Una vez más el pueblo de Burkina ha salido a la luz al derrotar el golpe de estado del Regimiento de Seguridad Presidencial (RSP).

Honduras es hoy un país sumido en una crisis estructural de gran envergadura; su clase dominante, conservadora de la A a la Z, ha sido tan incapaz que ni siquiera ha logrado desarrollar un sistema capitalista dependiente cabal. Lo único que se le ha ocurrido es vender todo lo que se puede, reduciendo el Estado al simple papel de administrador del caos total.

 

La experiencia acumulada en la tarea de la construcción y el crecimiento del Partido, en los años transcurridos desde entonces, han confirmado la justeza de estos conceptos.

A propósito de la virulencia de ciertos escarceos más bien subterráneos, escribía mi amigo Eder Peña: “Es la hora de la chiquita, sale lo peor de lo que nos han inoculado contra la mayor creatividad posible, pero lo peor lleva ventaja porque es lo más fácil“. Estoy completamente de acuerdo.

En esta segunda década del siglo XXI nos hemos encontrado con grandes retos, problemas conceptuales, de entendimiento, de autodefinición, y de capacidad de planteamiento, y, en muchos casos, de identidad. Nuestra praxis contestataria se ha rezagado frente a las exigencias planteadas por las múltiples coyunturas que nos toca enfrentar. Todos estos asuntos se han convertido en debilidades que nos mantienen constantemente a la defensiva y en riesgo de perder lo avanzado, donde hemos logrado caminar, y dando tumbos en otras partes.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº61