radicales, coopta su potencial y neutraliza lo más subversivo, señala el polaco Maciek Wisniewski. “Su afán es cooptar, no cooperar; neutralizar, no impulsar; disciplinar y meter los movimientos y gobiernos progresistas a su redil”.

La presencia de los movimientos sociales latinoamericanos en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares se debatió ampliamente y, por ejemplo en la reunión caraqueña de los Movimientos al Alba, hubo varias delegaciones que se negaron a abanderar al papa como portavoz de los “desheredados de la Tierra”, a pesar de las presiones de personeros de la socialdemocracia europea, siempre presente en los pasillos.

Y por eso mismo no puede extrañar el excesivo el entusiasmo de algunos socialdemócratas europeos –que también insisten en seguir con la vieja costumbre de vender espejitos a los latinoamericanos (llámese colonialismo cultural)- que tras el encuentro cantaron loas al “gran valor del Papa y su nuevo rol histórico como abanderado solidario de las luchas de los pobres del mundo”.

Varios analistas resaltaron una frase, suponiendo que Bergoglio hablaba contra el capitalismo o la financiarización. “Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo”. Ambigüedad.

¿Capitalismo con rostro humano? Pero sin fanatismo, por favor.

Algunos representantes de organizaciones sociales argentinas recordaron que Bergoglio, conservador cercano a los sectores reaccionarios de la Iglesia argentina durante la dictadura y defensor de los terratenientes en el más cercano 2009, no debía ser convertido en un líder mundial de la izquierda, con la bendición de los movimientos sociales.

Otros, centroamericanos, insistieron en no olvidar la activa participación de la Iglesia Católica en el mayor genocidio y expoliación de las riquezas de nuestros pueblos, y reclamaron que el papa no olvide lo que sucede con nuestros pueblos originarios, con nuestros estudiantes, con nuestros desheredados. ¿Será que la Iglesia Católica ha retomado su opción por los pobres y no nos habíamos dado cuenta?

Si bien es cierto que el centro de la política se ha movido demasiado a la derecha, solamente hablar de pobreza e injusticia pareciera que unge a cualquiera como progresista. Los postulados del Concilio Vaticano II fueron desechados y la jerarquía católica empleó la coerción en contra de los curas tercermundistas desde la Congregación para la Doctrina de la Fe, heredera de la Inquisición y dirigida por Joseph Ratzinger, devenido luego en Benedicto XVI.

El compromiso social había sido abandonado hace décadas: “una defección que se acentuó con la actitud de Roma y de las jerarquías eclesiásticas locales durante los pontificados de Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger; en ese periodo los jerarcas católicos abandonaron a sus fieles para aliarse con los poderes terrenales y con el dinero”, señala un editorial del diario mexicano 'La Jornada'.

Mientras Wojtyla se sumaba a la campaña anticomunista de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, el Vaticano perseguía y hostigaba a los sacerdotes, obispos, arzobispos y teólogos que aplicaban con fidelidad entre los pobres las enseñanzas de Cristo. La Teología de la Liberación fue duramente reprimida; sus exponentes fueron reducidos al silencio, retirados de los cargos que ocupaban y sometidos a todo tipo de arbitrariedades y castigos, añade.

Es cierto que no era común que un papa se dirigiera a trabajadores, desocupados, campesinos, desheredados, pero no hay que olvidar que es argentino y dicen que peronista. Habló con los movimientos sociales, como también lo hiciera con jugadores de fútbol (y todos pueden mostrar un 'selfie' con el papa). Y en este último encuentro Fran­cisco también descubrió que la reforma agraria es una necesidad no sólo política sino moral, algo por lo que, al menos en Latinoamérica, venimos peleando desde hace décadas, y en ello se comprometieron “a muerte” curas católicos como Camilo Torres.

Más allá del papa-compañero que quisiéramos que fuera verdad, todo da la impresión de que la hábil intención del Jefe de Estado vaticano es la de cooptar, neutralizar, disciplinar y meter los movimientos y gobiernos progresistas bajo su liderazgo (marcando su hegemonía), alejándolos de la tentación de caminar hacia el socialismo, hacia sociedades más justas, equitativas, igualitarias, más democráticas, donde ya no se puedan vender espejitos.

Donde no reine el dios dinero.

Fuente: Questión Digital

Se viven tiempos definitorios y trascendentales para América Latina. Las elecciones en Brasil y Uruguay, con sus particulares características, representan un desafío a todo lo conseguido en los años que tuvieron el brillo fulgurante de hombres como Luiz Inacio “Lula” Da Silva, que fueron los que sentaron bases fundamentales para la unidad de la Patria Grande. La segunda vuelta en las elecciones de la hermana república brasilera, define mucho más que la continuidad de un proyecto que ha transformado notablemente a un país enorme y complejo, sino que además está en juego la soberanía política de una república clave en la integración latinoamericana.

En Brasil se ponen en juego dos modelos de país radicalmente diferentes. Por un lado, el proyecto encabezado por Dilma Rousseff basado en el crecimiento económico, el empleo, la erradicación del hambre, el analfabetismo y las desigualdades sociales y raciales, como pilares de un desarrollo social totalmente coherente con esta época, que ha sido testigo de gigantes como Lula, Chávez, Evo Morales y Néstor Kirchner.

En la vereda de enfrente, está Aecio Neves, como representante de un neoliberalismo que pretende hincar nuevamente sus garras para destruir lo conseguido por los gobiernos nacidos del seno del pueblo.

En la república hermana de Uruguay, también se decide el destino del país, pero también su futuro en el marco de una integración continental. Ambas cosas son inseparables para el desarrollo del pueblo uruguayo que ha tenido en Pepe Mujica a un enorme referente de la integración de las repúblicas latinoamericanas.

Corriente Causa Popular, la Izquierda Nacional, está junto a los pueblos hermanos de Brasil y Uruguay con el deseo de que los ideales de la Patria Grande se consoliden. Los triunfos de Dilma Rousseff y Tabaré Vázquez constituyen un mensaje de coherencia latinoamericana para el sostenimiento de la unidad estratégica de nuestros pueblos.

Con Dilma, con Tabaré, con Cristina.

Por la Unidad de América Latina.

 

CORRIENTE CAUSA POPULAR

Mesa Nacional:

Luis Gargiulo (Necochea), Eduardo González (Córdoba), Julio Fernández Baraibar (Cap. Fed.), Ricardo Vallejos (Cap. Fed.), Eduardo Fossati (Cap. Fed.), Laura Rubio (Cap. Fed.), Juan Osorio (GBA), Cacho Lezcano (GBA), Marta Gorsky (Gral. Roca), Aldo Bufa (Bahía Blanca), Andrea Montenegro (Tucumán), Alberto Silvestri (Esquina), Magdalena García Hernando (Cap. Fed.), Tuti Pereira (Santiago del Estero), Ricardo Franchini (Alta Gracia), Oscar Alvarado (Azul), Ariel Mayo (Cap. Fed.), Alfredo Cafferata (Mendoza),  Omar Staltari (Bahía Blanca), Gabriel Claverí (Cnel. Dorrego), Rodolfo Pioli (Jujuy), Oscar Vallejos (Zárate), Silvia Cardozo (Cap. Fed.) y Horacio Cesarini (GBA).

Ateneo Arturo Jauretche – Jujuy

22 de octubre de 2014

Fuente: Portal Alba

A mis camaradas:

¿Cómo calificarían ustedes esto?

La Editorial Primavera pertenece al Bloque De Armas, que es dueño al mismo tiempo de una cadena de pasquines, entre los más conocidos el "Meridiano" y el "2001". "2001" sataniza abiertamente a toda obra del Gobierno Nacional, y "Meridiano" lo hace velada, subrepticiamente, por su orientación editorial a los deportes. Por ahí vamos bien, si nos atenemos a la formalidad liberal-burguesa de la libertad de expresión...

El Estado venezolano tiene un sistema de imprentas propias (léase, la Imprenta Nacional, que es la más antigua, fue fundada por Antonio Guzmán Blanco a fines del siglo XIX, la Imprenta Municipal de Caracas y la recién fundada Imprenta de la Cultura, con sede en Guarenas, entre otras). Por ahí también vamos bien, si nos atenemos al principio universal de que todo Estado debe contar con medios para defenderse...

En la actualidad, el músculo financiero más importante que tiene el Estado venezolano en materia de publicaciones es sin duda alguna La Colección Bicentenaria, el programa social que provee de textos escolares gratuitos a la población matriculada en el sistema educativo (léase, la Educación Inicial, la Educación Primaria y la Educación Secundaria). Por ahí también vamos bien, si cumplimos con la letra expresada en los cincos grandes objetivos históricos del Programa de la Patria...

Donde vamos mal, es en:
1.- La Colección Bicentenaria ha sido duramente atacada, satanizada, tergiversada, desde los medios de comunicación privados, en especial desde el Bloque De Armas. Es un ataque inmoral, pues va dirigido a la educación del pueblo pobre de Venezuela, temen mucho que ese pueblo se eduque, que conozca su historia y sus valores, a las raíces de donde proviene.

2.- El Ministerio del Poder Popular para la Educación acaba de otorgarle a la Editorial Primavera la autorización para publicar tres millones quinientos mil (3.500.000) ejemplares de La Colección Bicentenaria. ¿Qué tal?

3.- Al mismo tiempo que los jefes de la Política Comunicacional del Estado venezolano mantienen al borde de la quiebra económica a su propio sistema de imprentas, mediante deudas millonarias y la no asignación de trabajos de tal magnitud.

4.- ¿Qué pensarían de esto Francisco de Miranda y Simón Bolívar, que le daban especial atención a la imprenta desde el punto de vista político?

Conclusión:
¿Somos pendejos o qué? ¿Quién en su sano juicio va a proveer de municiones (dinero) a sus atacantes para que le sigan disparando, mientras desarma y arruina a sus propios cañones? Vuelvo a preguntar, ¿somos pendejos?

¿Qué calificativo le darían ustedes (mis camaradas) a esto?

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Fuente: Aporrea.org

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41