A la alegría inicial de ver el Poliedro abarrotado de gente, votando, ejerciendo su derecho constitucional de participar, elegir y decidir; le sobrevino una sensación amarga, llena de sensaciones encontradas, mezcla de rabia, frustración y estupor, porque hemos llegado al punto de inflexión donde se ha develado el verdadero rostro maléfico de la oposición venezolana.

Pocas veces se celebraron elecciones en un contexto tan signado por la violencia como las de este domingo pasado en Venezuela. Hay pocas experiencias similares en el Líbano, Siria e Irak. Tal vez en los Balcanes durante la desintegración de la ex Yugoslavia.

A pesar de que la oposición fascista venezolana intentó de nuevo imponer el terror para impedir que la gente votara, el pueblo venezolano se rebeló una vez más y este domingo un total de 8.089.320 votantes dieron un sí rotundo a la Asamblea Nacional Constituyente.

La derecha promete más de lo mismo. Y ese más de lo mismo perdió el domingo en las urnas, y durante toda la semana en las calles.

Escribo esta nota desde las entrañas y con toda la parcialidad que el momento que vive el continente exige. Conmovido hasta el límite por la nueva demostración de sabiduría, valentía y entusiasmo que brindó al continente el pueblo bolivariano.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41